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Álvaro
de Carreño, que falleció en 1494, había casado
con Doña María de Valdés (Quirós) de
quienes nació un hijo llamado Fernando de Miranda el cual
vino a vivir a Avilés construyendo su casa palacio en La Lleda.
En virtud de merced otorgada por Carlos V en Bruselas el 31 de diciembre
de 1543, funda el mayorazgo en favor de su sucesión el año
1555, a quienes trasmite los honores y las rentas heredadas de su padre
y "la casa edificada en La Lleda cuando vino a residir a Avilés,
y la construida junto a la iglesia de San Nicolás", hoy el edificio
conocido como casa de los Lobo. Fernando Carreño, según
apunta Suárez del Villar, bien por vivir en Miranda, bien
porque su madre ya llevaba el apellido Miranda fue el primero en usarlo
hacia 1550. Exceptuando al Mayorazgo Álvaro Carreño,
lo seguirán usando sus herederos.
Así
pues a Fernando Carreño (1550) le suceden Lucrecia de
Miranda (Palomino la llama Lucía), hija de los fundadores del
mayorazgo, que casó con su primo segundo Álvaro de Prendes.
De su hijo Juan Carreño y de Catalina Fernández
Bermúdez (1585) nacerá el eximio pintor Juan
Carreño de Miranda (1614-1685). El año de la muerte
del pintor corrían con el patronato de la casa don Francisco
de Carreño Bernardo y don Fernando Alfonso de Villabona.

Del matrimonio de Álvaro Carreño
con Doña María de Valdés, hija del licenciado
de Guimarán, se conocen dos hijos: Álvaro Carreño
"El Viejo" de quien desciende su hijo de mismo nombre pero apodado
"El Mozo" que falleció el 20 de julio de 1599 y es probablemente
quien levanta la capilla de la Lleda el año 1602. De su matrimonio
nace el 2 de setiembre de 1607 un hijo llamado también Álvaro
Carreño que otorga el 26 de octubre de 1638 poderes a Juan
Carreño de Miranda, padre del pintor y pariente suyo ya que
era hijo de una hermana de su bisabuelo, para que reclame los privilegios
y rentas otorgadas a sus antepasados, que les debía la corona, gestiones
que tienen éxito y hacen recaer en su hijo Francisco Carreño
Bernardo los beneficios, si bien si bien los papeles de tales reconocimientos
estaban aún en poder de la viuda del pintor a su fallecimiento,
que en su testamento ordena le sean entregados.
| Juan Carreño de Miranda
nace en Miranda de Avilés el 25 de marzo de 1614 y fallece
en Madrid el 3 de octubre de 1685. Fue su maestro Bartolomé Román,
sin historia, si bien aprendió junto a Velázquez lo mejor
de su arte. A instancias de Velázquez pintó para el Salón
de los Espejos de El Buen Retiro. Luego de muerto Felipe IV (1665) obtiene
el título de "pintor del Rey". No fue un genio pero sí un
artista concienzudo, honrado y correcto..." Casó con doña
María de Medina, de la que no tuvo familia".(De la Guía del
Museo del Prado).
“En los primeros años de la década
de 1660 hay que situar las primeras obras de Carreño Miranda
llamadas a tener amplísima proyección posterior, y a crear
una fórmula devocional, sin duda afortunada: la Inmaculada Concepción.
En 1662, están fechadas la de la Colección Gómez
Moreno, hoy en la fundación de su nombre, y la de la colección
Adanero. No debe olvidarse que, precisamente en diciembre de 1661, el papa
Alejandro VI, publica la Bula Solicitudo, en la que, a instancias españolas
especialmente, se prohibía de modo terminante cualquier actitud
de oposición al culto de la Inmaculada Concepción,
y si bien no se llegaba aún a definirlo como dogma católico,
sí se recomendaba su devoción. En España se celebró
esta Bula con verdadero entusiasmo. Se hicieron fiestas solemnes en todas
las ciudades, y se pintaron centenares de lienzos con este asunto místico,
vestido ya -si se piensa en las severas y rígidas interpretaciones
del primer tercio del siglo XVII- con todas las galas del barroco pleno.
