¿ABORTAR?

POR QUÉ NO…

 

                 Dedico este trabajo a todos los que han sido mis alumnos en el Colegio San Fernando y en los Institutos Menéndez Pidal, Carreño Miranda y La Magdalena. Ellos han tenido la paciencia de escuchar estos apuntes impartidos en los últimos cursos sobre “los nueve temas que arrancaban del tema central que era la LIBERTAD, del que se derivaban o entroncaban la Guerra, la Droga, el Aborto, el Divorcio, el Trabajo, el Estudio, el Ocio y el Sexo”, temas que ellos eligieron por encuesta y de los que tratamos y debatimos largamente en aquellas clases, para mí al menos, imborrables.

 

                 Hoy recojo en estas notas  los apuntes relativos al Aborto, por ser uno de los temas que están en el candelero. Es una visión más desde el campo católico desde luego, pero siempre abierta a posibles sugerencias. Al menos aunque no estén aquí todas recogidas, sí fueron contempladas. Seguramente algunos puntos no estén tratados con el rigor que se merecen y posiblemente haya quien no esté de acuerdo con algunas de las afirmaciones. Todo es válido ya que aquí únicamente se vierten opiniones sin dogmatizar en nada.

 

                 El resto de los temas, si tenemos ocasión y modo, los iremos dando a conocer poco a poco. Hay dos que tenemos ya de algún modo, preparados con vistas a la publicación que son el Estudio y las Drogas.

 

                 Seguramente si a alguno de aquellos alumnos  le da por leer estos apuntes recordará muchas de las explicaciones que entonces dimos y que ahora recogemos un poco más ordenadamente.

 

                 Desde aquí quiero agradecer una vez más -lo hago siempre que tengo la ocasión- a todos ellos las muestras de afecto que aún después de tantos años tienen con el autor. Tampoco yo los olvidaré fácilmente. Muestra de ello  es este primer trabajo que les dedico a ellos de modo especial con todo el cariño y el afecto de un antiguo profesor.

 EL AUTOR

 

 

 EN EL PRINCIPIO ERA LA VIDA

 

“No tenemos los años que se indican en nuestro carnet

de identidad sino nueve meses más; nueve meses que han

 sido decisivos en nuestro devenir biológico”.

 (Dr. Orts Llorca, catedrático de

Medicina en la Universidad Complutense de Madrid).

 

 

 

EL PROBLEMA

 

              La vida, el derecho a la vida, la defensa de la vida en todo su más amplio significado ha sido y es últimamente objeto de atención por propios y extraños, decantándose a favor o en contra, según criterios personales, religiosos, ideológicos, políticos, de grupo, etc. Su actualidad sigue ahí de un modo sangrante.

Este trabajo quiere ser únicamente una reflexión personal, acaso a veces un tanto apologético pero sin desdeñar aquellas posturas contrarias a la doctrina que actualmente viene enseñando la Iglesia.

 

            1.-El aborto tiene un aspecto personal

 

              Para que una mujer haya llegado al extremo de abortar no cabe duda de que tuvo que sufrir grandes presiones de todo tipo: sociales, psicológicas, económicas... Podríamos analizar cada uno de estos campos. A título de ejemplo veamos el aspecto económico.

En el plano personal hay que hacerse cargo de la tragedia de la joven que se encuentra de la noche a la mañana embarazada acaso de “cualquier desbaratado espadachín” como dice Don Quijote...

Sorprende que no haya tomado las precauciones debidas teniendo a la mano la cantidad de información que durante varios años se viene difundiendo de modo a veces bastante imprudente. Curiosamente la información sexual más que a cómo tener hijos está casi toda ella orientada a cómo no tenerlos o desembarazarse de ellos.

 

              2.- En el terreno de lo familiar

 

             Aunque hoy se están confundiendo o intercambiando ambas culturas, podríamos distinguir, a modo de ejemplo, entre la que fue cultura rural y la que es hoy ya cultura urbana. Si comparamos nuestra sociedad urbana, producto final de la evolución de las diversas culturas, con aquella sociedad rural anclada en el pasado, veremos que en esta última el niño llega al mundo todavía sin causar apenas gastos al entorno familiar en el que nace. La madre siguió trabajando el campo hasta bien avanzada la gestación, la cual, hasta no hace muchos años, también tenía lugar sin tratamiento médico alguno. Cuando llegaba el parto se llamaba a la comadrona del lugar, y era ella la que atendía todo el proceso, bien natural y ecológico por cierto.

               La madre amamantaba al niño durante varios meses hasta que el pequeño era capaz de comer las clásicas papillas caseras hechas a base de féculas (harina de maíz, de escanda, patata...) y leche. Ni pañales, -servían los del hermano anterior-, ni cuna, que se usaba la misma que había “añado” varias generaciones y se guardaba no por largo tiempo en el desván, ni ropa nueva de ningún género: la mamá confeccionaba sus trapitos a base de telas usadas... Cuando el niño llegaba a la edad de cinco o seis años dejaba de ser un consumidor para convertirse en productor entrando a formar parte activa en el engranaje familiar al desarrollar las faenas del campo acordes con su edad: cuidar ovejas, cabras, “llindiar les vaques”, etc. o ayudar a su padre en el laboreo y recolección y a su madre en las labores del hogar.

              La enseñanza tampoco representaba gasto alguno; exceptuando la clásica cartilla o Rayas, la enciclopedia, algún cuaderno, pluma, lapicero, pizarra y pizarrín. Se podía decir con toda razón que cada niño llegaba al mundo con su pan debajo el brazo. Llegó casi hasta hoy esta dinámica aún en el mundo de los gitanos: no gastan al nacer, la madre los amamanta hasta que pueden comer alimentos más sólidos, les regalan el vestido y el calzado, prescinden con frecuencia de la asistencia a colegios, y a los cinco años los echan a pedir convirtiéndolos ya en verdaderos productores para su comunidad.

 

             Sin embargo en la sociedad urbana hace tiempo que el niño empezó a dejar de ser rentable. Antes de nacer ya pertenece a la civilización del consumismo. Los cuidados de la madre durante el embarazo, la clínica en la que dará a luz, el bautizo con su parafernalia social, cochecito, cuna nueva, calzado y ropa nueva incluidos, “dodotis”, “potitos” y “mejunjes” cuyo coste, en forma alguna despreciable, se abaten sobre el futuro hogar como una espada de Damocles, aunque como queda dicho hoy esta problemática ya ha entrado también en la sociedad rural. Pronto harán acto de presencia las cuentas de la guardería, ropas, libros, desplazamientos, etc. Y a partir de ahí toda una larga lista de gastos que los medios de comunicación social se encargarán de planificar, propagar y engordar en todos los tonos con un despliegue inusitado de reclamos, premios y consejos. Es fácil imaginar la preocupación de unos padres económicamente débiles, cuando un “buen día” un nuevo consumidor anuncia su presencia en el horizonte familiar haciendo acto de presencia en las entrañas de la madre.

 

              3.- En el plano mundial.

 

              Debemos tener presente que nuestra civilización, proclive a la comodidad, atemorizada por la amenaza de la explosión demográfica, poco dispuesta al sacrificio y embotada hasta la pérdida del sentido ético o moral, llegue a ver como una solución normal y razonable el aborto.

Pero precisamente por estar tanta gente y de tan diversa mentalidad involucrada en el problema es preciso analizar el tema bajo puntos de vista diferentes y aún contradictorios, debiendo distinguir entre creyentes y agnósticos, católicos practicantes, indiferentes y también hombres de otra raza, ideología, religión y condición social.

             No se puede, en conciencia, hacer cumplir las leyes positivas a todos por igual. Tratándose de un problema universal deben ser tribunales internacionales e inter doctrinales, constituidos por creyentes y no creyentes, y que gocen de prestigio científico, ético y con autoridad para legislar, quienes tengan que dilucidar acerca de la ética y la moralidad de estos actos.

 

                         NOCIONES

 

             Antes de proseguir no estará de más unas nociones. Dividiremos el tema en tres apartados a fin de aclarar lo más posible nuestras ideas.

En el proceso del nacimiento de un niño podemos distinguir tres etapas.

             1ª) La primera que es la fecundación del óvulo, tema que en principio caería bajo el dominio de la sexología y del sexólogo.

             2ª) La segunda que contempla el desarrollo embrionario, que sería de la especialidad del ginecólogo.

             3ª) La tercera: el parto, o en este caso aborto, que sería incumbencia del tocólogo.

 

En realidad no se dan estos compartimentos estancos en la medicina aunque las especialidades estén bien limitadas. Sucede con la psiquiatría otro tanto, pues aunque hay unos aspectos que son incumbencia del psicólogo, otros del psiquiatra, y finalmente otros que son propios del psicoanalista los tres caen bajo la mirada de cada uno de ellos ad modum unius. Hemos hecho esa división para un mejor entendimiento, nada más.

