EL CAMINO DE SANTIAGO A SU PASO POR MIRANDA
 O "DE MIRANDA A SANTIAGO  PASANDO POR AURILLAC (FRANCIA)".


 La parroquia de Miranda (Avilés) fue desde antiguo sede de varias artesanías: alfareros, texedoras... pero sobre todo del gremio de los caldereros. Estos recorrían amplias zonas de Castilla y de Galicia vendiendo mauras (calderas) o cambiándolas por otras nuevas, como dice Cervantes en El viejo celoso: "con una caldera vieja se compra otra nueva".

  ZONAS Y DESPLAZAMIENTOS

 Hay toda una interesante estrategia en cuanto al reparto geográfico por zonas que correspondían a cada calderero o clan familiar heredándolas de padres a hijos, así como una curiosa ubicación de los centros nodriza y de expedición.
 Pero esto importa menos para el tema que nos ocupa y sí más los desplazamientos que hacían desde Miranda, siempre a pie, o a caballo si estos iban de ligero, hasta la zona más occidental de Galicia que se extendía a los pueblos coruñeses de Buño, centro principal o nodriza, Agualada y Payosaco (BIDEA nº 71, p. 11).
 En el camino empleaban cinco jornadas a partir del 29 de agosto haciendo el primer día escala para comer en San Martín de Luiña y para dormir en la Venta del Jarro (Canero). El segundo día, el 30, comían en Navia y dormían en Vegadeo; el tercero, 31, la comida era en Mondoñedo para dormir en Villalba a donde llegaban siempre en torno a la fiesta patronal y feria de san Ramón en el lugar. Comían en Guitiríz el cuarto día, 1 de setiembre, y dormían en Betanzos para terminar la última jornada, 2 de dicho mes, comiendo en Payosaco y durmiendo en Buño.
 Si observamos el itinerario vemos que casi hasta su fin seguían la ruta costanera de Santiago, ruta que también acostumbraban a hacer ciertos peregrinos de centro Europa y en concreto los procedentes de Auvernia (Francia). Esto es lo que nos dio pie para creer que debió de haber cierto tipo de relación entre la zona francesa y los xagós de Miranda.
 

 UNA LENGUA JERGAL EN EL CAMINO DE SANTIAGO

 Uno no alcanza a adivinar las razones por las que esta buena gente tuvo que llegar hasta el "fin del mundo" con sus ventas, o el por qué de un constante uso del número tres en sus zonas que además es el último número cardinal en su lenguaje jergal llamado Bron. Como es sabido también en muchas tribus la numeración termina ahí, después se usa siempre un adjetivo aumentativo de cantidad. Una matemática bien simple por cierto: uno y uno dos, dos y uno tres, tres y tres... muchos.
 Los caldereros lo mismo que otros vendedores ambulantes y menestrales, usaban su jerga específica. Y es que desde la Torre de Babel la división de lenguas fue causa de diáspora y dispersión. Aquí ya empiezan nuestras sorpresas al encontrarnos con algunas palabras de origen francés que bien pudiera ser que se incorporaran al argot al mezclarse los caldereros con peregrinos procedentes de Francia.
 En primer lugar tenemos la voz xagó usada familiarmente entre los caldereros a modo de saludo, y que significa camarada (compagnon), amigo y calderero, significados que son sinónimos en la jerga por ellos empleada, llamada Bron, acaso un apócope de bron-ce.
 Xosé Lluis G. Arias en un artículo publicado en el Porfolio de fiestas de Miranda, 83, trata de probar el origen jacobeo de este término afirmando que la voz xagó, empleada entre los caldereros como saludo e incluso como gentilicio de Miranda, puede ser una fusión de dos palabras francesas que servían de saludo en la ruta jacobea: Saint Yago o únicamente Yago, y que darían como resultado más del uso que de las leyes de la lengua, la palabra xagó. Dice el citado autor: "El paso de Iacobum a xagó sería fácil de entender y las mayores dificultades a primera vista tendrían rápida contestación: palatización de la "i" en "x" como pasa el "iugum": xugu, sonorización de la "c" en "g" como sucede en xorra. En algunos documentos asturianos abundan estos fenómenos cuando se refieren a algún lugar que lleve el nombre de Iacobum; así Peña Gacoi en el año 1046, Sancti Iagobi en 1090, sancti Iagoui en 1088..... Hay un pequeño inconveniente, el lugar del acento, que debería ir en la "a"..., aunque también puede tratarse de otro tipo de acento pues no es raro que el mismo nombre, a través de la historia, acepte dos acentuaciones distintas: Isidoro/Isidro, san Benito, Benet, etc."
 

