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QUESO, SIDRA Y JAMÓN EN LA COMARCA DE AVILÉS.
por José Manuel Feito
Un anuncio en La Voz de Avilés un 26 de enero de 1908, precisamente en el primer número que sale a la calle, nos prueba que la vida del queso de Illas, hoy La Peral, es centenaria. Dice así: “La Selva Asturiana. Fábrica de quesos. Avilés Illas Asturias- González y León. Esta acreditada casa se dedica a la fabricación del sin rival QUESO ROZAFLOR (Rochefort) elaborado con leche entera de vaca, analizada diariamente. Elaboración especial en latas para la exportación a las Américas”.
Es uno de los tres productos sobre los que nos vamos a detener con el fin de aclarar algunos errores y sobre todo de conocer la historia y la importancia de los tres. Empezamos por el queso. A primeros de siglo había en Illas una industria de este producto muy potente. También estudiaremos el jamón que no venía de Tineo, como ha corrido la especie muchos años, sino que era Avilés el lugar donde se mataba el cerdo, se curaban las carnes, y por tanto donde tenía la denominación de origen su jamón. En cuanto a la sidra informaremos que hubo fábricas de sidra achampanada un tanto desconocidas en la zona ya en el s. XIX, cuya producción, al menos de la que hablaremos aquí, fue tan abundante que exportó a Cuba más de un millón de botellas.
QUESO DE ILLAS, LA PERAL…
Como hemos dicho la producción de queso en la zona avilesina es ya centenaria, industria que luego pasó a La Peral, de la mano de Antonio León. La partida de nacimiento del producto aparece en el Diario de Avilés con la noticia de la creación de una nueva Sociedad un 6 de diciembre de 1906. (1) (1). “Con escritura pública, autorizada ante el notario de Avilés D. Simón de Barañano, han constituido Sociedad industrial los tan acreditados fabricantes de queso en Illas D. Abrahán González Díaz y D. Ramón León Alvárez (sic) cuya Sociedad girará en los sucesivo, bajo la razón social de González y León, cesando por tanto la razón social, que hasta hoy figuraba provisionalmente, Abrahán González y Compañía”. (Diario de Avilés, 12 de diciembre de 1906).
El hallazgo en casa de Ángel Suárez, de Llanavao, del Copiador de cartas que llevaba el que inició la empresa, un cuaderno con abundantes datos sobre su exportación, naturaleza del fundador e incluso elaboración del queso, nos dio pie para hacer una investigación más a fondo sobre el origen y sobre todo la importancia y trascendencia que este producto adquirió en los primeros años del siglo XX, y posiblemente en los finales del XIX.
1.-Caserío de “Rozaflor” (Illas)
ABRAHÁN GONZÁLEZ DÍAZ
Un primer paso era conocer al fundador de nuestra historia, Abrahán González Díaz. Personaje totalmente desconocido para la industria asturiana, nació en Escoyo, en la parroquia de San Martín de Vega (Aller) el 3 de junio de 1879, era hijo de León González, de Vega, y de Benigna Díaz Ordóñez, (no Tejón, como dice la partida bautismal del hijo que obra en el Archivo parroquial de Illas), y natural de Cuérrago, Aller. ¿Por qué su dedicación al queso? Una hipótesis es que seguramente contactó en Peñeres (sic) (PIÑERES) con el Marqués de San Feliz donde habían nacido otros hermanos suyos y donde el marqués tenía una fábrica de queso, además de las de chocolate que había fundado en Asturias, una de ellas en Oviedo. Sabemos que fue en una de estas fábricas donde Manuel León, originario de Las Regueras y Manuela Álvarez, de Brames (sic) (BRAÑES), (Llanera) colocaron a trabajar a sus hijos Ramón, Antonio y acaso a José León Álvarez, apenas salidos de la escuela. La consigna que el jefe les dio al entrar fue: “Podéis comer todos los bombones o chocolate que queráis”. Sabía que tras el atracón inicial ya no correría más peligro el producto. De Manuel y José no tenemos noticias hasta su llegada a La Peral. Hay más de Ramón por ser el socio fundador a partir del 1906. Abrahán trabajó unos años en Oviedo en las fábricas de chocolate del Marqués que acaso iniciaban ya la fabricación de queso con las características del Roquefort donde al parecer el marqués envió a trabajar a su hijo y con él a Abrahán y algún obrero más. Abrahán contrae matrimonio en San Pedro de los Arcos de Oviedo el día 17 de abril de 1901 con María Encarnación Martínez, natural de Paraxuga, barrio de San Pedro de los Arcos, Oviedo, hija de Manuel Martínez Muñiz nacida en dicha parroquia y de Perfecta Martínez de Tellego, barrio de San Nicolás de Bari de Rivera de Arriba. ¿Cuál fue la razón que llevó a Abrahán a instalarse en ese apartado lugar de Illas apenas contraído matrimonio? Una canción romance que corría entonces de boca en boca por Oviedo recordaba entre otras cosas, las excelencias de la leche del vacuno de esta comarca. “Allá en la ciudad de Oviedo era un ciego que cantaba: Lo mejor del mundo Europa, lo mejor de Europa España, lo mejor de España Asturias, lo mejor de Asturias Pravia. .. . … … … … … … … papes dures en Pandielles, rabón blando na Mafalla, cabres moches en Cogollo y pa leche La Reigada. Para puente Peñaflor que nunca lo llevó el agua y pa gochos en Teverga que tienen la oreya larga. ¡Válgame el Señor san Pedro y la Virgen Soberana” (2) (2) Canción recogida en Premió: Las Regueras, a mediados del s. XX. Revista Valdediós, Oviedo 1960, p. 65.
FUNDACIÓN DE LA EMPRESA
¿Y por qué el nuevo empresario abrió su domicilio en plena Sierra de Trejo? Las dos preguntas tienen fácil contestación si seguimos el hilo de la historia. En La Sierra nació el día 17 de julio de 1906 un hijo llamado Samuel. El padrino del niño fue Ramón León Álvarez, el futuro socio, por tanto amigo. Pudo ser esta visita de Ramón a Illas la que estrechó más la amistad y donde nació la idea de crear la nueva sociedad quesera.
También desconocíamos, e hicimos algunas cábalas en un principio, acerca de las razones por las que, hacia el año 1916, Abrahán y familia, un año antes de su fallecimiento, dejan Illas, quedando al frente de la fábrica su socio Ramón y se instalan en Grado, barrio de San Pelayo, parroquia de La Mata. Así se puede leer en un anuncio que aparece en un Álbum publicado en dicha localidad que reza: “La Industrial de San Pelayo. Especialidad Queso Peñaflor (Rochefort) Fábrica y oficinas en san Pelayo. Elaboración especial y esmeradísima en latas para envíos a las Américas. Hijos de Abraham González. Telegramas “Hijosabram” Teléfono 27 Grado. Oviedo”. (3) (3) Álbum. Grado 1924, cortesía de Álvaro Valdés, estudioso de la historia moscona, a quien debo alguna información de la estancia de Abrahán en San Pelayo. Samuel, una vez en Grado y ayudando a su padre en la nueva fábrica de queso, contrae matrimonio primeramente con Carmen Martínez, de la que enviudó y se casó de nuevo, en san Isidoro de Oviedo, con Olvido Martínez García el día 18 de marzo de 1944. Aunque en el documento fundacional sitúa la residencia del fundador en el pueblo de Trejo la partida de bautismo de Samuel cita como residencia de la familia La Sierra, un apartado caserío en la parte alta de Illas. A cien años de distancia, los actuales inquilinos no recuerdan ni oyeron hablar nunca ni de su estancia ni de su paso por allí. Pero es un dato fidedigno según se desprende de la citada partida de bautismo de su hijo. También bastante apartado y de no fácil acceso existe en Illas otro caserío llamado Rozaflor, nombre que sin duda le hizo recordar a Abrahán el queso Roquefort y su hipotética estancia en la localidad francesa. En una primera visita a Illas hablaría con los ganaderos, vio que había abundancia de leche de calidad y con mucha caída desde el río Nalón hasta Corvera, esto unido a que venía en busca de aire puro y agua clara sin duda lo animó a iniciar la empresa. Es lo que se deduce de lo poco que sabemos de su llegada. En Llanavao, y en una humildísima casa rural acaso aprovechando y adaptando alguna abandonada, instala su maquinaria, una cuadra para los caballos o mulas y el carro, el cobertizo (que aún se conserva en su mayor parte) para criar cerdos con el suero del queso, y empieza a producir. No se explica uno muy bien cómo de aquella sencilla casa, hoy vivienda de Manuel Payín, y en aquellos primeros años del s. XX haya podido surgir ya entonces una empresa de tal potencial económico.
