MORTALIDAD EN SANTO DOMINGO DE MIRANDA
(1854-1954)

CARMEN A. BUENO HERNÁNDEZ
AIDA LORENZO CORCHÓN
INDICE
- Agradecimientos................................................................................................................................................... 1
- Introducción......................................................................................................................................................... 2
- Objetivos.............................................................................................................................................................. 4
- Crisis de Mortalidad.............................................................................................................................................. 5
-Crisis de Mortalidad en 1870......................................................................................................................... 8
-Crisis de Mortalidad en 1892....................................................................................................................... 9
-Crisis de Mortalidad en 1876, 1899, 1905 y 1909............................................................................................ 9
- Mortalidad infantil....................................................................................1............................................................ 9
- Causas de Mortalidad.......................................................................................................................................... 11
- Tasas de Mortalidad.............................................................................................................................................12
- Mortalidad según sexo. Tasa de Celibato. Relación con la emigración.................................................................... 13
- Mortalidad según clases de edad y sexo............................................................................................................... 14
- Mortalidad estacional............................................................................................................................................14
- Tasa de Celibato Definitivo.................................................................................................................................. 15
- Emigración......................................................................................................................................................... 16
- Bibliografía......................................................................................................................................................... 18
AGRADECEMOS...
A Don José Manuel Feito, Párroco de Santo Domingo de Miranda, su amabilidad y constantes ayudas a la hora de realizar este trabajo.
A aquellas personas que tratan de recuperar la historia de nuestra Villa, y que nos han servido para documentarnos.
INTRODUCCIÓN
La parroquia es una forma tradicional de organización agraria, religiosa e incluso administrativa, de origen incierto en el tiempo (se supone incluso anterior a la conquista romana).
Hasta bien entrado el siglo XIX, la parroquia constituyó en Asturias un modelo organizativo o de poblamiento que rigió los destinos, tanto desde un punto de vista religioso y moral, como económico y administrativo, de gran parte de la población asturiana. Es una división de la administración eclesiástica, representa la jurisdicción de un párroco.
Así la división parroquial ha ido consolidándose como la base territorial para la formación de padrones y censos de población.
El estudio sobre la posibilidad de obtener una representación demográfica mucho más matizada, es más posible a través de datos parroquiales.
El Nomenclator es el único registro existente de entidades de población agrupados por parroquias. En muchos casos los datos demográficos obtenidos en parroquias pueden llevarnos a conclusiones incorrectas debido a que la Iglesia ha efectuado un número relativamente elevado de modificaciones en las divisiones parroquiales, incluyendo o excluyendo algún pueblo a la limitación parroquial.
La parroquia de Santo Domingo de Miranda se encuentra en el concejo de Avilés:
Dentro de la parroquia de Miranda se encuentran las siguientes entidades de población: Alfaraz, Bao, Los Calvos, Cruz de Illas, Cruz de la Hoguera, Heros, La Lleda, Miranda, Nondivisa, Pozo la Granda, Santa Ana, Santo Domingo, Vidoledo, Villanueva.
Se han utilizado en la realización de este trabajo tres libros parroquiales de difuntos, de los que nos parece interesante nombrar los sacerdotes que en ellos firman:
-Don Juan Fernández Canal (1854-1858), vicario
-Don Francisco Pérez Acevedo nombrado coadjuntor en 1857 hasta 1881.
-Don José Cuervo y Riva (1878-1884), vicario.
-Don José García Galán (1884-1901) primer párroco.
-Don Sancho Pardo de Donlebún y Méndez (1901-1911), párroco.
-Don José Molleda y Vigil (1911-1919), párroco.
-Don Gumersindo González de la Llana y Méndez (1919-1920).
-Don Francisco Cabal Álvarez (1920-1927), párroco.
-Don Joaquín Fernández Ocharán que estuvo 15 días.
-Don Ángel González García (1927-1954), párroco.
Incluímos una breve introducción socio económica, que podría darnos una idea de las condiciones de vida en épocas previas a nuestro estudio.
La economía avilesina de la época moderna, refleja las formas del Antiguo Régimen: una economía esencialmente agraria, muy afectada por las crisis cíclicas que provocan hambruna y épocas de supervivencia difícil. Los rendimientos producidos por tierras o ganado sólo crecieron con el cultivo intensivo del maíz, que fue un estímulo espectacular para la economía de esta época, aunque sus utilidades generalmente iban a parar a distintas manos de las que las cultivaban.