  CALDEREROS EN AUVERNIA Y UN ARGOT SIMILAR

 Un paso más con respecto al lenguaje son los diversos términos de procedencia francesa usados en el Bron: chien (perro), fromaxe (queso) plorexar (plonger: llover, llorar), rien: nada, moi, toi (yo, tú...), etc.
 Por si esto fuera poco uno de los vocabularios de argots franceses (Dictionaire des argots français, por Gaston Esnault, Paris 1965) recoge la voz Broum, como jerga de los caldereros y menestrales de Cantal (Francia), ilustrándola con el siguiente ejemplo: "Ne interva llievié.... broumkeija del tzonflei" (No entiende nada de la lengua del país). Intervar es el mismo verbo usado en Miranda. Y añade que broumkeija indica un sentido más amplio. Esto mismo sucede con el bron que además de significar la jerga significa también mentir, hablar en broma, etc.
 Una segunda acepción que introduce el citado diccionario en la voz Broum es: argot de los albañiles empleado en la Baja Auvernia: "Autrassei (¿antarvei? las metátesis o cambio de letras suele ser frecuente en todas las jergas) le broum? (¿entiende el broum?)
 Y añade una nueva variante con el nombre de brount: argot de los traficantes en lienzos que recorren la zona de Cantal.

  Paralelamente al Bron tenemos en Fornela (León) el Burón, hablado por vendedores de lienzos; y un poco menos afín en Llanes la Xíriga hablada por tejeros que no dejan de tener cierta relación con el gremio de la albañilería. Sánchez Dragó en Gárgoris y Habidis al hablar del Camino de Santiago cita varias veces el Bron de los caldereros. Así dice refiriéndose a los frailes canteros: "Quizá los alarifes de Cluny sintieron la necesidad de recuperar los secretos masónicos desperdigados por Maître Jacques entre los Pirineos y Compostela. Quizá palabras musitadas en Bron mirandés... se enredaban por los sueños de los frailes..." (t. 2, p. 168). Y no deja de ser curioso que dicho Maître Jacques sea el el que inicia allende el Pirineo una sociedad secreta llamada compagnnages, con el mismo significado que xagós en la jerga calderera, compañeros.
 En cuanto a la artesanía misma existen en Francia desde antiguo gremios de calderería cuya presencia e incluso industria se puede detectar actualmente, aunque los consultados ya no recuerdan nada de su jerga, sólo conocida por estudios anteriores. Así podemos ver, a título de ejemplo, uno de los programas de una agencia de viajes en el que al hablar de la artesanía dice: "Maîtrise de la matièr, inteligence du geste, Aurillac s´affirme depuis toujours terre de prèdilection de l´artisanat. Dinanderie, tannerie, dentellerie... on fait jadis la richesse de la ville.
 Aujourd´hui, certains artisans possèden toujours pignon sur rue. Par exemple, c´est avec plaisir que la dinandier de Salemagne vous accueillera dans son atelier de chadronnerie sur cuivre" (calderero del cobre).
 Y hay museos de cobre con bibliotecas específicas y estudios de campo sobre la calderería de Auvernia en Paris y en Villedieu-les-Poêles, Normandía.
 