EL COPIADOR DE CARTAS
2.-Copiador de cartas
A todas las empresas, bancos, negocios etc. de cierta importancia se les exigía dicho copiador. Era un sistema primitivo que mediante una especie de hule ligeramente impregnado que se aplicaba sobre la hoja de papel biblia bajo la cual estaba la carta salía la copia. Una prensa provocaba que su escritura traspasara el finísimo papel y quedara impresa por el reverso de la página pudiendo leerse perfectamente por la parte del anverso. Una vez analizado el Copiador, donde Abrahán anotó cada movimiento comercial durante tres meses, desde febrero a abril de 1906, antes de crear la sociedad con el citado socio, Ramón León, pudimos conocer unos pocos datos más, tales como fechas, envíos, clientes, precios y hasta anécdotas curiosas y noticias familiares. El cuaderno aunque bien conservado, al estar escrito sobre papel biblia, dada la calidad de la tinta, el paso del tiempo y el papel, a menudo queda la escritura totalmente borrada o en muy malas condiciones para su lectura.
El copiador fue retirado de una hoguera que habían hecho cerca de la fábrica, después de marchar Abrahán para Grado. ¿Por qué se quemó allí el archivo con todos sus papeles? También tiene su explicación como veremos luego. Un vecino de Llanavao, por suerte para nuestra historia, salvó de las llamas el copiador que es el que pudimos consultar.
La carta más antigua data del día 10 de febrero de 1906 dirigida a un tío suyo, llamado Benigno García de Oviedo en la que se hace eco de problemas laborales que ya entonces agitaban la sociedad y el mundo obrero, y dice:
10 de febrero 1906 Sr. Benigno García.- Oviedo Querido tío: recibí la suya de hoy lo que dice... enterado de todo lamentando lo que dice referente a la proyectada huelga la cual caso de efectuarse es perjudicial para todos. El próximo miércoles día 14 de febrero iré a casa por la noche y le llevaré el dinero para el pago de la letra y desde esa (Oviedo) saldré para Piñeres a ver a mis padres. Antonio el vecino tiene un asunto en el juzgado de primera instancia referente a la venta de unos bienes que su familia poseía en Candás, y cuando lo tenía ultimado le exigieron que tres testigos de la localidad firmaran el reconocimiento a provisionalidad (?) y como él no tenía conocimientos en Gijón tuvo el pobre que volver a desechar...(?) el asunto quedando todo para el próximo... (¿ejercicio? ¿semestre?) Hoy ya cuenta con un nuevo testigo que consiguió aquí con una carta del secretario (?) y otro que yo le busqué... espero que me mande él una carta recomendándolo a Narciso... Estoy muy disgustado con el caballo pues se espanta (dos hojas en blanco) hasta de su sombra y ya nos ha puesto la vida en peligro por dos veces aparte de habernos roto el carro a patadas y esto sucede siempre que encontramos un coche nuevo o automóvil. Le mando factura de la caja última. Sin más recuerdos de todos nosotros para toda la familia y V. sabe le quiere su sobrino. Abrahán P. D.- Hoy aquí está nevando copiosamente a pesar de haber tenido una mañana muy buena y media tarde regular. (4) (4) Copiador, manuscrito, págs. 114-115v. Hay trozos ilegibles que dejamos con puntos suspensivos (…….) y otros, de muy difícil lectura por lo anteriormente expuesto, entre interrogantes (¿?) que hemos tratado de subsanar e interpretar en lo posible al relacionarlos con otras cartas.
22 de febrero 1906 León González.- Piñeres
(Nota a pie de página) Querido padre: Para poder arreglarme y aún así y todo malamente he tenido que girarle por 750 pesetas... cuya letra espero de usted procure arreglarse para pagarla y si no, no tome a mal el haber aumentado la cantidad por si la necesitara. Estamos con mucho trabajo estos días y cuando mande el resto de los pedidos de Aller le mandaré dos quesos para la... ¿madre? ... León?
Nombre y apellido así como lugar coinciden, sin embargo sorprende un tanto el tratamiento dado.
28 febrero León González.- Piñeres. Querido padre... hoy recibí ya una carta y un talón por ello muy agradecido. Espero que no se olvide de las pieles que le encargué y mandar las facturadas a Avilés. Los quesos para la cueva los llevaré yo cuando vuelva a esa porque hay que pincharlos y lavarlos antes de meterlos en ella y esa operación quiero hacerla yo. Sin más... muchos recuerdos a todos los de casa... y Ud. sabe que le quiere su hijo Abraham (Cop. mns., pág. 147)
Por esta misiva se deduce que curaba ya parte de la producción en cuevas al estilo Cabrales. De hecho hay ofertas en las se cita dicho queso. Y siguen más envíos de cajas a Fernando Álvarez (Gijón), Tomás X. Castañeda, Josefa González Prada, Juan Zugarte Toso (todos de Pola de Lena), Leonardo Prieto (Turón), Pedro García (Mieres)... a Oviedo, a Santullano, a Madrid... Las cartas van desde el 10 de febrero hasta el 18 de abril y son en su mayor parte copia de envíos de lotes de queso. Con calma se pueden descifrar los nombres, peso y precio, datos que dejamos para otra ocasión.
8 de marzo de 1906 José Pulido.- Gijón... Termina diciendo “Hemos de manifestarle que sentimos no poder competir en el precio con el Marqués de San Feliz”. (Cop. mns., pág. 176)
Ya empezamos a encontrarnos con este personaje tan interesante como olvidado en Asturias. El día 10 de abril en una carta habla de “mi amigo Ramón...”, pero nada relacionado con el queso. Sin embargo es ese mismo año de 1906, el 12 de diciembre, cuando tuvo lugar la fundación por los dos de la sociedad “La Selva Asturiana”. Esto siempre según los documentos. Hasta entonces sólo reza el queso y sociedad con la marca “Rozaflor” y los envíos vienen siempre firmados por Abrahán González Díaz y Cía (Sospechamos que posiblemente tenía sociedad formada con algún adinerado de Oviedo).
EL MARQUÉS DE SAN FELIZ
3.-El Marqués de San Feliz
Las fábricas de chocolate que tanto menudearon a finales del s. XIX habían sido fundadas o patrocinadas, como lo fueron luego las de queso, por el Marqués de San Feliz Antonio Sarri de Oller. Nacido en Oviedo hacia 1880 puso a funcionar varias en la provincia y aún fuera de ella y juega un papel muy importante en toda esta historia. En primer lugar su título, de los llamados pontificios, lo recibe en 1886 durante el pontificado de León XIII. En Asturias había unos cinco de estos títulos que solo podía usar el agraciado y el primer heredero. Luego se perdía. Posiblemente al de San Feliz se le concedió por ser el proveedor de chocolate a dicho papa, León XIII. Este Marqués tuvo el honor de contribuir a la fundación y mantenimiento del Monte de Piedad de Oviedo. Fue el iniciador en la región de los Sindicatos Agrícolas Católicos. Participó en la organización del Batallón del Principado en la guerra de Cuba y su hermano, José Sarri, sacerdote y canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Oviedo, fue el primer biógrafo del santo asturiano Fray Melchor García Sampedro (1888). Más digno de recordar es por la adquisición y el modo como lo hizo del “Apostolado de El Greco”, conocido en el mundo del arte como “Apostolado del Marqués de San Feliz”. De los tres apostolados reconocidos es el único que se conserva íntegramente. De su relación con Abrahán y Ramón apenas sabemos más que lo que nos ha llegado por tradición oral. Carecemos incomprensiblemente de un estudio a fondo sobre su vida y actividad, por tanto preferimos dejar solo este apunte a título de orientación.
MÁS DATOS SOBRE EL QUESO
Volviendo al copiador… y metidos ya en la labor de la fábrica de Illas, nos aporta un dato de interés en la siguiente carta.
“Muy Sr. nuestro: A pesar del tiempo transcurrido sin que haya tenido a bien continuar favoreciéndonos con sus gratos pedidos nos permitimos la libertad de dirigirnos a Vd. ofreciéndole nuestro queso Cabrales cuya calidad es superior. El precio es de 2, 75 pesetas Kilo puesto sobre vagón en su dirección, y le agradeceríamos que para demostrarles la buena calidad tuviera a bien contestarnos para remitirle por vía de encargo 5 quesos en la seguridad de que han de convenirles. Esperando vernos favorecidos con sus gratas órdenes nos repetimos de V. Afmmo. y attmo. Sr. Sr. q.b.s.m. Abraham González. (Cop. mns., pág. 186)
Es curioso que nuestro artesano se dedicara también a vender e incluso a elaborar queso Cabrales. Es otro extremo a aclarar, puesto que no solo en esta ocasión sino en carta dirigida a su padre habla de las cuevas de Piñeres para secar el queso, y en carta dirigida al jefe de…(ilegible) en Turón le ofrece “nuestro Rozaflor Cabrales al precio de 2,75 pts. kilo pago el porte y entrega sobre vagón en Santullano y el pago a 30 días fecha factura. Si Vd. desea hacer un próximo encargo podemos remitirle una caja con 12 Kilos con la condición de no vender en cuanto pueda...” (ilegible) Según una tradición que recogen algunos historiadores y articulistas de la gastronomía asturiana, fue un pastor de nuestras montañas quien mostró a un peregrino francés que pasó por la ruta Norte el que le mostró las excelencias y el secreto del queso Picón, o sea Cabrales, y que los franceses bautizaron como queso Rochefort (5) (5) Miguel A. Fuente, “Panem et vinum obtulit”. El Comercio, 15-7-2010.
