ANTONIO Mª PRUNEDA,

PRIMER TIPÓGRAFO AVILESINO.

De la calle La Rúa (Oviedo) a la calle del Rivero (Avilés)

 

 

EL PASO DEL ECUADOR DE LA TIPOGRAFÍA

 

Desde que en 1932 los tipógrafos avilesinos dedicaron un folleto al primer impresor en Avilés Antonio Mª Pruneda, apenas se hizo de él memoria alguna siendo así que fue el primero que abrió un establecimiento tipográfico en Avilés, con imprenta y encuadernación. Y fue en aquella primera máquina donde se publicó “El Eco de Avilés”, primer periódico de esta villa. Su aparición atrajo la atención de Palacio Valdés  dedicándole  una de sus mejores novelas: “El cuarto poder”, frase feliz atribuida al escritor inglés Edmundo Burke (1729-1797), que tuvo una clara visión profética de la fuerza política de este medio en un momento en el que nadie vislumbraba su poder en la sociedad. Como es sabido, tres son los poderes fundamentales de un Estado: El Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. En realidad el primero que usó la expresión Cuarto Poder parece ser que fue Honorato Balzac (+1850) en 1840 siendo director de la Revue Parsienne: “La prensa es en Francia un cuarto poder dentro del Estado; ataca a todos y nadie la ataca; critica sin razón y sin certeza. Pretende que los políticos y hombres de letras le pertenezcan...”.  Es un poder ante el cual no caben recursos ni apelaciones. Hoy se dice que es un contra poder que hace uso de la liberad de expresión para impedir que los poderes del estado se ejerzan de forma arbitraria o abusiva.

 

En cuanto a los sistemas de impresión se puede afirmar que en diez años hemos cruzado el ecuador, es decir el paso de la galaxia Gutenberg y su vieja imprenta que funcionó hasta hace poco con sistemas muy parecidos, (en ella Johannes Gensfleisch zur Laden, que ese era su nombre verdadero, reemplazó los grabados por caracteres móviles en 1450), a los medios informáticos o galaxia Bill Gate la cual, salvo el teclado que aún resiste los envites de la nueva era, tiene ya poco que ver con todo lo anterior. Hoy la prensa, el libro, la propaganda digital por Internet, etc., hace que nos replanteemos de nuevo la utilidad y el rendimiento de este medio que no siempre se usó ni se usará al servicio de la justicia, de la fraternidad universal y de la paz.

 

Por eso y con motivo de los actos que han tenido en Avilés en 2006 conmemorando el centenario de la muerte del primer tipógrafo avilesino Antonio Mª Pruneda, creo que puede ser interesante dar a conocer los rasgos más importantes de su vida, sobre todo aquí en su pueblo natal que es Oviedo en donde tuvo su primera imprenta y desde donde se trasladó a  Avilés en 1865

 

PRIMEROS AÑOS, CALLE DE LA RÚA

 

Antonio María Pruneda González nace en Oviedo en la parroquia de San Tirso el 25 de febrero de 1835 y es bautizado en dicha parroquia ese mismo día por el cura entonces don Joaquín Cadavieco. Era hijo del arquitecto Manuel Pruneda y de Teresa González ambos naturales de Oviedo. Fueron sus abuelos paternos: Juan Pruneda y Manuela Álvarez Caranga, naturales de Oviedo y los maternos: Tomás González, de Oviedo y María Nozaleda, de Langreo. Padrinos: Juan Pruneda y Vicenta de la Vallina. (1)

Hay que corregir por tanto el dato del nacimiento: donde hasta ahora se dijo 10 de febrero, se debe decir 25 de dicho mes, error que a partir de la biografía de Españolito se divulgó entre los estudiosos del impresor.

Manuel Pruneda, padre, había tenido un digno antecesor en Francisco Antonio Pruneda que fue el maestro arquitecto de la Plaza del Fontán, inaugurada el 11 de junio de 1792. El día 27 de agosto de 1786 se encarga de un trozo del Camino real de Avilés a Oviedo. (2)

En el Archivo Municipal de Oviedo hay una ejecutoria de hidalguía en la que aparecen, junto con el citado arquitecto, los nombres de sus hermanos: José Ignacio, Manuel y Juan Antonio Pruneda. (3)

 

Antonio María pasa su infancia en torno a la calle La Rúa de Oviedo perteneciente a San Tirso el Real, (La Encimada y Santa María la Mayor en La Regenta). Sabemos que vivió algún tiempo en Madrid, desconocemos si por razones de servicio militar o de estudio, en camaradería con jóvenes de su entorno como el poeta Arango Valdés que se desplaza en 1857 a estudiar Leyes y a colaborar en el periódico La Iberia, teniendo que regresar al año siguiente obligado por la peste blanca. Si fue por razones de estudio Antonio Mª Pruneda hará buen uso años después del Derecho, en su defensa, contra el alcalde de Avilés. Esta ausencia tuvo que ser desde los 25 a los 30 años. Dicha estancia se recoge en la partida de matrimonio ya que por hallarse ausente más de seis meses era preciso recabar información sobre su soltería. (c.1.023 del antiguo Código). Tampoco aparece su nombre al frente o en colaboración con ninguna de las imprentas que por entonces se abrían en Oviedo, debido acaso a esos cinco años en Madrid. (4)

 

Pasó pues sus primeros años en la calle de La Rúa en la que despertaba por entonces el comercio, las cafeterías y círculos políticos de Oviedo. En ella se hallaba el famoso Café Chúcharo, sito en el nº 6, hoy librería La Palma, que debía de ser centro de animadas tertulias de todo tipo. En él se fraguó la participación de la ciudad en la Revolución liberal de 1820. La de 1898 daría al traste con el primer periódico El Eco de Avilés del futuro impresor. En el nº 8, que hoy sirve de segunda entrada al Museo Provincial, estaba la cárcel de la ciudad, una de las tres, distinta de la de La Fortaleza y la de las Mujeres. Y no deja de ser curioso que años después, en 1916 se trasladara al mismo lugar la Imprenta “La Carpeta”, fundada por D. Evaristo Álvarez Díaz, personaje idealizado junto con su imprenta, por Antonio García Miñor en su novela La Plaza. (5)

 

En el nº 10, que fue la tienda de regalos Carlota, tendría su sede a partir de 1859 la Imprenta de Pruneda y Mántaras, cuando Antonio Mª contaba 24 años. El año 1888 encontramos instalada aquí la firma comercial “La Victoria” (junio 1886). “Primera Casa en la Provincia” con sastrería, camisería, sombrerería y ornamentos para iglesia. Precio fijo. Gran surtido en trages (sic) franceses y alemanes para niños de 4 a 10 años y precios de 12 y 27 pesetas. Alfombras, retortas, lienzos de hilo y algodón, merinos y lanas, paraguas, bastones y otra infinidad de artículos”.

De las publicaciones impresas por ambos socios en Oviedo haremos luego un comentario.

 

Finalmente el nº 13 pertenece a la conocida Casa de la Rúa, o Palacio del Marqués de Santa Cruz del Marcenado, emparentando con los Vigil de Siero, por lo que Carlos II les otorgó dicho título. En su portal se apeaban los Obispos cuando hacían su entrada en la ciudad, regalaban la mula al pertiguero, vestían la capa pluvial y se dirigían hacia la catedral, relativamente cercana. Y debió de ser este el escenario del suceso acaecido en el s. XIII (1290) que nos cuenta Fernández Guerra. El alcalde Alfonso Nicolás, desconocemos las causas, hizo un desacato al deán Fernán Alfonso, elegido Obispo de Oviedo el 15 de septiembre de 1295 (+23-10-1301), arrojándolo desde la mula que cabalgaba al suelo y arrastrándolo ignominiosamente por las calles. Ante tamaña injuria se le incoa un proceso al alcalde imponiéndole severas censuras. Ambas partes acudieron al rey, que a la sazón lo era de León y Castilla Sancho el Bravo (1284-1295) y ya en el s. XIV (1300) reinando Fernando IV el Emplazado (1295-1310) y un año antes de fallecer el Obispo se le obliga al alcalde a reparar con pública penitencia el desafuero cometido. Dice la historia que con 20 de sus parientes y allegados, todos vestidos de sayal con soga al cuello y vela en la mano recibieron perdón el año 1306 arrodillados en el presbiterio de la catedral después de haber recorrido las calles por donde habían afrentado al pacífico prelado. El tal Alfonso Nicolás donó al Obispado sus casas de la Rúa y 900 sueldos para sufragios, nos imaginamos que en penitencia. (7)

 

Algunos datos recogidos en El Eco... añaden alguna noticia más sobre esta calle. Por ejemplo, que una fábrica de chocolate establecida en Gijón, llamada La Indiana, tenía en 1866 el depósito central para Oviedo en la Confitería Cuesta, calle la Rúa, y en comisión en la confitería de García Hermanos en la misma calle, nº 14, en donde se expendían cafés de todas clases y tés, etc. Que en casa del editor Sebastián Cerezo de esta ciudad, calle la Rúa, nº 4, se vendían las Tablas de equivalencia del Sistema Métrico Decimal que empezarían a obligar a partir del 1º de julio 1868. No especifica qué ciudad; de no ser Oviedo puede tratarse de Salamanca, donde residía por estas fechas dicho editor. Se vendieron también en la imprenta de Pruneda de Avilés. (8)

 

Curiosamente también el filósofo avilesino Estanislao Sánchez Calvo casó en la parroquia de San Tirso el Real el día 18 de diciembre de 1884 con Asunción Fernández Cuesta y Vigil, precisamente una hija del dueño de la citada confitería Cuesta de esta misma calle, en la que Pérez de Ayala sitúa la confitería del monssier Colignón en la novela Belarmino y Apolonio, y acaso emparentada con la familia de la Casa la Rúa. (9)

Esta era la calle donde nuestro personaje vivió, pasó su infancia y juventud y empezó su labor de tipógrafo. Conflictos con la jerarquía y la administración, mundo literario y política son como un presagio de lo que sería luego su vida de impresor, de tipógrafo y redactor de periódicos en Avilés.

 

La sociedad Pruneda-Mántaras, nótese que el apellido Pruneda va en primer lugar, por tanto debió de ser suya la iniciativa, duró escasamente un año (1859) quedando como único propietario D. Laureano, bajo la razón social de Imprenta y Litografía de Mántaras. (10)

A título de curiosidad, al inicio de esa calle estuvo años después si mal no recuerdo la librería Covadonga en la que mi madre me compró en septiembre de 1945 las Aventuras de Pinín, entonces para mí carísimas y por entonces muy de moda. Era el día que me llevaban camino del Seminario entre lloros y lágrimas. Aquella compra fue una especie de chantaje no sé si de mi madre para que me fuera o mía porque me tenía que ir. Y allí adquirí también mi primera pequeña máquina de escribir en 1958, camino de la capellanía de Los Cabos de Pravia.

 

Mientras nuestro impresor Antonio Mª estuvo al frente de la Imprenta Pruneda Mántaras vio la luz un periódico creado por los escolares de Oviedo: El invierno, Crónica científica y literaria de Oviedo, 1859, cuya alma era, el ya citado, don Antonio Arango Valdés, que firmaba con el seudónimo “Simbad el marino” y don Gonzalo Castañón cuyo seudónimo era “Redactor 105”. El invierno era el nombre real de una mina sobre la que Gonzalo hizo su tesis de licenciatura en Derecho. Un poeta, Antonio Arango, que nace en Pravia, estudia también leyes en Madrid acaso con Pruneda, y fallece a los 22 años, y un militar nacido y enterrado en Mieres que, defendiendo Cuba, muere a la edad de 36 años vilmente asesinado en una emboscada cuando regresaba al hotel. Del poeta Valdés, el año de su muerte la misma editorial Pruneda y Mántaras publicó una selección de sus poemas bajo el nombre de Suspiros del alma, Baladas de D. Antonio Arango Valdés. (11)

 

EN AVILÉS

 

Fue la Sociedad Artística -“que tal nombre y no otro debe tener”- (12) la que promovió la idea de fundar un periódico y llevar la empresa a feliz término: “Si la Sociedad artística acepta nuestro pensamiento, no por eso perderá la gloria de ser la iniciadora de la sociedad de Socorros mutuos, así como la de haber sido la fundadora de la primera imprenta establecida y del primer periódico publicado en Avilés.” (13)

Inspirada en la Sociedad de Socorros Mutuos de artesanos de Oviedo y de  Gijón, que funcionaban hacía tiempo, el grupo de notables que formaban la Sociedad Artística, profesional e industrial, vulgarmente conocida como El Casino de los artesanos,  fundada en 1865, tratan de crear una semejante de Socorros mutuos. La idea partió del filósofo Estanislao Sánchez Calvo. Y hasta se podría decir que fue en Avilés donde nació la palabra Cáritas aplicada a este tipo de asociaciones, según anota Ramón G. Llanos en otro lugar de El Eco...: “Fuele necesario al Ser Supremo desplegar todo su poder... para presentarse él mismo en persona proclamando ante el género humano la mágica palabra Charitas que estrechando a los hombres en mutuas relaciones... borró del diccionario... las palabras extranjero, extraño enemigo para convertir a los hombres en hermanos... y aparecer como por ensalmo albergue para desvalidos, asilo para el niño abandonado, para el enfermo, para el viejo...”.  (14) El organismo llamado hoy Caritas fue fundado por la Jerarquía católica en 1947.

 

Palacio Valdés en su novela El cuarto poder nos habla de los accionistas del periódico y el tanto por ciento que aportó cada uno. En El Eco... aparece una convocatoria de socios y accionistas de este periódico en el local de la Sociedad Artística. (15)

 

 En cuanto al propósito de fundar la Sociedad de Socorros Mutuos, El Eco de Avilés estaba en contra de la idea patrocinada por Castor, y trata de rebatir sus argumentos, diciendo que El Casino tiene bastantes cosas en que emplear el dinero sin falta de meterse en más berenjenales. La polémica, a veces dura entre Castor Álvarez y Ramón González Llanos terminó con la renuncia de este último a seguir siendo “redactor e individuo de la Junta directiva de El Eco”. (16)

Con la renuncia de Bonifacio García Robés como administrador de El Eco... y el nombramiento de D. Ramón Álvarez, parece que queda zanjada la cuestión a favor de Castor y en contra de El Eco..., que siguió informando hasta la fusión de ambas. Sin duda Pruneda fue testigo, protagonista pero sobre todo sufridor de este rifirrafe. Sin embargo en adelante ya no se habla más de la fundación del periódico.