 LA RUTA COSTANERA LUGAR DE ENCUENTROS

 ¿Pudo ser el camino de Santiago el hilo conductor de este trasvase de caldereros entre Miranda y Aurillac? A la vista de los datos que tenemos parece ser que sí. El citado folleto dedica uno de sus circuitos turísticos al Camino de Santiago en l´Auvernia con gran profusión de detalles. Anteriormente hemos hablado de la ruta que seguían nuestros caldereros hacia sus feudos de Galicia. Es fácil que emparejaran sus largas caminatas con peregrinos de la Auvernia ya que por Miranda (Avilés) pasaba uno de los caminos costaneros que siguió "la francesada" durante su ocupación, al decir de la tradición popular. Desde luego desviarse un tanto de la costa era un medio de evitar las continuas incursiones y agresiones de que los peregrinos podían ser objeto por gentes procedentes de la mar.
 Parga, Lacarra y Juan Uría en su documentada obra (Las peregrinaciones a Santiago de Compostela) reproducen dos mapas de caminos jacobeos en Francia (t. II, pág. 45 y 63) en el que uno de los caminos secundarios de la ruta parte de Aurillac. En una somera enumeración de pueblos no cita expresamente dicha localidad, en cambio entre Auc y Mièlan nos sorprende un homónimo de Miranda: Mirande. Añade además una nota en la que describe dicha vía como paso difícil y acaso poco transitada por los peregrinos. De todas formas adolecemos de estudios monográficos o quizá los desconocemos, los cuales nos darían un poco más de luz.
 Prescindimos de la ruta entre la Brecha de Roldán, en donde desembocaba el camino francés, y Asturias, situándonos en torno a los caminos de Miranda de Avilés.
 En una narración de este itinerario costanero sacada de los diarios de dos peregrinos Montigny y Fontana que en vez de seguir el camino tradicional por Grado se desvían hacia Avilés para retomar de nuevo en Pravia el camino costanero. Dice así:
 "El autor del relato del viaje del señor Montigny y sus acompañantes nos dice que de Oviedo fueron a Avilés ("Villier"), puerto de mar "ung peu hor du chemin de sainc Jacques". Aquí comieron pensando embarcar para La Coruña, (medio que también usaban los xagós), pero como De Monceaux, uno de los peregrinos, se sintiese indispuesto y los vientos fueran contrarios, viéronse obligados a continuar por tierra pasando por un brazo de mar (seguramente Soto del Barco) para llegar a Cudillero (Codifier) a cuatro leguas de Avilés.
 En cambio Bartolomeo Fontana no aclara por qué dio tan  inexplicable rodeo limitándose a decir que al día siguiente del miércoles 20 de agosto de 1539 salió de Oviedo "per monti passando", y que vio a Avilés ("Auiglies") cinco leguas distante de Oviedo y una de Pravia... (Parga, Lacarra, Uría, ob. cit.)
 Luego comentan que "en esta última medida el autor no se muestra buen calculador, y así como de Oviedo a Avilés acierta, en el de Avilés a Pravia comete un yerro por defecto...". Algo más corto sí parece ser atravesando Miranda y siguiendo el camino real que se dirige por Pillarno y la Argañosa, en donde aún se conservan restos de una vía romana, hacia Pravia. Un poco más de rodeo se da por el que pasa por Miranda, Peña Rey, Las Bárzanas, etc. a salir a Soto del Barco.
 

 TESTIMONIOS AUVERNIACENSES DEL PASO POR ASTURIAS

 Si miramos en dirección opuesta son los citados autores quienes describen la segunda de las cuatro rutas por Francia y que parte de Lyón (el aeropuerto de esta ciudad es conocido como el Bron), pasando por Notre Dame Du Puy..., Aubrac, Rouerguer, Conques... Cahors, la zona de Auvernia donde se habló el Broum... Ostabat, Roncesvalles.
 Hay otra obra del Duque de "La Salle de Rochemaure" publicada en Aurillac en 1905: "Impressions d´Espagne et de Portugal" y que he podido consultar gracias a la atención de ese gran librero que es José Manuel Valdés, en la que se dedica un capítulo a tratar de la emigración de los naturales de Cantal a España.
 Una primera lectura del texto sugiere varios interrogantes. Presenta a los nativos de Aurillac, como artesanos y mercaderes ambulantes, que los puedes encontrar en cualquier sitio "¿también en el Paraíso...", se pregunta el Cura de Aurillac más tarde Obispo de Viviers?
 Establecieron dos partidos de venta durante la Edad Media en Chinchón y Navalcarneros con sucursales en otras ciudades de la península regidos por leyes de clan y comerciales. Los caldereros de Miranda desde antiguo tenían, como se dijo, también dos sucursales: una en Buño (Galicia) con varios pueblos a donde se desplazaban, y otra en La Robla (León), sujetos de igual modo a ciertos reglamentos. El autor introduce unas letrillas que dice cantaban desde el s. XI los nativos de Aurillac, peregrinos a Santiago:
 Somos peregrinos de esta villa
 que se llama Aurillac...
 ...en la villa de León
 cantamos una canción,
 y damas en abundancia
 nos salieron a escuchar.