Abrahán diseña el mismo mes antes de su fundación en un dibujo muy elemental, el primer logotipo de la empresa con la siguiente leyenda: LA SELVA ASTURIANA - Fábrica de Quesos - QUESO ROZAFLOR - Abrahán González y Comp. - Avilés. Illas. Asturias.
4.-Sello de la primitiva sociedad “Rozaflor”
En esta misiva se queja de que de vez en cuando los envíos son visitados por los cacos:
6 de marzo 1906 Lisardo Bernardo.- Moreda Muy Sr. nuestro: En contestación a su muy attta. del actual hemos de manifestarle que sobradamente comprendemos que no es de Vd. la culpa de la sustracción hecha en el f.c. (ferrocarril) y por lo tanto sin reparo alguno, desde luego, la abonaremos a su cuenta #pesetas 10# diez pesetas treinta y siete céntimos equivalente a los cuatro y medio kilos que fueron sustraídos. Mucho le hemos de agradecer se digne decirnos si dentro de la caja fueron metidas piedras o alguna otra cosa para disimular? la diferencia de peso o si dejaron vacío el espacio que ocupaban los quesos robados pues en este último caso podemos reclamar al carretero por el poco cuidado que tuvo al hacerse cargo de la mercancía una vez que el favorecido? no lo hará? porque con estas... a todos... y con mucho... Los empleados del f. c. dejando luego las cajas abiertas como si nada fueran? Nos ... a las positivas órdenes de V. affmo. S. S. (Cop. mns., pág. 189)
En Marzo trata de extender la venta y llevarla a distintos puntos de España y en un envase de lata, pero con agentes que ostenten la exclusiva guardado estos discreción.
6 de marzo 06. Berenguer Fernández.-Coruña. Siendo conocedores de... su respetable casa nos permitimos la libertad de dirigirnos a Vds. ofreciéndoles nuestro inmejorable queso Rozaflor (Rochefort) al precio de 3, 20 pesetas kilo, franco porte y embalaje en una estación y al pago de 30 días fecha factura. Nuestro objeto es contar con un solo cliente en cada localidad… Si para convencerse de la buena calidad del artículo quisiera hacernos un pequeño pedido, caso de no agradarle les autorizamos para que... y sin más formalidad no lo dejan de... Por si pudiera convenirles les fijamos desde hoy las condiciones y precios que son como siguen: Queso en latas con envase exterior especial para la facturación, a 3,50 pesetas kilo, puestos sobre vagón en Gijón y al % de descuento. El pago a 30 días fecha factura. (Cop. mns., pág. 192)
Este queso en latas para exportar a América aparece también en el anuncio de los sucesores de Abrahán en Grado, en 1924. Sin embargo no lo envían a Andalucía ya que al parecer el clima no favorece esta clase de queso. Y aparece el dato de compararlo con el de Rochefort en donde ya hemos dichos que seguramente aprendió su elaboración con el hijo del marqués de san Feliz.
6 de marzo Joaquín Serarols.- Bilbao Muy Sr. nuestro... Hemos conseguido salvar en nuestro queso el agua y mal olor de cuyo defecto padece el Rochefort legítimo, siendo al mismo tiempo mantecoso y de consistencia prestándose de lleno para partir sin deshacerse. Nuestro objeto es tener un solo cliente en cada plaza… etc… y si quiere hacer un pequeño pedido por vía de ensayo le autorizamos para que nos deje la mercancía de cuenta caso de no agradarle... En espera de sus gratas órdenes aprovechamos gustosos…” (Cop. mns., pág. 198)
6 de marzo Próspero Delbos.- San Sebastián …tenemos el gusto de ofrecerle nuestro inmejorable queso Rozaflor (Rochefort) al precio de 3, 10 pesetas kilo… Hemos conseguido salvar en esta clase de queso el agua y el mal olor que el mejor queso Rochefort legítimo... y por parte se conserva muy bien... muy mantecoso y de mucha consistencia… (Cop. mns., pág. 199)
La siguiente carta parece hablar de algún encargo hecho en alguna imprenta gijonesa donde acaso confeccionaría impresos, etiquetas, etc. Dice:
6 de marzo More Hermanos. Gijón (José Antonio y Evaristo Moré) Muy Srs. nuestros: Contestamos a su atenta de ayer manifestándoles que no podemos imprimir de un golpe las 30.000 hojas pues por ahora solo tenemos 1.600 hojas que son las que podemos imprimir y en lo sucesivo la cantidad será de 2.000 hojas... próximamente. Esperamos nos digan el precio con arreglo a esta cantidades y a las dimensiones del diseño del membrete que les incluyo (¿La selva Asturiana?) En espera de su contestación se ofrece de Vds. affmos. y Sr. S. q. b. s. m. Abraham González y Cía. (Cop. mns., pág. 201
5.- Etiqueta de la nueva Sociedad: “La Selva Asturiana”
Pero la sociedad Rozaflor, sociedad anterior a la fundada en 1906, con un tal Fernández, que aparece con nombre y 2º apellido al final del copiador como acreedor o acaso socio, debía de pasar por algún problema por lo que se deduce de la siguiente carta:
13 de marzo 1906 Sr. [José] Fernández [Sánchez].- Oviedo Estimado amigo: En mi poder su atta. 11 del actual y enterado de su contenido he de manifestarle que ya desde el primer momento contesto afirmativamente sobre el asunto en cuestión y en la actualidad sostengo lo dicho. En cuanto a disolver la sociedad puede Vd. hacer lo que quiera pues ya cada.....(ilegible) administrando para sí como usted dice que fue formada entre amigos, entre los mismos amigos continúa, pero de todos modos si usted sostiene lo dicho en su citada enfermedad, desde luego la campaña de leche esperamos a que todo el queso fermente y se ponga en condiciones de venta, lo venderemos, lo cobramos... y luego liquidaremos que ... su carta.... además que puede arreglarse nos tocara una pérdida regular… Como usted sabe nosotros no tenemos... para continuar solos y más somos muy... se administren y por lo tanto queda usted en libertad para inclinarse a la parte que le parezca mejor...” (Mns. pág. 204. Muchos párrafos son ilegibles)
En el balance final hay una partida en la que se le abona a un tal Vicente, otro posible acreedor o socio un dinero, incluso como salario: Entrega a Vicente García el 4 de enero de 1906 50,00 Saldo de sus honorarios desde el 1º de enero al 31 de marzo 250,00 ptas.
La carta a San Sebastián tuvo su efecto.
12 marzo Próspero Delbos.- San Sebastián Muy Sr. nuestro: Tenemos el gusto de acompañarle... y factura al encargo que por ata. del 9 del actual ha tenido a bien hacernos por lo que quedamos altamente agradecidos y no dudamos que una vez conocida la buena calidad del artículo ha de continuar favoreciéndonos con sus apreciables órdenes a las que prestaremos especial atención Nos repetimos a las gratas órdenes de V. affm. y atto Sr. S. q. b. s. m Abrahán González y Cía. (Mns. pág. 207) (6) (6) Para más datos: La Nueva España, 19 de junio de 2007, y 10 de febrero de 2008. Y sobre estos envíos al país vasco: “El queso de Illas viaja al País Vasco”, La Nueva España, 2 de mayo de 2009.
El copiador, del que han sido arrancadas 97 páginas al comienzo y algunas más al final, termina en marzo de 1906 sin que podamos saber más de la marcha y proyectos de la nueva sociedad que se estaba fraguando para dar comienzo en diciembre de ese mismo año de 1906.
RAMÓN LEÓN ÁLVAREZ
6.-Ramón León Álvarez
Ramón León Álvarez, el cofundador con Abrahán de “La Selva Asturiana”, era el mayor de sus hermanos. Se hizo amigo de un hijo del Marqués de San Feliz y este les puso un profesor para que adquirieran una base de cultura inicial y algunos conocimientos de francés con la idea de enviarlos a las fábricas del queso Roquefort en Francia a fin de aprender la fórmula y poder hacerlo luego aquí. ¿Cómo se conocieron, en dónde y por qué iniciaron juntos la empresa del queso La Selva asturiana? Es difícil de precisar. Por el Copiador… ya hemos visto que hubo ciertos contactos y conversaciones antes de fundar la empresa. Así al final de una carta dirigida a Cipriano Argüelles de Madrid, después de hablarle de que “en cuanto a la Letra comprendo todo lo que dice y tiene usted mucha razón, pero siento de veras no haya sido aceptada…” viene la noticia de su primer contacto con el nuevo socio: “El sábado tendré una entrevista con Ramón y veremos a ver su...” Es ya un antecedente de las posibles conversaciones que desembocarán en la nueva sociedad en la notaría de Barañano. Y a Ramón León se dirige en los siguientes términos: 13 de marzo 1906 Ramón León. Oviedo Querido amigo: El sábado próximo puedes venir por la mañana a Avilés y allí nos veremos. Sabes te quiere tu amigo Abrahán. (Cop. mns., pág. 206)
Si él está ya en Illas y se dirige a su socio que está en Oviedo es que Ramón aún no había venido a vivir a Llanavao o Trejo. Sin embargo meses después parece que ya habían formado una especie de sociedad ya que el documento fundacional considera a los dos “acreditados fabricantes”. Es difícil con tan pocos datos dar una versión certera de los comienzos de la Sociedad.