Las manufacturas artesanales y el comercio tenían una presencia relativamente importante por estar situado Avilés en la zona centro, la mejor comunicada y más urbanizada de nuestra región, donde las necesidades de la población requerían el establecimiento de instalaciones comerciales y un importante movimiento de mercancías.
Dentro de los grupos artesanales de Avilés, los alfareros de Miranda eran un colectivo destacado. Aunque su repercusión económica era muy inferior a la de los caldereros (muy consolidados en la Villa), ya que la mayoría no lograba dedicarse en exclusiva a esta actividad, que debían simultanear con las labores agrícolas, pero suponen el principio para la fijación de una actividad en un espacio, Miranda, cuyo eco aún continua. Este alfar está considerado como el más antiguo en cuanto a documentación, puesto que en el Archivo Notarial de Oviedo existe constancia de que ya existía en 1657.
Miranda fue importante centro de la industria del cobre y alfarería negra. Los caldereros en esta zona usaban entre sí una jerga llmada El Bron.
La importancia de estos dos sectores artesanales en la economía de la Villa, la daba su vinculación con el comercio. Los calderos, guadañas o cacharros de cerámica tenían repercusión ya que eran vendidos no sólo en el exterior del concejo y la región, sino fuera de la provincia hasta Guipúzcoa, León y La Coruña.
Dentro de la economía cerrada, agraria y de autosubsistencia del Antiguo Régimen, Avilés mantenía una diversificación de actividades económicas motivada por la presencia de un puerto, ferias importantes, y algunas actividades preindustriales que permitían un cierto desahogo en cuanto a actividades económicas.
Pero no podemos olvidar la pertenencia de Avilés a una región como Asturias, que al finalizar el Siglo XVIII, era una de las más atrasada de España debido a unas viejísimas estructuras agrarias y la debilidad de un comercio y una industria tradicional que conformaban una arcaica economía sobre la que cayeron las consecuencias de una dura guerra. Un reflejo de esta situación podría venir dado por la siguiente tabla con la distribución de los pobres en Avilés en 1868:
|
LUGAR |
Nº DE POBRES |
Nº DE HABITANTES |
% DE POBRES |
|
La Villa |
459 |
1147 |
31,50 |
|
Sabugo |
306 |
1003 |
30,51 |
|
San Cristóbal |
53 |
189 |
28,04 |
|
Miranda |
182 |
641 |
28,39 |
|
La Magdalena |
21 |
83 |
25,30 |
|
Molleda |
138 |
517 |
26,69 |
|
Llaranes |
39 |
128 |
30,47 |
|
TOTAL |
1198 |
4018 |
29,82 * |
* Porcentaje medio de pobres en Avilés.
A pesar del impacto de la Guerra de la Independencia sobre la población, las primeras décadas del siglo vieron el aumento de ésta y, como consecuencia, la agudización del tradicional desequilibrio, evidente en toda Asturias, entre poblaciones y cultivos, reforzado por nuevas crisis de subsistencias. Se decidió emigrar o poner nuevas tierras en roturación, lo que perjudicó a la ganadería.
Durante todo el siglo la incidencia de la guerra fue notable en los sectores económicos pero, en las situaciones no bélicas, la economía de Avilés se encontraba inmersa en una época difícil, en la que se transitaba el lento camino hacia la industrialización.
Por lo que respecta a la agricultura, en todo el Partido Judicial seguía teniendo un perfil muy similar al que ya retratara el Catastro del Marqués de la Ensenada. Y que, un siglo después, Madoz recogía en su diccionario, citando una relación de productos muy conocidos: escanda, trigo, maíz, patatas...
La población de Avilés a lo largo de este período fue un reflejo perfecto de la estructura económica que aquí se ha dibujado.
OBJETIVOS
El objetivo de este trabajo es realizar un estudio biodemográfico a partir de los datos obtenidos en los Libros de Difuntos de la parroquia de Santo Domingo de Miranda. Para ello utilizamos el contenido de tres libros. El estudio comprende los años 1854-1954 aunque nos hemos centrado fundamentalmente en el período de 1854 a 1910 (con 878 datos extraídos) y en las causas de mortalidad.