 

La mujer tiene por misión principal, dada por la misma naturaleza, la de ser madre. Lo vemos en animales y plantas. De ahí el disparate de insistir de manera tan desaforada en el aspecto de la sexualidad o más concretamente en el del erotismo y obviar el aspecto de maternidad tan básico y primordial para el desarrollo de la cadena evolutiva.

Se habla de sexualidad, prescindiendo muchas veces de este aspecto. Pero la Naturaleza cada mes prepara el vientre de la mujer almacenando en un nido asombrosamente dotado de mecanismos de defensa y avituallamiento, los productos necesarios para que venga un niño y pueda aprovecharlos: hierro, calcio, vitaminas, nutrientes... Hasta tienen fecha de caducidad de modo que mensualmente debe reponerlos, recordando a cada mujer y cada mes esa misión de maternidad que la Naturaleza anexionó a ese proceso.

Lo mismo los pechos de la madre, dos mejor que uno, cuyo fin primordial es facilitar el alimento preciso y más adecuado al recién nacido. Por razones a ves inconfesables se suprime la leche de las madres sustituyéndolas por productos de farmacia que al ser elaborados químicamente nunca llegarán alcanzar la excelencia de los producidos por la naturaleza. ¿Acaso sabemos todo sobre ellos? ¿No habrá sustancias desconocidas precisas para un determinado aspecto del crecimiento del niño? Pero aunque fuera y gozara de las mismas cualidades ¿no es un sinsentido que los pechos sean simplemente un adorno o un juguete erótico (también lo son) despreciando su misión fundamental? Es como el que tiene en casa dos botellas de champaña de la mejor marca. Un día le decimos que descorche una botella y nos dice que de eso nada, han tirado por el vertedero el contenido y ahora las botellas son únicamente de adorno, solo podrás tocarlas y verlas, para nada más sirven. ¿No repercutirá esa falta de contacto físico que tiene el niño con la madre al ser amamantado, en múltiples crisis de afecto y comunicación así como en sus reacciones y aptitudes un tanto agresivas que están sufriendo algunos de nuestros adolescentes? Capítulo aparte es la problemática que surge en este campo al abundar los partos sin dolor, cesáreas, etc. que debido a la medicación y demás trastornan grandemente  el proceso lácteo maternal.

Los medios de comunicación tampoco ayudan mucho que digamos a revalorizar en el sexo el sentido de la maternidad. Luego nos quejamos de que nuestros jóvenes son incapaces de formar una familia estable.

 

                                    FECUNDACIÓN

 

¿Qué nos dice la Ciencia sobre el óvulo? Empecemos por uno de los múltiples aspectos a tener en cuenta en su fecundación que es el factor Rh, descubierto en 1940 por Lansteiner y Wiener en un mono, “macacus rhesus” adoptando las dos primeras letras de la segunda palabra para simbolizarlo.

Si la pareja tiene el mismo factor no pasa nada pero si la mujer es Rh negativo y el hombre Rh positivo puede suceder que el hijo, con Rh positivo, presente a la madre un cuadro de eritroblastosis. La madre, al sentir en sus carnes el contacto con “un ser extraño” a su organismo, crea anticuerpos o defensas que no afectarán al primer hijo pero cabe la posibilidad que haya rechazo para el segundo, debiendo suministrársele adecuadamente un tratamiento para controlar los anticuerpos. Por tanto ninguna mujer embarazada puede decir ya con toda propiedad: “esto es mi cuerpo” y puedo hacer con él lo que me da la gana. Un ser extraño a ella ha cobrado cuerpo en sus entrañas...

 

En cuanto al tejido fetal sabemos que se puede trasplantar a otra mujer sin que aparezca el clásico “rechazo”. Sin embargo la madre no podría recibir un órgano e incluso, pudiera suceder, que ni siquiera fuera compatible con la sangre de su hijo a pesar de que ambos se toleran perfectamente durante muchos meses en un excelente clima de parabiosis. Por tanto esto nos da a entender que el tejido celular es distinto, pertenece a otra persona y en consecuencia puede producir rechazo. Un ser extraño a ella ha cobrado cuerpo en sus entrañas...

 

Los padres, por su parte, desde el momento en el que conocen que hubo fecundación, y esto hoy se puede saber muy tempranamente, suelen exclamar: ¡Vamos a tener un hijo...! Y así se lo hacen saber a los demás hijos: Vais a tener un hermanito! en el sentido que ya viene de camino, no como futuro imprevisible. Además piensan en el nombre (nomos=ley) que va a llevar. Ser madre, pues, implica asumir todo el proceso vital desde el primer instante. En su subconsciente late el sentimiento de la maternidad que sin duda quedará dramáticamente frustrado al producirse el aborto.

Finalmente es también el hijo, no la madre, quien en condiciones normales, determina la fecha del nacimiento tomando la iniciativa y por ello la primera determinación, prescindiendo por primera vez de la voluntad materna, pues indiscutiblemente el camino del parto es una decisión tomada unilateralmente por el feto. (1)

 

No sé si llegará algún día en el que la Ciencia sea capaz de obtener vida a partir de una sola célula humana de cualquier parte del cuerpo. Existe en la naturaleza la partenogénesis, o sea, la reproducción por óvulos no fecundados por semen, a modo de ejemplo la que se da en algunos crustáceos y en la llamada partenogénesis facultativa que se da entre las abejas: la reina pone huevos sin fecundar de donde nacen los zánganos. Y se ha conseguido en la reproducción de plantas a partir de una minúscula parte del tejido celular; son las llamadas superplantas, en laboratorios estadounidenses y que llevan el nombre del científico que las logró por primera vez: Ray Oglesby. De ser posible con seres humanos o animales serían los llamados niños o animales clónicos. Desconcierta el mal uso que se está haciendo del término “clonar” y la confusión que ha desencadenado.

Ira Levin en su novela “Los niños del Brasil” (2) (también existe un film) nos cuenta cómo Hitler, queriendo tener hijos que fueran idénticos a él, buscó en este campo de la biología la solución: hacer duplicados genéticos exactos, manipulando células procedentes de la sangre y de la piel que cubría sus costillas. Estas células eran implantadas luego en el vientre de las dóciles mujeres de la tribu Aniti del Brasil, que vivían bajo la autoridad de un reyezuelo con un gran sentido comercial. ¿Puede llegar el día en que esto sea posible? ¿Podría ser el autor de la novela un Julio Verne de la biología genética? ¿Es ya posible llevarlo a cabo? Lo que no sabemos es la personalidad de estos nuevos seres, ni en qué serían parecidos entre sí y en qué al donante, y si su capacidad intelectual o su afectividad serían idénticas o similares. Algunos estudios acerca del cerebro hechos por el psicólogo americano Sperry nos dejan desconcertados al demostrar cómo la rotura o corte del cuerpo calloso provoca una suerte de desdoblamiento psicológico, en el que “la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda” y en un mismo cuerpo parecen albergarse dos personalidades distintas. En realidad la duplicidad de hemisferios del cerebro constituye un enigmático problema...” (3) . En accidentes, en los que el cuerpo calloso que une los dos hemisferios cerebrales se desgaja, el individuo una vez que se recupera se siente dos personas como en la famosa novela de Robert Louis Stevenson: Extraño caso del Dr. Jekyll y de mister Hyde. No sabemos hasta donde llegará la ciencia médica y biológica ni qué campos ensaya ya la ingeniería genética. Pero cabe preguntarnos caso de que estén ya en marcha procesos vitales ¿sería un homicidio matar una de esas células con un principio de vida humana? Y si fuera posible lograr la reproducción a partir de una sola célula sin más, ¿matar esta célula implicaría ya un delito? Más aún, si se estuvieran clonando seres malvados con el fin de lanzarlos por el mundo ¿sería lícito matarlos antes de permitirles cometer el crimen? La ciencia tiene un amplio campo por delante debiendo investigar y aclarar muchos de estos conceptos aún oscuros.

 

También el Derecho deberá aclarar si es lícita la pena de muerte en este caso y si se puede llegar a condenar a un ser antes de cometer el crimen para el que está programado genéticamente desde su evolución embrionaria más primigenia. Y debe hacerlo en cuanto antes pues el control de la ingeniería genética está ya a la puerta. Ello facilitaría la labor a moralistas y juristas que para juzgar sobre la moralidad y licitud de ciertos actos deben encontrarse con datos perfectamente comprobados y refrendados por la ciencia.

El problema ya lo tenemos en la llamada FIV o fecundación artificial puesta en práctica por el francés Jacques Testard. ¿Qué hacer con las probetas donde existió fecundación y que no van a ser aprovechadas para implantarlas en el vientre de una madre? ¿Se desechan? ¿Es eso abortar una vida? Porque es opinión ya muy generalizada entre muchos científicos que en el zigoto existe una vida personal e intransferible (un hombre en ciernes).