Una búsqueda de la mano del notario D. Juan Antonio Escudero en su despacho donde se encontraba el Archivo notarial, a quien debo agradecer sus atenciones, dio con el documento nº 489 que consta de once cláusulas, y en el que aparece el nombre, objeto de la sociedad, capital y distribución del rendimiento, algunas condiciones y razones y consecuencias caso de su disolución. Son testigos de la firma D. Silvio Galé y Pérez y D. José González Iglesias ambos de Avilés
En un libro impreso, profusamente ilustrado y con abundante información titulado “Manual de Quesos”, publicado en Buenos Aires por Alejandro Reinhold en 1905, hay varios sellos que indican que en un momento dado ¿hacia 1914-1915? Abrahán cesa y queda como único sucesor Ramón, así va impreso sobre el sello González y León otro sello que dice solamente: “Sucesor: Ramón León”. Posiblemente después de los diez años estipulados en el documento fundacional la Sociedad se disolvió definitivamente y Abrahán desaparece de la escena, veremos luego por qué. Cuando Ramón llegó, en 1906 a Llanavao a formar sociedad con el fundador, estaba soltero y se instala en otra dependencia habilitada al lado de la fábrica. Ramón también había trabajado en las fábricas que el Marqués de San Feliz tenía en Oviedo. Debió de acompañar al hijo del Marqués a Rochefort. Seguramente a su regreso, caso de que hayan ido a Francia, el marqués envía a Ramón a trabajar y a practicar el oficio a una fábrica que había fundado en Paredes de Nava (Palencia) lo mismo que la de “Los Giles” en Soto de Aller y en 1898 otra en Lieres, una de las llamadas “Las Primeras de Asturias”. Esta fábrica de quesos Roquefort de Palencia se fundó por iniciativa del Marqués de San Feliz en Paredes el año 1901 debido a la abundancia que había de ganado lanar a fin de aprovechar su leche para un nuevo tipo de queso de oveja. Otra fábrica aparece en San Martín de Soto de Aller. En 1904 el párroco don Fernando Fernández reconstruye la iglesia en un terreno propiedad del Marqués de San Feliz ocupado hasta entonces (1904) por una fábrica de quesos, llamada “Los Giles”. Se demolió el conjunto y se aprovecharon piedra y madera para la construcción del templo. Esta parroquia limita con la de Piñeres en la que está El Palacio, donde nace Abrahán González Díaz y acaso donde conoció al Marqués de San Feliz que le inició en la fabricación del queso. Y es en 1898 cuando el Marqués pone en funcionamiento en Lieres la citada fábrica de quesos de la empresa “Las Primeras de Asturias”. En Paredes de Nava Ramón conoció a su mujer Julia Romero Herrero con quien contrae matrimonio y de la que tuvo dos hijas: Rosario, ya fallecida y Julia que vive actualmente en Salinas (2010) a quien agradezco haberme facilitado fotografía y algunos datos de su padre. Años después en 1922 cuando Ramón ya se encontraba en solitario frente a la empresa levantará una hermosa casa de cantería plenamente adaptada a los usos y fabricación del queso. Y en ella le sorprendió la guerra civil de 1936. Una de las obsesiones de este socio era levantar una chimenea al pie de la quesería que sirviera únicamente de referencia y de prestancia a la que él llamaba su “fábrica”. Aunque en casa guardaban las tropas abundante munición, la aviación buscaba la famosa chimenea para iniciar el bombardeo. Al no encontrarla regresaron no antes sin dejar caer una bomba en las cercanías que destruyó parte de un muro de la huerta e hirió ligeramente en una mano al artesano.
7.-El nuevo edificio “Rozaflor” 1922
En resumen: Abrahán, se había trasladado a Grado por los años de 1915 y funda allí una nueva fábrica de queso, esta vez en Peñaflor que recuerda a Rozaflor y a Roquefort. Fue vecino de Grado un año o dos, tuvo luego accidentalmente una breve estancia en Aller en donde vivió el último año de su vida, ya que padecía de tuberculosis pulmonar, de cuya enfermedad fallece día 29 de octubre de 1917 a los 38 años de edad. Recibe sepultura en el cementerio de Cabañaquinta. Y aquí está la clave seguramente del por qué escogió el lugar en pleno bosque para instalar la fábrica, aire puro y agua de excelente calidad, abundante vegetación, y mucho ganado, y también por qué escogió la Sierra en pleno monte para residencia, finalmente, y a causa de su enfermedad, por qué se quemaron sus papeles de entre los que se libró por mano de un vecino de Llanavao el Copiador de Cartas. Dice Esther Álvarez, actual empresaria del Queso La Peral, que pasando con su suegro Antonio León por San Pelayo, le oyó decir: Aquí también había una fábrica de queso como el nuestro. Posiblemente se refería a la fábrica de Abrahán.
ANTONIO LEÓN ÁLVAREZ
8.-Antonio León Álvarez
En 1975 subí a hablar con Antonio León Álvarez, un venerable anciano ya de 95 años, que me recibió muy amablemente con el fin de tomar datos para un libro sobre artesanía de la colección Ayalga. Aquel buen hombre me dijo entre otras cosas, que “al queso de la Peral le restaba muy pocos años de vida”. Por suerte no resultaron proféticas sus palabras. (7). (7) J.M. Feito. La artesanía popular asturiana, Ed. Ayalga. Salinas 1977, pág. 301.
Hoy al tratar de historiar sus comienzos e importancia, es imprescindible terminarla con unas palabras sobre la familia que últimamente han seguido la tradición con un celo y tesón envidiable dándolo a conocer a través de la marca “Queso La Peral” con tanto éxito, y que son esos magníficos artesanos Esther Álvarez, José Luis López e hijos. En 1981, Antonio León, recién cumplidos los 100 años, manifestaba en la citada entrevista haber nacido el 30 de noviembre de 1880 en Ajulián parroquia de Brañes, Oviedo. Llegó a La Peral en 1910 cuando tenía 30 años, cuando ya estaba en pie la firma quesera de su hermano con el socio de “La Selva Asturiana”. Había estado trabajando hacia 1890 en la fábrica de chocolates “La Perla Americana” de Oviedo, más tarde en 1902 como dependiente en la Casa Tuero, en el barrio de Cimadevilla (Oviedo). Esta casa vendía pianolas y pianos que llamaban poderosamente la atención a franceses representantes del queso Roquefort en Oviedo. Relacionado con ellos, según sus palabras, a través de propaganda de la prensa española y de algunas cartas se hizo con la fórmula que actualmente (1981) emplean sus nietos. Una vez hallada la fórmula empieza la producción hacia 1920. Empieza o más bien se podría decir que continúa.
¡JAMÓN DE AVILÉS! ¿QUIÉN DIJO… TINEO?
Pero con el queso hacen buen aperitivo unas lonjas de jamón, jamón de Avilés, no de Tineo como aún hoy lo sigue creyendo y afirmando mucha gente en la Villa del Adelantado. De ahí que quisiera yo con estas líneas, y una vez más, dejar al descubierto dicho error probando que fue Avilés, no Tineo, el verdadero punto de elaboración en todas sus etapas, y posteriormente de su exportación.
Porque el error aún persiste y seguirá seguramente mucho tiempo entre la gente debido a esa inercia casi infinita que tenemos en corregir yerros y enmendar equívocos. Más aún, hay quienes se aferran a su idea sin preocuparse de verificarlo y lo que es peor de escuchar los argumentos en contra que se pueden esgrimir. A pesar de la poca información que, tanto en periódicos como en documentos de la época, se ha podido recabar, pues llevaría un tiempo rastrear archivos y consultar prensa, aquí solo queremos hacer un toque de atención, como hemos venido haciendo en diversos medios de comunicación y deshacer el error en el que cayó hasta el propio Palacio Valdés. He aquí sus palabras: “Cuando llegué a Madrid para estudiar mi carrera y vi en los escaparates de las tiendas de comestibles unos carteles que decían: “Jamón de Avilés” no pude menos de experimentar profunda sorpresa. A esta sorpresa siguió inmediatamente un sentimiento de vergüenza e irritación ¿Cómo? ¡La villa poética por excelencia, la villa de las mujeres hermosas y las canciones románticas, aquella blanca paloma del Cantábrico era conocida en el resto de España, solamente por sus jamones”. Y sigue ironizando, ignorante del error en que incurría: “Jamás pudiera imaginarlo ni lo imaginó ninguno de sus hijos. Viendo en Avilés hasta entonces a nadie había oído gloriarse de esta grosera ventaja. Ni aún sabía que en Avilés existiesen cerdos. Mientras estuve allí no conocí más que uno, cierto administrador de Correos, que se comía las sardinas crudas y entregaba las cartas abiertas. Pero este administrador no había nacido en Avilés”. (8) (8) PALACIO VALDÉS, A., Obras completas. La novela de un novelista, c. VIII, Aguilar, 1970, t. II, pág. 719. Todo aquel que haya leído la novela, y apelando a la autoridad fidedigna de un testigo de excepción, máxime un novelista de talla como lo es don Armando, y que siempre están a la caza de lo novedoso que sucede en su entorno, no es extraño que afirmase y perjurase que en Avilés nunca había habido industria del preciado producto. Hay más errores, incluso propalados por historiadores de gran prestigio como el de Manuel Fernández Álvarez, que en su obra: La Sociedad Española del Siglo de Oro (1984), premio nacional “Historia de España” (1985), y considerado máxima autoridad, aparece el siguiente dato: “Aún sigue siendo famoso el jamón de Jabugo, arrabal de Avilés, que cita los documentos”. ¡Ojala fuera verdad!, pero Jabugo de Huelva, que da nombre a otra famosa marca de jamón, no tiene nada que ver con Sabugo (Avilés) ni tampoco con la elaboración de dicho producto en aquellas tierras.