La intención de este trabajo es la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos durante el desarrollo de la asignatura teórica Biodemografía de poblaciones humanas y la reconstrucción, a través de los datos obtenidos, de la historia, economía y cultura de una comunidad. La falta de experiencia en este tipo de estudio y el tiempo limitado, impiden una elaboración exhaustiva, por lo que, posiblemente, existan errores en la interpretación de los datos. Para la extracción de la información se han utilizado las Hojas de Recogida de datos diseñadas al efecto por el Área de Antropología del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo.
CRISIS DE MORTALIDAD
Las características propias de nuestra región presentan cierta peculiaridad: clima templado y muy húmedo, con infinidad de entidades de población aisladas entre sí y espaciadas por las montañas. Además la pobreza que ha caracterizado a Asturias históricamente, ha propiciado una alta incidencia de enfermedades, e incluso, como veremos más adelante, numerosas epidemias.
Se considera que existe una crisis de mortalidad cuando se produce un aumento brusco de la mortalidad en un período de tiempo corto. Una forma de comparar crisis y de determinar estadísticamente su intensidad, es aplicar el Indice de Dupâquier:
(D – M)
I = ¾¾¾¾
s
I = Intensidad de la Crisis en un año determinado.
D = Nº de defunciones en dicho año.
M = Media aritmética de las defunciones 5 años antes y 5
después de dicho año (excluyendo los años inmediatamente anterior y posterior a éste).
s = Desviación típica de M. Así, según el valor obtenido en esta fórmula, podemos clasificar las crisis.
MAGNITUD INTENSIDAD MAGNITUD INTENSIDAD
Crisis Menor 1 a 2 Crisis Importante 8 a 16
Crisis Media 2 a 4 Gran Crisis 16 a 32
Crisis Fuerte 4 a 8 Catástrofe 32 o más
Tras observar la gráfica general de mortalidad, hemos calculado la intensidad de las sucesivas crisis encontradas en nuestro estudio:
|
AÑOS |
Intensidad de Crisis |
I. Dupâquier |
|
1870 |
Crisis Menor |
1,6 |
|
1876 |
Crisis Menor |
1,27 |
|
1892 |
Crisis Media |
2,12 |
|
1899 |
Crisis Menor |
1,16 |
|
1909 |
Crisis Menor |
1,6 |
|
1918 |
Crisis Media |
2,43 |
|
1945 |
Crisis Media |
3,15 |
No apreciamos crisis de gran intensidad, lo que podría explicarse por un solapamiento de las mismas.
Con el fin de visualizar la evolución de la mortalidad de la población a lo largo de los años de estudio, se incluye la siguiente gráfica. Además, en ésta se observa el solapamiento de las crisis anteriormente indicado.
Aunque no aparezca señalado, trataremos las causas de una crisis de mortalidad, considerada en Asturias de gran importancia. En el año 1855 nuestra región presenta brotes de cólera, además de crisis de subsistencias de considerable intensidad en años anteriores, que aún mostraba sus efectos. En Avilés, dos enfermedades epidémicas reiteraban por entonces sus mortíferas causas sobre la población: las fiebres tifoideas y el cólera morbo.
El tifus se presentaba con estados febriles, que se reiteraban con virulencia cada tercer día. Al enfermo le eran prescritos baños de agua fría para hacer disminuir las fiebres. Se propaga con carácter endémico como consecuencia de las marismas y terrenos cenagosos en los alrededores de la ría y por la falta de los más elementales servicios de higiene. Aparece una cita de un acuerdo municipal del 7 de Septiembre de 1855 que pide para la salud pública contribuciones económicas para la construcción de conductos maestros y lugares excusados públicos. El vertido de las alcantarillas a la ría de Avilés, contribuía a la persistencia de la enfermedad, ya que en ella se llevaban a cabo numerosas faenas (limpieza de pescado, por ejemplo).
