|
MAYO 2010 Año Santo sacerdotal- Plegaria a Santa María en Valdediós, con apostillas varias.
Un mayo más…, que el viento suavemente deletrea, y un año más de brisas y desmayos pidiendo, suplicando, dando gracias, cantando y ensalzando tu memoria, Santina en Valdediós, y en Covadonga Asunción de este templo en piedra viva, haciendo de dos una, dos amores en uno. Hay tantos santuarios, tantas advocaciones que preciso sería intercambiar imágenes y devoción y nombres y aligerar su atuendo y quedarnos tan solo con la sencilla virgen que vivió humildemente en Nazaret, sin más.
Queremos verte así, más humana y mujer, ligera de equipaje camino del destierro, madre en tu Nazaret, con ropa de trabajo, verte mujer de aldea, camino de la fuente ya desde muy temprano o juntando virutas del taller de tu esposo para encender la lumbre o arreglando el vestido del niño porque el pueblo a menudo, ya sabes, se fija en estas cosas. Mujer sin tanto avío, morena al sol, trigueña, aldeana y obrera, virgen en Covadonga, Virgen en Valdediós, en Fátima o en Lourdes Virgen en el Pilar, siempre la Virgen en… ¿Por qué ese de…, si tú, nunca fuiste de nadie? Fuiste más bien de todos, eres “Santa María de todo el mundo”, oh madre. María y Virgen en…
Y ahora en el espejo de este estrenado mayo hago mi humilde súplica por todos mis hermanos: pediré en especial por lo curas de aldea, hoy tan pocos nos quedan que ya es palabra al viento; mas de aldea fue el cura que subió a los altares, y en su nombre celebra la iglesia este año santo. Y es que ha sido en los montes donde han morado muchos que del olvido han hecho su mayor disciplina, del silencio su oficio, de la fe su alimento…
Fue también en un monte donde murió tu hijo, le agradaban los montes: predicó en la montaña, nació en humilde gruta, pudo ser en tu cueva, nunca el campo y su luz le ha sido ajeno, nunca, y los lirios, las rosas, el trigal y el viñedo cautivaron su alma. Por eso tú prefieres la gruta, el manantial, un carrasco, una encina para dejarte ver. También nos gustaría poder decir un día: La virgen del tranvía, la de la calle equis, la de un parque cualquiera pero no, tu prefieres el eterno rural y la gente del campo al paisanaje urbano.
Año sacerdotal dos mil diez ¡cuántas cruces / leyes gubernativas que maltratan el cuerpo de tu Hijo en aquellos testigos de tu nombre! Sin embargo ¡qué importa que quiten crucifijos de escuelas y colegios!, sí ¡qué importa! Si fueran los cristianos cristos vivos en aulas testimonio y presencia donde falte una cruz incluso convendría quitar el crucifijo para que no haga sombra a un Cristo vivo allí, que a veces la indolencia gusta cubrir sus sombras con símbolos cristianos para escudarse en ellos.
Nos acusan y manchan extendiendo el escándalo al resto de la Iglesia. Mas ¿qué importa? Si es verdad ¡qué ocasión para hacernos humildes y humillados pedir perdón mil y mil veces -que a Dios nada es más grato que la pura humildad-. Y si fuera calumnia, se cumple el Evangelio: Os odiarán por mí y os llevarán por ello ante los tribunales e incluso os matarán porque según sus leyes debe un hombre morir. La humildad es camino que nos acerca a Dios, y ser vituperados, perseguidos y odiados por ser nosotros justos es señal de que estamos cerca de la Palabra, cumpliendo el Evangelio para decir en paz: “¡Qué bien se está aquí!”
No obstante yo te pido por tantos sacerdotes que se debaten reos de infame sacrilegio. Jesús fue claro en esto. La puerta es muy estrecha y hay que volverse niño para entrar en su Gloria por eso quien profana su imagen se echa al cuello la piedra del delito ¿Qué le resta esperar? Porque además el mundo que no perdona, acusa vociferando siempre justicia a voz en grito y quien grita justicia termina ajusticiando de espaldas al perdón que tú tanto prodigas y del arrepentimiento que nos redime siempre.
También pienso en los curas viejos, solos y ancianos que en tardes de domingo y de días festivos gastan su soledad en silencio, a la espera de que una mano amiga se acerque a saludarlos y a llenar el vacío de decir tanto adiós. Seguiremos luchando, saliendo por los montes y caminos de aldea, por calles y rincones de ciudades en busca de la oveja perdida, perdida y olvidada, del perdón y la paz. Hay que ir en su busca, estar siempre en camino como estuviste tú. Tú no esperaste en casa que regresara el hijo como el padre del pródigo, allí no hubo una madre, tú volviste al momento en busca de tu hijo, que no estaba perdido ¿por qué dicen perdido? No, él se escapó de casa en busca de otra casa, y sin embargo tú no has salido a su encuentro, fuiste en su busca al templo. Algo quiere decirnos la palabra divina cuando con tantos gestos nos explica tu amor.
Tú serás nuestra guía que con amor nos vele y nos enseñe a amar, a amar y a ser queridos. Porque es muerte vivir sin amar a quien sea, y es más muerte vivir sin ser por nadie amado. Sentirse amado es vida y lo contrario es muerte, por eso te pedimos sentir dentro el amor, amor de los amores, amor y sed de Cristo, amor a Jesucristo, eterno sacerdote, para andar el camino que nos trazaste un día.
Enséñanos a ser tus pies, porque hay que ir aprisa a la montaña a llevar la noticia de vida, de esperanza y de amor verdadero, el amor de tu Dios que es mucho más que amor. Infúndenos la mística que todo apostolado necesita y que ayuda más que nada ni nadie a ser como tú quieres y tu Hijo nos pide. Ser hombres lo primero, enséñanos tú a serlo, pues es algo importante, despojados de todo, de órdenes y cargos, de honores y homenajes, y ser hombres sinceros en todos los caminos, serviciales, fraternos, amigos del amigo hasta saber perder. Y una vez que nos hagas hombres así, después haznos curas de almas, ejemplarmente buenos, entregados en todo lo que abarque la fe a todo lo que sea capacidad de amar. Ser hombre es lo importante, ser cura no lo es tanto por más que nos lo inculquen queriendo hacernos ver que el cura por ser cura deja de ser ya un hombre y así deshumanizarnos y apartarnos del mundo que aunque no somos de él, en él siempre estaremos y somos entre hermanos un ciudadano más. Ser sacerdotes en… ir siempre en busca de…, sin sandalias ni alforjas ni talega ni atuendos ni atavíos, sin predios ni destino especial porque el “Id por el mundo…” ha sido desde entonces la consigna de Cristo para dejar el puerto pues nunca el puerto es bueno para lanzar la red.
Una última súplica. El año 2011 es una fecha grande es el aniversario de muchos curas mártires, que aún no comprendemos por qué yacen sepultos en la fosa común del olvido y la incuria. Yo quisiera hoy y aquí encomendarme a ellos y a esos siete mártires del año 34 porque un mártir es santo sin más explicaciones ya que en su nombre llevan el sello del Cordero que lavó con su sangre los pecados del mundo.
Reina de nuestros mártires, ruega a Dios por nosotros en cualquier santuario, desde cualquier rincón, única virgen madre con distinto ropaje. Y que el próximo mayo de nuevo aquí nos veas con nostalgia entonando melodías de ayer, purísima doncella más que la luna bella, y otra vez celebrando un mayo sin desmayos con más rosas que espinas, con más y más amor.
J. M. F Valdediós, 1 de mayo de 2010.
|