Dos palabras sobre Cástor Álvarez, fundador del Colegio de La Merced en 1867 (Pruneda le publica el discurso inaugural en 1871) y a quien debemos una de las dos colecciones que se conservan de El Eco...  Sus padres fueron José Ramón Álvarez, nacido en Oviedo y primo del jurisconsulto y político Melquíades Álvarez, y su mujer Josefa Acebal Laviada, de Gijón, ambos maestros. Tras la boda vienen a vivir a una casa de la hoy Plaza Álvarez Acebal donde actualmente se ubica la Clínica Rozona. Fueron los padres de Florentina, (la futura inquilina de La Vaniella, antiguo lugar de la parroquia de Miranda), de Cástor, y de sus hermanos Domingo, Maximino, etc., una saga de intelectuales que tanto hicieron por la cultura en el Avilés de entonces. José Ramón era conocido popularmente como “el maestro de la Villa”.

 

Castor casó primeramente con Aniceta Carmen Álvarez de quien tuvo una hija llamada María Paz Ana Álvarez Álvarez que nació en el Colegio de la Merced. Florentina, ya viuda, al no tener descendencia testa sus bienes a favor de su sobrina María Paz. Muere Aniceta Carmen de 21 años, a los 21 días de nacer María Paz Álvarez, y Cástor decide hacerse sacerdote. Llega a ordenarse de órdenes menores, y su hija se va a vivir con su tía Florentina a Galiana, donde tenían una casa. A última hora y, ordenado incluso de menores como estaba, abandona el Seminario... “No quiero que mi hija se sienta humillada por ser la hija de un cura”, aducía él como máximo argumento en su decisión. Sigue acumulando títulos académicos hasta un total de siete. María Fuentes Ochoa la mujer en la que había puesto sus ojos, su segunda esposa, y que le daría más de una docena de hijos, era hija del capitán del bergantín “La Francisca”, de tantos recuerdos para los emigrantes avilesinos. María Paz, la hija de su primer matrimonio, que vivía con su tía Florentina en Galiana, encuentra a sus 25 años pretendiente en la persona de un emigrante, Ramón López García, de Naveces con quien se casa después de tres años de noviazgo el 26 de julio de 1901. Ramón había llegado de Cuba y abre con su hermano Emilio el Café Colón, donde funda La Coral Avilesina. Castor fallece en Avilés en 1906, un mes después que Pruneda. Hasta en la muerte los unió la vida. Ramón y Paz, al morir en Cuba un tío de su mujer, después de quedar viudo y fallecer su hijo único, cobran la herencia, regresan a Avilés hacia 1920, y Ramón levanta una mansión en La Vaniella, con el dinero que había liquidado del Colón y la herencia del tío. En la fachada se podía leer el nombre de la dueña: “Villa Paz” antes de ser demolido. Ramón enfermó de corazón y los médicos le recomendaron el clima de Madrid. Allí abrió un piso, de modo que la familia compartía la vida entre La Vaniella y Madrid. Sobre el solar y finca de La Vaniella se levanta actualmente el Hospital San Agustín. (18)

 

LA FAMILIA DEL IMPRESOR

 

El mismo año que funda el periódico funda su hogar también Antonio María contrayendo matrimonio en san Nicolás, a sus 32 años, el día 5 de diciembre de 1866 con Telesfora Fernández Villa del Rey Alvaré, de 17 años, (15 años más joven) hija de Hermógenes y Juana y nacida en Avilés el 6 de enero de 1850. (19)

Aparece en El Eco... una fábrica de cerveza en Avilés cuya razón social es Villamil y Villa de Rey, posiblemente parientes de Telesfora. (20) El eslogan de la fábrica seguramente no sería hoy muy oportuno: No más sidra. (21) Asiste al matrimonio el párroco Antonio Fernández Cantina y son testigos Manuel González Pola (¿hermano del marino de Luanco Eduardo que funda en 1868 o al menos dirige El Agente de Avilés?), Lino J. Palacio residente en santo Tomás, tío de Palacio Valdés, y lógicamente Cástor Álvarez con quienes había emprendido la empresa de El Eco de Avilés. Un dato curioso es que los esposos Pruneda y Telesfora pidieron dispensa de dos proclamas y no pudieron velarse, es decir, recibir la bendición nupcial por ser diciembre tiempo de Adviento en el que no estaba permitido. Recibirán la bendición en la Capilla de Jesús de Galiana el día 6 de septiembre de 1867.

 

Esta capilla dedicada en sus comienzos a San Roque abogado de las pestes, y atendida por una ermitaña llamada María Crespo de Somiedo que dejó una fundación para la fiesta (22) fue levantada por el Ayuntamiento en 1649. Parece ser que la capilla de Galiana cuando se veló Pruneda estaba poco menos que en ruinas por lo que una Junta decide reedificarla abriendo una suscripción popular. Sin duda los avilesinos cuando el rey Amadeo de Saboya junto con el Marqués de Teverga entró a rezar en 1872, ya vieron la capilla en mal estado. También Pruneda debió de mantener el recuerdo de su velación matrimonial en aquel lastimoso escenario de modo que en su periódico El Porvenir de Avilés abrirá una suscripción para su reedificación, suscripción que aparece también en El Vigía (23)  y en el mismo Diario de Avilés desde el mes de febrero de 1893, aunque la publicación aquí tuvo que ser pagada: dos pesetas.

Así resume El Vigía el “derribo y reconstrucción de la Capilla” el 28 de abril de 1893:

Recaudado de la primera suscripción   ......................... 7. 595, 45 pesetas

 

Importe de obras con el aumento en

las paredes, cruz de sillería y ganchos de cornisa     ..... 7.134, 59   pesetas

Saldo a favor de la Capilla          ....................................  460,00   pesetas

Por anunciar una vez en El Diario de Avilés”

el remanente de obras, según recibo     ................................. 2, 00 pesetas

Total a favor de la Capilla     ...........................................  458, 86 pesetas

Para la completa terminación de la capilla

importa el presupuesto de las obras     ........................... 3.619, 05 pesetas

Sobraron del primer remate    ........................................... 458, 86 pesetas

Faltan por tanto    ......................................................... 3.160, 19 pesetas.

El contratista fue D. José González García.

 

Paralelamente se hizo otra suscripción entre emigrantes de la Habana llegando a tal motivo sustanciosas cantidades. Así el Marqués de Pinar del Río aportó 50 pesos y su esposa otros 50.

 

De su matrimonio nacieron los siguientes

HIJOS:

Adela Teresa el día 21 de septiembre de 1867. La apadrina Lino Palacio, subdirector de El Eco de Avilés, que había sido ya testigo de su boda, y por hallarse ausente delega en Cástor Álvarez, y Delfina Villa de Rey. La bautiza el Coadjutor Joaquín González Villamil el día 23. (24) Según esta partida por estas fechas 1867 la familia vivía en la calle de Galiana nº 42. La niña falleció a los dos años el día 12 de febrero de 1870, de epilepsia. (25)

 

Servando, nacido el día 18 de febrero de 1874, y bautizado igualmente por el párroco don Antonio Fernández Cantina el día 23 de dicho año y mes (26), nacido él y Adela estando la imprenta aún en la Plazuela de San Nicolás. Lo apadrinan Santiago Dintén, apellido que irá muy ligado a la historia del periodismo avilesino, y apadrina en nombre de Ángel Villa del Rey con Delfina Villa del Rey. Santiago Dintén tenía dos hermanos: Clotilde y de Hermógenes. Servando emigra a México donde abre una tienda de tejidos y fallece allí soltero y sin descendencia.

 

Adela Teresa Jacoba, nace el día 21 de noviembre de 1876 y es bautizada por don Antonio F. Cantina el día 25. En esta fecha viven ya en la calle del Rivero (sic), nº 41. Son sus padrinos Santiago Dintén y Delfina Vila del Rey, tíos de la bautizada. (27) Permaneció soltera y en la familia se la conocía por “abuelita Adela”.

 

Ángel Estanislao, nació el día 7 de mayo de 1879 y lo bautizó el día 11 el coadjutor don Joaquín González Villamil. Fueron padrinos Ramón Suárez, y Delfina Villa de Rey, tía del bautizado, ambos vecinos de Avilés. (28) Ángel casó con Cándida Obaño. Fue luego secretario del Ayuntamiento de Illas y finalmente vecino de Sabugo calle de Bances Candamo, nº 12 donde falleció a los 60 años el día 30 de enero de 1940 dejando viuda y cuatro hijos: Eladia, Antonia, (Ángel), Telesfora o “Pola”, residente actualmente (2007) en Villa (Corvera) y Olga. Pola recuerda que iba con su tío Servando a la fiesta de San Cristóbal y tras la comida campestre él solía hacer el café en un puchero sobre unas brasas en el suelo. (29)

 

Antonio María (Antón) nace el día 6 de junio de 1884 y lo bautiza Joaquín González Villamil el día 22. (30) Ejercen de padrinos Isidro Fernández Castrillón de 27 años, médico, concejal y vecino de Santo Domingo de Miranda y Josefa García Castrillón, de Avilés. Permaneció soltero y falleció el día 6 de diciembre de 1939 en Rivero a los 55 años. (31)

 

Este Isidro Fernández Castrillón era un médico recién llegado a Avilés que había sacado la carrera en Madrid con gran esfuerzo económico y gracias a la ayuda de una de sus hermanas, modista de profesión.

Cuando, se establece en Avilés alguien lo orientó hacia Miranda. Se instaló en la parte superior de la casa de Aquilina “el Guardián”, sita en el Campo de Santa Ana, un local amplio y bien acondicionado al decir de los que lo conocieron. Allí estableció su consulta cobrando por visita la cantidad de una peseta. Con esa cantidad podía tener un caballo y un criado que lo cuidaba con un mimo desusado, hasta el punto de embetunarle los cascos. Aparece en la suscripción para la Capilla de Galiana contribuyendo con 10 pesetas el año 1893.

Por aquel entonces se hallaba muy enfermo el hijo póstumo de Feliciano de la Campa Álvarez, un indiano mirandino que había llegado de Cuba con mucho dinero y dispuesto a invertirlo en el lugar. Feliciano había adquirido varias fincas, entre ellas toda la finca y casona de La Lleda por 25.000 ptas. Debió de tener algunos problemas con el Ayuntamiento de Avilés puesto que el 7 de abril de 1875 este le presenta una demanda sobre restitución de aguas, un problema frecuente en la prensa de entonces. (32)

María del Carmen estaba esperando un hijo cuando le sorprendió la muerte a su marido. Fue cuando subió a visitar al médico recién llegado que al parecer pronto empezó a cobrar una gran fama en el contorno. El pequeño falleció pero el nuevo médico cirujano y Concejal del Ayuntamiento de Avilés, llamado Isidro Fernández Castrillón, y la joven viuda se enamoraron y todo terminó en boda. No tuvieron familia. El siete de septiembre de 1911 fallecía en su chalet de La Carriona el Dr. Isidro a los 54 años víctima de un cáncer.

Una hija llamada Adela de la Campa (una hermana de Isidro tiene el mismo nombre) casó con otro médico: Germán Cantalapiedra. Y es a Isidro F. Castrillón heredero de las fincas del indiano, a quien D. Víctor Rodríguez Fernández y Antonio Suárez Fernández compran pro indiviso en 1884 la finca de La Lleda en las 25.000 ptas., el mismo precio por el que había sido adquirida por Feliciano, con la misma obligación de conservar la capilla. En esta casona es donde se supone el nacimiento del pintor Carreño Miranda.

 

Isidro Hermógenes nace el día 15 y lo bautiza el 20 de mayo de 1887 el coadjutor Armando Álvarez Viesca siendo párroco Victorio Cuervo Palacio. Ejercen de padrinos Hermógenes Dintén y Adelina Pruneda hermana del bautizado. (33) Isidro, nombre acaso en honor al concejal mirandino, siguió un tiempo con la imprenta a la muerte del padre. Emigra a Progreso (Yucatán), México, en donde se dedica al comercio en la tienda de su hermano Servando. Posiblemente a la muerte de este se traslada a Cuba, también con fines comerciales y allí abre de nuevo una tienda de prendas de caballero cuya firma comercial llevaba el nombre de “El Dique”. Contrae matrimonio en la parroquia del Sagrario de la Catedral de Pinar del Río con Nicanora Concepción Canto y Capote el día 24 de septiembre de 1925. Pero una vez en Pinar del Río sigue la profesión del padre. Funda un periódico: El Heraldo Pinareño y publica “Los periódicos de Pinar del Río. Estudio bibliográfico 1852-1952 (cien años). La Habana 1954”, un hermoso libro publicado en la Editorial Lex, pero confeccionado en los talleres de El Heraldo, de 106 páginas y profusamente ilustrado. En la exposición tenemos la primera edición del mismo. Isidro falleció en Pinar del Río.

 

Sara María nace el 23 de julio de 1892 y se bautiza el día 28, siendo padrinos su hermano Servando y Anita Dintén una vecina. (34) Es curioso que bautice el coadjutor Armando Biesca con permiso del párroco, el doctor Rafael Cabal y Cortina, y que venga firmada por Joaquín González Villamil. Sara casó con Arcadio Ariznabarreta, y tuvo dos hijos: Arcadio y Antonio. Fallece en Rivero a los 46 años el día 27 de febrero de 1938. (35)

Manuel o “Manolito” fue otro hijo que según la familia murió de niño a consecuencia de una patada de un caballo a la puerta de casa. Es extraño que en los libros parroquialkes no quede registrado ni su nacimiento ni su muerte.