En nuestro estudio no aparecen registradas las causas de la mortalidad en los primeros meses de este año (1855). Usando fuentes bibliográficas, podemos atribuir esta mortalidad al tifus, ya que consta que en este año un sexto de la población avilesina, incluyéndose dentro de ésta a los habitantes de Miranda, se veía afectada,. Así también en años sucesivos aparece la mortalidad por tifus, constatando que las condiciones de higiene no eran muy buenas, existía una pobreza considerable, las cosechas habían sido muy escasas en estos años, los productos encarecían y se pasaba casi en toda la región una depresión económica que venía acompañada de numerosas enfermedades. Las anotaciones del párroco en esta época nos dan una idea de esta economía de subsistencia, ya que figuran expresiones como “no testó por ser pobre”, o simplemente “pobre”.
Así, fallecidos por tifus desde 1854 hasta 1900 (hay que tener en cuenta que la falta de datos impide asegurar que existan más muertes debidas a esta causa en años posteriores), encontramos:
|
Año |
Edad |
Sexo |
Año |
Edad |
Sexo |
|
1858 |
4 meses |
V |
1871 |
10 años |
M |
|
1858 |
2 años |
M |
1892 |
37 años |
V |
|
1859 |
2 años |
V |
1899 |
18 años |
M |
|
1860 |
3 meses |
V |
1899 |
30 años |
M |
|
1860 |
15 años |
V |
1899 |
20 años |
V |
|
1860 |
38 años |
V |
|
|
|
El cólera se presentaba afectando al estómago y los intestinos, originando vómitos y violentas deposiciones, con subida de fiebre, gran abatimiento físico y vertiginosa aceleración del pulso que se debilita, opresión en el pecho, frío y coloración azulada del rostro y las extremidades, dolorosos calambres y, finalmente, una inconsciencia, hasta que la parálisis del corazón determina la muerte.
A finales del verano de 1855, ya se conoce la presencia de la epidemia de cólera en Asturias. Comienzan recaudaciones entre toda la población para hacer frente a los devastadores efectos (ropas de cama entre otras cosas), con el fin de conseguir mejor servicio y atención.
Sale en esta época una Real Orden en la que se prohíben ante tal enfermedad las exequias de cuerpo presente en todo el concejo. Esto supone mayores medidas de control en transportes y viajeros, normas de higiene, dietas de alimentación y control de tripulación de barcos.
Según algunos datos, en los primeros días de Septiembre empiezan a encontrarse afectados por el cólera en la población avilesina. Tenían constancia de que existía esta epidemia en distintos puntos de la región, ya que incluso unos días antes, habían facilitado ayuda a la población ovetense.
En los datos de este estudio encontramos las primeras anotaciones de cólera el día 1 de Octubre, sólo unos días después de que se anotara la enfermedad en la Villa de Avilés. Este desfase temporal no tiene por qué ser incorrecto si consideramos la distancia de 3 kilómetros entre las dos localidades. Este año el párroco comienza a registrar las causas de mortalidad con los casos de cólera y esto permite afirmar su carácter epidémico porque un 53,8% de la mortalidad fue debida a esta enfermedad.
Estos datos se intentan reflejar en el siguiente gráfico:

En color amarillo vienen representadas las defunciones debidas al cólera.
CRISIS DE MORTALIDAD EN 1870
Analizando los datos parroquiales entorno al 1869-70 aparece la viruela: enfermedad infecciosa, inmunizante, muy contagiosa y epidémica, provocada por un virus y caracterizada por una erupción de manchas rojas que se transforman en vesículas y más tarde en pústulas. Su pronóstico es grave, e incluso mortal en el 15% de los casos, una vez curada la enfermedad las pústulas se secan dejando cicatrices.
La infección variólica se transmite de persona a persona, dado que el virus se encuentra en las secreciones superiores, o en el aire respirado, se contagia por estornudo, tos, etcétera. También por la convivencia puede adquirirse la enfermedad por medio de polvo o por el contacto con los mismos objetos que ha utilizado un enfermo.
En este estudio observamos la aparición de muerte por viruela el 31 de Octubre de 1869, hasta mediados del año 1870 se suceden un total de 23 casos de defunción.
Se piensa que la mayor parte de estas epidemias vienen exportadas de otros lugares, ya que Avilés es una villa con puerto y numerosas comunicaciones, lo que atraía a un gran número de personas, trabajadores, marineros, inmigrantes, comerciantes, etcétera.
Se observa un período de 23 años sin anotaciones sobre esta enfermedad. En 1893-94 aparecen 6 casos, quizás el tratamiento con la vacuna y algún avance médico permitieran la no propagación de un nuevo brote.