 

No deja de ser paradójico el que muchos de los abortistas afirmen que el alma, la vida racional, etc., o cualquier otro nombre que se le de a la vida del óvulo fecundado, no aparece hasta pasado un cierto tiempo sin caer en la cuenta de que esta dualidad cuerpo/alma, vida/materia, son conceptos desechados actualmente  hasta por pensadores católicos como Laín Entralgo e incluso por la Teología actual, tendiendo a dejar el concepto platónico del dualismo y yendo a ver en el hombre un solo y único ser, una totalidad viva, sin ningún género de fisura real. Y si piensa así la moderna Teología apoyada en la concepción bíblica del hombre ¿cómo intentan ahora los materialistas trazar una barrera en: antes-de-estar-vivo, o antes de ser hombre, y considerarlo un-ser-animado, después-que hay-vida- (vida=alma?) allí? Creo que, por ilógica, es una postura muy difícil de mantener.

 

Un agonizante es declarado clínicamente muerto cuando su cerebro deja de emitir ondas mostrando un encefalograma plano. El cerebro de un feto que es un ser, no en estado agonizante, sino que empieza, que acaba de estrenar la vida, emite ondas por lo menos a partir de las siete semanas. No se suele tener en cuenta en el aborto. Si a esto añadimos que los viejos sistemas de detección de ondas cerebrales sólo podían ser captadas, al principio, a partir del séptimo u octavo mes podemos suponer que el inicio de la cerebración tenga lugar incluso antes de la séptima semana. Una vez más la vida se valora con distinta medida, según los criterios del más fuerte. Sin embargo se miden con la misma medida situaciones que indican el modo de pensar de quien legisla.

 

CATÓLICOS

 

Para un católico practicante no es difícil descubrir qué postura es la que debe adoptar. Basta un somero análisis de la Doctrina tradicional de la Iglesia y de sus Dogmas. La Sagrada Escritura sólo toca el tema indirectamente. Nos vamos a centrar, a modo de ejemplo, en uno de los dogmas que guarda una más estrecha relación con el asunto que tratamos, ciñéndonos únicamente a la doctrina escolástica que es aquella de la que la Iglesia se ha servido durante muchos siglos para su exposición: el dogma de la Encarnación. Hoy de nuevo se podrían abrir nuevas controversias, al estilo del siglo IV, no ya para fijar el Dogma, sino para ponernos de acuerdo en la constitución filosófica del hombre y sobre todo para señalar el momento cuando un ser humano empieza a ser persona en las entrañas de su madre.

 

   DOCTRINA TRADICIONAL

 

Aunque la mayoría de los teólogos modernos han abandonado las viejas fórmulas escolásticas, debido a los avances que la Psicología y la Biología han hecho con respecto a la tradicional dualidad alma cuerpo (la Biblia tampoco hace distinción), no obstante usaremos la vieja terminología de inspiración platónica para plantear la formulación de dicho dogma: el soma (cuerpo), la psiqué (alma) y el neuma, nous, o Verbo Divino. En términos modernos se podrían traducir respectivamente por materia, energía y memoria psíquica. Hay que anotar también que la Iglesia desde un principio, obligada por el hecho de tener que definir los dogmas de la divinidad de Cristo, tuvo que admitir, y así lo declaró, que la infusión del alma tiene lugar en el momento mismo de la concepción.

Para Aristóteles el alma espiritual aparece en el embrión masculino a los 40 días y en el femenino a los 80. Parecida afirmación es secundada por el Judaísmo y por el Islam. Esta opinión influyó en gran manera para que se suavizaran en algunas ocasiones las penas eclesiásticas en delitos de aborto. Sin embargo ya en los primeros siglos del Cristianismo surgieron partidarios de la animación inmediata tales como san Gregorio Niseno, san Basilio y Tertuliano. Actualmente, algunas confesiones no católicas, como la Iglesia Evangélica Alemana, afirman que: “Basados en los actuales conocimientos científicos, el principio de la vida tiene lugar en la fecundación. Toda destrucción de esa vida es matar al ser que está empezando...” (4)

 

Lo mismo que en el tratamiento de enfermedades del alma se pueden hacer aquí tres aparatados: la psicología, la psiquiatría y el psicoanálisis, aunque luego las tres especialidades se confundan, e intercambien sus competencias entre sí, lo mismo podemos decir en cuanto al proceso de la generación con respecto la fecundación: que sería materia propia del sexólogo, a la gestación: cuyo estudio parece más propio del ginecólogo, y al parto u obstetricia: materia que parece concernir al tocólogo.

Sería muy difícil establecer fronteras, como queda dicho, puesto que incluso en las diversas especialidades del tema las materias y campos se entreveran, confunden e interconexionan.

 

Decíamos que el primer campo, o sea la fecundación o concepción se refiere al primer chispazo de la vida. Hoy son muchos los científicos que afirman que existe vida humana desde el primer instante. ¿Cómo es posible que en ese impresionante maratón de los espermatozoides al encuentro del óvulo, con esa atracción irresistible hasta llegar, tras salvar miles de obstáculos, lleguen unos pocos y que de esos pocos solamente uno haga diana y una vez dentro el óvulo este se cierre en banda y no permita la entrada a ninguno más? ¿No es ya un modo de independizarse, de personalizarse levantando una frontera étnica frente al exterior?

Ahora apliquemos estas nociones a la Virgen María.

Habrá que distinguir previamente un doble aspecto en su concepción puesto que a menudo se confunde, por ser ambas objeto de dogma: la concepción pasiva y la concepción activa.

 

La concepción pasiva es aquella en virtud de la cual María fue concebida en el seno de su madre Santa Ana, no de forma virginal, sino sexualmente por su padre San Joaquín. Esta concepción, que no fue virginal, sí fue inmaculada, es decir, “libre de pecado original desde el primer instante de su concepción”, o lo que es lo mismo, de su fecundación. En otras palabras podríamos decir que María fue concebida bautizada ya. Pío IX lo define como dogma en 1854, aunque ya se venía defendiendo por muchos teólogos desde el s. VI, y el pueblo lo había refrendado con aquella invocación que llegó a convertirse en saludo habitual: ¡Ave María, purísima, sin pecado concebida! Es clásico el juego de palabras del franciscano Duns Scoto refiriéndose al poder de Dios y al amor del Hijo:

 

Pudo y no quiso no es hijo

Quiso y no pudo no es Dios,

digan pues, que pudo y quiso.

 

La concepción activa se refiere al momento en el que María concibe en su seno a Cristo, al Hijo de Dios. En esta concepción no tomó parte hombre alguno sino que fue una concepción virginal, por obra y gracia del Espíritu Santo (Lc. 1, 28). También el pueblo fiel recordará este momento tres veces al día, al amanecer, al mediodía y por la tarde, con un toque de campana y una tradicional oración llamada “el rezo del ángelus”.

En una concepción normal de cualquier hombre o mujer, según el pensamiento clásico, los padres son los creadores del cuerpo (óvulo fecundado), Dios crea un alma inmortal que une a aquel cuerpo, y de la unión de ambos, en ese mismo instante, surge una persona. La persona es pues la resultante de la unión del alma y del cuerpo, y el sustentáculo de todas las operaciones del hombre. Por eso podemos decir: Yo tengo alma, yo tengo cuerpo”... yo pienso, yo quiero, yo amo, “yo soy persona” (Ex. 3, 14), pero no podría decir: yo tengo persona. A veces, hasta  la misma gramática ilumina los conceptos filosóficos. De no ser así ¿a qué respondería ese yo? No al cuerpo del que podemos decir: yo tengo cuerpo. No del alma de la que también somos sujetos de propiedad: yo tengo alma. No queda otro camino que admitir este tertium quid, siempre bajo el punto de vista platónico que es en el que, de momento, nos desenvolvemos.

 

Si atendiéramos no sólo a las modernas concepciones de la psicología sino a la misma Biblia veríamos lo difícil que es trazar una línea fronteriza entre ambas realidades. La unión cuerpo-alma es tal que si falta uno de ellos deja de haber persona. ¿Qué decir entonces de la muerte que definimos como separación del alma y del cuerpo? El Credo nos adelanta una respuesta incluyendo en su penúltimo artículo, como algo esencial en la concepción cristiana más elemental, es decir, como elemento dogmático “la resurrección de la carne” al fin de los tiempos. Alma sin cuerpo no sería persona y por lo tanto incapaz de ser y de disfrutar de la vida futura. Si el alma pudiera subsistir sin el peso de la carne ¿para qué complicarnos la existencia? Simplificar y ser feliz a pura alma sin cuerpo. ¿Alma sin cuerpo? Tampoco sería persona.