 

De Pruneda habla el periodista avilesino M. Fontanillas, en un artículo sobre Palacio Valdés. Dice que en su infancia el futuro novelista visitaba ya la imprenta en Rivero, lo cual es anacrónico. Y narra una anécdota referente a Telesfora, la esposa del impresor que dejaba al pequeño Armando hacer lo que le daba en gana cuando entraba en casa de la buenísima señora. Entre las travesuras de Armandín “fue la más sonada la destrucción de un curioso muñeco que un familiar residente en la Habana [le] había regalado...”. (36) Desconocemos donde pudo recabar el prestigioso periodista la fuente de esta noticia, pues revisando las obras P. Valdés no la hemos podido hallar. Si acaso en alguna de su numerosa correspondencia. Sin embargo si Pruneda contrae matrimonio en 1866, Armandín ya tenía en tal fecha 13 añitos y Telesfora 17, y si tiene lugar cuando la imprenta se traslada a Rivero en 1875, Armando ya había cumplido 22. Por tanto, si tenemos que dar crédito a la noticia y para no dejarlo en mal lugar debemos suponer que sucedería en la casa de los padres de Telesfora, Hermógenes y Juana, años antes del matrimonio con Pruneda, suponiendo también que vivieran en Rivero. Es una lástima no contar con más información de estos años con el fin de tener un dato más entre los escasos de que disponemos del primer impresor avilesino. El Eco... solamente recoge un dato suyo del que hablaremos más adelante. (37)

 

Por la dirección que aparece en la partida de bautismo de su hija Adela Teresa (23/IX/1867) de cuyo nacimiento la familia no guarda memoria, el matrimonio, como queda dicho, vivió en un principio en la Calle de Galiana nº 42, donde nació esta su primera hija. De todas formas la residencia en Galiana debió de durar poco tiempo. Pruneda, una vez instalado en Avilés todos dicen que empieza abriendo una librería el día 10 de agosto de 1865 en la Plazuela de San Nicolás, nº 32. No pude consultar el Libro del Subsidio industrial del Ayuntamiento de Avilés (años 1866-67) que inexplicablemente desapareció y es donde podríamos encontrar el dato.  Manuel Álvarez habla solo de una imprenta. Con todo es extraño que por los anuncios que pudimos entresacar tanto de El Eco... como de muchos números de La Luz... no suele aparecer como debiera la palabra librería. Libros y suscripciones deben ser adquiridos y hacerse en la imprenta o taller tipográfico Pruneda.

C. Mourenza afirma que sólo hubo dos librerías en Avilés con entidad propia: la de Pruneda y la de Indalecio García. “La primera pronto fue absorbida por la imprenta. En 1868 no figura en las estadísticas como establecimiento dedicado a la venta de libros ni Pruneda cotizaba al Ayuntamiento como librero”. (38) En una nota para abrir suscripciones a prensa dice “en la Imp. y lib. Pruneda” y en otra “Imprenta y Lib(rería) (en abreviatura) de Pruneda, Rivero, 41. Libros de texto para el Instituto y Colegios” (39) Pero curiosamente es en 1868 cuando empieza a salir propaganda de libros en los últimos números de El Eco... y durante el tiempo que duró La Luz... aunque de modo muy discreto y sin hablar de librería, sólo de imprenta o establecimiento tipográfico.

Ese mismo año aparece “El Noticiero Avilesino” (10/VII/86), publicado en la Imprenta “La Avilesina”, (40) segunda imprenta fundada en 1885, C/ del Muelle, nº 12, llamada luego La Amistad, y finalmente La Industria, propiedad de Justina Jiménez Canal). En su número 34 correspondiente al 8 de noviembre (lunes) inserta el siguiente anuncio: “Obras científicas y literarias. Se sirven con puntualidad. Fernando Ordóñez y Prieto, 12-Fruta-12 Avilés”. Seguramente se trata de otro caso de establecimiento o simplemente de un representante, que vende libros sin que aparezca como librero.

Por tanto en Avilés ya se leían novelas y poesía, y circulaban en manos de personas devotas: vidas de santos y devocionarios, obras seguramente adquiridas en librerías de Oviedo o Madrid con algún tipo de depósito en algún comercio de la Villa. Palacio Valdés en La novela de un novelista al hablar de sus primeras lecturas a los 8 años (1861) dice “... me entusiasmaban las novelas de un tal Pérez Escrich (que Dios perdone)... No puedo menos de recordar con enternecimiento una... titulada ´El cura de Aldea´ que me hizo disfrutar placeres indecibles...”. (41) Desconcierta por otra parte el que en toda su obra no aparezca nunca ni el nombre del tipógrafo ni haga mención alguna a la primera imprenta avilesina donde él tuvo su bautismo literario. Posiblemente reservó sus recuerdos para volcarlos a voleo en la novela El Cuarto poder no queriendo desvelar personas ni luchas de partido en el Avilés de entonces. Es otra de las paradojas en nuestro novelista.

 

VENTA DE LIBROS

 

¿Qué tipo de obras había en sus estantes? Desde luego más bien novelas que obras de tipo científico o filosófico.

Si repasamos las páginas de El Eco... el primer anuncio de la venta de un libro se lleva a cabo en el establecimiento del encuadernador García, (Indalecio García) en Rivero 36, y es por suscripción a las siguientes obras:

De Fernández González: La esclava de su deber, La Buena madre, Los Hijos perdidos.

Otro García, sin más datos,  suscribía en su casa 18 años antes, (1848), a la Revista La Antorcha del frenólogo Cubí i Soler aunque solamente por unos días. (42)

De Escrich: La Envidia, La Esposa mártir, Los Hijos de la fe, La Mujer adúltera, El Mártir del Gólgota. Otras muchas de diferentes y reputados autores cuyos precios varias entre 2 reales y 2 cuartos la entrega. (43) El mismo anuncio aparece el 15 de julio de 1866, nº 7. y nº 9. (44) De Pruneda no se dice nada de momento.

 

El Eco... del 17 de febrero de 1867, casi un año después, dice que se pueden adquirir en la imprenta de este periódico y en la librería de Pruneda y en la de García: “El Corazón de un artista” Comedia en un acto y en verso, original de Ramón Álvarez estrenada junto con El Campanero de San Pablo, Las Travesuras de Juana y Los Hijos del vicio, esta del asturiano Montequin representadas con motivo de las fiestas de San Agustín el 19 de agosto de 1866 (45) En Oviedo, en las librerías de D. Cándido Lueso y D Francisco Galán. En Gijón en la de D. Hermógenes Andrade. Un comentario elogioso sobre la obra “El corazón de un artista” en El Eco..., (46) estrenada dicho día desencadena las iras de los indianos avilesinos de modo que El Eco... de nuevo, acaso Pruneda mismo, tiene que levantar su bandera en defensa de la crítica favorable aparecida en El Eco... La obra cuyo argumento alude a un indiano que le quita la novia a un pobre artista enamorado, no desprecia al emigrante sino que cuenta una historia muchas veces repetidas con el regreso de los mismos a su aldea. Después de una defensa en pro de la obra y de su tesis termina el artículo con una declaración sobre los agobios por lo que pasaba el semanario: “Por nuestra parte ni nos damos por ofendidos porque estamos tranquilos con nuestra buena fe... persuadido que el buen sentido calificará injusta y sin fundamento la guerra declarada: no perjudicados porque el Eco de Avilés no es negocio ni como negocio lo fundamos. Vivirá mientras podamos soportar los dispendios que nos causa, aún ayudados de nuestros compatriotas; y cuando desaparezca del estadio de la prensa no nos quedará ni pena ni arrepentimiento: solamente tendremos la pequeña gloria de haber contribuido con todo nuestro esfuerzo a la importancia y mejora de nuestro amado pueblo, iniciando un periódico y estableciendo una imprenta”. (47) Saldría a la luz cinco meses después. (48) Luego no es correcta la nota bibliográfica en Españolito que cataloga la obra como manuscrito (M. S.) Ramón Álvarez junto con Castor son las dos firmas que vienen en la que podríamos llamar partida de defunción de El Eco... Curiosamente la nota no fue impresa en Pruneda sino en la imprenta ovetense Uría y Compañía, imprenta fundada en 1865, el año que Pruneda llega a Avilés, por dos periodistas afectos a la política republicana: Eduardo Uría Rea, y José González Alegre (“Pepito Alegre”).

Otras obras fueron el Sistema Métrico Decimal. Tablas de equivalencia Obligatorias el 1º de julio 1868. (49) Se venden en casa del editor Sebastián Cerezo en esta ciudad calle La Rúa, nº 4. Se supone que en Oviedo, Las bellas Artes de España, por José García. En Madrid, Provincias y en esta imprenta. No dice librería. (50)  El Mártir del Gólgota, tradiciones de Oriente, 2 tomos gran lujo preciosas láminas 543 páginas y 481pp. el segundo tomo. Su autor es Enrique Pérez Escrich. Las ilustraciones son de Urrabieta, Laporta, Mancho. La 2ª ed. vio la luz en Madrid, en Gullón y López, 1866. El cura de aldea que tanto había impresionado a Palacio Valdés, no aparece entre los vendidos. José Ramón Melendreras.- Carolina, 12 reales. En esta imprenta y ¿cómo no?

El corazón de un artista, de Ramón Álvarez.

A la par funcionaba la librería y la encuadernación de García.

Los tres aparecen anunciados durante varios números de julio y agosto de 1867. (51) Enero de 1868 salen a la venta Dramas sangrientos, o colección de crímenes célebres. A cuartillo de real la entrega. El iris del niño cristiano, El Hada benéfica, Repertorio de manuscritos y libros para las escuelas, Tablas del sistema métrico... en este establecimiento tipográfico. (52) Aparece durante varios números... Patología general, interna y quirúrgica, Anatomía patológica, etc. para estudiantes de medicina. Flores de María o El mes de mayo consagrado a la Soberana Reina de los cielos, seguido de varias y devotas oraciones. Para la 1ª enseñanza, aporta un par de docenas de libros. (53)

En cuanto a las IMPRENTAS, además de la de Pruneda 1866, Plazuela, nº 32, contamos con La Avilesina en la calle La Fruta, nº 8 en donde en 1885 se publicaba “El Centinela”, Semanario literario y de intereses locales, y estaba a la venta el catálogo de obras publicadas por la Editorial Guijarro de Madrid.

Según un estudio del avilesino Luis Muñiz La Avilesina estaba en 1884 en Pedro Menéndez 7.  Y es allí donde de instala la Imprenta El Comercio de La Voz de Avilés, cuando éste sale en 1908. Y añade que esta Imprenta, según la Matrícula Municipal del Subsidio Industrial de 1912, estaba cotizando en Rui Pérez, por tanto parece ser que no tendría nada que ver con la de Justina Jiménez Canal, como en algún trabajo sobre el tema se afirma.

 

La Industrial (Justina Jiménez Canal). Estanislao Fernández Cuesta (talleres) Ernesto Cadavieco González (cajista) Ambrosio Loredo, que fue el director de El Noticiero Avilesino, El Progreso Avilesino. (El Vigía ¿empezó aquí hasta 1893 cuando cierra).

La Unión 1889. C/ La Cámara 52.- Floro A. Mesa. Juan Rodríguez Álvarez (propietario).

 

Imprenta de Francisco Fernández García (según C. Mourenza abierta en 1890, una prensa movida a mano había sido adquirida a Justina, trabaja hasta final de siglo. (54) Pero en 1888 ya existen anuncios en La Luz... que hablan de Encuadernación y Centro de suscripciones, en calle Canal, nº 24. Y “Facturas, esquelas, tarjetas, membretes, órdenes de pago, estados, talonarios, letras volantes, Esquelas de defunción, Id. de participación, memorias-avisos, memorando – sobres, prospectos, circulares, etc. Pero además se anuncia como “Imprenta Americana” y añade el siguiente anuncio de cierto interés para la historia tipográfica avilesina:

“El dueño de este acreditado establecimiento, deseando corresponder al favor del público, acaba de montar una magnífica máquina de imprimir en negro y en colores, llamada “La Americana” encargándose desde luego de toda clase de trabajos de imprenta, los que desempeñará con prontitud, esmero, lujo y economía nunca vistos en esta villa” (55)

Imprenta /Librería “El Siglo” de Francisco Fernández García

C/ La Cámara de la que apenas se conserva más que un documento gráfico, perdiéndose incluso su recuerdo entre la gente.

 

La Voz de Avilés 1908.- C/ Pedro Menéndez, luego en la C/ La Ferrería (Pinar del Río),

El Comercio. Establecimiento Tipográfico de Rafael Fernández Ovies c/ Pinar del Río, 22 (1915)

Arias (Tomás) y Calvo (Segundo) Imprenta. M. de Pinar del Río, 22. Avilés 1932. Más tarde se trasladó a la calle de Ruiz Gómez nº 23, y finalmente a la Carretera de Oviedo. Actualmente está en la calle La Cámara, Plaza de la Merced.

 

La Esperanza. Establecimiento Tipográfico.- C/ San Bernardo, nº 6.

LA ESPERANZA. La fundó GENEROSO MENÉNDEZ abuelo paterno  de los libreros José Menéndez “Pepín” y Manuel Ángel, el actual dueño de la Vieja Atalaya. Antonio Núñez toma por traspaso el local, y la imprenta se traslada a la C/ La Herrería, esquina calle del Sol donde siguieron trabajando, añadiendo la fabricación d e bolsas de papel. Durante algún tiempo y desde 1918 estuvo en la c/ Pinar del Río, nº 11 y en ella se imprimió durante un año “El Progreso de Asturias” que tuvo imprenta propia en la Plaza Nueva desde 1919 hasta que en Octubre de 1934 fue pasto de las llamas. (56)

La Atalaya.- Imprenta-Librería, C/ San Bernardo

Careaga Imprenta. 1956. Fundada por Ezequiel Careaga en 1956 en la C/ Rivero. Estamos en el medio siglo. Una fecha ideal para hacer recuento, memoria histórica, y un estudio serio sobre la tipografía avilesina.

 

 

ENCUADERNACIÓN y LIBRERÍAS

 

En 1866 empieza Indalecio García en la calle Galiana a trabajar el taller de encuadernación. Pertenecía a la Sociedad Artística y escribe en El Eco... un largo comentario sobre el modo como debe constituirse la Sociedad de Socorros Mutuos. (57) Se trasladará en 1869, cuando se apaga El Eco..., a la calle de La Cámara.