CRISIS DE 1892
A partir de este año aparecen casos de mortalidad por meningitis. Es una enfermedad infecciosa producida por una bacteria (tipo coco). Afecta fundamentalmente a edades infantiles, aunque también puede afectar a adultos.
En esta época esta enfermedad llevaba a la muerte del 70-80% de los afectados. Consiste en una inflamación de la meninges y es de carácter epidémico. El contagio se produce por gotitas de saliva, las bacterias se encuentran en cavidad nasofaríngea, incubando dos o tres días. Los síntomas que se producen son escalofríos, sensación de malestar, rigidez de nuca, etcétera, además supone secuelas: sordera, ceguera, imbecilidad...
En Miranda, el 18,4 % de los casos de mortalidad en este año son debidos a un brote de meningitis, que es también una enfermedad que se presenta en edad infantil, siendo el caso de mayor edad registrado, un niño de 12 años.
CRISIS DE 1876, 1899, 1905 y 1909
La clara evidencia de la existencia de crisis en 1876, 1905 y 1909 no se puede confirmar con ninguna enfermedad concreta debido a la ausencia de las anotaciones de las causas de muerte por el párroco. Se puede deber a habituales enfermedades infecciosas. La ausencia de documentación y referencias directas sobre las causa que provocan en nuestra población los fallecimientos, nos obliga a realizar una interpretación más bien indirecta de la información de que disponemos.
En 1899, al igual que antes, se repite la falta de información. En la bibliografía consultada se hace referencia a la tosferina, enfermedad infantil infectocontagiosa de las vías respiratorias altas producida por un bacilo y caracterizada por ataques de tos sofocantes, acompañados de paroxismos. En los datos parroquiales únicamente aparece un caso de una niña de 6 meses pero es en 1905, no podemos afirmar la existencia de esta enfermedad en esa crisis.
MORTALIDAD INFANTIL
La mortalidad infantil es de las de mayor peso dentro de la mortalidad general, ya que determina la evolución futura de la población. La mayor mortandad en estas edades es debida a las precarias condiciones de vida (las hambrunas determinan falta de desarrollo, enfermedades infectocontagiosas...). A pesar de que muchas veces no son registradas las defunciones infantiles (los menores de 15 años en este estudio), existen datos suficientes para hacer un análisis de este tipo de mortalidad.

Es necesario señalar que la mortalidad infantil, en muchas ocasiones, no es apuntada por el párroco, por lo cual, como también se puede observar en la gráfica, puede aparecer subestimada.
Una de las causas más frecuentes que encontramos en los primeros años del estudio es la muerte por lombrices: enfermedad causada por un nematodo endoparásito (los áscaris), semejantes a lombrices de tierra. Sus huevos llegan al tubo digestivo con las aguas de bebida sucias, con las verduras procedentes de tierras estercoladas, etcétera. Las larvas se desarrollan en el intestino delgado, donde crecen estos parásitos, cuyas hembras producen hasta 200.000 huevos. Estos últimos son expulsados al exterior con las heces, y el ciclo comienza de nuevo. Analizando los datos de las edades a las que afectan, se encuentra un único caso de mortalidad de un niño de 8 años, siendo el resto menores de dos años. Desde el 1858 al 1872 se observan 55 defunciones por esta causa, siendo la enfermedad de mayor incidencia de mortalidad infantil, lo que supone el 52,9% de las muertes infantiles en esos 14 años. La desaparición total de lombrices como causa de mortalidad a partir de 1872, es de difícil explicación, quizás una mejoría en las condiciones de vida, e incluso, la posibilidad de conocimiento de nuevas enfermedades que antes podrían ser confundidas con lombrices.
En cuanto al sarampión, aparece como dos pequeños brotes, en 1871 (4 casos) y 1904 (5 casos). Es también una enfermedad infantil altamente contagiosa, producida por un virus. El contagio se realiza por tos, por el aire. Se incuba 10–11 días, en los que hay peligro de contaminación. Una vez pasada la enfermedad, supone inmunidad para toda la vida. Presenta fiebre alta, catarro y frecuentemente conjuntivitis, aparecen erupciones en cabeza, orejas, cara, cabello y cuello, y luego en el resto del cuerpo.