JAMÓN Y LITERATURA
9.-“Las Tocineras”. Portada
Contra lo que dice Palacio Valdés y sin perder el hilo de la literatura tenemos otros documentos y sobre todo testigos que aportan tradición oral fidedigna de la empresa chacinera y de tablajería avilesina ¿Quién, de entre gente de cierta edad, no recuerda la famosa longaniza “La Matona”?, Pero especialmente en lo tocante al jamón hasta un ilustre literato se ha ocupado del tema. Se trata de Rafael Suárez Solís en su novela, “Un pueblo donde no pasaba nada”. Hablando del cambio de nombre de una calle se refiere poco después a la calle de La Fruta: “También la fruta dejó de ser la única mercancía en la calle de su nombre, al establecerse en ella acreditados tocineros, tenderos de ultramarinos y, sobre todo, los artífices del mejor jamón de España -tal vez del mundo entero-, cuya bandera mercantil era el escudo de la ciudad: sendos castillos almenados en las márgenes de la ría, unidos por una cadena que impide la marcha de un bergantín filibustero” La novela publicada en 1962 no es testimonio histórico de antigüedad, pero su autor sí debió de conocer la historia del “famoso jamón de Avilés” pues ya anteriormente hasta le dio pie el tema y la calle para una obra de teatro: “Las Tocineras”, comedia en tres actos y prólogo, estrenada en el Teatro Auditorium de la Habana el 29 de Mayo de 1952, dirigida por Luis Amado Blanco y Mario Parajón. (9) (9) Rafael Suárez Solís. Un pueblo donde no pasaba nada, La Habana 1962, p. 18. Y Teatro, tomo primero. Comedias de allí: Barrabás, El camino del Cementerio, El loco del año, Las tocineras. México 1954. Dice el autor en la nota introductoria que la acción se desarrolla en Avilés, por el año de mil ochocientos noventa y tantos. Por “Las Tocineras” se conocían unas hermanas que desempeñaban este comercio en la calle La Fruta. Una de ellas, muy hermosa por cierto, casó con un hermano de la Doctrina Cristiana llamado Vicente Ocerín Jáuregui que abandonó los hábitos y fundó en la calle Rui Pérez su propia academia, después de impartir la enseñanza en la “Academia de la Inmaculada” (calle de la Ferrería, entonces Pinar del Río, nº 25). Por tanto se puede decir que los personajes de la obra, sin segunda intención, fueron de carne y hueso, como su profesión. No vamos a contar la trama de la comedia pero a lo largo de la misma se hace presente el jamón: “El tocinero vende tocino, jamón, chorizo…” (p. 219) “don Juan Areces, el tocinero que tiene un negocio… de chorizos, jamones, tocino…” (p. 243) “es todo un proveedor de comerciantes madrileños…” (p. 238), etc., y hay un momento en el que dice: “Yo era un tocinero, un buen hombre que vendía tocino en este pueblo de mi alma, tan famoso en el mundo entero por sus jamones” (pág. 200). En la comedia aparecen rincones típicos avilesinos como son la carretera de La Ría, el parque Ferrera, el Casino, San Juan y siempre al fondo la calle de La Fruta.
ANUNCIOS Y PROPAGANDA
En un álbum programa, anunciador de las fiestas de San Agustín del año 1925, entre los anuncios se incluye el siguiente:
La calle Suárez Inclán, fue el nombre que tuvo durante un tiempo la calle de “La Fruta”
Como sabíamos el nombre del dueño, calle y número no fue difícil dar con una de sus nietas, Matilde Benítez que, en efecto, nos confirmó la existencia de dicha industria, su potencial económico y producción en algún tiempo. Otro anuncio dice: “David Fernández Flórez. Tablajería. Salazón. Jamones y Embutidos. Salinas”. (10) (10) Memoria de la Mutualidad Artime, Miranda. Avilés 1916, pág. 83, y Memoria…, 1917, pág. 83 Se podrían espigar algunos más en las publicaciones de primeros de s. XX así como del testimonio oral de los más ancianos. Decíamos anteriormente que aún hoy hay gente que recuerda la carnicería “La Matona” de la calle La Ferrería donde vendían jamones y embutido de Avilés. Tanto el propietario, el señor Román, como la señora África su esposa y luego su hija siguieron por un tiempo en la venta de este producto. Rebasó nuestras fronteras su extraordinaria longaniza tan famosa casi como los jamones, hecha por lo visto, no con adobo como se acostumbra, sino con carne picada muy menuda. También recordará más de uno la pequeña figura del cerdito que la anunciaba desde el escaparate. En 1923 se establecen en la calle Llano Ponte como vendedores de embutidos y jamones: José y Saturnino Orejas y en la calle La Fruta o Suárez Inclán: Carlos Pérez Maceda (tocinero), Enrique Menéndez Corvera y Armando Fernández (salazón). Nos ocuparemos únicamente de este último pues es de quien conservamos más noticias debido a su nieta.
DE LAS HUELGAS A LA CALLE LA FRUTA
10.-Armando y Nemesia
Armando Fernández Cueto (1855-1933), abuelo de Matilde Benítez y contratista de obras casó con Nemesia Gutiérrez Bernaldo de Quirós (1860-1938), hija a su vez de Dominica Bernardo de Quirós y Conde, que juntamente con su hermana María de las Nieves, (a) “Marica”, fueron de algún modo las promotoras de esta industria en Avilés en pleno s. XIX. Aunque venía de antiguo un tradicional “Mercado de los gochos”, sito en Llano Ponte, ocupando el lugar donde estuvo el ambulatorio, en el que los aldeanos compraban y vendían, fue en Las Huelgas, cerca del puente, donde se inició la empresa jamonera. Esos terrenos que luego fueron elegidos para la instalación de la ENSIDESA, habían sido la resultante del relleno y desecación de una parte de las marismas en el año 1841. En ellos, años después, se empezaron a levantar pequeñas cuadras en las que varias familias criaban cerdos en cantidad de más de medio centenar. Los alimentaban con sobras y desperdicios (“llavazas y pulgos”) que recogían por las casas de Avilés, en especial en los establecimientos de comidas, lo que daba una calidad especial al jamón. Y allí estuvo muchos años la fábrica de pescado de Etelberto Bravo, sucesores de “Dolores Bravo”. Había también algunas cuadras con vacas. En mayo los niños al salir del colegio llevaban un vaso, unas galletas y les daban vasos de leche recién ordeñada, por 10 céntimos un vaso sin espuma o por dos con espuma, estos últimos eran celebrados con risas debido al blanco bigote que dejaban después de la degustación. Tomar la leche en mayo era considerado como remedio medicinal. Un poco más lejos, junto a la Fábrica de Maderas de D. Rodrigo Castro estaba La Granja, o Estación de Agricultura General lugar de visita obligada por Escuelas y Colegios del contorno.
LA SAL Y EL AIRE
Una vez criados los cerdos y sacrificados, o comprados los jamones a carniceros de la zona, cada viernes se llamaba a hombres expertos en charcutería. Antes de salar los jamones, tras dejarlos enfriar, los restregaban fuertemente para “hacerlos sudar”, “sacarles la gota” o nervio con sal gorda, y los depositaban en grandes maseras de cemento llamadas “muertos” entre gran cantidad de sal más fina. Allí permanecían 21 días. La salmuera o agua de sal que rebasaba iba a sumideros. La sal venía de Torrevieja en sacos y se adquiría en los almacenes de Ángel Álvarez “El Difuntín” sito junto a La Ría, es decir, que se usaba sal de mar para la salazón. De las maseras eran llevados a un barcal de tres grifos de agua corriente donde se lavaban y se quitaba la sal con escobas de retama, se colgaban y se tenían un tiempo oreando en los bajos de un edificio antes de subirlos al secadero que estaba en los desvanes de una casa situada en la calle La Fruta, antiguo nº 20, hoy 16. El desván, a todo un andar, era un local amplio, las ventanas con celosía para mantenerlo a oscuras, y abiertas día y noche en invierno y en verano para el perfecto secado. Cuando aparecía la “besa” o capa amarillenta, típica del jamón de Avilés, estaban aptos para la venta y el consumo. Si alguien duda de que el clima de Avilés no es propicio para un perfecto secado, los hechos prueban todo lo contrario, y que no solo Castilla, sino también aquí se puede llevar a cabo y con buen éxito el curado de la carne al aire libre. Durante la guerra de 1936 tenían en el secadero más de cuatro toneladas, ¡cuatro! de jamones, incautándose de todo, nos comenta Matilde. A partir de entonces se dejó de elaborar el famoso jamón ¿de Tineo? no, de Avilés.