Juan Carreño de Miranda, por Alfonso E.
Pérez Sánchez. Avilés, 1985.
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La Inmaculadas de Carreño Miranda, fechadas en 1662,
se representan de frente, con los pies asentados sobre una peana de ángeles
niños, apiñados en torno a la luna, apenas sugerida "en
esa quietud momentánea que hace pensar en la rapidísima detención
de la danza, después después de una vuelta y antes de comenzar
la siguiente", según Angulo
Don Francisco de Carreño que por su matrimonio
con Doña Ángela de las Alas Ramírez, posee
el cargo de Regidor perpetuo de la Villa otorgado a una rama de tan distinguida
familia avilesina, distinta de la que ostentaba el Patronazgo de la famosa
Capilla de los Alas, que hoy sabemos que data del 1246 y que suele confundirse
por la identidad de nombres, hace fundación en la ermita de los
Mártires de "función de vísperas, misa cantada
y cantada".
Con
anterioridad funda la capellanía de La Lleda, como hemos dicho,
el capitán don Iván Bernardo Carreño, alcaide
que fue del castillo de Callao y que falleció en Madrid en 1627
y que fue quien construyó la capilla de La Lleda siendo Obispo don
Riquelme Quirós. Así se puede leer en el retablo: "Esta
capilla se hizo el año 1602 dedicada a los gloriosísimos
mártires" y ello sucedía doce años antes de nacer
el eximio pintor de cámara Carreño Miranda. Acaso
el capitán Iván trató de imitar la de los Alas de
Avilés.
En 1666
tiene una fundación de D. Francisco Carreño Bernardo
y Don Fernando Alfonso de Villabona de vísperas y misa cantada
con sermón.
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1614.- 25 de marzo. Nace, según Palomino,
en Avilés.
ASTURIANOS UNIVERSALES, Juan Carreño de Miranda |
Es a
dicho Isidro Castrillón, a quien D. Víctor
Rodríguez vende la casa.
El 11 de enero de 1923 tiene lugar el matrimonio
de Ángel Suárez Fernández con María
Concepción Prendes Álvarez.
El día
15 de junio de 1932 contraen matrimonio Manuel Rodríguez Sánchez
"El Ferreiro", con Leonor Suárez Fernández y pasan
a ser propietarios en 1949...
Las
últimas bodas fueron las del actual propietario José Suárez
Prendes con Alicia Suárez Artime, sobrina de doña
Leonor y tuvo lugar el 17 de octubre de 1957, y la del sobrino de esta....
En 1980
la propietaria, conservando el usufructo vitalicio, trasmite la propiedad
a los actuales dueños.
En la
actualidad es su propietaria doña Alicia Suárez Artime,
viuda de José Ángel Suárez Prendes.
El edificio
consta de dos partes: la ermita y un pórtico que fue posteriormente
cerrado con pared de ladrillo. La ermita propiamente tal tiene un hermosa
crucería gótica de doce nervios de cantería tarde
en tarde algún devoto se acerca hasta sus muros a rezar.
El retablo
es obra del artista Blas Martínez Santiesteban, mide tres
metros de ancho y su costo, según Ramallo Asensio que recoge la
noticia, ascendió a 900 reales. Aunque ha sido ligeramente retocado
mantiene la estructura y decoración de la época en la que
se llevó a cabo, año de 1673, restando, según el propio
Ramallo, los años de retraso que dominan toda manifestación
artística asturiana luce "junto a las columnas corintias entorchadas
y los plintos cúbicos, las guirnaldas de frutos sobre las hornacinas
laterales de hojas cactiformes en el ático" (Ramallo Asensio,
Escultura Barroca en Asturias, Oviedo 1985, pp. 277-278).
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