 

A partir del día 10 de noviembre de 1876, 11 años después de abrir su taller, inserta Pruneda un anuncio en varios números de La Luz... que dice: “Encuadernación: El que desee establecerse por su cuenta se le facilitará en esta imprenta herramientas y materiales para toda clase de encuadernaciones pagándolo al contado o en los plazos que se convengan a su dueño A. M. Pruneda”. (58)

Cinco años más tarde en 1882 aún podemos leer el siguiente anuncio: “se venden todos los útiles y herramientas para un taller de encuadernador. Imprenta Pruneda”. (59) Se ve que el personal no veía gran negocio en este oficio.  Es cuatro años más tarde, en 1886, cuando Francisco Fernández Rodríguez, c/ Canal nº 24 abre un taller de encuadernación.

 

Con respecto a la labor de distribuidor de prensa hay un anuncio que dice: “Las señoras y Señoritas que quieran vestir con elegancia y verdadera economía, deben suscribirse al periódico ´La Moda Elegante Ilustrada´. La perfección y buen gusto de los figurines y modelos que reparte, así como la exactitud matemática de sus patrones para cortar vestidos, abrigos, manteletas y demás confecciones, lo hacen indispensable en toda casa bien regida...”, etc. etc. Y finaliza diciendo: “... Se suscribe en Avilés, imp. Pruneda, Rivero 41, y en la principales librerías de Madrid y Provincias... Agente en Avilés, A. M. Pruneda, Rivero 41”. (60) Este magazín se publica a partir de 1842. Su fundador Don Abelardo de Carlos y Almansa animado por el éxito que alcanzó funda en 1869 el semanario La Ilustración Española y Americana. Museo Nacional. Periódico de Ciencias, Artes, Literatura Industria y conocimientos útiles, título con que en Avilés se motejaba a los indianos según Suárez Solís. En el mismo número de La Luz... viene anunciado otro periódico editado en Madrid. El Día.

 

“Nota de los periódicos a que puede suscribirse en la Imp. y lib. de Pruneda.

La Ilustración española, El Popular, La Época, El Diario Español

El Correo de la Moda 1ª, 2ª, 3ª, 4ª;

La Moda Elegante Ilusttª. 1ª, 2ª, 3ª, 4ª.

El Genio español, La Guirnalda, El Cascabel, Los Niños, El Museo de la Industria, La Gaceta Industrial”. (61)

Otras suscripciones que se hacían en la imprenta:

Pontificado (revista religiosa

El Universal

Correo de la moda

EL Imparcial (diario y revista)

Revista Hispano americana

Gaceta Musical

La Época

Gaceta del notariado

Y periódicos nacionales y extranjeros.

 

Durante un tiempo La Luz... inserta el anuncio del periódico EL DÍA, que en 1860 ya había aplicado la máquina de vapor para mover la imprenta. Lo cataloga como “El más barato de los periódicos. Suscripciones... Madrid, 1 mes: 1 peseta. Provincias, 8 meses: 8 pesetas.

Hoja literaria semanal gratis. Dos veces al mes artículos de Emilio Castelar. Rebajas en las contribuciones; economía y orden en los gastos, equilibrio en los presupuestos. Justicia justa, pronta, barata. Diputados que interpreten la voluntad de sus electores y velen por sus intereses. Funcionarios que se consideren servidores del contribuyente. Tales son las verdaderas necesidades de España y tal es el programa de El Día”. (62)

Todo ellos denota que por las manos del impresor pasaba la prensa más importante de la capital.

 

También en el penúltimo número se abre suscripción para una Biblioteca escogida o Tesoro de Autores españoles. Libros de 400 páginas a 10 y 12 reales. La primera obras selectas de Fray Luis de León.

 

El 26 de enero de 1868 llegan a este establecimiento tipográfico: El libro de los niños, por Martínez de la Rosa, Fábulas de Samaniego, Gramáticas castellanas, Arce, Fleuri, Catón y otros para escuelas.

 

En el obrador de encuadernación de García en Galiana, 26, se vende por entregas la historia Cristóbal Colón y la novela Don Quijote

El 22 de marzo 1868 se han recibido Devocionarios, Semanas santas y Eucologios romanos a precios arregladísimos

Otras obras:

Los enterrados en vida por Martín Ballarín

La Resurrección de Rocambole, novela, 2 t.  Ponsón de Torrail, traduc. de Enrique Rendez.

La fiebre del oro, por Gustavo Aimard traduc. por J. J. Sáenz de Urraca.

Genio y figura por Ch. Pauk de Koch trad. de Rafael Mejía.

Los filibusteros de Aimard. traduc. por Saenz de Urraca.

La Baronesa de Blaquiskof de Ch. Pauk de Koch trad. de Rafael Mejía.

La salud de los casados o fisiología de la generación del hombre e higiene filosófica del matrimonio por el Dr. Luis Leraine trad. por Joaquín García, 2ª edición. Se ve que interesó.

Guía del cultivador, por Buenaventura Aragó.

El Trovador de Monserrat poesías catalanas de Víctor Balaguer con traducción al castellano.

El Año cristiano, 15 tomos, encuadernados en tafilete con hermosas láminas en acero, 200 reales en esta imprenta.

El final lo cierra El Eco... con Historia de los Estados Unidos por J. A. Spencer. Zorrilla. Doré. Ecos de las montañas. Leyendas históricas.

 

Libros en LA LUZ...

 

Por la propaganda que aparece en las páginas de La Luz... durante varios números del año 1876, aparecen las siguientes obras:

Los asturianos en el Norte, por Ramón Elices Montes

Moral infantil, 1 t.,

La Bruja de Chamberí.

La novicia de las Huelgas.

El rico hombre de Alcalá, leyendas nacionales.

El hombre según la ciencia.

Obras poéticas completas de Espronceda; autor muy querido y admirado por Palacio Valdés. Le entusiasma el Canto a Teresa.

Poesías de Jesús Pando y Valle.

La honra de la mujer.

Legislación de aguas.

El Mártir del Gólgota.

Las Mohicanas de Paris.

El amigo de los pobres.

El infierno de la vida, 1 t.

Vivir es amar, 2 tomos.

Diego Corriente 2 tomos.

Lucía Borja, 2 tomos...

 

Aparte de la prensa, de la labor impresora de la imprenta Pruneda y de la venta de libros, un anuncio en La Luz... que se reproduce en varios números el año 1882, nos indica la actividad papelera que desarrollaba: “Se hacen toda clase de trabajos con prontitud, esmero y economía. Surtido en Libros rayados, Agendas de bufete, Dietarios, Almanaques, Libros para 1ª y 2ª enseñanza, Gramática francesa, por Chantreau. Id. inglesa por Benot, Id. Francesa, Inglesa y Alemana por F. Ahn.- Papel de música y métodos de solfeo por Eslava. Comisión y suscripción a todos los periódicos nacionales y extranjeros”.

Como anuncios, que son muchos y bien merecería un trabajo específico recuperando la historia de viejas firmas avilesina por la curiosidad que encierra copiamos las coplas con las que un dentista, sacamuelas y sangrador, D. Diego Suárez, invita asistir a su consulta:

Practicante titular

desprecia a los malandrines

que escriben tantos pasquines

y no saben afeitar.

 

Y al público respetable

se ofrece cual sangrador

y diestro vacunador

y sacamuelas notable.

 

Acudan sin temor a mi obrador

todos los que sacar quieran raigones

y verán a este diestro operador

que los extrae a uno... o dos tirones. (63))

 

En otro número cambia de copla:

 

Practicante titular

vacuna con maestría

y os aplica una sangría

como coser y cantar

 

En la calle de Rivero

tiene su laboratorio

y para un vejigatorio

tan pronto como el primero.

 

En las muelas no hay que hablar

maneja la llave a pelo

de un tirón salen al vuelo

y no da tiempo a gritar. (64)

 

También acudió a los saldos nuestro tipógrafo. El día 31 de marzo de 1889 se puede leer en La Luz... “En la imprenta de este periódico se liquidan a cualquier precio obras y novelas de la propiedad del impresor. Aprovéchense los aficionados”. (65) En abril de 1882 se inserta una súplica para abonar al antiguo propietario A. M. Pruneda algunas suscripciones que se le deben. Ello denota los apuros económicos por los que nos costa pasó. En 1882 incluye una nota en la que junto con libros: De contabilidad en partida doble para niños, y manuales de conversación en francés e inglés, “se vende en esta imprenta un biolín (sic) nuevo con su arco, sin uso recién llegado de la fábrica”. (66)

 

PERSONALIDAD DE PRUNEDA

 

¿Cómo era nuestro primer impresor? Aparte de la fotografía que recoge Españolito (no se si habrá alguna más) contamos también con tres descripciones:

Palacio Valdés, que a sus 12 años fue testigo de la puesta en marcha de la imprenta y de la salida de El Eco... salvando el plus de imaginación que le puede echar en la novela describe así el lugar y al impresor: “Fue designado como local para la imprenta un almacén de don Rudesindo, pagándole la renta, por supuesto. A la Redacción se destinó en el mismo local un compartimento para lo cual hubo que ejecutar obras. Montóse al fin la imprenta no sin muchos e impensados gastos”. (67)

Y sigue Palacio Valdés diciendo que Folgueras (así llama al impresor), quedó como dueño y regente de la imprenta. Que cobraba por la tirada un tanto, dos veces más que lo que cobraban las mejores imprentas de Madrid, y que trajo algunos cajistas de Oviedo. Nos describe cómo don Rosendo, y sus socios asistieron al acto de ver funcionar por primera vez la imprenta, sin cansarse de admirar el complicado rodaje, la precisión de sus movimientos y la pasmosa velocidad con que imprimía el periódico, pues no bajaba de doscientos ejemplares a la hora. Y que no pudiendo contener la emoción, don Rosendo se despojó de su levita y se puso a dar con energía al manubrio de la rueda volante (la imprenta de Pruneda funcionaba así, movida a mano) hasta que el sudor brotó en abundancia de su despejada frente.

 

Otra descripción nos la proporciona en La Forastera, Caravera. Don Eloy tenía unos 20 años cuando muere Pruneda, por tanto conoció la imprenta, ya en la calle del Ribero, la familia del impresor y a este que en la novela lo llama don Antidio Perea (nótese la semejanza con Antonio Pruneda). “Junto al Hospital (de Rivero) jugaban unos niños, entre ellos Servandín Perea. Al conocerme emprendió una carrera hacia la imprenta de su padre. Cuando yo llegué frente a esta, ya esperaba mi paso don Antidio, sosteniendo en sus manos un componedor. Vestía largo blusón, y sus barbas patriarcales, le llegaban a la cintura. Sus ojos parecían pasmados tras los lentes.” (68) Finalmente tenemos la descripción de su personalidad en un articulo titulado “El hombre bueno” que aparece en el “Homenaje-recuerdo”. Firma L. G y dice: “Hombre bueno, frecuentemente rayano en el candor y en la ingenuidad, porque don Antonio Mª Pruneda, no obstante su aspecto imponente, no era más que un niño grande, corazón sin hiel, que nunca quiso ver ni alcanzar la malicia ajena. Cuando alguna vez se le presentó patente se asombraba”. (69)

Este juicio casa plenamente con la descripción que copiamos más abajo y que aparece a su muerte en El Diario de Avilés, su acérrimo enemigo tanto ideológico como, y aún más, se trata del enfoque de los asuntos locales. De algún modo El Diario... fue quien le dio la puntilla a La Luz...

 

Sin embargo atento más al negocio que a las ideas no tenía inconveniente en publicar periódicos de ideas contrarias, todo le iba bien a no ser que fuera en contra de sus intereses personales que da a entender que para él estaban por encima de todo aquel mundillo de politiqueos de los que es difícil saber qué pensaba a ciencia cierta puesto que no contamos con ningún testimonio escrito que lo corrobore.

 

Que fue objeto de críticas de todo tipo y sobre los asuntos más diversos incluso de su vida personal dos botones de muestra:

Con respecto a su casa en Rivero encontramos una nota en El Diario... que luego aparece como réplica en El Porvenir de mayo de 1892 en el apartado Miscelánea. Dice así El Porvenir...: “Los redactores de El Diario y su hijuelo El Pásmense (sic) no son solo birlongos sino que son ciegos o no distinguen los colores.[Pudo haber dicho astigmáticos] Pues no se dejan decir que los visillos, que nuestro impresor tiene colocados en las vidrieras de los balcones de su casa están sucios? El color crema es para ellos desconocido, como faltos de sentido común demuestran estarlo.

Son unos barbianes de marca mayor, y hay que perdonarlos.” (70). Y es el mismo Pásmense... el que nos facilita algunas pinceladas más de Pruneda. Se le fue la lengua a la asistenta que tenía en casa y comentó, en secreto como es lógico, que el domingo don Antonio había comprado el primer número de dicho semanario, pagando por él cinco céntimos. Y que gozó lo indecible oyendo las verdades de los musendos y exclamando: “Bien empleado lo tienen pues hasta que llegó lo de la estación nunca un mal encargo me hicieron”.¡Pásmese... que motejaba a todo hijo de vecino siguiendo la línea de El Diario... y sanmiguelistas, a Pruneda, lo llama también Marinoni, por la máquina que había adquirido por medio de los inclanistas. También hablan de su debilidad por las golosinas. (71)

 

DE RIVERO A SAN NICOLÁS.

 

No cabe duda que el descubrimiento de las relaciones sociales de Pruneda con los distintos personajes que aparecen en su vida nos podrían llevar a un perfil más exacto de su biografía ya que son un modo de conocer el tejido social en el que se desenvolvió nuestro impresor.