¿POR QUÉ NO?
¿Quiénes fueron los que propagaron más allá de nuestras fronteras la fama y calidad del jamón avilesino? Nos lo explica Matilde: “Todos los turistas que venían a Avilés solían llevar un jamón. Lo mismo hacían los artistas que venían a representar teatro o a cantar, todos solían llevar, o les regalaban, hasta tres y cuatro jamones”. No soy un especialista en el tema y sé que se podría hacer una interesante historia de esta industria chacinera avilesina. Pero hoy tenemos en Avilés y comarca fábricas excelentes de productos cárnicos cuya fama es conocida también casi universalmente. Pero aunque aquella alimentación era fundamental para la calidad del jamón ¿no habría modo de probar de nuevo, visto el éxito pasado, a ensayar este producto? La fama la tuvo ya ganada. Alguien cuyo nombre es mejor silenciar quiso llevársela a Tineo con lo que ya entonces Avilés había empezado a perder bienes culturales y económicos: “el Mercado del ganao”, el Museo de la industria, el periódico, el puerto…, etc. Hoy aún contamos con testimonios fehacientes y testigos que viven aún entre nosotros que pueden garantizar y probar todo lo que aquí hemos expuesto y explicado sobre el “jamón de Avilés” ¿Quién dijo Tineo?
SIDRA CHAMPANADA “La Astur”, DE MIRANDA
Un tercer producto gastronómico un tanto olvidado y que dio a Avilés fama y prestancia en Ultramar en especial en Cuba fue la sidra espumosa del lagar mirandino de Robustiano Gutiérrez. Escoge para su logotipo un personaje asturiano vestido a la usanza. Es curiosa la coincidencia en el logotipo pues también por aquellos años de 1914 existía en Miranda otra industria que tomó gran incremento, exportando cal a toda Galicia. Fue patentada por el industrial mirandino Armando García Fernández con el nombre de “El gaitero” . Aunque ya incluimos parte de este trabajo en otro lugar de la Web lo repetimos aquí como complemento a los otros dos productos: queso y jamón.
El 24 de mayo de 1890 en Villaviciosa dos hermanos: Alberto y Eladio del Valle, y dos comerciantes: Ángel Fernández y Bernardo de la Ballina, crean una sociedad bajo la razón social “Valle, Ballina y Fernández”, para la fabricación, venta y exportación de sidra espumosa. Cinco años después Obdulio Fernández obtiene las participaciones de Eladio y Ángel a fin de centralizar la producción. Amplía la fábrica e inicia la publicidad para consolidar el consorcio y darlo a conocer. Sin duda el nombre de “El Gaitero” les sonó “alto, sonoro y significativo” parafraseando a Cervantes, y sin más pensaron en tal denominación para bautizar su producto. En algún lugar se dice, sin especificar fechas, que “la compañía adoptó ese nombre inspirándose en una pintura de José Fernández-Cuevas datada en 1886”. Puesto que estas líneas son puramente divulgativas no pudimos documentarnos debidamente acudiendo a los archivos de la Fábrica, ni siquiera cómo se registró ni cuando como sidra “El Gaitero”. Lo único que queremos dejar sentado es que dicha denominación ya funcionaba en Miranda aplicada a otro producto desde hacía tiempo, de modo que cuando Obdulio Fernández o algún otro miembro relacionado con la fábrica, fueron a darlo de alta se encontraron con que “el gaitero” ya estaba sonando…, registrado por un industrial de Miranda que fabricaba y exportaba, bajo dicha marca, cal y en cantidad principalmente para Galicia.
MARCA “EL GAITERO”
11.-Logotipo “El Gaitero” Calera de Armando
Desconocemos en qué condiciones cedió Armando García Fernández los derechos a usar el nombre o logotipo de su empresa a los fabricantes que desde entonces harían famosos en el mundo entero: sidra, fábrica y gaitero. Toda la documentación referente a la marca está en poder de un nieto homónimo del fundador: Armando García Fernández, que la cuida con esmero y veneración y a quien agradezco desde aquí haberme permitido consultarla y reproducirla (11) (11) J. M. Feito, El Gaitero nació en Miranda de Avilés, La Nueva España, 21 de febrero de 2010.
Por tanto, con todos los respetos para la firma que hizo a la sidra y al gaitero universalmente conocidos, se puede asegurar, respaldados con documentación fidedigna, que la firma de la sidra “El Gaitero” y su dibujo nació en Miranda de Avilés. Aunque la figura del gaitero de la sidra tiene un gran parecido, con el que aparece en el logotipo de la cal del empresario de la parroquia xagó, no quiere decir con ello que sea un plagio ni mucho menos.
ARMANDO GARCÍA FERNÁNDEZ (1886-1936)
12.-Armando y esposa: Etelvina
¿Quién era este empresario dedicado a la producción y exportación de cal? Pues nada más y nada menos que un mirandino que viene a sumarse a la lista de otros empresarios de gran renombre como lo fueron José Menéndez, “el rey de la Patagonia” o Robustiano Gutiérrez, el fundador de la sidra “El Astur”, sin contar los que en la actualidad están en activo. Armando García Fernández “El Saluvio” nacido en Miranda en 1886, casó en 1908 con Etelvina Muñiz, de Pola de Laviana, de cuyo matrimonio nacieron seis hijos: Isidro, Agustín, Armando, Alicia, José Antonio y Mª del Carmen. Armando fue pues el fundador y promotor de una de las grandes empresas caleras de Asturias, con tres hornos, uno continuo y dos intermitentes, exportando cal principalmente, como queda dicho, para Galicia hasta el punto de tener abierta una oficina en Tuy (Pontevedra). El hecho de que “el gaitero” del logotipo lleve tras de sí tierras de viñedos hace referencia a que la cal se destinaba principalmente para calear las viñas contra las plagas. (12) (12) José Luis García López del Vallado. La cal en Asturias, Muséu del Pueblu d´Asturies, Gijón 2009. Miranda pues cuenta en su acervo cultural y empresarial con una actividad empresarial más, poco conocida, y con el honor no pequeño de haber sido la cuna donde nació el nombre y, de alguna manera, el logotipo maliayo de la sidra El Gaitero, “famosa en el mundo entero”. Pero sigamos con la sidra aunque esta digresión acerca del nombre en cierto modo entra dentro del tema.
“LAS CASAS DEL LLAGAR”
Se puede decir que en cada pueblo había varios lagares. Era frecuente que parte de la manzana recogida se pisara para gasto familiar, tal como se hace hoy. No obstante sabemos que en Miranda de Avilés hubo un rincón que se llamaba “Las casas del Llagar” y estaban ubicadas en El Llano, barrio de dicha parroquia. En una de ellas vivió una tal Felisa, y en la otra la familia del “Canán”: Emilio Campa Varela y Sabina Rodríguez López. Allí nacieron todos sus hijos: Luis, Mª Luz, Josefa, Sabino, Avelina, Emilio, Florentino, Constantino, Aurelia “Lala”, y alguno más que murió al poco de nacer. Avelina, una de las hijas, recuerda que esta casa fue vendida por José Antonio Guardado Muñiz de Heros a quien luego compraron la casa donde vive ella ahora, pero, a pesar de llevar siempre ese mote de “Las casas del Llagar”, nunca supo ni a qué se debe el nombre ni mucho menos a quien pertenecía. Suponemos que se trataría de un lagar de sidra común para el gasto de la casa y el surtido de algún chigre cercano, pues lagares familiares debían de abundar, como abundan hoy, y por cierto, algunos con una producción de sidra natural inmejorable. En “Las casas del Llagar” vivieron hasta hace poco 2009 en una de ellas actualmente José Ramón Fernández “Pepe” y Araceli Álvarez. Otras han sido demolidas al abrir la nueva vía de penetración a Miranda. El Lagar, del que vamos a tratar, otro topónimo que aún hoy se conserva, está ubicado en el barrio conocido como “La Cruz de la Hoguera”, un cruce de caminos cuyo significado e historia desconocemos. Acaso porque frente a la Cruz de Ánimas que aún se conserva incrustada en la pared, tendría lugar la tradicional foguera de San Juan. Años más tarde pasó a llamarse la Bomba debido a un pozo de agua practicado en medio de dicha plazoleta. Funcionó algunos años pero a alguien se le ocurrió revestirlo con “narvaso” (la planta seca de maíz) que, al pudrirse, dicen que generó gusanos en el agua, con lo que dejó de ser potable, y terminaron por cegarlo y quitar la bomba de achique.