Como antes se comentó, la meningitis es una enfermedad infantil.
CAUSAS DE MORTALIDAD
|
CAUSAS |
Varones |
Mujeres |
V+H |
Totales |
% |
|
Enfermedades del corazón, vasos sanguíneos y sangre |
|
|
|
20 |
5,22% |
|
Insuficiencia mitral |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Hipertrofia cardiaca |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Hemorragia |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Hidropericarditis |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Endopericarditis crónica |
0 |
3 |
3 |
|
|
|
Ataques |
2 |
1 |
3 |
|
|
|
Angina de pecho |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Angina gangrenosa |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Fiebre cerebral |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Hemorragia cerebral |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Apoplegía cerebral |
0 |
4 |
4 |
|
|
|
Aneurisma |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Reblandecimiento cerebral |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Enfermedades del aparato respiratorio |
|
|
|
80 |
20,89% |
|
Pulmonía |
4 |
10 |
14 |
|
|
|
Tisis pulmonar crónica |
9 |
11 |
20 |
|
|
|
Asma |
3 |
4 |
7 |
|
|
|
Pecho con calentura |
18 |
6 |
24 |
|
|
|
Tisis tuberculosa |
1 |
1 |
2 |
|
|
|
Bronquitis |
6 |
1 |
7 |
|
|
|
Laringitis tuberculosa |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Enfisema pulmonar |
1 |
1 |
2 |
|
|
|
Absceso pulmonar |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Bronconeumonía |
0 |
2 |
2 |
|
|
|
Enfermedades del aparato digestivo |
|
|
|
31 |
8,09% |
|
Anemia |
0 |
2 |
2 |
|
|
|
Hidropesía |
3 |
4 |
7 |
|
|
|
Cirrosis hepática |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Metroperitonitis |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Enteritis crónica |
2 |
6 |
8 |
|
|
|
Oclusión intestinal |
0 |
3 |
3 |
|
|
|
Fiebre gástrica |
0 |
3 |
3 |
|
|
|
Gastritis |
0 |
3 |
3 |
|
|
|
Peritonitis |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Estómago |
2 |
|
2 |
|
|
|
Enfermedades infecciosas |
|
|
|
169 |
44,12% |
|
Disentería |
2 |
0 |
2 |
|
|
|
Viruela |
9 |
22 |
31 |
|
|
|
Tifus |
7 |
5 |
12 |
|
|
|
Meningitis |
15 |
6 |
21 |
|
|
|
Herpetismo |
1 |
1 |
2 |
|
|
|
Hidrofobia o rabia |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Cólera |
0 |
6 |
6 |
|
|
|
Lombrices |
22 |
33 |
55 |
|
|
|
Sarna |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Sarampión |
5 |
5 |
10 |
|
|
|
Tos ferina |
0 |
1 |
1 |
|
|
|
Difteria |
9 |
4 |
13 |
|
|
|
Alferecía |
1 |
2 |
3 |
|
|
|
Fiebre |
6 |
5 |
11 |
|
|
|
Enf. del Sistema Nervioso y Organos de los Sentidos |
|
|
|
15 |
3,91% |
|
Insuficiencia mental |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Epilepsia |
2 |
3 |
5 |
|
|
|
Histeria |
1 |
5 |
65 |
|
|
|
Parálisis |
1 |
1 |
2 |
|
|
|
Cólico nervioso |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Tumores |
|
|
|
9 |
2,35% |
|
Cancer |
1 |
5 |
6 |
|
|
|
Escrofulismo canceroso |
0 |
3 |
3 |
|
|
|
Embarazo, parto y puerperio |
|
|
|
29 |
7,57% |
|
Parto |
|
2 |
2 |
|
|
|
Eclamsia puerperal |
1 |
1 |
2 |
|
|
|
Catarro a la vejiga |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Falta de desarrollo o raquitismo |
7 |
17 |
24 |
|
|
|
Trastonos endocrinos y nutricionales |
0 |
2 |
2 |
2 |
0,52% |
|
Accidentes y muertes violentas |
|
|
|
8 |
2,1% |
|
Accidentes |
4 |
2 |
6 |
|
|
|
Suicidio |
1 |
0 |
1 |
|
|
|
Asesinado |
|
1 |
1 |
|
|
|
Vejez |
5 |
15 |
20 |
20 |
5,22% |
TASAS DE MORTALIDAD
A partir de consultas en el Nomenclator, se obtienen datos que permiten observar el número de habitantes en un año. Así podemos calcular tasas de mortalidad para comprobar si con el paso de los años ha disminuido la mortandad.