 En las montañas de Asturias
 soportamos mucho frío
 y hemos ido al Salvador
 a adorar un clavo de Cristo..."

 En pleno siglo XX un bardo más lírico que este, llamado Vermenouze canta en vibrantes versos el continuo peregrinar de los auverniacenses por España y también los hace pasar por Asturias, suponemos que siguiendo el camino costanero:
 "...Son grandes estos auverniacenses de viejos tiempos
 emigrantes que siguen el camino de sus antepasados
 a través de Castilla y sus leprosas estepas...
 ellos parten a gran trote bajo el sol de levante...
 mas pronto el horizonte se yergue como un muro
 y se arrojan a la conquista de la costa cantábrica,
 un mar terrible donde la marejada se encabrita...
 por los senderos rocosos que golpean sus madreñas
 los duros caballos montañeros sobre la nieve eterna".

   RESUMIENDO

 De su lectura saca uno en conclusión que si estos menestrales,
peregrinos de a pie o caballeros en rocín, venían a Santiago y pasaban por Asturias y Avilés pues contemplaban su mar, muy bien pudieron trabar relación con los caldereros de Miranda, peregrinos del cobre y romeros de ferias y mercados en busca del pan ganado con sus ventas y transacciones.
 Tenemos varios puntos de referencia muy claros, en términos de arqueología litreraria podemos decir que tenemos varios fragmentos del cántaro. Creo que no sería difícil, como hace el arqueólogo, añadir con un poco de imaginación algo de escayola al resto y recomponer esta vasija que une a Miranda de Avilés con la comarca francesa de Aurillac ya que en ambas se practica la calderería con unas costumbres de venta y desplazamiento parecidas y se habla un mismo argot que tiene casi idéntico nombre: Broum / Bron.

BIBLIOGRAFíA

 Impressions d´Espagne et de Portugal (Fèvrier-Mars 1905)
 Duc de la Salle Alle de Rochemaure.
 Aurillac. Imprimerie Moderne, 6, rue Guy de Veyre. 360 pp. (XI capítulos)
 Intersa el c. III, de Madrid a Lisbone, p. 101, rencontre d´auvergnat.-