LA FAMILIA “ROBUSTIANO GUTIÉRREZ”
13.-Robustiano Gutiérrez López
Robustiano Jesús Gutiérrez López, nació en el barrio de Heros, así reza la partida bautismal, el día 17 de noviembre de 1874 y recibe el bautismo al día siguiente de manos del Vicario Don Francisco Pérez Acevedo (13) (13) Archivo Parroquial de Miranda. Avilés, Lib. Bautismos nº 3, fol. 153. Los padres vivían en dicho barrio en una casa que llevaron en herencia una rama de la familia, trasladada a Piedras Blancas. Esta vivienda estuvo durante muchos años casi en ruinas. Tomás García adquirió la cuadra situada en la parte norte y es en ella donde guardaba su ganadería. Hoy se está restaurando esta zona completamente con vistas a hacer una pequeña zona residencial. El padre de Robustiano, Francisco Gutiérrez de la Campa, apodado “Francisco el Ciego”, fue alcalde de Miranda durante los años 1890 a 1900, y casó con María López Fernández. “Francisco el Ciego”, mote debido a que su madre era ciega, falleció el 27 de setiembre de 1911 de un ataque de uremia después de testar ante don Alejandro García Álvarez. Contaba 75 años de edad (14) (14) Archivo… Lib. Difuntos, nº 4, fol. 91. Recibió todos los sacramentos y tuvo funeral de primera clase, con acompañamiento de 12 sacerdotes. Dejaba viuda y dos hijos, uno de ellos Robustiano Gutiérrez López que sería el fundador de la fábrica. Robustiano contrajo matrimonio ante el párroco Sancho Pardo Méndez, con Teresa Ávila López el día 18 de enero de 1902. El tenía 26 años y ella 21. (15) (15) Archivo… Lib. Matrimonios, nº 3, fol. 15. Teresa había nacido en Astorga y era hija de José de Ávila García Valdés y de Juana López López. José Ávila, un hombre culto y buen versificador, del que conservamos algunos “monólogos” en verso, había ejercido algún tiempo de calderero con Pedro de Ávila, su padre, por tierras zamoranas, y esta es la razón de que algunos de sus hijos nacieran en dicha zona.
PRIMEROS PASOS EN LA INDUSTRIA SIDRERA
Una vez casado Robustiano levanta el lagar en una finca que tenía en este barrio de La Cruz de la Hoguera. Primeramente se dedica a fabricar sidra natural, circunstancia que le movió a abrir allí un chigre con un salón de baile. El lagar debió de empezar a funcionar hacia el 1910. La patente y el darse de alta como fabricante tuvo lugar entre 1910-14. Andando el tiempo y acaso aconsejado por algún ducho en la materia, se hace con la fórmula y levanta allí una fábrica de sidra achampanada de gran renombre por entonces y casi olvidada hoy, si no es por el topónimo de la casa. Es esta una época en la que florecen por Asturias las fábricas de este tipo de sidras por doquier: Cima en Colloto, Hermanos Blanco Saro en Ribadesella, Vereterra y Canga en Gijón, Muñiz, El Gaitero en Villaviciosa, Nachón y Cía “Pelayo” en Infiesto, Hijos de Antonio Arias “Praviana” en Pravia, Gamba y Belaúnde bajo la denominación de “El Oso” en Avilés, etc. Quise enterarme un poco más de la actividad sidrera de esta marca avilesina para ver los posibles puntos de contacto con la de Miranda pero no he podido hallar noticias sobre la misma. El hecho es que en ese clima y en medio de ese fervor de producción de sidra achampanada nace nuestra industria sidrera. Al principio, antes de echar a andar la fábrica, el lagar contaba únicamente con una tosca prensa de madera, según las hijas de Robustio: Maruja y Salud, que recordaban ver trabajar en él a “Ferroñes” (Manuel González) y un primo que residía en El Caliero, cortando la magalla o pulpa, los niños le ayudaban a prensar dando vueltas al rabil de madera. Luego en vista del ingente trabajo para hacerlo todo a mano Robustiano compró una prensa hidráulica con lo que se aligeró enormemente el trabajo.
ACARREO DE MANZANA Y OBTENCIÓN DE LA SIDRA
La manzana se cosechaba en el mismo pueblo de Miranda, en donde, por cierto, la producción no era escasa. Pero también se traía de Gozón, de Illas, de Pillarno, e incluso más tarde, como en estos pueblos muchos aldeanos tenían pequeños lagares, traían ya la sidra pisada y dispuesta para echar en las pipas a fermentar para hacer la achampanada. Venían carros y carros que esperaban la descarga en una fila que llegaba hasta el medio de Miranda. El último año se pagó el kilo de manzana a 25 céntimos, anteriormente su precio no era más de 5 o 7 céntimos el kilo, y se compraba por toneladas. Lo pesaban y a continuación o bien se tiraba en el prado, en lo que antes había sido salón de baile o se subía a un desván habilitado para este menester y al que había que apuntalar con el fin de que soportase tanta carga; desde él se tiraba la manzana a la tolva de la trituradora, una especie de molino y de esta sacaban la pulpa colocándola dentro de una especie de sacos, uno encima de otro, separados por una tabla, sobre las que hacía fuerza la prensa aplastándolas sobre una plataforma firme para así obtener el jugo de la manzana. Hacían 24 pipas diarias de sidra, una pipa por hora. Había seis tinos o cubas que tenían unos 80.000 litros, 90 pipas cada tino. Cada cuba son 600 litros; los tinos se lavaban descendiendo a ellos por medio de una escalera debido a su altura: 6 u 8 metros de altura. Los residuos de la fermentación, llamados la “madre”, que se sacaban del fondo del tino, servía de abono se tiraba todo al prado. Aquel año la zona afectada quedaba totalmente quemada pero al año siguiente salía más hierba que nunca.
OBTENCIÓN DE LA CHAMPANADA
14.-Etiqueta de la marca
La achampanada se filtraba, se le añadía el azúcar, el alcohol y el conservante, según una fórmula secreta que la familia conservó hasta el final. La sidra para champán tiene que ser muy clara, debe tener dos años de reposo por lo menos, de lo contrario no se puede champanizar. No así la natural que se toma ya al año de fabricarse. Una vez trasegada dos veces, a fin de clarificarla, se embotellaba usando también gas. Empezó por llamarse Sidra Champanada, bajo la razón social: “La Cierva” (16) (16) Memoria Balance de la Mutualidad “Artime” Ejercicio segundo, Avilés 1916, pág. 138. y con esta denominación debió de exportase durante algunos años, al menos hasta 1915. Los anuncios decían: “No tiene rival La Sidra Chanpagne “LA CIERVA” (Consumo Universal) Cada día toma mayor incremento la exportación a América. Los avilesinos, los asturianos, los inteligentes dicen al probarla ¡¡No hay sidra tan buena en el mundo!! Miranda-Avilés- Asturias. Robustiano Gutiérrez”. Al parecer este nombre ya había sido registrado por otra marca anteriormente y tuvo que ser sustituido, por lo que vino en denominarse “Sidra Champagne El “Astur”.
EL MAESTRO ARTIME PROPAGANDISTA DEL PRODUCTO
El maestro que regentaba la Escuela de niños por aquellos años de 1916, llamado don José F. Artime, fundador de la primera Mutualidad Escolar de Asturias, en una de las conferencias que tenían lugar en la escuela que corrió a su cargo, habla sobre árboles frutales. Al llegar al manzano y a la sidra dice: “La sidra es una bebida refrigerante y tónica. Enemigo acérrimo de la taberna, me parece muy natural que en las casas haya algunas botellas de sidra para el consumo regulado de esa bebida, que, sin el abuso, aumenta gradualmente la acción vital de los tejidos, pudiendo llegar a ser una gran fuente de riqueza para Avilés. Hay sidra ordinaria y sobresaliente. Esta, espumosa, como el vino de champaña, se fabrica en Miranda, y halaga en las mejores mesas los paladares más delicados. Los extranjeros que la adquieren, no se quejan, como de la manzana; pero la sidra no es bastante conocida. Es necesaria la asociación, para no hacer muy oneroso el darla a conocer, el abrirle mercados, regalando previamente el importe de unos algunos miles de pesos. Consérvase la sidra bastantes años, por medio de una tenue capa de aceite, el cuan evita el contacto del aire y el avinagramiento...” (17) (17) Memoria Balance y Varios trabajos adicionales de la Mutualidad Escolar Artime. Ejercicio segundo. Avilés 1916, pág. 130. Algunos ancianos aún recuerdan haberle oído decir a este propósito: “Hombres como Robustiano tenía que haber muchos para sacar el país adelante”. Las etiquetas de la nueva marca, en rojo, negro y verde rezaban: “Sidra Champagne El “Astur” Robustiano Gutiérrez, sucesor de Avila y Gutiérrez. Avilés (Asturias). Téngase la botella en posición horizontal. Marca registrada”. De ello deducimos que Robustiano seguramente pensaba ya en sus herederos como continuadores y dueños de la marca de su boyante Empresa. Cabe destacar como nota curiosa el diseño de tarjetas para imprimir en ellas el Menú de los Restaurantes. En ellas aparece la marca de la fábrica, una botella de sidra, y un pie que dice “Fabricantes y Exportadores Ávila y Gutiérrez. Avilés”, lo que denota su buen sentido de la publicidad y el alcance que trataba de dar a esta gran industria mirandina. El valor de la botella suelta se pagaba hacia 1920 al precio de 1,50 pts. Se calcula que se facturaba cada temporada (septiembre-enero) más de un millón de pesetas de las de entonces.