Pero hay que echar mano también de la fantasía e imaginarse a un hombre de treinta años cumplidos y alguno más luego, de aspecto imponente, barba abundante, frente despejada... caminar erguido y con paso firme por la acera porticada de la calle La Ferrería, con un montón de originales y hojas de imprenta corregidas bajo el brazo camino de su imprenta de la Plazuela de San Nicolás. Hay que imaginarlo bajo los arcos de piedra saludando al autor de la coplilla del Ecce Homo bajo los arcos, don Pedro Carreño del que tenemos recogidas varias obras y de quien P. Valdés hace la siguiente semblanza: “Había también un fecundísimo poeta llamado don Pedro Carreño que abastecía a una compañía de dramas, tragedias y entremeses. Este notable poeta no sólo escribía obras dramáticas, sino que, como Shakespeare, las dirigía y las representaba personalmente, si bien, como el gran poeta inglés, se reservaba sólo los papeles secundarios. Del inmenso catálogo de sus obras sólo muy pocas fueron impresas en vida, lo mismo que acaeció con el autor de Hamlet, y para que la semejanza sea más completa añadiré adoptaba para ellas títulos caprichosos y fantásticos. Uno de sus dramas más aplaudidos se titulaba, si no recuerdo mal, “Mas vale que sierren tablas”, de sabor verdaderamente shakespeariano. (72) No sabemos si se publicó. Nosotros en la exposición no contamos con ella entre las publicadas por Pruneda. En esa calle al correr de los años se volvería a oír, como el eco de sus pasos, el traqueteo de la imprenta de La Voz de Avilés y más tarde la Imprenta de El Comercio, y será residencia de artesanos y de familias tan nobles como la del Marqués de Pinar del Río, don Leopoldo González Carvajal y Zaldúa.

Ya en la plazuela durante los años que permaneció allí vería cada mañana de los lunes infinidad de cacharreras de Miranda vendiendo cerámica negra. En el nº 32 ve la luz el primer periódico semanario avilesino. Uno lee y relee ese primer número imaginando a los avilesinos pasárselo de mano en mano, mirando el anverso y el reverso, leyendo la larga carta introductoria de Castor Álvarez, la novela, un poema, Gacetillas, movimiento marítimo... Todo un acontecimiento aquella mañana del domingo 3 de junio de 1866 festividad de Santa Clotilde.

 

La aparición del periódico por tanto debió de tener en la Villa tal resonancia que dio pie al novelista Palacio Valdés, que contaba por entonces 13 años, para historiar su nacimiento en la novela El Cuarto Poder (1888) 22 años después. (73) En ella, como ya apuntamos varias veces, se puede descubrir, entre los celajes de la fantasía y el anonimato de muchos protagonistas, este hito en la historia del periodismo avilesino. Sabemos que en su taller, como en todas las imprentas, trabajaban varios cajistas y aprendices. En un anuncio se pide uno “que sepa leer bien y escribir, y que observe buena conducta” Y durante varios números se solicitan “cajistas y aprendices en la imprenta de este periódico que sepan leer y escribir. (74)

 

Es una lástima haber perdido la pista de muchos personajes de la novela que responden a avilesinos de aquel tiempo. Como es una lástima que esta novela, posiblemente de las mejores, si no es la mejor del novelista, tenga tan poca difusión y sea tan desconocida incluso por los propios avilesinos.

Las fuerzas vivas del Avilés de entonces eran, entre otros, Álvaro Lobo Castañón que estuvo al frente de la alcaldía el año 1865-1866 y Simón Fernández Perdones que estuvo desde 1867 a 1868 que en la novela se encarnan en el personaje de don Roque de la Riva. Regentaba la parroquia de la villa don Antonio Fernández Cantina que andaba por entonces a vueltas con la solicitud de un local para su vivienda, pero la Corporación se lo denegó. En la novela acaso sea don Benigno. En la misma novela, durante un mitin: “Habiendo murmurado uno que el interruptor era de Nieva, se armó en el teatro terrible confusión y estruendo... ¡Mueran los mazaricos! ¡Viva Sarrió!... en Sarrió se llamaba a los habitantes de Nieva mazaricos, por el gran número de pájaros de este nombre que allí suele haber mientras los de Sarrió eran llamados pinzones por los de Nieva” Es curioso que Peseux Richard no haya caído en la cuenta de ello al decir que Sarrió es Avilés. (75) Sarrió, por tanto y algunos de sus escenarios son gijoneses pero el corpus novelístico, el ambiente y sobre todo el nacimiento del periódico entre luchas partidistas y sus protagonistas se identifican fácilmente con el entorno del Avilés de finales del XIX y con el nacimiento de La Luz... Casi siempre se habla de que la novela se refiere al nacimiento de El Eco..., pero en realidad se refiere más bien a La Luz... ya que la propia cabecera que le da Palacio Valdés “El Faro...” tiene que ver más con La Luz que con El Eco... Este añade el subtítulo: Revista semanal de intereses morales y materiales, que el novelista aplica a “El Faro de Sarrió”, órgano del Saloncillo de línea más contestataria y agresiva dice P. Valdés (ECP, ob.cit. pág 236). Sin embargo también en un principio La Luz... subtitulaba “Periódico de intereses morales y materiales, noticias y anuncios” como la mayoría de la prensa de esta época. (76) Finalmente tenemos la sospecha de Peseux Richard que dice ser “probablemente” La Luz de Avilés. (77) Más difícil es buscar qué semanario antes de 1888 respondería al periódico El Joven Sarriense órgano del Camarote, conservadores. “Los más eran retrógrados,. Desconozco las ideas que defendía El Faro Avilesino uno de los publicados en ese periodo para hacer algún tipo de juicio de valor. Nos movemos en un terreno de suposiciones. Hubo también tránsfugas, “¿No era Sinforoso el redactor principal de El Faro..., el amigo fiel y edecán de don Rosendo? Ya no. Cerca de un año hacía que se apartara de sus antiguos amigos para ir a formar parte en las filas de los contrarios. Estos... le habían hecho la rosca... de que unido a los del saloncillo no haría jamás carrera”. (78) La creación de El Camarote se debió a una deserción de varios miembros de El Saloncillo. Esto sucedía también en la vida real. Y de ello acusaron a nuestro editor al final de su carrera.

En cuanto a la maquinaria con que trabajó, no introdujo los nuevos sistemas de vapor por lo que se veía obligado a mover las máquinas a mano. Era por tanto todo muy elemental en un principio. Y acaso fue esa la razón que los primeros periódicos o semanarios tuvieran un formato reducido 30 x 20 cm. ya que la máquina, acaso una primitiva minerva, no daba para más. Sabemos que por medio de los inclanistas o inclanes, adquirió una “Marinoni” adquisición que el bando contrario encajó de mala manera. Con ella ya podía lanzar periódicos del formato de La Luz... Ezequiel Careaga adquirió una cuando en 1956 llegó a Avilés procedente de la familia Pruneda, así como una minerva. Aquella terminó en El Entrego, en la “Imprenta Familiar”. Hice gestiones para poder dar con su paradero pero una vez cerrada la imprenta y fallecidos los dueños nadie sabe donde fue a parar. En cuanto a la Minerva” está en poder de Careaga, y siendo también de los primeros tiempos de la imprenta en esta villa, reviste un cierto interés añadido a su antigüedad por ser el tipo de máquina que dio nombre a la primera sociedad obrera organizada en Asturias, del mundo de la tipografía y a su órgano difusor en Gijón, Oviedo y Avilés. (79) De todos es sabido que muchos líderes sindicalistas se formaron trabajando en estas máquinas a finales del siglo XIX.

Nuestro primer impresor, por tanto, se mantuvo en un principio contra viento y marea con sus viejas máquinas movidas a mano. Así lo pinta Palacio Valdés en la novela cuando habla de la pasmosa velocidad con que se imprimió el periódico, pues no bajaban de doscientos los ejemplares... en una hora, debido a que “su ilustre fundador... se puso a dar con energía al manubrio de la rueda-volante hasta que el sudor brotó en abundancia de su despejada frente”. (80) Todo el capítulo diez de la novela parece seguir paso a paso el nacimiento de la prensa en Avilés con la llegada de Lancia (Oviedo) de la imprenta y el impresor, la impaciencia de don Rosendo Belinchón por la tardanza en llegar la primera remesa de papel, telegrama va y telegrama viene. Sin embargo el largo artículo de Sinforoso sobre la mujer o el de don Jerónimo de la Fuente imputando las tres famosas leyes de Kepler, los versos de Periquito, el folletín “Los misterios de París” a cargo de don Rufo que estudiaba francés sin maestro, las charadas, los ataques al clero y la reacción del párroco y del capellán a estacazos contra el supuesto autor de los infundios coinciden más con el estilo y el pensamiento de La Luz de Avilés que con los de El Eco..., Su exhaustiva descripción tanto de la salida a la calle de un periódico avilesino, como del contenido y reacciones del respetable bien merecería un más atento análisis, cosa que aquí no es posible hacer.

El Eco... mantuvo el lema hasta el final, La Luz... lo fue cambiando. Y en cuanto al formato de La Luz... coincide con la descripción de El Faro... en la novela: “de gran tamaño, porque su fundador no quería que se escatimase papel y bastante bien impreso”. Es cierto que en 1860 aparece en la villa de Jovellanos El Eco de Gijón, dato que puede abonar el hecho de que El Faro de Sarrió sea su trasunto. Además no había sido tampoco el primero en la prensa de Gijón. Pero teniendo en cuenta que Palacio Valdés no tiene reparo en mezclar campos diversos, como sucede cuando describe los escenarios de El cuarto poder o los de José, el argumento tiene poca consistencia. En ambas novelas sitúa indistintamente lugares y personajes de una y otra en uno y otro lugar. Así sucede con la fiesta de la ermita de La luz, (en la novela la ermita de San Antonio). (81) También son reconocibles varios lugares y calles avilesinas: la Herrería, la de Atrás, Las Meanas, y hasta la goleta “Bella Paula” que aparece al final del c. I y en el c. II (82) tiene su doble avilesino en el bergantín goleta “Bella Carmen” de 3.000 q. de propiedad de Florentino González Pumariega. (83) y el Villa Sarrió en el Villa de Avilés y en casi todos sus protagonistas. Por citar otro dato a favor de La Luz... recordemos el pasaje de la novela donde Gabino de la Maza, un avinagrado ex marino de Nieva, aparece como un crítico acervo contra El Faro... También La Luz de Avilés, lo tuvo en un funcionario respetable que califica en la sección “Lo que se cuenta”, al semanario de “papelucho”:

“A veces honra la hiel

y sabe a ofensa la miel.

¿Censuras? Me alegro mucho,

por mí y por este papel,

que sería papelucho

si tú escribieras en él. (84)

 

DE SAN NICOLÁS A RIVERO

 

Todos los números de El Eco salieron de la Plazuela de San Nicolás, y lo mismo El Agente de Avilés politizado con tendencias democráticas tras la revolución de septiembre de 1868, El Hijo del pueblo, periódico republicano a partir del 1º de mayo de 1868 y los primeros números de La Luz de Avilés, (22/IV/1869) ya que, según los datos de la “Matrícula de subsidio Industrial y de Comercio” de los años 1873/74, tanto la Imprenta como el periódico La Luz... en esta época aún se ubican en la Plazuela de San Nicolás. Sin embargo esa misma “Matrícula...” de los años 1876/77 ubica ya La Luz..., añadiéndole el sobrenombre de “Semanario literario”, en la calle de Rivero, nº 41. Por tanto es de suponer que el traslado tuviera lugar hacia 1875 publicándose en la Plazuela durante 5 ó 6 años. (85)

 

Una vez instalados en Rivero seguirán otras publicaciones como el Van Vete en 1885, El Porvenir de Avilés en 1887 casi todo escrito por mano de Pruneda hasta su muerte en 1906. Poco después el periódico desaparece dirigido desde la muerte del impresor por su hijo Isidro.,

Pim Pam Pum en 1888, El Grito del Pueblo y El Vigía, estos dos en 1889 y El Trébole en 1891, este en defensa de los Industriales declarando la guerra a los “cantistas” por tanto adversario de El Diario de Avilés contra el que arremete de manera implacable. El último periódico salido de la imprenta de Pruneda fue El Avilesino. Lo funda en 1897 el farmacéutico, escritor, conferenciante y promotor del Museo natural de Avilés Dr. Celestino Graiño Caubet para defender el comercio. El semanario duró sólo seis números.

Hemos visto a nuestro impresor caminar erguido en sus primeros años bajo los arcos de la Ferrería, ahora a sus 57 lo podemos ver por los de la calle del Rivero a través de un comentario del ¡Pásmense ustedes! que a la vez nos descubre en él una debilidad: “A medida que va avanzando en edad, y blanqueando la barba del busto inocente de Marinoni, así también se van despertando en él sus aficiones a las golosinas; tanto que en aquella casa se hace gran consumo de dulces, que manda traer de las confiterías; eso sí, de los más baratos”. (86)

 

LA LUZ DE AVILÉS.

 

La Luz de Avilés aparece un jueves 22-IV-1869 con una tirada de 250 ejemplares, (87) en la Plazuela de San Nicolás, (88) donde estaba también la Redacción y Administración, juntamente con la imprenta y la encuadernación trasladándose a la calle de Rivero, nº 41, hacia 1875 como queda dicho.

 El año de 1882 la Redacción y Administración están en la Calle Adelante, nº 4, (89) pero por un anuncio que se incluye el 12 de febrero de 1882 se ve que hace poco ha  pasado a manos de otro propietario

 En 1884 se trasladan a la calle Pedro Menéndez, nº 7. (90)

 En 1887 cansado seguramente de estar en manos ajenas funda Antonio María Pruneda El Porvenir de Avilés 14-IV-1887* (Para darnos una idea de lo difícil que es trabajar sin contar con los números, según C. Mourenza se publica en enero, según M. A. el 15 de agosto de 1880, otros el 7 de enero). Quedémonos con el año 1887. Lo dirige y administra y casi todo está escrito por él sin que hayamos nunca encontrado su firma. Lo califica de “Semanario de intereses morales y materiales”.  Sobrevivió unos dos años al fallecimiento del fundador, (según M. A. en 1903). Se edita en la Imprenta El Porvenir de Avilés, según consta a pie de página y que no es otra que la del mismo Pruneda. Desaparece seguramente al salir a la calle La Voz de Avilés, en la que Isidro entrará como redactor jefe. De su amistad con Clarín nos queda, al menos un encuentro que tuvieron en Salinas en el que Isidro le pide un artículo para La Voz... y este se lo hace, aunque más bien en aras de la amistad, en él lo llama “mi amigo Pruneda”, que de un trabajo literario serio. (91)

 Finalmente en 1889 La Redacción y Administración de La Luz... pasa a la calle de Rui Pérez, s/n. (92) Un año después deja de publicarse.