 L´emigration cantalienne en Espagne, p. 102. Premiers pas dans Lisbonne, p. 116.
 En este libro salen algunas palabras dignas de tener en cuenta, por ejemplo "maure" caldera, (Rochemaure), trobar: encontrar, champaña: hacer campaña por las zonas.
 Otro dato es el afirmar de los naturales de Auvernia algo que nosotros aplicamos a los gallegos, que están en todas partes. Cristóbal Colón al llegar a América se encontró con gentes de Auvernia, y que en tiempos del rey Sol había una colonia de ellos en Madagascar. Y añade el duque (autor): "Por eso decía, y no sin gracia, el santo prelado que me bautizó, Mgr. Delcusy, Curé d´Aurillac, mas tarde Obispo de Viviers: ¿Los encontraremos también en el Paraíso?
 Sigue el autor diciendo: "En nuestro idioma (francés) tan expresivo como imaginativo, charlamos largamente acerca de los numerosos auernacienses que trafican por España, y realizan apreciables beneficios, y a veces hasta sólidas fortunas de las que luego disfrutan invariablemente en su país natal.
 Esta emigración de las gentes de Cantal de las que yo he buscado hace mucho sus lejanos orígenes...
 Al decir de César, ya en aquel tiempo los auverniacenses iban a buscar negocio a Iberia. Esto se puede probar al menos a partir del final del s. X cuando el genial padre de Aurillac y futuro Papa Silvestre II se fue a estudiar filosofía y cabalística (ciencia de los números) entre los moros (maura) de Córdoba. Y para lograr llegar no hizo más que sumarse a una de las numerosas caravanas que, dos veces al año (también los caldereros de Miranda salían dos veces al año) abandonaban su país para irse a España.
 Durante la alta Edada media cuatrocientos auverniacenses de los partidos judiciales de Clavières-Ayrens, formaron dos sociedades cuyos principales almacenes estaban establecidos en las dos villas de Chinchón y de Naval Carneros, con sucursales en otras numerosas ciudades de la Penísula (los caldereros tenían dos centros de espedición: Buño para Galicia y La Robla para León).
 Antes de estar compuesta por los originarios de la meseta central estas sociedades se formaron poco a poco, viniendo a ser más exclusivistas. Hasta que al final del s. XVI sólo los hijos o yernos de los asociados eran admitidos allí bajo condición de una entrega de  4.000 francos. Cuatro jefes elegidos se encargaban de la administración, cargas y compras, de la contabilidad y del reparto de beneficios.
 Cada asociado se obligaba a permanecer dos años en España antes de alcanzar el derecho de poder descansar dos años en el país, aunque su primera campaña debía durar siete años sin interrupción.
 Salían de Francia en noviembre y regresaban en marzo. Sólo al cabo de seis años el asociado tenía derecho a una parte entera, hasta entonces su ganamncia anual estaba reglamentada por una escala progresiva. El beneficio medio descontado por ejercicio era de 2.000 francos y los de la sociedad se cifraban en 1.500 aproximadamente.
 Todo individuo que se casaba en España estaba excluido de estas tasas. A la mala conducta y al juego aplicaban de igual modo la expulsión temporal o definitiva.
 Un sólido crédito, respecto a sus componenetes, creaba en torno a las sociedades cantalanenses una situación con las mejores bases, y hacían crecer y prosperar sus negocios de año en año en tanto que la Revolución Francesa, las campañas napoleónucas en tierra española, los desórdenes de este país, el horror de los franceses masacrados después de la caída del emperador, arruinaron todas sus esperanzas. (¿alguna relación francesada- Miranda?
 No se reorganizaron más. Pero aún hay emigrantes  de Cantal por centenares que emprenden el camino de España, y un buen núemro de las grandes fortunas borgoñesas tuvieron origen en esta fuente...
En Madrid, desde la Mancha hasta Valladolid y Valencia, cuento con numerosos compatriotas y todavía el día pasado saludé a muchos cuya mirada de asombro y simpatía no dejan lugar a duda acerca de su origen.
 Va a ser un a modo de entremés, sin duda, dentro de estas páginas de recuerdos de viaje, pero yo no me resisto a reproducir una vieja queja en lengua romana, que puede ser que se remonte a los tiempos del Papa Silvestre II, y que cantaban los peregrinos y los emigrantes de Aurillac. En estos siglos de fe pura y ardiente, la piedad hacía buenas migas con el afán de lucro... hosnesto y legítimo, es de suponer.
 Somos peregrinos de esa villa
 que se llama Aurillac, cerquita del Jordán.
 Hemos abadonado a nuestros pobres niños
 queridas esposas y a nuestros parientes.

 Para ir en gran clientela
 a Santiago de Compostela,
 que el Cristo que hace lo derecho al revés
 mucho enriquezca mis versos.

 Desde nuestra calle y casa
 junto al monasterio de San Grerado
 hemos ido a la parroquia
 a buscar nuestra cebolla.

 Hemos pedido a la Virgen
 que nos lleve al Paraíso
 nos dé la gracia que nos libre del pecado
 para bien hacer este viaje.

 Cuando pasamos cerca de Burdeos
 fue necesario aventurarse a pasar una gran tormenta.
 Jesús, pecaire, ¡qué hubiera sido de nosotros
 si san Gerardo no nos protegiera!