Año 1876 ® 570 habitantes.
Año 1910 ® 1367 habitantes.
Año 1920 ® 1576 habitantes.
La fórmula que permite calcular la tasa de mortalidad es la siguiente:
T.M= (nº muertos en un año / población total en ese año) x 100
Así:
T.M..1876 = 6,5%
T.M. 1910 = 2,2%
T.M. 1920 = 2,3%
No obstante, estos índices son muy puntuales y poco explicativos, ya que únicamente nos indican tasas de 3 años. Estadísticamente sería necesario el estudio de más años para tener un análisis más representativo.
Con los datos del Nomenclator se confirma un aumento poblacional. En cuanto a las tasas de mortalidad, no son valores muy altos, disminuye considerablemente de 1876 a 1910, aunque se ve un aumento, no significativo, de 1910 a 1920. A partir de 1910 la tasa de mortalidad permanece prácticamente constante.
Estos valores tan bajos podrían indicar las ventajas de la situación geográfica de la parroquia de Santo Domingo de Miranda, que al ser un pueblo muy cercano a Avilés (con importantes comunicaciones por tener puerto) no se ha visto tan afectado por hambrunas y demás desastres de las cosechas como otros pueblos del interior, entre montañas, con mayores problemas de acceso y comunicación.
MORTALIDAD SEGÚN SEXO. TASAS DE CELIBATO. RELACIÓN CON LA EMIGRACIÓN
En el siguiente gráfico se observa la evolución de mortalidad según el sexo en los años de estudio:

Analizando los datos manejados se observa que existe una mortalidad diferencial entre hombres y mujeres. Así, de los 878 datos analizados, el 58,8 % de las defunciones corresponde a mujeres, mientras que el 41,2 % son varones.
Si representamos el nº de defunciones en función de edades y sexo, nos encontraríamos:

Se observa alta mortalidad infantil, fundamentalmente entre los períodos de 1 mes de edad hasta 9 años. También entre las personas mayores de 60 años. Son grupos de edad biológicamente más débiles, que incluyen a niños y a los más viejos, personas más susceptibles de ser afectadas por las enfermedades del momento, y en el caso de las personas mayores, se añade como causa de mortalidad la vejez.
Existen numerosos factores que determinan las variaciones estacionales de mortalidad, tanto aspectos sanitarios y económicos como de la fisiología de los individuos y las incidencias de las epidemias.
Si calculamos el nº de defunciones que se producen mensualmente:

Es difícil observar una tendencia de mortalidad en las distintas estaciones. No obstante la mortalidad es mayor en los meses más fríos del invierno, pero hay que tener en cuenta el efecto negativo de los cambios climáticos sobre la mortalidad; así se producen mayores mortalidades en los cambios de estaciones, de primavera a verano y de otoño a invierno.
Desde un punto de vista biológico, es de interés conocer el número de individuos que dejan descendencia. Por ello se analizan las personas que acceden tardíamente al matrimonio, ya que contribuyen a un descenso de la fecundidad. A partir de un libro de defunciones, se puede medir la proporción de individuos solteros que fallecen a una edad igual o superior a los 50 años, respecto del total de fallecidos a la misma edad, lo que se conoce como Tasa de Celibato Definitivo.
|
CASADAS |
VIUDAS |
2ª NUPCIAS |
SOLTERAS |
TOTAL |
|
59 |
97 |
4 |
34 |
194 |
|
CASADOS |
VIUDOS |
2ª NUPCIAS |
SOLTEROS |
TOTAL |
|
75 |
49 |
10 |
9 |
143 |
Con estos datos deducimos que la Tasa de Celibato Definitivo es del 12,75%. Si la calculamos por separado para varones y mujeres, encontramos diferencias: de éste 12,75%, el 79,9% son mujeres y el 20,9% son varones.