 

La “Imprenta de Pruneda” se llamó también “Imprenta de La Luz de Avilés” e “Imprenta de El Porvenir”, según aparece en algunos pies de Imprenta. (93) En su primer número (22-IV-1869) anuncia que “Se publica Jueves y Domingos”, por tanto fue inicialmente bisemanal. No sabemos la fecha exacta de cuando pasó a semanal. En la fecha de publicación del primer “artículo” de Palacio Valdés, (22 de julio de 1869), aún era bisemanal puesto que dicha fecha cae en jueves, y aunque carecemos de ese ejemplar para contrastarlo correspondería al nº 18 de los publicados.

 

En 1872 se anuncia como “Órgano especial del Centro Hispano-Ultramarino de este distrito”, dirigido entonces por Fernando Mª de Ochoa y dedicando casi la primera página a Cuba durante un tiempo. (94) En 1878 se publica ya únicamente los domingos y aparece como “Órgano defensor de los intereses de Ultramar”. (95) Si nos fijamos en la distribución que se hacía de La Luz... en Cuba podemos también ver que algunos encargados eran conocidos y parientes. Se distribuía en Matanzas, donde estaba la agencia general para la isla de Cuba, por el Sr. Villa de Rey y Rodríguez.

Habana.- Propaganda literaria

Idem.- Sr. D. Miguel Sobrado

Idem.- Sres. Vals y Arteaga, calle del Rayo, núm. 46

Idem.- Sr. D. Esteban Valdés, calle de Compostela, núm. 77

En Puerto Príncipe lo hacen los señores Maribona y Hermano.

En Cárdenas César Canella y Secades.

Idem.- Sr. Modesto García

Y en Guanajay: Sr. D. Antonio Fernández, del comercio “El Destino”. (96)

 

En 1882, dirigido por Florentino Mesa¿?, el primer número de esta época que pudimos consultar, es ya “Semanario liberal”, denominación que permanecerá hasta los últimos números que conservamos del año 1889. (97) Y es un 30 de julio de 1889 cuando en La Semana. Revista festiva literaria, año I, nº 4, aparece una carta titulada “Desde Heros”, firmada por un tal Rutilio donde canta, cual otro Alfeo, la felicidad de la vida en la aldea. Sospechamos que tras el seudónimo se esconde don Floro Mesa que vivía en su finca de El Caliero, entonces o para él, Heros. Allí escribió sus Crónicas avilesinas para la revista ilustrada Asturias, de La Habana y allí falleció hace ahora 80 años, en su retiro de anacoreta, un 14 de octubre de 1926.

 

EL ARTÍCULO DE PALACIO VALDÉS

 

Y en cuanto a la falta de precisión histórica de Palacio Valdés conviene recordar su afirmación no una, no dos sino hasta tres veces y en distinta os ocasiones de que fue en El Eco de Avilés donde publicó su primer “artículo”.

En primer lugar y con motivo del acuerdo que el Exmo. Ayuntamiento tomó de dar el nombre a Armando Palacio Valdés a la calle de Galiana y rendirle con tal motivo un homenaje popular, hay un cruce de correspondencia entre Isidro Pruneda, hijo del impresor, y el novelista con noticias llenas de interés, aunque este añade al error sobre la publicación del artículo, la ubicación de la imprenta. Isidro recibe una nueva carta de Palacio Valdés en los siguientes términos, publicados en La Voz de Avilés:

Madrid, 6 de  mayo de 1918

Sr. Isidro Pruneda

Círculo Avilesino.- Habana

Mi distinguido amigo y compañero: Mil gracias por su amable y espontánea iniciativa de la cual me entero por La Voz de Avilés que me enviaron. Déselas en mi nombre a esos queridos compatriotas del Círculo Avilesino y a su digno presidente. Estoy en unión constante y espiritual con ellos porque como viejo que soy, vivo más en el pasado que en el presente. Si diese una vuelta por la Habana imagino que no me cansaría nunca de hablar con ustedes. Por tanto, comprenderá usted que todas las pruebas de consideración y afecto que me vienen de esos, como yo, desterrados, me llegan muy adentro del corazón.

Viva feliz y ordene siempre a su amigo y compañero afectísimo que le estrecha su mano, A. Palacio Valdés.

“Yo a vuelta de correo, - dice Isidro en el citado artículo- le conté cómo ha nacido en mí la idea de hacer la proposición y le contaba algunos detalles retrospectivos de mi niñez, que me había contado mi venerada madre.

Poco después era yo sorprendido con esta otra carta del ilustre escritor”.

Madrid 16 de julio de 1918

Sr. Isidro Pruneda.- Habana

Querido amigo: Su carta, que evoca tan gratos recuerdos para mí, es una prueba más de afecto que debo agradecerle. En efecto, ha sido en “El Eco de Avilés” fundado por su buen padre, donde entablé mi diálogo con el público, que dura siglo ya medio siglo. Contaba entonces quince años [(4-10-1853 + 15=  1868. El Eco... deja de publicarse el 7 de junio de 1868. En 1869 tenía Palacio Valdés 15 años. Cumplía los 16 el 4 de Octubre. Cuando aparece el artículo en 1869 aún tenía 15 años. La Luz... empieza a publicarse el 22 de junio de 1869)] y hoy cumpliré pronto 65 (en octubre) ¡Quien  me volviera a aquellos tiempos! La figura de su padre, aquella imprenta y redacción en la casa de Sánchez Calvo, la primitiva máquina de mano, todo lo veo como si lo tuviera delante de los ojos. Mi primer artículo fue una defensa grotesca de un grotesco poeta, de un famoso poeta que entonces florecía en Avilés llamado José Juan Alonso Fernandez Buján (a) Tarulo ¡Cómo gozaron mis amigos con aquel artículo! El buen Tarulo me abrazó, con lágrimas en los ojos.

Le envío por el correo certificado mi fotografía.

No se me arregla este año viaje a Francia, no tanto por las dificultades de la alimentación (que son bastantes) como por el temor de no poder regresar cuando lo necesito. Dentro de unos días pienso salir para Asturias. Iré a Laviana y haré alguna escapada a Avilés. ¡Lástima que no esté usted allí!

Viva feliz, hágase rico y quiera el cielo que algún día nos podamos ver en nuestra hermosa villa. Mientras tanto le estrecha la mano su amigo affmo.

Armando Palacio Valdés.

“Excuso decir que su retrato dedicado lo tengo en sitio preferente de mi habitación y que esas cartas que os doy a conocer, las tengo junto con sus obras, y las guardo como oro en paño, pues son para mí de un valor inestimable. Con esto creo asociarme al homenaje justo y sincero que hoy le tributa la famosa Villa Ensueño, mi querida villa de Avilés”. (98)

En segundo lugar trece años quince años después envía en 1933 un suelto bajo el título Mi homenaje” a La Voz de Avilés que celebraba por entonces las Bodas de Plata, diciendo: “En El Eco de Avilés, ilustre predecesor de LA VOZ DE AVILÉS, hice yo mis primeras armas cuando sólo contaba quince años de edad. Próximo ya a cumplir los ochenta, al celebrar LA VOZ DE AVILÉS sus Bodas de Plata, rindo homenaje a la prensa de mi pueblo querido enviándole mi cordial y entusiasta felicitación. Armando Palacio Valdés.” (99)

Finalmente y por si no quedara claro se lo vuelve a repetir a E. Fornet en una entrevista que aparece en Estampa ese mismo año seis meses después : “Y resulta que lo primero que escribí fue un pequeño artículo en ´El Eco de Avilés´, (el señor Peseux-Richard dice “La Luz de Avilés”; no, se llamaba ´El Eco...´); (100) pues bien, el 22 de julio de 1869, teniendo yo quince años, se publicó esa página... ” etc. (101)

Pero en primer lugar: El Eco de Avilés salía únicamente los domingos, y ese día, 22 de julio de 1869, fue jueves, precisamente uno de los dos días que salía al público La Luz de Avilés por ser aún bisemanal.

En segundo lugar, ese jueves 22 de julio (1869) ya había desaparecido El Eco de Avilés  y estaba en la calle La Luz de Avilés.

En tercer lugar el escrito del futuro novelista no es un artículo sino una carta, aunque sólo se atienda como inicia el encabezamiento: “Muy Sr. Mío: Por casualidad.... Las iniciales a quien se dirige: D. F. M. no son otras que las de Don Florentino Mesa (Pesseus Richard antepone M por D, debido al tratamiento francés de: Monssier) y por más que lo afirme Españolito, (102) no aparece nunca como periodista de El Eco

Tanto el artículo en cuestión como algunos argumentos más se pueden encontrar en la Revista El Bollo. (103)

Lo que sí recoge El Eco…  en una ocasión es su nombre. El lunes día 31 de diciembre de 1866, el público avilesino asistió a una función dramática cuyos actores fueron “los estudiosos niños D. Armando Palacio (en primer lugar),  Luis Llanos, José María de las Alas y Francisco Fernández”. Armando con 13 años y estudiante en Oviedo, acaso disfrutaba las vacaciones de Navidad en Avilés. “Cada uno de ellos -añade el gacetillero- hizo su papel con soltura y esmero, y la numerosa y escogida concurrencia supo aplaudir cual debía las nacientes cualidades de tan aprovechados jóvenes, llamándolos repetidas veces a la escena. Sigan en tan plausibles ejercicios, aunque no sea más que para ir desterrando el embarazo de hablar en público, enemigo capital para los que, como muchos de ellos, se han de dedicar a la carrera del foro” (104)

 

Los temas de fondo en La Luz... que merecían cada uno un trabajo, son:

EL TREN.- Palacio Valdés en 1883 también toma parte de algún modo en la polémica sobre el tren hasta si San Juan de Nieva o hasta Gijón (Sarrió) como se puede ver en las páginas de la novela Marta y María (105)

 

EL PUERTO.-El año 1884 aparece un folleto de 38 páginas, sin firma con cuatro artículos sobre el Puerto que no se encuentran en los números que tenemos localizados. En cambio sí hay entre los que pudimos consultar varios sobre el mismo tema y de parecido interés. (106)

 

EL AGUA.- El manantial de Valparaíso del que se surtió desde la Edad Media la villa de Avilés ha estado siempre presente hasta no hace mucho tanto en litios de propiedad y uso como en la prensa en sus comienzos.

 

PERIODICIDAD

 

La Luz... sigue saliendo con alguna suspensión por diversos motivos, hasta el 15 de septiembre de 1890. (107) Pero siendo el día 15 lunes ¿no sería más bien el día 14, domingo como de costumbre? Al no contar con ese número es solo simple conjetura. El año 1882, según se desprende de una especie de editorial, pasa a manos de nuevo director y Redactor jefe. Se deduce también de varias notas requisitorias insertadas en varios números de este año en las que se pide a los suscriptores morosos salden cuentas con el director anterior.

En el Libro Copiador de Correspondencia... aparece el año 1879 como director y editor el propio Pruneda. (108)

 

CAPÍTULO DE DESENCUENTROS

 

Apenas puso el pie en Rivero empiezan los problemas serios. Denuncias, ataques velados y públicos en la Prensa, ataques a su persona y vida... etc. (Hemos visto alguno referido incluso referido a sus las ventanas de su casa),

Estos desencuentros político/literarios llegaron también hasta con párrocos del contorno como la denuncia del cura de San Cristóbal por una gacetilla casi inofensiva que hace a los responsables de El Eco.... Más trascendencia tuvieron los problemas de dos periódicos uno editado por Pruneda: El Trébole, y el otro, Pásmense ustedes, por La Unión, La Cámara 52. Alertado el cabildo sin duda por el clero avilesino testigo un día sí y otro también de las acerbas críticas en la prensa de unos y de otros y enterado el Obispo dominico Fray Ramón Martínez Vigil del insulto que brotaba cada día en la prensa avilesina, y juzgando debía intervenir en busca de paz envía una carta personal a El Diario de Avilés que este incluye en la sección “El público” y que entre otras cosas dice así:

 

“Ajeno por completo a las divisiones, cuyas causas desconozco, y sin ánimo de sentenciar, ni en mi fuero interior, el pleito que se discute, pido un sobreseimiento, la tregua de Dios, y que cese el fuego de proyectiles literarios que atraen ahí la discordia; pídole que mate usted su propio periódico, venciéndose a sí mismo que es la mayor de las victorias. ¿Es mucho? Consulte usted con su propio corazón, mida el alcance que tendrá esa resolución, y luego obre.

Igual súplica dirijo con esta fecha a su contrincante el director de El Trébole, y si como espero, uno y otro oyen la voz de su pastor, le darán una de las mayores satisfacciones a que puede aspirara sobre la tierra, e irá gustoso a agradecérsela y a bendecir ese pueblo” (109)

De la dirigida a El Trébole publicado por Pruneda no tenemos copia, pero a deducir de lo anterior suponemos que estaría redactada en los mismos o parecidos términos.

Por lo visto la carta no tuvo efecto. Es entonces cuando en el Boletín del Obispado, del día 10 de ese mismo mes, pero que seguramente saldría días después, inserta otro comunicado prohibiendo la lectura de El Trébole y la de ¡Pásmense ustedes! La carta logró que este último cesara en la fecha del aviso pero El Trébole, hizo caso omiso del mónitum, y continuó saliendo hasta 1905: De todas formas El Diario de Avilés, en cuya imprenta La Unión se publicaba el Pásmense... debía estar un tanto descontento con el contenido y orientación que iba tomando ya desde un principio el ¡Pásmese...! por un comentario que se inserta en el nº 2 de este último y que dice “El Diario fusionista no está conforme con nosotros, y en su alta sabiduría, nos pone a la altura de El Trébole.

Protextamos (sic) y protextaremos con todas nuestras fuerzas, de tan estúpida conjuración.

¡Pásmense ustedes! no ha venido a dar gusto a ningún particular, ni a ningún partido gobernante.