 

Pero ¿hay persona desde el primer instante? Oigamos lo que dice Romano Guardini en su obra Preocupación por el hombre:

“La respuesta definitiva está en que la vida en gestación es una persona... Persona es capacidad de autoposesión y responsabilidad por sí mismo... No es de naturaleza psicológica, sino existencial. Radicalmente no depende de la edad, ni de la situación corpóreo-anímica, ni de las dotes sino del alma espiritual que posee cada hombre. La personalidad puede estar inconsciente como el que duerme, sin desarrollar, como en el niño; sin embargo ya reclama la protección moral... La personalidad es la que da al hombre su dignidad. Se distingue de la cosa y se convierte en sujeto”.

 En Cristo, según los primeros Concilios (Nicea, Éfeso, Calcedonia...), la unión del cuerpo, formado virginalmente en las entrañas de María por obra del Espíritu Santo, y el alma creada por Dios, no dio como resultante una persona nueva, puesto que ésta ya preexistía desde siempre (consustancial al Padre). Fue precisamente la segunda persona (el Logos o Verbo) la que se interpuso entre cuerpo y alma impidiendo que surgiera una persona distinta al Hijo. (5)

A este respecto decía San Cirilo de Alejandría a sus monjes:

“Vosotros llamáis madre a la que concibe y engendra según el orden de la naturaleza, no madre del cuerpo sino madre del hombre entero, que se compone de alma y cuerpo... Así pues decid de Cristo: Habiendo tomado naturaleza humana el Verbo, eternamente engendrado por el Padre, ha sido engendrado por María según la carne” (6)

 

A la vista de esta doctrina tradicional, vigente durante tantos siglos en la Iglesia, si a nuestra Señora la Santísima Virgen María y a su madre Santa Ana les hubieran practicado una interrupción voluntaria del embarazo ( alias aborto) (habría tal vez que pedirle perdón por usar este lenguaje), incluso en el primer instante de su concepción, hubieran matado, según el Dogma, al Hijo de Dios en el primer caso, y en el segundo supuesto hubieran asesinado a la que estaba elegida desde ese instante para ser la  madre inmaculada de Dios .

 La Iglesia quiso festejar estos acontecimientos desde hace siglos y aunque no sepamos fechas exactas, una vez que por determinadas circunstancias se establece una fecha las demás guardan la lógica relación del ciclo natural; con lo que el celebrar la Encarnación es ya dar culto a la persona y festejar la Inmaculada Concepción es honrar a una mujer concebida desde el primer instante sin pecado.

 

Los ciclos biológicos de todos son sabidos: si celebramos la Inmaculada Concepción de la Virgen el día 8 de diciembre habrá que celebrar su nacimiento o Natividad pasados nueve meses, o sea el 8 de setiembre. Si el nacimiento o Navidad de Jesús es recordado el día 25 de diciembre habrá que retrotraerse nueve meses antes para encontrarnos con la festividad de su Encarnación o concepción virginal, el 25 de marzo.

 Aún el Evangelio recoge un dato más. Cuando María es visitada por el ángel el día de la Encarnación, este le da como prueba que su prima Santa Isabel está ya de seis meses... Si esto sucedía -así lo ha computado la Iglesia para su celebración- el 25 de marzo, tres meses después debía nacer San Juan Baustista. Y así lo recuerda la Iglesia el 24 de junio, en pleno solsticio de verano (Lc. 1, 26 y 36). De ahí que el día que la Iglesia, forzada por el nuevo concepto de vacación y día de descanso, traslade alguna de estas fiestas, si quiere seguir manteniendo la tradición, deberá cambiar también el día correspondiente en el ciclo, teniendo en cuenta que no podrá ser celebrada una fiesta de la Virgen nunca en domingo, día dedicado expresamente al Señor, de modo que ya anteriormente cuando la Inmaculada caía en Domingo se trasladaba al día siguiente a fin de poder celebrarla dignamente en otro día. Esto fue copiado y adaptado en lo académico admirablemente por la nueva generación pues cuando cae una fiesta un domingo, como un día de descanso más no se perdona, se cree con derecho a traspasarla al lunes a fin de disfrutar ambas, domingo y fiesta. Curiosamente la Iglesia traslada fiestas como la Ascensión o el Corpus al domingo con el fin de hacer toda la semana laborable. En cambio el Estado si cae en domingo alguna de estas fiestas la traslada al lunes e incluso crea “puentes” para tener un día más de descanso. Paradojas de la moderna

 

VIRGEN Y MADRE

 

Lo anterior es con respecto a los dos primeros pasos, fecundación y génesis del feto. Veamos brevemente lo referente al tercer paso o parto. Es la culminación del proceso embriológico en su desenvolverse desde el zigoto, mórula, blástula, etc. hasta la formación del niño, que dura unas treinta y ocho semanas.

 

Del alumbramiento virginal de María el pueblo fiel siempre ha tenido un concepto muy alto, reflejado en sus dichos: “virgen antes del parto, en el parto y después del parto” naciendo Jesús “a la manera que un rayo del sol sale por un cristal sin romperlo ni mancharlo” (Catecismo del P. Astete).

No son pocos los teólogos modernos que ponen en entredicho estos extremos. En adelante habrá que tener en cuenta sus puntos de vista basados en los avances de la psicología, de la filosofía y de la biología, ciencias que estudian al hombre en su totalidad y además como una sola unidad. Incluso en el terreno de lo meramente conceptual la moderna ciencia ha hecho realidad el que cualquier mujer en edad de procrear pueda llegar a ser madre conservando al mismo tiempo su virginidad biológica intacta. Basta conocer algunos de los actuales métodos de concepción, como el denominado FIV, o fecundación in vitro, que consiste en la implantación “in utero” de un óvulo previamente fecundado en el laboratorio y, transcurrido el tiempo de gestación realizar un parto por vía cesárea. En realidad la integridad de la madre ha sido total tanto en el aspecto sexual como en el del parto, pudiendo aplicársele con todo rigor la vieja fórmula de “virgen antes del parto y en el parto”..., por lo menos. Ello nos lleva a un estudio más preciso sobre el concepto tradicional de virginidad en la mujer, pudiendo adelantar que sin duda se trata más de una cuestión de intencionalidad, de pureza de corazón y de pensamiento que meramente biológica.

Resumiendo. Para un católico la cuestión de aborto a la luz de la Tradición y del Dogma no tiene alternativa. Habrá que estar atentos a la nueva Teología y a los modernos moralistas entre los que se trata de cambiar no la doctrina sino algunos conceptos escolásticos que sirvieron de soporte a muchos dogmas debiendo estos ser formulados en términos más modernos y más de acuerdo con los últimos avances de la ciencia.

 

LA FUERZA DEL DERECHO

 

Una vez que tengamos aclarados estos puntos, aquí únicamente tratamos de sugerir, nada hemos afirmado categóricamente, es función del Derecho dictaminar cuándo, cómo y por qué razones es lícito interrumpir ese proyecto de vida. Quien no admita otra ley que la humano-positiva y su propia razón deberá atenerse al dictado del Derecho.

 

La moralidad de un acto brota del consentimiento y concordancia de muchos pareceres. Aquel que actúa de acuerdo con la Ley y su conciencia no es culpable. Pero la Ley debe ser éticamente aceptable apoyándose en principios universales y del bien común y ¿cómo no? en la naturaleza. Porque sucede que las leyes de la naturaleza o el comportamiento de los seres irracionales (behavoir) en muchos aspectos puede llegar a ser ética y racionalmente más lógico, ejemplar y modélico que las leyes y modo de actuar de algunos seres humanos. Dejarse llevar, sin más, por la ética de grupo (religioso o político) sería estar corriendo siempre un gran peligro. ¿Qué sucedería si la Religión predominante fuera el Animismo, el Espiritismo o el Satanismo? ¿Qué sucedió cuando algunas religiones llegaban a sacrificar seres humanos o algunos políticos llegaron a eliminar en cámaras de gas a millones de personas? ¿No estaban amparados por sus leyes? Luego obraban según el Derecho, su Derecho... ¿Qué cabría esperar de un régimen teocrático como el que propugnan algunas sectas religiosas que llegan a prohibir la transfusión de sangre por considerar que el alma corre por nuestras venas? ¿Podríamos dejar impávidos morir a miles de enfermos, accidentados, etc. porque los gobernantes afirmaran que la transfusión era el mayor atentado contra la dignidad del hombre? Los terroristas, si alcanzaran un día el poder, ¿podrían seguir asesinando a inocentes por razones de estado? Cristo el Inocente entre los inocentes fue condenado legalmente por el Derecho Romano y por la Ley de Moisés, “según nuestras leyes debe morir”, (Jn. 19, 7) y no tuvo inconveniente alguno en darnos a beber, sacramentalmente hablando, su misma sangre so pena de no tener vida eterna.