AMÉRICA Y LA FERIA DE MUESTRAS DE GIJÓN
15.-Una botella de “El Astur”
Conservamos un documento gráfico del stand presentado el año 1924 en la Feria de Muestras de Gijón en la que se pueden ver las botellas colocadas en forma de bocoy de sidra sobre una especie de tarima bajo la cual también hay botellas. El reclamo dice: “Sidra Champagne “El Astur” Ávila y Gutiérrez, y “Flor de Asturias” Avilés”. A pie de página después de los nombres de los propietarios añade: “cuyos fabricantes hacen una perfecta selección de los caldos, elaborando la sidra con exquisito esmero”. Una de las metas que se propuso La Astur fue la exportación a Ultramar y ¡vaya si lo logró! Durante muchos años al llegar los meses de octubre y noviembre se preparaban grandes stocks a fin de que llegaran a tiempo para la Navidad pues no había Navidad sin sidra achampanada. Para América usaban nombres diferentes. Manzabeitia y Compañía la exportaban bajo la denominación de la Flor de Asturias. Seara, otro intermediario natural de La Corrada (Soto del Barco), la llevaba para Cuba y Montevideo, (aún recuerdan Salud y su hermano Robustiano las horas que pasaban pintando letras o pegando direcciones en las cajas...). De igual modo la exportación se hizo para Chile y en especial para Argentina en donde tenía un gran valedor, el Rey de la Patagonia, hasta el punto de que llegó a colocar allí a un pariente de Robustiano llamado José (Pepe) Galán Gutiérrez. Las cajas se embarcaban en el Musel de Gijón hasta donde lo llevaban en camiones transportistas de Avilés. (en camiones) Nos dice Salud Gutiérrez, una de las hijas, que en varias ocasiones variaron el nombre según los países a los que iba destinada y a petición de los intermediarios importadores o exportadores a fin de que tuviese más impacto la propaganda. Pero también aquí había muchos representantes no sólo en Asturias sino en toda España. Galicia y Madrid se llevaban la palma en ventas, y Robustiano tenían buen cuidado para dar cada año una vuelta por todas las regiones visitando a los representantes. En realidad, sabedor que la venta es lo esencial cuando el producto está logrado, estaba más tiempo de viaje que en casa.
16.-En el Musel (Gijón) con destino a Cuba
UNOS VERSOS DE VITAL AZA
A este respecto no resistimos la tentación de reproducir unos versos de Vital Aza a propósito de la sidra enviada a un amigo con motivo de su boda, un casi “epitalamio”. Dicen así: “Con cariñosa atención me anuncias tu matrimonio. Haces muy bien ¡qué demonio!, apruebo tu decisión...
... y termina:
¡Adiós!, te quiere y te abraza con su parabién sincero tu entusiasta compañero y admirador VITAL AZA.
Adjunto mando un talón de una caja de botellas de sidra. Puedes con ellas endulzar tu santa unión.
Que es la sidra gran receta que la sangre purifica y refresca y tonifica y corrobora y aprieta...”. (18) (18) Vital Aza, “Ni fu, ni fa”, Barcelona 1890 págs. 55-56, dedicado a Don Antonio C...
LA EMPRESA CAMBIA DE MANOS
No es aquí el momento de narrar otras de las muchas vicisitudes de esta empresa sidrera ubicada en Miranda, cuya fama traspasó las fronteras de la provincia llegando su exportación hasta los países americanos emulando así a la famosa sidra de El Gaitero. Con Robustiano padre, trabajaban sus hijos Robustiano, Gerardo, José Antonio (fallecido a los 22 años) y Salud. En 1938 y desaparecidos los propietarios, víctimas de la Guerra Civil, la empresa fue adquirida por la firma Cima. José María Cima García había nacido en Colloto. A partir de 1884, después de unos años de emigrante en Cuba regresa a su pueblo y pone en marcha esta industria de sidra achampañada ofreciendo sus primeros productos y enviando a Cuba la primera remesa, pero no llegó, puesto que durante la navegación, al acercarse al trópico o por el vaivén se avivó el gas en las botellas y estallaron todas. De Cuba se extiende la exportación a Méjico, Estados Unidos, Brasil y Argentina. Obtiene un gran éxito en la Exposición Internacional de Buenos Aires de 1911, llevando el gran premio de honor, la más alta distinción de aquel certamen. El Gobierno español le concedió en 1914 la Gran Cruz del Mérito. A la muerte de José María Cima los herederos entran en conflicto y uno de ellos se hace cargo del lagar y fábrica de sidra champange de Miranda a fin de hacerle competencia al hermano, llevando finalmente toda la maquinaria para Colloto donde tenían la fábrica, menos la trituradora que aún está en poder de un particular en Miranda. Esto debió de tener lugar hacia 1950. Aún estuvo durante algún tiempo en manos de un avilesino llamado Fermín, que trabajó luego en maderas, pero era una época en la cual el azúcar valía más que la sidra, e interesaba más su venta, de modo que por esas fechas desapareció por completo esta industria de Miranda.
MEDIO PUEBLO… EN LA FÁBRICA
Aquí únicamente dejaron el sabor, el regusto de una industria que tanta gloria pudo dar, que tantos puestos de trabajo pudo haber ofrecido de haberla conservado hasta nuestros días y que se nos fue absurdamente del pueblo. También han quedado muchas de las personas que trabajaron, sobre todo mujeres, y que aún conservan vivo el recuerdo: Soledad Fernández, una hermana de Margarita la de Don Juan, América la de María Florona, Avelina la Canana (que trabajó allí más de 40 años) y su marido Paco, Covadonga, Aurelia y a veces su madre Carmen Campa “Nolán”, Obdulia Mariño, etc. “Aquí trabajó mucha gente, nos comentan, unos al campo y otros a la fábrica, obreros fijos llegaron a ser unos 8 pero en época de más trabajo tomaban parte en la labor más de treinta personas, entre ellas Pilar y Zulima Varela, las Menudas, Leonor, Leonides la Peruya, Las Antulas... o sea que en lo más alto de la temporada trabajaba medio pueblo”. Entre los operarios había equipos con una misión específica para cada uno, por ejemplo Francisco Pérez se dedicaba de la carpintería fabricando las cajas para la exportación, su mujer Avelina hacía a veces de corchadora o de alambradora para lo que usaban ya de máquinas. Floro Peña y su hijo Luis “de Benita Mariana” también trabajaron de carpinteros arreglando las duelas de los barriles que eran devueltos en malas condiciones. Porque otra de las ideas de Robustiano fue distribuir por los chigres sidra achampanada a presión en estos barriles de roble con serpentín a fin de que se pudiera servir en cañas como se hace con la cerveza. La idea fue muy bien recibida. Cuando llegaba la hora de preparar los envíos para Ultramar todo el personal se dedicaba a colocar las etiquetas.
EL BRON EN LA LITERATURA DE LA SIDRA
En Miranda existen ciertos vocablos sacados de la jerga de los caldereros. Si tenemos en cuenta que en aquel entonces el Bron estaba a la orden del día con toda seguridad se usarían más de una vez los siguientes términos que copiamos a continuación a título de curiosidad: Xarapa: sidra Pumosa: manzana Pumosero: manzano Tonesca de xarapa: botella de sidra Cope de xarapa: vaso de sidra Proix chipeno de xarapa: “Un culín”. (19) (19) Ver vocabulario y antología en: Los Caldereros de Miranda, por Alumnos del Seminario del Bron, Coord. J.M. Feito, Avilés 2002. El nombre de xarapa fue bastante común entre los avilesinos de primeros de siglo. Sirvan estos dos ejemplos. El primero tomado de un anuncio del Bar La Parra donde se nos dice: “Hay Xarapa”:
17.-Memoria Balance de la Mutualidad Escolar Artime. Ejercicio segundo. Avilés 1916, pág. 71
El segundo unos veros de Manín de la Llosa: “...Dicen que vien d´Uvieu un tren botixo; pa la fiesta del Bollo ¡qué regocixo! Dicen que traen todos en la solapa un llaziquín muy guapo ¡vaya xarapa!...”.(20) (20) La Voz de Avilés, 25-III-1915.
A MODO DE COLOFÓN
Hoy sólo nos resta lamentarnos de que, habiendo sido Miranda un pueblo tan emprendedor, sede de tantas industrias: texedoras, caldereros, alfareros, loceros, madreñeros, sidreros, caleros, etc., quede tan poco de toda aquella febril actividad que hubiera sido la tabla de salvación en el trabajo para muchos de nuestros jóvenes. Del hombre que emprendió y llevó a cabo con tanto éxito la empresa sidrera achampanada mirandina sólo nos queda dejar constancia aquí de ello, y agradecer su dedicación, depositando sobre su recuerdo aquellos versos que una tarde me recitó su nieto “Robus”, y que se pueden leer en el dintel de una capilla de ánimas cerca de Barros, camino de Llanes:
“Yo tuve lo que gasté pero tengo lo que di, sufro por lo que negué y lo que guardé perdí”.
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