Ha venido a entendérselas con los escorpiones que llaman musendo.

En su consecuencia hemos empezado ganando un dineral, y el día menos pensado, nos presentamos a copar al señorito.

Y por último si la tropa de El Diario no está conforme con tenernos en su imprenta, que nos eche a la calle, y viva segura de que no ha de faltarnos otra; pues a Marinoni dándole dinero, traga aunque sea barcos franceses.

Y si ese señor no nos quiere, nos imprimiremos en Madrid.

Menudas caricaturas que nos vendrán de la corte.

¡Tendrá que ver la Mexella en el portal!

Y lo que es pintar, la pintamos así si no se modera.

Ni el nuncio nos quita eso de la cabeza”. (109)

 

EL OBISPO DE OVIEDO AL CLERO PARROQUIAL DE LA VILLA Y ARCIPRESTAZGO DE AVILÉS

SALUD

 

Afligido nuestro ánimo por el espectáculo poco edificante ofrecido por algunas de las publicaciones periódicas de la religiosa villa de Avilés; después de otras gestiones hechas por Nos, aunque sin resultado, para que se moderase el escándalo, escribimos con fecha del 4 del corriente (mayo) una carta privada dirigida a los Directores de Pásmense ustedes, y del Trébole, (sic) rogándoles que en aras del bien común y de la paz de la villa hiciesen el sacrificio de cesar en la publicación de sus respectivos semanarios.

Obedeció El Pásmense ustedes (sic) con una prontitud á la que Nos consideramos obligados; no así El Trébole, que agrava su falta de consideración al Prelado con alegatos impropios de un cristiano. Prescindiendo de la insinuación de mal género y peor gusto hecha en el Vigía (sic) de que haya logrado de Nos mencionadas cartas un partido político, que Nos desconocemos; es de absoluta necesidad poner un correctivo a los efugios (pretextos o disculpas) del Director de El Trébole que se excusa de obedecer, para cumplir “un sagrado deber de conciencia”, cual si nuestra amonestación quebrantase los mandamientos de Dios o de la iglesia, únicos que imponen esos sagrados deberes; y promete además “someterse a fallo del dignísimo clero de Avilés” infiriendo con esta sola insinuación una ofensa á ese clero, siempre obediente y sumiso á las órdenes de su Prelado.

La Iglesia bendice y agradece el concurso de los seculares en la defensa de los intereses religiosos, pero a condición de que cada soldado de Cristo ocupe el que en la batalla se le designe, y sea dócil y obediente a la disciplina de nuestra santa milicia. Un soldado indisciplinado no es auxiliar, sino estorbo; no es un aliado sino un enemigo, Por eso, a pesar de las intenciones del Trébole (sic), no solamente sentimos no sernos posible aceptar sus Servicios, sino que en conciencia nos creemos obligados á des1igar completamente los intereses de la religión y del clero, por él invocados, de los procedimientos empleados por el referido semanario, por ser contrarios la moral cristiana y a las instrucciones dadas por los Sumos Pontífices Benedicto XIV y León XIII para moderar las contiendas entre católicos.

En consecuencia, cumpliendo con nuestro deber de apartar de pastos nocivos á la grey que Dios nos tiene confiada, y lamentando que la ceguedad de algunos haya hecho inútiles nuestras gestiones de padre, declaramos reprobar y reprobamos los medios contrarios a la caridad empleados por El Trébole, con grave deshonor de las personas y detrimento de la moral, para mantener divididos los ánimos de los fieles, sin que en esa empresa inexplicable aparezca como circunstancia atenuante, la defensa de una idea política o de una institución religiosa, o de una mejora que afecte los intereses locales. Y para quitar todo pretexto de solidaridad o compromiso de nuestro virtuoso clero con el referido semanario prohibirnos á todos los sacerdotes y demás clérigos del Arciprestazgo de Avilés, que se subscriban, lean, retengan o fomenten de cualquier modo la lectura y circulación de El Trébole, antes procuren por los medios que su celo les sugiera quitarlo de las manos de los fieles, para lo cual darán lectura a esta nuestra instrucción en la misa popular del domingo inmediato á su recepción.

Dado en Oviedo á 10 de Mayo de 1892(110)

 

En el escrito se habla del periódico El Vigía impreso en Pruneda al menos en una segunda etapa e insinúa que había habido algún apoyo por parte del Prelado al partido liberal de García San Miguel. (111)

Carmen Mourenza dice que se comienza a imprimir en La Industrial el 19 de octubre de 1889 ¿contradice la fecha anterior 1/VII/1889? O en esa fecha empieza en La Industrial, (La Avilesina) y se traslada luego a Pruneda?  Nosotros más bien nos inclinamos a pensar que desde un principio haya salido siempre de la imprenta de Pruneda.

 

Defendía en Avilés la política de los llamados “Industriales” que lideraba Genaro Llano Ponte y Prada, Marqués de Ferrera. Eran partidarios de la construcción de la estación del ferrocarril en la zona llamada de La Industria, al final de la calle de El Muelle o sea en El Malecón, aproximadamente en el Puente Azud, zona en la que decían iba a desarrollarse la industria avilesina. Estaba, por tanto contra el Marqués de Teverga Julián García San Miguel y contra El Diario de Avilés.

Su fundador y director fue José Benigno García, (José Manuel García González “Marcos del Torniello”) figurando como colaboradores: Alberto Solís, Ramón González, David Prada, Nicasio Olamendi, Álvaro García de Castro.

El responsable de las suscripciones Julián López Gutiérrez (a) Henry, al que Marcos del Torniello dejó un tiempo en su lugar y que fue el fundador después de El Cáustico, escribió un artículo contra el alcalde que ocasionó un sonado juicio al director y de refilón nos imaginamos que al impresor Pruneda con severas condenas cuya causa al final fue sobreseída.

El día 25 de febrero de 1893 se decanta contra la Fiesta de El Bollo afirmando que “no se deseaba la unión con los enemigos”. Los “Cantistas” que habían abierto camino para la fiesta por medio de unos sueltos en El Diario de Avilés le envían una carta de reconciliación firmada por Claudio Luanco, Pío Arines (pianista), Ramón G. Carcedo (ingeniero industrial y Director del Tranvía eléctrico) que copiamos para una más cabal idea del ambiente de enfrentamiento que existía en la prensa de aquel tiempo. Dice así la carta:

“Muy señor nuestro: En el número 118 de su periódico [El Vigía], han visto los que suscriben, tres sueltos referentes al pensamiento que públicamente están llevando a cabo, de celebrar el Domingo de Pascua de Resurrección, una fiesta o romería, a imitación de la que se hace en Oviedo el martes de Pascua de Pentecostés, repartiendo a los asociados vino y bollos: y como esta idea no fue sugerida por nadie, sino que partió de los que suscriben, habiendo sido bien recibida por todos aquellos a quienes la hemos indicado, de cualquier procedencia que ellos fuesen, no hemos titubeado en pretender realizarla sin ningún género de distingos, puesto que solo entra en nuestro ánimo el deseo de crear una fiesta popular. Para llevar a cabo el referido pensamiento, se nombró una Junta organizadora, de la que formamos parte los abajo firmantes, a quienes nunca se nos hubiera ocurrido, -si no lo hubiésemos visto en “El Vigía”- que la mencionada fiesta pudiera despertar las infundadas sospechas que revelan los sueltos a que nos venimos refiriendo. Puede estar seguro de que nunca entró en nuestras miras, ni meternos a predicadores de la paz ni a sembradores de cizaña: son mucho más modestas nuestras aspiraciones. En cuanto a la insistencia con que nos llama imitadores, -seguramente aluden a “La Balesquida” de Oviedo-), no nos molesta lo más mínimo, porque nunca hubiéramos pensado en pedir privilegio de invención”. (112) El Diario de Avilés......) Y firman el comunicado: Claudio Luanco, Pío Arines, y Ramón G. Carcedo”, (ingeniero industrial y Director del Tranvía eléctrico) y los tres únicos forasteros del grupo.

Y no cesa de atacar la Estación en Jardín de Cantos. Así en Vistazos dice entre otras cosas: “Ya la vía férrea construida al borde del Muelle constituía una barrera que dificultaba y dificulta la carga de los buques...., se ha cortado la comunicación directa entre la población y los muelles... A los pescadores se les ha privado el sitio para tender sus redes...” etc. etc. Y añade que desapareció el astillero donde se construyó la “Eusebia·” “origen por cierto del actual caciquismo”. (113.- 112) El Vigía, 6 de mayo de 1893) Como vemos el problema de las vías viene de lejos...

En medio de la controversia andaba, como hemos visto El Trébole, semanario fundado el día 12-VIII-1891 por Manuel Alvarez Riera, a la vez su director, que apenas aparece como escritor en parte alguna pero era liderado por Laureano Martínez con un grupo de redactores procedentes de El Diario de Avilés. Se publicaba también en la Imprenta de Pruneda, y tuvo varios formatos. Era partidario de los “industriales” o “Inclanistas” que pretendían ubicar la estación del tren en la zona de La Industria, actual calle del Muelle. Se declaraba enemigo de El Diario de Avilés (liberal) fundado y dirigido por Florentino Alvarez Mesa que luchaba con “cantistas” o “sanmiguelistas” para que la estación se llevara a Jardín de Cantos donde está actualmente.

Beltrán Motas seudónimo de Remigio Llames Fernández, escritor y dueño de una zapatería, en un artículo de corte “cantista”, arremete contra Genaro Llano Ponte y Prada (Marqués de Ferrera) y en él contra El Trébole y los “industriales”. Lo titula El Genaro industrial, y dice: (entresacando las frases más características e hirientes): “...animal herbívoro por su preferencia por el trébole... No admiten a los que no profesan sus extravagancias, es decir, a los que no les gusta el trébole... Guardan similitud con el topo por su aversión a la luz pues habiendo un compatriota ilustre donado la instalación eléctrica (114) han manifestado en su periódico, órgano oficial de su agrupación, que preferían alumbrarse con un candil... Con motivo de la inauguración del Ferrocarril de su pueblo natal que todos celebraron, ellos lo hicieron saliendo a recibir el tren inaugural con fuertes silbidos y arrojando al mismo adoquines más duros que su endurecidas cabezas... son los genaros o genaristas, o caballeros de la ley del embudo pues no son industriales, son vagos y todo lo quieren para sí.... No les falta tampoco su bandada, digo su banda de música que entre otras piezas de gusto especial toca aquella que tanto les deleita de: A comer el trébole, el trébole, el trébole/, a comer el trébole los industriales van” ... Son mucho más los rasgos que presentan estos “genaros” pero esto se hace demasiado largo...”. (115)

 

Finalmente y con respecto al otro semanario amonestado por el Obispo, el ¡Pásmense ustedes!, fue un semanario satírico que iba de la mano de El Trébole con ideas muy afines. Aparece el 14-II-1892 y cierra ese mismo año con apenas tres meses de vida como hemos visto. (116)

Una gran parte la ocupan poemas de diversa calidad. Siempre rimados y en estrofas clásicas. Menos mal, pues el esfuerzo que la rima y el metro requiere, siempre es una criba para que aquel que sienta la tentación de publicar esté obligado a trabajar la parte material del verso a fin de lograr por lo menos que sus versos sean sonoramente aceptables. No sé que pasaría hoy donde el ritmo, la medida, la rima y la estrofa están casi por completo desterradas.

 

Si el ambiente en el que se desenvolvía la prensa por aquellos años es la descrita nuestro impresor Pruneda estaba de cualquier modo en medio del fuego cruzado de los enfrentamientos, aunque como hombre prudente que era tratara de mantenerse un tanto en la penumbra de su imprenta. Pero a pesar de todo también él sufrió la denuncia y tuvo que vérselas con la justicia como veremos luego. Antes queremos dejar claro el amor de Pruneda a nuestra villa ya que de esa docena de periódicos salidos de su imprenta, la mitad llevan en la cabecera el nombre de Avilés: El Eco..., La Luz..., El Agente..., Los Trasuntos..., El Porvenir..., El Avilesino... Por tanto, anotábamos el día que se descubrió la placa en su memoria, “por ser el primer tipógrafo que hemos tenido y por llevar en la cabecera de la mitad de sus publicaciones periódicas el nombre de Avilés, seguro que lo llevaba también en su corazón, pregunto, y termino, aunque solamente fuera por eso ¿no tiene más que merecido este recuerdo grabado en piedra?”

 

UNA DENUNCIA

 

Un médico avilesino, José Suárez Puerta, director del la Sociedad Imprenta La Unión, de ideas liberales y redactor ocasional de El Diario de Avilés ya había pleiteado por injurias con Manuel Álvarez, director de El Trébole a quien la Audiencia lo condena a un mes y once días de cárcel y a una multa de 125 pesetas además de las costas procesales.

Un mes después presenta otra denuncia contra El Porvenir de Avilés del que era director Pruneda.