 Con motivo del Nuevo Catecismo uno de los temas que más polvareda ha levantado es la no condenación tajante de la pena de muerte...

Pero la realidad es que en determinados países y en determinadas circunstancias todavía está vigente la pena de muerte respaldada por todo un cuerpo jurídico de leyes. Así,

es lícito ejecutar a un reo condenado a muerte por un delito grave cometido y como castigo ejemplar,

es lícito matar en tiempo de guerra, incluso aunque caigan inocentes. La razón es la de salvar a la madre patria, no de morir sino de caer en otras manos, o bajo otra ideología, o lavar una deshonra, salir de una mala situación económica, política, social o religiosa... etc. Por estas y parecidas razones han muerto millones de seres inocentes con la bendición del Derecho y de las Instituciones más sagradas. Es cierto que podríamos aducir argumentos a favor: guerra justa, revolución, sacudir el yugo del opresor, etc. condensado en aquel dicho ya muy conocido: “Matas a un hombre eres un criminal, matas a un millón y te conviertes en un héroe”.

 Finalmente

es lícito y se permite la muerte en caso de un  agresor injusto. Ante un riesgo inminente de morir se plantea el dilema: o me mata o le mato. O él o yo.

Este pienso que es precisamente el caso del aborto cuando peligra la madre. Lo veremos enseguida.

 

QUÉ HAY DETRÁS DE LA POLÉMICA

 

¿Qué es pues lo que se esconde detrás de la polémica tanto en el bando de los que están a favor del aborto como de los que militan en contra? Las palabras no siempre clarifican lo que realmente quieren decir. Existe un metalenguaje en las discusiones de uno y otro bando que sería interesante acostumbramos a leer y a desvelar ¿No habrá mucho amor propio, mucho miedo a riesgos de tipo económico, mucha visceralidad ideológica, religiosa, de partido, etc., detrás de estas diatribas?

 

Los movimientos de izquierda se decantan casi sin excepción en pro del aborto o interrupción voluntaria del embarazo, los movimientos de derecha en contra. Y así se radicalizan las posturas sin el menor indicio de diálogo. Y no deja de ser sorprendente y contradictoria esta postura proabortista de la izquierda ya que si toda su doctrina tiene un alto porcentaje de fraternidad y bien común, es decir de un reparto más equitativo de los bienes y riqueza del mundo ¿no es un bien inestimable la vida? Si algunas madres no desean el hijo y hay otras suspirando años y años por tener uno adoptivo ¿no sería equitativo y fraternal que algunas de esas madres que no desean hijos usaran también su cuerpo en función (social) de los demás y les cediesen con todo tipo de garantías el hijo que ellas van a destruir? Se dirá que es asunto íntimo y no susceptible de reparto, sin embargo para un materialista los bienes, dentro de su escala de valores, carecen de virtudes trascendentes y sólo habría que verlos a la luz de su función social. Ello indica que no sólo entra en juego el elemento material, todos juzgamos las situaciones implicando elementos que habría que calificar de espirituales. El problema puede pivotar más sobre la ideología que sobre el aborto mismo. Es como si todo discurriera en función de unos parámetros establecidos de antemano prescindiendo de otros posibles argumentos. Y estos imponderables pesan lo suyo a la hora de actuar y sobre todo de juzgar.

 

Por ejemplo, un agente del orden mata a un niño involuntariamente en un acto de servicio y crea un gran conflicto. Ese mismo agente lo mata no diremos voluntaria pero sí imprudentemente con su automóvil y es un accidente más. Muere un estudiante o un obrero fortuitamente en una manifestación y todo el edificio social circundante se conmueve. Se descuartizan “con premeditación y alevosía” 250.000 prenacidos, ciudadanos españoles, y el suceso “apenas moviliza media docena de plumas”. Como si hubiera personas o niños de primera clase y personas y niños de tercera, niños cantados como premio mayor en la lotería de la vida y niños condenados a no salir nunca del bombo, un derecho que aquí sí les pertenece. ¿O es la vida una lotería?

 

Hace años, a propósito de un accidente, cierto político se expresó de esta manera: “Por suerte las víctimas eran todas de tercera”. En el hundimiento del Titanic, según cuenta la historia, se empezó el salvamento por los viajeros de primera. No actuamos de acuerdo con una “racionalidad” sino conforme a unas normas arbitrariamente consensuadas en el fondo de las cuales late un egoísmo feroz. Sólo bastaría observar, a título de ejemplo, el comportamiento social de las propinas: comes mal y dejas propina, compras un buen libro y preguntas si hay descuento. Este modo de ver los hechos se da también respecto a nuestro tema del aborto. En Estados Unidos la Ley del aborto camina por los mismos cauces que sirvieron un siglo antes para promulgar la ley sobre la esclavitud de los negros. (Ver el siguiente cuadro)

 

LA ESCLAVITUD

1857

EL ABORTO

1973

         Aun cuando posea un corazón y un cerebro, y biológicamente se le considere humano, un esclavo no es una “persona” ante la Ley. La decisión Dread Scott de la Corte Suprema de los Estados Unidos lo afirma claramente.

         Aun cuando posea un corazón y un cerebro, y biológicamente se le considere humano, el niño no nacido no es una “persona” ante la Ley. La Corte Suprema de los Estados Unidos lo afirma claramente.

Un hombre de la raza negra sólo recibe su personalidad jurídica al ser libertado; antes de eso no debemos preocuparnos por él, pues no tiene derecho ante la Ley.

Un bebé sólo adquiere personalidad jurídica al ser libertado; antes de eso no debemos preocuparnos por él, pues no tiene derecho ante la Ley.

Si usted considera que la esclavitud es mala, nadie le obliga a tener un esclavo, pero no le imponga su moralidad a los demás.

Si usted considera que el aborto es malo, nadie le obliga a hacerse uno, pero no le imponga su moralidad a los demás.

Un hombre tiene derecho a hacer lo que desee con su propiedad.

Un hombre tiene derecho a hacer lo que desee con su propio cuerpo.

¿No es acaso, la esclavitud más humanitaria? Después de todo, ¿no tiene el negro el derecho a ser protegido? ¿No es mejor, acaso, ser esclavo que ser enviado sin preparación o experiencia a un mundo cruel? (Afirmación hecha por una persona que ya es libre)

 

¿No es acaso, la esclavitud más humanitaria? Después de todo, ¿no tiene el negro el derecho a ser protegido? ¿No es mejor, acaso, ser esclavo que ser enviado sin preparación o experiencia a un mundo cruel? (Afirmación hecha por una persona que ya es libre)

¿Se convertirá el niño no nacido en el Dred Scott de hoy o utilizará nuestra nación sus grandes recursos para respetar toda vida humana, sea de una persona de la raza negra o de la blanca, pobre o rica, hombre o mujer, niño no nacido o anciano octogenario?

 

ANUNCIO PUBLICADO EN EL “WASHINGTON POST”, PAGADO POR WOMEN FOR THE UNBORN (MUJERES ALIADAS POR EL NIÑO NO NACIDO).

Sin ánimo de ofender ni de molestar porque las comparaciones son odiosas, pero la realidad es tozuda y así se nos presenta históricamente algunas veces.

 

Porque es la sociedad y sus gobiernos los únicos capacitados para dictar leyes justas de acuerdo con la Ley Natural y el bien común (común también para los indefensos). “... el tema del aborto no es un asunto particular y privado que ha de dejarse a la conciencia moral y religiosa de los individuos o de los grupos sino que es cuestión que entraría en una dimensión jurídica y política de la que no pueden desentenderse los legisladores en la sociedad civil”. (7)

 

Algo parecido escribía Lenin a propósito de la teoría del vaso de agua...

El sufragio universal ¿es un garante de la Verdad? La democracia, que, según Churchill es el menos malo de los sistemas de gobierno, no es infalible. Como afirmaba don Miguel de Unamuno: “Los votos no se cuentan, se pesan”.  Y un apólogo oriental narra cómo las plantas un día quisieron nombrar su reina por sufragio universal y salió vencedora con muchos votos a favor, la ortiga. Habrá que perfeccionar nuestros sistemas democráticos para dar con la Verdad, puesto que también tiene razón el político que afirmaba: “Mayoría absoluta no es verdad absoluta”.

