CASONA EN NARCIANDI. Curso 1926-1927.
 
 
Álbun de los lugares casonianos durante su estancia como maestro Inspector
en Narciandi (Cangas de Onís). De arriba a abajo y de izq. a der.
1.- Celso Diego y María Jesús en la fonda de Narciandi
2.- Capilla escuela donde Casona impartó sus clases, hoy reformada.
3.- Nieda
4.- Narciandi
5.- Fonda Covadonga, luego Auseva, hoy bar El Chófer
6.- Galería donde últimamente ponía escuela Casona usada también durante la República para tal fin.
 
CASONA DE MAESTRO EN NARCIANDI
TRAS LAS HUELLAS 
Una tarea que, dentro de nuestras limitaciones, nos hemos impuesto en este Centenario del nacimiento del autor de La Dama del Alba es tratar de llenar en la medida de lo posible algunas lagunas de su biografía. En concreto su estancia en San Pedro de Narciandi, una localidad de la parroquia de Santa María de Cangas de Onís. Con una población de 102 habitantes incluye otros lugares menores como Nieda y Onao. 
La estancia de Casona como maestro rural en Narciandi durante el curso 1926-1927 hay que repartirla en dos periodos de seis meses, antes del verano uno, y otro después. Allí hizo las prácticas de maestro rural que exigía el Ministerio, dando clase en el pórtico de una capilla que servía de aula. Esta escuela había sido fundada y sufragada por un emigrante americano. No deja de ser curioso que, según propia confesión, también haya aprendido a leer en una escuela, fundada en Miranda de Avilés desde la lejana Patagonia (R. Argentina) por otro indiano llamado José Menéndez.
Desde Narciandi aunque solía desplazarse a los pueblos más cercanos en realidad fue aquí donde desarrolló toda su labor de maestro durante aquel año de prácticas. Más tarde llevó la escuela a una sala con galería de un primer piso adosada a la casa donde residió, y allí siguió la escuela al menos hasta la República. 
LLEGADA Y FONDA
Alejandro, al llegar a este destino primeramente residió en el Hotel Covadonga, (luego tomaría el nombre de Auseva, hoy un bar llamado El Chófer) de Cangas de Onís. Pero como no le alcanzaba el sueldo resolvió ir a vivir al mismo pueblo y se hospedó en casa de la familia Antonio Blanco García con quien mantuvo una muy cordial amistad hasta su muerte. Curiosamente al tener que exiliarse a la Argentina en 1937, encontró amistosa acogida y apoyo en unos parientes de dicha familia residentes allí. De ello da fe María Jesús Blanco Cuesta, hija de Antonio. Y debió de ser precisamente la penuria del sueldo lo que le hizo de igual modo por estas fechas embarcarse en algunas traducciones que reseñamos más adelante. 
UNA LECCION PRÁCTICA
Por aquellas fechas el censo infantil de Narciandi era de 40 niños. Un detalle que quedó en la mente de las gentes es que llevaba con frecuencia de excursión a los escolares a los alrededores del pueblo, en especial a una cueva con restos prehistóricos llamada Cueva de La Huelga  situada cerca del río Güeña al lado del arroyo La Brava que a veces la inunda. Antes de entrar les explicaba la lección de prehistoria con consejos de no tocar nada ni escribir en las paredes. 
Recuerdan también un detalle muy de Casona: Les mandaba coger hojas de un árbol determinado e ir tirándolas por donde habían hecho el camino monte arriba hacia la cueva a fin de poder  reconocerlo fácilmente a su regreso. Esta cueva fue explorada en 1969 por aficionados. Más tarde fue estudiada por arqueólogos profesionales, durante una campaña arqueológica que tuvo lugar en 1989-1990 y en ella hallaron huesos grabados y piedra tallada. La cueva se abre en la base de una gran pared caliza, situada en el fondo Norte de un pequeño valle recorrido por el arroyo de La Brava que se sume por la boca de la cueva. Está situada a 180 m sobre el nivel del mar y se llega a la misma desde el pueblo.
APROVECHANDO EL TIEMPO
El día dos de marzo visité el lugar en compañía de ese gran amigo Diego Somoano estudioso conocedor como ninguno de todo lo relativo a Cangas con quien recorrí y me facilitó toda la información. Visitamos en primer lugar, siguiendo esta ruta casoniana, la fonda en donde por primera vez se hospedó Casona a su llegada a Cangas. Subimos a Narciandi visitamos la capilla escuela hoy muy reformada, pasamos por Nieda y conversamos con Luisa la hija, en la misma casa donde se hospedó Alejandro. Fue una tarde a pesar de la lluvia plena de emociones. 
Pocos datos más pudimos reunir sobre su estancia en la parroquia canguesa. Tanto aquí como en Lés (Valle de Arán. Lérida) pudimos recoger la impresión que quedó en las personas que lo conocieron u oyeron hablar de aquel joven maestro ya Inspector de que era muy “fiestero”, y amigo de visitar todas las romerías del contorno tomando parte en ellas y viviéndolas a fondo. 
La estancia aquí no la recoge apenas ningún biógrafo. Unicamente Españolito cita la localidad sin más. A pesar de la poca información que recogimos creo que merece la pena tenerla en cuenta ya que puede servir de alguna utilidad con miras a esa gran biografía de este dramaturgo asturiano de fama universal que debería ser tan conocido como  es admirado una vez que se le estudia.
José Manuel Feito