La representación gráfica de estos datos sería:

MUJERES VARONES
La explicación de este desequilibrio entre mortalidad diferencial en ambos sexos y la tasa de celibato, confirma el hecho de la emigración: eran los hombres los que mayoritariamente emigraban en estos años a otros países. De esta forma, los que se quedaban en el pueblo tenían más posibilidades de casarse. Esto también puede explicar cómo obtenemos un mayor número de fallecidos mujeres, al contrario de lo que se esperaría.
EMIGRACIÓN
Las causas de la emigración se basaban en la pobreza. Así la corriente emigratoria hizo que un número cada vez mayor de asturianos buscasen fuera del Principado el sustento que no podían encontrar en él. Otras causas son la existencia de guerras, como la Guerra de Independencia en Cuba, en 1898, que envió a numerosos asturianos al frente.
Por ejemplo las salidas de buques con emigrantes desde Avilés a Cuba entre 1854 a 1870 fueron:
|
AÑO |
SALIDAS |
BUQUE |
AÑO |
SALIDAS |
BUQUE |
|
1854 |
2 1 |
Eusebia Villa de Avilés |
1863 |
2 1 1 1 |
Villa de Avilés Saeta Francisca Flora |
|
1855 |
1 1 |
Villa de Avilés Eusebia |
1864 |
2 1 1 1 1 |
Eusebia Saeta Francisca Villa de Avilés Julia |
|
1856 |
2 1 1 1 |
Villa de Avilés Julián Eusebia Dos Amigos |
1865 |
2 2 1 |
Francisca Eusebia Julia |
|
1857 |
1 1 2 1 1 |
Dos Amigos Villa de Avilés Luisa Rápido Eusebia |
1866 |
1 2 1
|
Rápido Francisca Eusebia
|
|
1858 |
2 1 1 1 2 1 1 1 1 |
Socorro Eusebia Julia Dos Amigos Villa de Avilés Casualidad Rápido Flora Francisca |
1867 |
2 2 1 |
Flora Villa de Avilés Eusebia
|
|
1859 |
1 2 2 2 2 2 1 |
Villa de Avilés Socorro Flora Julia Eusebia Francisca Rápido |
1868 |
2 2 1
|
Villa de Avilés Francisca Flora
|
|
1860 |
3 2 1 1 1 1 |
Villa de Avilés Francisca Eusebia Carmen Eladio Rápido Julia |
1869 |
1 1 |
Villa de Avilés Flora
|
|
1861 |
3 2 2 1 1 |
Francisca Carmen Eladio Eusebia Rápido Julia |
1870 |
2 1 1
|
Francisca Eusebia Flora |
|
1862 |
2 1 1 1 1 |
Rápido Villa de Avilés Flora Francisca Tres Marías |
|
||
Los emigrantes mirandinos se dirigían, sobretodo, a este país. A mediados de 1860 se anuncia la salida del puerto de Avilés con rumbo a Cuba del velero La Francisca, en el que parten numerosos habitantes mirandinos. En los años posteriores a éste se observa en el registro parroquial un descenso de la mortalidad, lo que podría deberse en parte a este hecho.
Un destacado caso entre los habitantes de Miranda, y como nómina de un emigrante conocido, el llamado “Rey de la Patagonia”, José Menéndez Menéndez: zarpa también a Cuba y desde allí a Buenos Aires en 1866, donde se instala y consigue fortuna.
BIBLIOGRAFÍA
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La medicina en Asturias. Editorial Ayalga.
La emigración en Asturias. Editorial Ayalga.
Enciclopedia médica. Servagrup.
Juan Carlos de la Madrid. Avilés, una historia de 1000 años. Exmo. Ayto. de Avilés. Ediciones Azucel. 1999.
Justo Ureña y Hevia. Las fiebres tercianas y el cólera morbo en Avilés. Artículo de la revista “El Bollo”. 1987.
Baudilio Barreiro Mallón, Justo Ureña, José Ramón Ovies Ruíz, Covadonga Cienfuegos, Florentino López, Manuel A. Lorenzo, Juan C. De la Madrid, José Manuel Feito, José l. Roca Martínez y Vidal de la Madrid. Avilesinos en América. Casa Municipal de Cultura.Avilés. 1992.
Simón Fernández Perdones. Anales de Avilés. Edición preparada por José Manuel Feito. 1988.
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