 

 

EL PRENATO ANTE LA LEY

 

¿Es lícito considerar al prenato o feto como agresor injusto? La Ley defiende al inocente. Pero, usando imaginación y sólo a modo de ejemplo, también se podría considerar injusto al hijo que una noche se levantara sonámbulo e inconscientemente se acercara al lecho de su madre para estrangularla. Actuando bajo extrañas influencias él no sabe lo que hace. Le horrorizaría sólo el hecho de pensarlo cuando está despierto. En este supuesto si la madre tuviera un arma a mano ¿le sería lícito usarla contra el hijo inocente y al que ama entrañablemente? Cabrían dos posturas: Que la madre, llevada por su amor al hijo se dejara estrangular, lo cual sin duda sería un acto heroico “antes morir mil veces que matar a un hijo”, o bien una segunda opción, la de matar ella primero “en legítima defensa” al sonámbulo inocente antes que sucumbir irremisiblemente entre sus manos.

 

Algo así habría que pensar del hijo que “inocentemente” durante el embarazo o en el parto pudiera lesionar gravemente o incluso quitar la vida de su madre, aunque hoy los adelantos de la medicina hagan estos casos cada vez menos frecuentes. Desde luego que todo lo anterior es sólo un ejemplo aunque creo que ilustra un poco el problema y sus diversos enfoques y posteriores soluciones. Como se ve la cosa no es tan sencilla como algunos afirman.

 

Tres son las situaciones que contempló nuestra legislación hasta en su momento (8) para que el aborto sea considerado legal:

 

1ª) Por tazones de tipo terapéutico.

 

Acabamos de analizar la muerte del inocente en su parte más radical. Tratando de entender, interpretar y explicar la postura proabortista hay que pensar, sin duda, en la vida de la madre, incluso en su status social, en una supuesta pérdida del honor, de la imagen o del puesto laboral, etc. ¿No se hace la guerra en defensa del honor patrio? Un primer paso estaría en hacer todo lo posible y lo imposible por evitar el embarazo, desde luego. Hoy la medicina ha hecho grandes avances en este terreno. Y al mismo tiempo sería preciso impartir una educación adecuada sobre la procreación tanto entre parejas casadas como entre jóvenes solteros tan inexpertos tantas veces unos y otras a pesar de tanta supuesta información. Y la enseñanza en este terreno que no fuera sólo para evitar el embarazo sino también para tener los embarazos adecuados en el tiempo preciso si no queremos correr el riesgo de ser los profetas y artífices de una sociedad envejecida y decrépita plagada de ancianos y escasa de juventud y de mano de obra, con superabundancia de jubilados y escasez de cotizantes.

 

En la antigua Grecia ya encontramos muchas voces que se levantan en favor de la vida. Sin ir más lejos recordemos el Juramento hipocrático que los médicos invocan al empezar a ejercer la medicina, dice en uno de sus párrafos: “No daré preservativos ni abortivos a las mujeres que me los pidan”. Sociedades tan corrompidas como lo fue la romana, en la que el aborto se hizo práctica usual en todas las esferas romanas (¿volveremos a repetir la historia?), ya estaban al tanto del peligro de obrar “contra natura” suprimiendo la vida prenacida. Lo recoge Ovidio Nason en “Los Amores”:

“Muchachos jóvenes recurren al aborto, pero no impunemente, pues aquella mujer que intenta matar a su hijo en sus propias entrañas, con frecuencia perece. Muere y se la deja en el lecho con el cabello desmelenado, y todos exclaman al mirarla: ¿lo tiene bien merecido!”. (Cit. por el Dr. Jorge SurbledLa Moral y las relaciones con la Medicina y la Higiene”).

 

Evitar el embarazo debe ser una de las metas primordiales a conseguir por quienes propugnan que la natalidad en el mundo es un peligro, pues aunque un día resultara normal y “legalmente” (?) ético el aborto para una gran mayoría, no podemos perder de vista nunca el comportamiento de las Leyes de la Naturaleza, tozudas a más no poder en la consecución de sus fines. Y no podemos olvidar que en la evolución y la propagación de la especie tanto vegetal como animal se dan auténticas epopeyas y sorprendentes mecanismos. ¿Quién le dice a una planta que para reproducirse debe pintar sus hojas, perfumarlas e incluso poner en el fondo de su cáliz una gota de néctar con el único fin de llamar la atención de los insectos y lograr así, yendo de flor en flor, que polinicen la especie? Algún instinto misterioso mueve a estos seres en busca de su fin. Y no dudemos que si “vieran” un día rotos sus señuelos evolucionarían lo indecible con tal de conseguir otros. Sin embargo la muerte les trae sin cuidado porque saben que tienen una vida asegurada. Puede haber grandes catástrofes con miles o millones de víctimas, la Naturaleza permanece impasible, es más, ella misma facilita a menudo, esta destrucción, una vez lograda la reproducción, como si la muerte fuera el alimento de la vida y la tierra necesitara de ella para sobrevivir. Pero en las fuentes de la vida, ahí no se permite a nadie detenerlas ni menos aún interrumpirlas. Tarde o temprano la Naturaleza se venga de quien trata de frenarla o de suprimirla. Si se quiere, más que venganza, que suena a demasiado humano, es su funcionamiento misterioso y universal que actúa en cada instante y que el hombre, para su desgracia, ignora o infravalora las más de las veces.

 

2.- Por malformación del feto.

 

Como en el caso anterior, la medicina tiene aquí un amplio campo. Desde el análisis del líquido amniótico hasta la misma fecundación in vitro (FIV) que no todos aceptan todavía hay un largo camino a recorrer con el fin de evitar posibles malformaciones. En este punto parece que la legislación es más benigna, por ejemplo en el caso de las madres que sufrieron los efectos de la talidomida y que posteriormente fueron absueltas. Algo que en cierto modo es comprensible. Sin embargo lo más común es presenciar cómo un niño mongólico, pongamos por caso, es más querido por la madre, si cabe, que el normal. Quizá sea una exigencia de la misma naturaleza que vela por los débiles... La alegría que estos hijos derrochan a pesar de su triste situación, la ternura de que son capaces no se puede comparar al sadismo de que hacen gala algunos hijos “normales” contra sus progenitores. He aquí cómo se manifestó en este punto una Asociación de padres:

“Nunca ha existido una organización de padres de niños subnormales que haya favorecido el aborto... Nosotros, padres de estos niños, les rogamos que antes de que ustedes, los legisladores, se propongan hablar a nuestro favor, posiblemente autorizando la interrupción del embarazo a causa de la deformidad del feto, por favor, primero consulten nuestra opinión”.  (9)

Un día mi madre me dio, a este respecto, una lección inolvidable del amor de Dios. Era yo un niño que veía por primera vez a un subnormal. Como niño que era me eché a reír. Mi madre me regañó al tiempo que me decía: No quiero que te rías nunca más de un niño así. Nosotros por nuestro comportamiento no solemos ser del agrado de Dios. Estos niños son almas inocentes que Dios crea para recrearse en ellas. Así que míralos siempre como si fueran predilectos del Señor. Jamás eché en olvido aquellas palabras y no encuentro explicación más profunda y más cristiana al hecho de que vengan a este mundo seres subnormales. Para unos padres creyentes puede servir en algún modo de consuelo. 

Habría que sopesar cual es mayor deformación, si la del cuerpo o la de la mente y el espíritu, si la del hijo subnormal con un alma transparente y alegre o la del hijo normal pero con un alma retorcida y sádica. Un ser cuyo estudio genético nos mostrara, antes de nacer, que llevaba en alguno de su cromosomas gérmenes de criminal, delincuente o deformado moral y éticamente ¿se podría eliminar de igual modo que aquel cuya única deformación es la del cuerpo? Pronto llegaríamos a suprimir enfermos y ancianos. Durante el famoso proceso de Nuremberg  un juez alemán exclamó espantado ante los crímenes nazis:  

-”Nunca pensé que las cosas hubieran llegado a estos extremos”, a lo que otro juez americano replicó:

-”Llegaron en el momento en que se mató a un inocente” (10)

Pero aquí se tiene buen cuidado de evitar el término matar. Es curioso que al hablar de animales o plantas no haya problema en emplear el verbo matar: matar un cordero, una araña, un pájaro... un herboricida es para matar plantas, nadie habla de interrumpir un proceso vital de un mosquito, de una célula cancerígena; en cambio en cuanto se habla de un feto se elude el término ¿No será mala conciencia más que otra cosa? Incluso se elude la palabra niño, hijo o prenacido. Allí sólo hay un feto, algo que además aún no es visible y por lo tanto “ojos que no ven...”, ya sabemos. Como si matar un feto en los camerinos de la vida, a telón bajado fuera menos crimen. Chauteaubriand en “El genio del cristianismo” cuenta aquel apólogo oriental, recogido también por J. Rousseau, por Eça de Queiroz y finalmente por nuestro Alejandro Casona a quien sirvió de argumento para su obra “La barca sin pescador” y que dice:

“En el más remoto confín de la China vive un mandarín inmensamente rico, al que nunca hemos visto, ni del que siquiera hemos oído hablar. Si pudiéramos heredar su fortuna y para hacerle morir bastara con apretar un botón sin que nadie lo supiera, ¿quién de nosotros no apretaría el botón?