 Al llegar a Bayona,
 próximos al país de España,
 fue preciso cambiar dinero bueno
 por moneda mala.

 Cuando llegamos a Victoria
 vimos los verdes floridos
 de alegres pensamientos, lavandas y lirios
 dentro del prado de un romero.

 Cuando estuvimos sobre el puente
 que tiembla a cada paso que das
 creímos morir, ah, paz, paz...
 ¡salva a los peregrinos, Santiago!

 En Burgos la Cofradía
 nos mostró un maravilloso portento
 en la iglesia, oh terror,
 un crucificado que se secaba el sudor.

 En la villa de León
 cantamos una canción
 y damas en abundancia
 salieron a oír a los hijos de Francia.

 En los montes de Asturias
 los peregrinos pasaron mucho frío,
 en el Salvador, adoramos de rodillas
 noche y día un clavo de la cruz.

 Cuando llegamos a Ribadeo
 dos sargentos quisieron meternos en prisión.
 Viejos y jóvenes dijeron: los auverniacenses
 están por Gerardo y por el abad.

 Ante el juez le dijimos
 que para rezar a Dios veníamos
 no para hacer mal pillaje.
 El juez dijo: paz, y buen viaje.

 Estamos en Galicia, oh glorioso Santiago,
 guarda a los peregrinos de todo pecado,
 danos queso y trigo
 hasta hacer un montón.

 Rezamos por el señor abad
 que nos reconfortó tan bien
 así la casa como sobre la montaña
 de pan, de vino y de carne. Amén

 Monjes y piadosos laicos, herejes albigenses y luego parallots hugonotes venidos a contrición y condenados a un largo peregrinaje expiatorio, se burlan de nosotros emigrantes que vamos a venerar en Galicia al "Señor Barón Santiago de Compostela".
 A todo lo largo de la interminable ruta desde Auvernia hasta España ellos salmodian esta lenta melopea.
 Nuestros actuales emigrantes abandonan a sus fieles a las antiguas tradiciones de sus más lejanos predecesores. Como ninguno de ellos se casa en España, ellos son todos jóvenes y se libran de los negocios varios: panaderos en Madrid, poseedores de casas  similares a las del buen Genio y de Duyafel en la que se encuentra un poco de todo después de usar el menaje hasta las telas y las joyas en al Mancha, en Galicia y en Extremadura. Los otros se dedican aún con el mismo éxito al comercio de mulos, zanjan los mercados de Auvernia y de Poitou para aprovisionar tanto las cuadras reales como los establos de los pobres aparceros españoles.
 Han encontrado en nuestro s. XX un bardo más lírico que aquel lejano del s. XI, nuestro delicado poeta de Auvernia Vermenouze, que fue también para él un español. Y con vibrantes y conmovedores acentos cantó a los hijos de la mesesta central buscando fortuna en Iberia:
 Dentro de su valiente simplicidad,
 son grandes estos auverniacenses de viejos tiempos,
 estos emigrantes que siguen el camino
 que trazó alguno de sus antepasados
 a través de Castilla y sus leprosas estepas,
 ellos van a caballo como los valerosos ancianos
 a conquistar el bienestar al precio d eun duro trabajo.

 Ellos parten a gran trote bajo el sol de levante
 sobre sus pequeños bidets rechonchos, las crines al viento.

 Mas pronto el horizonte se yergue como un muro
 y se arroja a la conquista de la costa cantábrica
 una terrible mar donde la marejada se encabrita
 bajo el cielo español que despliega su azul
 por los senderos rocosos que sus madreñas golpean
 ños duros caballos montañean sobre la nieve eterna."

 Hasta aquí una tradución hecha a salto de mata del libro citado, de cuya lectura se pueden sacar muchas, hermosas y concluyentes observaciones, como la de que los peregrinos de Auvernia y Aurillac, zona de caldereros, pasaban por Oviedo camino de Santiago. Por lo que es fácil imaginar que coincidirían más de una vez en su viaje con los caldereros de Miranda, y que posiblemente pasarían por Avilés, al citar la encabritada mar cantábrica, ¿por donde sino? después de visitar la ciudad de Oviedo.
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