El crimen viene a ser lo mismo el practicado a plena luz que el llevado a cabo con premeditación, nocturnidad y alevosía, lo mismo da en plena calle que tras el telón del seno materno, lo mismo si muere un mandarín que un prenacido aunque este acarreará sin género de duda menos recompensa. (11)

 3) Por violación.

 

Finalmente se puede considerar el tercer supuesto, es decir el de violación, entendiendo por violación el acto sexual realizado contra la voluntad del otro, sea dentro o fuera del matrimonio, y que lleva aparejada violencia física. De ordinario se trata de la violación de una mujer. Hay quienes afirman que no es fácil una fecundación fruto de una violación. Carezco de datos. No deja de ser desconcertante el pasaje de El Quijote cuando ante Sancho, gobernador en la ínsula Barataria, se presenta una mujer que dice haber sido violada llevándole “lo que yo tenía guardado más de veintitrés años ha, defendiéndolo de moros y cristianos… siempre dura como un alcornoque… para que este buen hombre llegue ahora a manosearme….”

 El hombre se defiende aduciendo que no la forzó sino que yogó con ella y le pagó lo suficiente. Sancho le exige los veinte ducados que traía en la bolsa y exige se le entregue a la presunta violada. Apenas salió y viendo Sancho que al ganadero se le iban los ojos tras la bolsa de dinero ordenó que fuese tras ella y se la arrebatase, cosa que por más que lo intentó no pudo conseguir. Es entonces cuando el gobernador Sancho sentencia de la siguiente forma:

“Hermana mía, si el mismo aliento y valor que habéis mostrado para defender esta bolsa le mostrárades, y aún la mitad menos, para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de Hércules no os hicieran fuerza” (12)  

Pero ya sabemos que una cosa son las palabras y otra la realidad, por eso, si tiene lugar el embarazo, y el feto se desarrolla normalmente sin que tampoco corra peligro alguno la vida de la madre, habrá que mentalizar a la madre para que tenga el hijo, ayudándola a superar los posibles daños económicos, sicológicos y sociales que le pueda acarrear como la pérdida de imagen, el puesto de trabajo, la fama, etc. y haciéndola reponerse del trauma sicológica haciéndola ver que el aborto, aunque de consecuencias aparentemente menos graves, sí podía afectarla en el inconciente al ver frustrada su maternidad. El Estado debería tener previsto una ayuda para casos como estos y las futuras madres de hijos no esperados mentalizadas para compartir, en el caso de que lo consideren una grave carga, el fruto de su vientre con personas cuyo matrimonio resultó estéril que desean vivamente tener hijos. Como hemos dicho anteriormente, esa sería la auténtica fraternidad humana.

Una violación es una grave desgracia que la mujer tiene que afrontar. Y si a pesar de todo se inclinase aún por abortar, en ese caso tendrían que entrar en juego las leyes promulgadas y aprobadas, como anteriormente indicamos. No es tan fácil el problema. De ahí la necesidad de un diálogo sincero, abierto y constructivo. Una vez más es necesario que abandonemos las armas de la discusión inútil y negociar, dialogar en armonía, aportando sin protagonismos soluciones pertinentes, razonables, de acuerdo con las leyes naturales, la razón humana y el bien común.

 

RACIONALIDAD DE LAS LEYES NATURALES

 

No sé si será aceptado científicamente, pero no sería extraño que un día se descubriera que algunas enfermedades como el cáncer (¡mama y útero!), el sida, las depresiones, el suicidio, etc. fueran ya el comienzo de una gran contraofensiva por parte de las leyes agazapadas en el seno de la misma vida, como una voz de alerta que se alza en contra de ese gran holocausto que ya se dibuja en el horizonte si llegara el momento en que el aborto campeara libremente por sus fueros.

 

El mundo es un gran cáncer en el que los hombres se reproducen sin orden ni concierto “explosión demográfica” se llama esta figura, como células malignas que siembras sus toxinas de odio, egoísmo y destrucción en una imparable metástasis, toda la vida del planeta. Quizá el propio hombre esté ya provocando el aborto al mismo mundo dilatando nuestras ambiciones,  troceando (curetage) en parcelas el planeta para luego destrozarnos defendiendo sus fronteras,  succionando   implacablemente las materias primas de la tierra (petróleo, bosques, aceleración de cosechas, etc.), practicando la  histerotomía de la guerra para después dejar morir de hambre sobre la mesa de operaciones de este mundo a millares de inocentes, introduciendo el  líquido salínico de la contaminación por cielo tierra y mar, o provocando, finalmente la  contracción  del útero terráqueo con las postanglandinas atómicas, bacteriológicas y químicas de la guerra y el terror.

 

Piensa el hombre que es duelo de las leyes, que es “el rey del universo”, capaz de transformarlo y dirigirlo a su antojo sin darse cuenta de que él mismo una parte de ese cosmos y un producto más de esa leyes. No somos los hombres quienes dirigimos la vida, es la Vida quien nos lleva a conseguir su fin inexorablemente. No es el hombre quien puede hacer evolucionar las eternas leyes que nos rigen, son ellas las que han hechos que lleguemos desde el antropoide a lo que somos, por no remontarnos más atrás. Y seguirán, mal que nos pese, actuando de acuerdo con un fin preestablecido. Querer cambiar las leyes de la naturaleza sería como aquel que pretendía levantarse del suelo tirando por los cordones de sus zapatos.

 

PRO ABORTISTAS NO CREYENTES

 

Es fácil adivinar que toda la doctrina expuesta, basada en una dogmática y ética cristiana, no convenza, a personas que practiquen la indiferencia religiosa, el ateísmo o el agnosticismo. Lo mismo habrá que decir de aquellos que militan en ideologías o religiones no cristianas. Entre estos no son pocos los que están en contra del aborto, pero aquí vamos a referirnos a aquellos que están a favor del mismo.

 

Un primer paso tendría que darlo la ciencia y la biología tratando de aclarar con rigor y claridad qué tipo de vida late en ese primer instante en el que el óvulo ha sido fecundado. John C. Eccles, premio Nóbel de Medicina en 1984 afirmaba con motivo de un comentario sobre un libro de Mariano Artigas: “La filosofía contemporánea descuida los problemas referentes al caracter único que cada yo experimenta. Esto se debe posiblemente al influjo del materialismo que es ciego para los problemas fundamentales que surgen en la experiencia espiritual. El suceso más extraordinario en el mundo de nuestra experiencia es que cada uno de nosotros aparece como un ser autoconsciente. Es un milagro que está más allá de la ciencia”. (13)

 

¿Se da esta unidad desde el primer momento? Vida humana la hay en cualquier célula viva del hombre. El problema radica en saber si la vida del óvulo fecundado (zigoto) tiene ya una personalidad distinta de la personalidad de la madre. Desde luego sí la tiene y completamente distinta a la del padre a pesar de que pudiera parecer que el óvulo es, genéticamente hablando, más importante que el espermatozoide. Ambos son complementarios y, en alguna manera, iguales al no poder evolucionar el uno sin el otro. De hecho en el código genético del espermatozoide están infinidad de caracteres paternos que al desarrollarse no es difícil que hagan al nuevo ser más parecido fisiológica y espiritualmente al padre que a la madre.

Hay una cuestión que no deja de sorprender: Es el respeto que tenemos a los huesos de nuestros antepasados, unos en su sepulcro sin más, otros enterrados  donde quiera y que tratamos de recuperar como sea en aras de la llamada “memoria histórica”, huesos de gentes inocentes muchas veces, asesinados por unos y otros, pero hoy después de muchos años completamente muertos salvo en el recuerdo. Sin embargo no huesos sino carne viva nuestra de un padre y una madre, carne donde late un alma o una vida, llamémosla como queramos, por tanto más digna de recuperar y salvar del olvido que los simples huesos enterrados años ha son vida, y sin embargo, sin escrúpulo ninguno, van a la fosa común no de un campo o una cuneta sino del vertedero de inmundicias de cualquier hospital. ¿No clamarán al cielo sus tiernas vocecitas protestando de algún modo? ¿No es un contrasentido? Se dirá que en los huesos está el recuerdo del antepasado. Y es verdad. Pero en el prenato está la sangre, la vida y todo el código genético de sus progenitores muchos más digno de tener en cuenta y darle la posibilidad de disfrutar del gran don y el mayor bien del mundo que es la vida? ¿No es digno de salvar del olvido con la misma razón? Humildemente creo que sí. Los hombres acostumbramos a usar medidas diferentes según nuestra propia conveniencia en vez de ser objetivos y realistas. 

 

CONVERSAR

 

Los creyentes debemos abandonar posturas intransigentes, los agnósticos deberán someterse a los dictados de la Ley natural y del Derecho en tanto que la ciencia no llegue a conclusiones que, contrastadas con las libertades de los pueblos y los derechos humanos de cada persona e individuo, puedan dilucidar con claridad dónde está la frontera entre el bien y el mal obrar, objetivamente hablando. Desgraciadamente  el hombre de hoy está perdiendo la capacidad de dialogar. Los “más media” sólo enseñan a discutir. En una discusión no se contrastan pareceres, más bien se aducen únicamente argumentos personales. No se razona, se trata únicamente de que te den la razón. Se llama dialogar a que el otro acate nuestro criterio y doblegue el suyo al nuestro. Así no se va a ninguna parte. En el Trivium una tercera asignatura era la Dialéctica, aprender a dialogar. Hoy se ha olvidado. De ahí que solamente existan discusiones interminables, a menudo estériles  y muy poco dialogo. Y de la discusión se salta pronto a la batalla. A ganar no por la fuerza de la razón sino por la razón de la fuerza. Estamos a las puertas de grandes descubrimientos y sería preciso un poco más de sensatez, que la humanidad entera sufriera un ataque se de sentido común. Unos y otros. Y ponernos a estudiar, sin prejuicios, los problemas teniendo siempre como norma, no nuestro criterio sino la suprema ley de la Naturaleza y el sentir común de todos los pueblos.

 

No hace mucho el científico Jacques Testar, autor del libro “El huevo transparente” (L´oeuf transparent), y padre del primer bebé probeta, abandonaba la investigación asustado del panorama que se está abriendo a la genética, la cual podrá en fecha no muy lejanas no sólo manipular el sexo del bebé sino elegir la estatura y el color del pelo”. Y añade: “Es evidente que mi posición no está bien vista por el cuerpo médico...” Nadie sabe cual será el final de esta carrera. El el otoño de 1973 otro científico, el Dr. Milton Leitenberg, profesor en tres universidades norteamericanas, abandonaba también la investigación diciendo: “La ciencia ha dejado de existir..., ha perdido su característica esencial, la libertad”.

 

Quizá no tarde en llegar el día en el que todo el proceso humano (fecundación-gestación- parto) tenga lugar en el laboratorio. Quizá el hombre llegue un día a tener en sus manos el casi divino poder de manipular el código genético a su antojo, aunque sea, desgraciadamente, con miras poco éticas. No lo sabemos. Quizá la Naturaleza mucho antes dé la voz de alerta a sus fuerzas ocultas, se ponga en pie de guerra y se defienda. Urge hacer algo. Un buen gobernante no es aquel que gobierna únicamente para hoy, ni siquiera para mañana sino el que sabe prever y gobernar para pasado mañana. Y el pasado mañana ya está ahí, a la puerta. De la utopía a la realidad hay sólo un corto trecho. Las novelas de Julio Verne son un ejemplo. Hoy se hace ciencia ficción y mañana se convierte en realidad. ¿Por qué no empezar ya a fabricar también leyes ficción, moral ficción, Derecho ficción? Al menos nada nos cogería así tan de improviso.

La interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo un problema sangrante. Por eso es preciso buscar sin demora soluciones que abarquen las más diversas opciones satisfactorias a las más diversas concepciones de la vida sean de la opinión que sean.

 

¿Aborto? Por que no… Pues simplemente porque la vida humana es sagrada desde sus comienzos. ¿No se lucha por la abolición de la pena de muerte? Una vez puesta esta premisa vendrán los casos particulares a estudiar. De todas formas urge un nuevo ordenamiento jurídico puesto que también los seres indefensos (¡primero las mujeres y los niños!) necesitan una normativa que los salve y los ampare de un naufragio seguro, en sus derechos más fundamentales como son el derecho a nacer, a ser, y a vivir en igualdad de condiciones a todos los demás seres humanos sus hermanos.

 

 

E   S   Q   U E   M   A          R  E  S  U  M  E  N

 Puede usarse con imágenes para dar una charla.

También con el Power Point…

 A. PROBLEMA

 1.-Personal.

 2.-Familiar a) cultura rural

                   b) cultura urbana

 3.-mundial

 

B. NOCIONES

 

 1.-ÓVULO

 

    1) Ciencia

                   a) Tejido fetal

                       1º rechazo

                       2º Rh + ó -

                       3º Dr.  Elley en Tribun

                   b) clonación

                       1º superplantas

                       2º los niños del Brasil

                       3º Ingeniería genética

                   c) encefalograma plano

    2) Psicología (filosofía)

                   a) Los padres: “Vamos a tener un hijo…”

                   b) El hijo nace cuando él quiere, Dr. Illey

                   c) La filosofía clásica

                           - Platón: Alm +  Cuer = Persona

                            -Biblia: Alm =  Cuer = Persona

                             Hoy (Laín E.) Cuer = Persona.

                             Jonh Eccles

                             Romano Guardini

    3) Religión

                    a) Concepción activa: María Virgen

                    b) Concepción pasiva: Sin pecado orig.

                    c) Astete: “En las purísimas...”

                                  San Cirilo de Alejandría

 2.-FETO

     1) Leyes

                   a) sacrificios humanos legales. La Biblia

                   b) Cristo murió legalmente “según n. leyes”

                   c) Las sectas y fundamentalistas: matan

     2) Supuestos donde es lícito matar

                   a) en caso de guerra

                   b) el verdugo que ejecuta

                   c) en legítima defensa

     3) Agravantes

                   a) la muerte por un agente del orden

                   b) muertes por accidenteº

                   c) las víctimas de 3ª, tras el telón

                                            “El mandarín”

 3.-PARTO (ABORTO)

   1) Aborto terapéutico

                 a) la salud de la madre

  2) Aborto eugenésico

                 a) malformación del feto. Ohío

                 b) droga, alcohol, talidomida...

                c) radiaciones: Chernovil, rayos X

  3) Aborto ético o humanitario

                  a) por violación

                            Bosnia. Don Quijote (Ínsula)

                 b) por una situación económica crítica

 C) CONCLUSIONES

    1) Ley natural

                  a) lo mejor para todos. Leyes naturales

                  b) Historia versus aborto

                        Juramento Hipocrático

                        Biblia

                        Ovidio

                        América: aborto=esclavitud

                  c) No depende del sufragio universal

                       Churchill

                       Unamuno

                       Las ortigas

   2) Es lícito en caso de legítima defensa

                      a) un hijo médico

                             sonámbulo

                             inocente...

                             Siempre casos concretos, no leyes universales.

   3) La ciencia

                 a) Jacques Testard

                 b) Milton Leintenberg

                c) Leyes ficción para una ciencia ficción

 

Conversar y diálogo. Nunca la discusión. Si aprendemos a dialogar podremos salir adelante y avanzar. Discutiendo se consigue poco ya que quienes discuten no se esfuerzan en razonar sino en que se les dé la razón.

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  ÍNDICE

El problema   ………………………………………………..

Nociones   …………………………………………………..

Fecundación   ………………………………………………

Católicos   …………………………………………………..

Doctrina tradicional   ……………………………………….

Virgen y madre    …………………………………………..

La fuerza del Derecho    …………………………………….

Qué hay detrás de la polémica    ……………………………..

El prenato ante la Ley   …………………………………….

Racionalidad de las leyes naturales    ………………………..

Proabortistas no creyentes   …………………………………

Conversar   …………………………………………………..

Esquema resumen    ………………………………………..

Índice    …………………………………………………….

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 NOTAS. 

(1) Dr. Illey “Estudios Liberales”, cit. en Tribuna médica, 8-02-1974.

 (2) Ira Levin en su novela “Los niños del Brasil” Ed. B, Grupo Zeta.

 (3) J. L. Pinillos, Principios de Psicología, Alianza Edit., Madrid 1977, pág. 92. Brain bisection and mechanisms of consciousness. En Brain and Concious Experience, de Eccles y otros, Springer 1966.

(4) Declaración del 14 de enero de 1971.

 (5) Concil. de Éfeso contra Nestorio.

 (6) cit. por Alzog, en su Historia de la Iglesia, t. II, pág. 79.

 (7) Declaración Colectiva de la XXXVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal (25-VI-1983, nº 5).

 (8) Ley Orgánica 9/1985 de 5 de junio de Reforma del art. 417 bis del Código Penal. B. O. E. 12-VII-85, hoy las leyes ya dan cabida a otros supuestos mucho más discutibles. 

(9) Testimonio de la legislatura de Ohio, 1971.

 (10) Cit. por el Manual sobre el aborto, por J.C. Wilke. Edicc. Hiltz, Co. Ohio, s/f.

 (11) Alejandro Casona, Obras Completas, Aguilar, Madrid.. pá….

 (12) Don Quijote II parte, c. XLV.

 (13) Mariano Artigas, Las fronteras del evolucionismo, Ed. Epalsa