Sobre su vida personal posiblemente versa la obra Barrabás, de Rafael Suárez Solís, ya que en un ejemplar dedicado a José Mª Malgor pone a lápiz personajes avilesinos en la obra con otros nombres y a Barrabás le añade, Suárez Puerta. En El Diario de Avilés escribe sobre los cementerios en varios números. Así un estudio largo 29 de julio de 1890. Otro sobre el peligro de la putrefacción y sobre los Cementerios en puntos elevados. El 8 de agosto sigue con el mismo tema de los cementerios, el 10, de agosto: obra de misericordia a los muertos. Cementerios para protestantes en La Coruña a condición de no levantar capillas en ellos, etc. También el doctor Plaza que escribía largos tratados de higiene en La Luz... escribe ahora en El Diario... su rival. (117)

 

NUEVA DENUNCIA

 

La Luz de Avilés desde 1869 salía dos veces a la semana a la calle. Tanto Pruneda como el Consejo de Redacción tuvieron que luchar denodadamente por mantenerlo en pie. El mismo Pruneda tuvo que sufrir varios ataques al ser el responsable de lo publicado, como es lógico. Cuando se funda La Luz... estaba al frente del Ayuntamiento D. Francisco Manuel Graiño (1868- 1872). Viene luego D. Atanasio Carreño y Valdés (1872-1874), y le sigue D. Bonifacio Heres y Busto (1874 - 1879). Este alcalde considerando que se trataba de una publicación política sin autorización, y amparándose en la prohibición reinante, multa a los repartidores y cierra la imprenta. Era el año 1878. “Por disposición de la Alcaldía, fecha 23 de febrero de 1878 se cerró la imprenta por dos meses y se multaron los repartidores por considerar el periódico hoja suelta”. (118) Y el Copiador añade: “Por R. O. de 16 de Abril de 1878 y por equidad se relevó a la imprenta del tiempo que faltaba de clausura y se autorizó la publicación del periódico “La Luz”). En el c. XIV de El cuarto poder hay un párrafo que pudiera aplicarse por razón de tema y de la cronología a este contratiempo de Pruneda. Dice PV: “El campo más apropiado para la lucha que los del saloncillo y los del camarote habían emprendido y el de resultados más positivos, lo mismo para el vencedor que para el vencido era la política... Ni unos ni otros habían pensado en despojar de su representación en el Congreso a Rojas Salcedo. Era amigo de todos y había representado al distrito por espacio de diez y ocho años. Sin embargo cuando llegaron las elecciones municipales, escribiéronle cartas los dos bandos pidiéndole protección. Se sabía que los del saloncillo querían separar a todo trance a don Roque de la Alcaldía porque ya más de una vez en uso de sus funciones se había puesto de parte de los disidentes, en perjuicio de sus antiguos amigos. El Faro le había zarandeado de lo lindo con este motivo. Creció la enemistad. Vengóse don Roque abusando de su autoridad, para mandar a la cárcel a Folgueras. Repitiéronse los ataques de El Faro con más furia...” Y sigue plantando la lucha por la alcaldía... Rojas Salcedo, en otra ocasión añade San Miguel, y “banquero opulento” seguramente debe de ser el Marqués de Teverga aunque un tanto desfigurado en la novela y alejado de la villa en la novela. (119)  En ella se dice que había visitado Sarrió sólo una vez a tomar leche de burras, costumbre que era frecuente por entonces de modo que años más tarde encontramos en El Porvenir... el siguiente anuncio: “Leche de burra. Al público. Desde esta fecha serviré leche de burra a domicilio, para lo cual cuento con magníficos ejemplares traídos para este objeto de Barcelona. La única recomendación que puede hacer al público es que ya sabe como acostumbra servir a sus parroquianos (Manolito el Bueno) con su recomendable leche de cabra. Los encargos los recibirá Benigno Norte, calle del Muelle.” (120)

 

Pruneda interpone querella criminal ante la Audiencia de Oviedo donde aún le quedaban conocidos y amigos, acaso de cuando él pretendió estudiar leyes, acusando al alcalde de haberse extralimitado en sus atribuciones. El Alcalde fue procesado y suspendido de su cargo. Y lo mismo que había sucedido en la casa de la calle La Rúa, siglos atrás, también aquí el alcalde fue castigado por entrometerse en terreno que no le incumbía. La prohibición por tratarse de asuntos políticos corría a cargo no del alcalde sino del Gobernador. Al usurpar el alcalde este derecho al gobernador era reo de delito y debía ser castigado. Sin duda que este proceso que llevaría Pruneda a Oviedo más de una vez le acarrearía en la villa algunos enemigos.

Por estas fechas La Luz... sólo se publicaba los domingos, por tanto no saldría el 23 de febrero siguiente, ni los siguientes domingos: 2, 9, 16, 23 y 30 de marzo, ni el 6 y 13 de abril, en total unos 8 números.

 

Copiamos el texto de la defensa que hace Pruneda ante la denuncia presentada pues disponemos de una copia,

 

PRESIDENCIA

 

"13 Dbre. 1878,  nº 20.- Ndo. 377

Exmo. Sr.

En cumplimiento de lo prevenido por el artículo 69 del Reglamento de 25 de septiembre de 1863 tengo la honra de pasar a sus  manos? de V. E. a los efectos oportunos en el Ministerio de su digno cargo, copia de la consulta acordada por este consejo en los autos y expediente de competencia entre la sala de lo criminal de la Audiencia de Oviedo y el Gobernador de la misma provincia, con motivo de la causa seguida contra el Alcalde de Avilés por usurpación de atribuciones suprimiendo el periódico “La Luz de Avilés”

Dios guarde a V.E.  m. a. Madrid 13 de Diciembre de 1878.

Exmo. Sr.

El Presidente

f/ Marqués de Barzanallana

 

Exmo . Señor.= El Consejo de Estado, después de examinado los autos y expediente de competencia entre la Sala de lo criminal de la Audiencia de Oviedo, remitidos por la Presidencia de su digno cargo, con Real orden de 20 de septiembre ppdo., tiene la honra de proponer a Ud. el siguiente proyecto de Decisión.=

En los autos y expediente de competencia suscitada entre la Sala de lo Criminal de la Audiencia de Oviedo y el Gobernador de la provincia, de los cuales resulta:

Que el Alcalde de Avilés D. Bonifacio Heros (sic) pasó en 10 de febrero del corriente (1878)  año una comunicación a D. Antonio Pruneda, Director del periódico “La Luz de Avilés” haciéndole saber, que en atención a que carecía dicho director de autorización para publicar un periódico político, quedaba prohibida la publicación de la “Luz de Avilés”  (sic) mientras no obtuviera el competente permiso, y como a pesar de esta resolución continuase publicándose el referido periódico, el Alcalde acordó cerrar la Imprenta, en que aquel se imprimía, y multar a los repartidores.

 =Que en virtud e estos hechos D. Antonio Pruneda, interpuso querella criminal ante la Audiencia de Oviedo, contra el Alcalde de Avilés, y admitida la querella, y después de decretar la Sala de lo Criminal varias diligencias, y de reclamar los datos y antecedentes que consideró oportunos para el esclarecimiento de los hechos en que se fundaba la querella, pasó el asunto al Ministerio Fiscal, el cual propuso sobreseimiento por considerar que la conducta del Alcalde no debía ser objeto de un procedimiento criminal, porque no resultaba responsable de infracción de las disposiciones vigentes en la materia y porque según  le había hecho constar en los autos, el querellante había acudido al Ministerio de la Gobernación en queja del proceder del Alcalde, y por real Orden de 16 de Abril del presente año se había resuelto alzar por equidad la supresión del periódico “La Luz de Avilés” y mandar que continuara publicándose sin carácter político, mientras no se le autorizara al efecto, relevando también a la imprenta de Pruneda del tiempo de la clausura que le faltara para cumplir el plazo de dos meses  que se le había impuesto, y como en esta Real orden no se desaprobaban los acuerdos el Alcalde, deducía el Ministerio Fiscal que no había motivo para exigirle responsabilidad.

 =Que la sala, separándose de este dictamen proveyó auto declarando procesado al Alcalde D. Bonifacio Heres, por considerar que los hechos denunciados en la querella podían constituir delito suspendió del cargo al alcalde y mandó poner esta providencia en conocimiento del Gobernador de la provincia, el cual tan pronto como recibió la comunicación de la Sala la requirió de inhibición, alegando: que el periódico la “Luz de Avilés!” (sic), no es ni era publicación de carácter  político en el concepto legal, cuando fue recogido de orden del Alcalde, por lo cual pudo y debió prohibir su circulación, puesto que se había colocado aquel impreso en las condiciones de las hojas sueltas a que se refieren las Reales órdenes del 6 de septiembre de 1876;

 =Que en este mismo sentido fue apreciada por el Gobierno la medida tomada por el Alcalde según se desprende del contesto de la Real orden dictada por el Ministerio de la Gobernación en 16 de abril del corriente año;

 =Que estos hechos demuestran no solo la procedencia de la determinación del Alcalde, sino la competencia de la Administración para conocer de los delitos y faltas cometidos con tal ocasión por el editor y propietario de “La Luz de Avilés” y de la imprenta donde se publicaba; pues si como periódico político habría estado sujeto al procedimiento especial que establece el artº. 1º del Real Decreto de 31 de Dic. de 1875, el no serlo, el estar considerado como hoja suelta, caen las infracciones que en él y por él se cometen bajo la acción gubernativa; y citaba el Gobernador en apoyo del Requerimiento los artºs.  1º, 2º, 3º, 8º, 15º y 25º del Real decreto de 31 de Dic. de 1875, y la Reales órdenes del 6 de Febrero de 1876, artºs 3º, 4º, 5º y 10º, la del 19 de dicho mes y año, núms. 1º y 2º y la del 16 de Setbre. del mismo año.

 =Que la Sala sentenció el incidente y de conformidad con el dictamen del Fiscal sostuvo su jurisdicción, teniendo presente:

 =Que no existe disposición alguna legal que atribuya a la autoridad administrativa el descubrimiento, persecución y castigo de los delitos cometidos por un alegato en el ejercicio de sus funciones, entendiéndose por tales delitos los comprendidos en el Código penal, y por tanto, tratándose en el presente caso de averiguar si el Alcalde de Avilés, al suprimir el periódico la “Luz de Avilés” (sic) y cerrar la imprenta en que se publica se ha extralimitado de sus atribuciones, cometiendo el delito de usurpación de estas que le imputa el querellante u otro delito cualquiera definido en el Código, no puede la Administración sostener que le haya sido reservado en este caso, el castigo del hecho que se persigue;

 =Que tampoco hay cuestión previa que la administración debe decidir y de la cual depende el fallo que en su día haya de pronunciar la Sala, única competente, para aplicar las leyes en los juicios criminales que las razones aducidas por el gobernador, y las citas legales que menciona en apoyo de su competencias tienen den directamente a demostrar la inculpabilidad del Alcalde, o sea a probar que los hechos de que s ele acusa no constituyen delito lo cual está evidentemente fuera de sus atribuciones puesto que el declarar si existe o no delito, y si el procesado es culpable o inculpable corresponde exclusivamente al Tribunal que conoce de la causa, y debe fallar en su día absolviendo o condenando, y citaba la Sala el artº 76 de la Constitución, el 2º de la Ley del Poder judicial y los artºs 54, 58, 59 y 60 del reglamento de 25 de septiembre de 1863.

 =Que el Gobernador, de conformidad con lo consultado por la Comisión provincial insistió en el requerimiento, resultando el presente conflicto que ha seguido sus trámites.

 Visto el artº 54 númº. 1º del Reglamento de 25 de Setbre. de 1863, que solo permite a los Gobernadores provocar contienda de competencia en los juicios criminales cuando el castigo del delito o faltas está reservado a la Admnon., o cuando corresponda a la misma decidir alguna cuestión previa, de la cual dependa el fallo judicial.

 Visto el artyº 1º del Real Decreto de 31 de Dicbre. de 1873 en que se dispone que sean reprimidos por los medios que en él se establecen los abusos que en el ejercicio de la libertad de imprenta constan? los periódicos que enumera.

 Visto el artº 2º del mismo Real Decreto, según el cual entiéndese por periódico para los efectos de este Decreto, toda publicación que salga a luz en periodos ya determinados ya inciertos ya con el mismo título ya con diverso con tal que no exceda de diez pliegos de impresión del tamaño del papel sellado.

 Visto en artº 3º del citado Real Decreto en el que después de disponer que no puede publicarse un periódico nuevo, sin previa Real licencia y que al solicitarla se designe la persona que haya de encargarse de su dirección y el domicilio de la misma, se manda que os periódicos que tengan esta designación cumplan con este requisito dentro de los tres días siguientes a aquel ñeque se reciba en la población en que salgan a luz el número de la Gaceta donde se publique este Decreto.

 Visto el artº 4º en que se determinan las penas en que incurren los periódicos, y el 1º en que se dispone que las penas señaladas en el artº anterior, se aplicarán por un tribunal compuesto de tres Magistrados de la Audiencia en que se publique el periódico.

 Visto el artº 3º de la Circular de 6 de Febrero de 1876 que prohíbe la publicación de todo impreso, que no sea libro o periódico, sin previa autorización Superior gubernativa de la localidad de que se trata.

 Visto el art.º 4º de dicha circular, según el cual, de toda trasgresión de esta regla serán responsables los impresores, las imprentas en que sin permiso de la autoridad se imprimen folletos, carteles u hojas sueltas que hayan de tener publicidad, serán cerradas por espacio de dos meses cuando el impreso no sea clandestino.

 Visto el artº 1º (¿) de la misma Circular, en que se previene que los Gobernadores de provincia o los subgobernadores en los pueblos donde no residan aquellos funcionarios quedan exclusivamente encargados de la ejecución de estas disposiciones

 Visto el artº 2º de la Real Orden de.... de 1876 en que se dispone que se considere como nuevo para los efectos del real Decreto de 31 de diciembre de 1875 todo periódico que varíe de forma o tamaño del que tenía al autorizarse la publicación.

 Considerando

 1º  Que si bien es de competencia de los Tribunales reprimir los abusos que en el ejercicio de la imprenta cometan los periódicos comprendidos en los diez párrafos del artº 1º del Real Decreto del 3º1 de Diciembre de 1875, corresponde al Alcalde del pueblo, donde no resida el Gobernador o sub gobernador prohibir la circulación de todo impreso, que o siendo periódico se publique sin previo consentimiento de la autoridad Superior gubernativa, y mandar cerrar la imprenta en que sin permiso de la autoridad se impriman hojas sueltas.

 2º Que la Declaración de la responsabilidad o irresponsabilidad criminal del Alcalde por haber prohibido la publicación de la “Luz de Avilés” (sic) y andado cerrar el establecimiento en que se imprimía, depende necesariamente del juicio que se forme acerca de si se excedió o no el Alcalde de las atribuciones que le encomiendan los artículos transcritos de la Circular y Real orden anteriormente citada, en relación con los artºs 3º y 4º del Real Decreto de 31 de Diciembre de 1875.

 3º.- Que por referirse dichas disposiciones a la policía de la imprenta no puede menos de estimarse que aquella apreciación, dadas las circunstancias del presente caso, es de competencia de las autoridades gubernativas, bajo la dependencia del mismo Gobierno, porque solo este es capaz de apreciar en último grado con exactitud, si atendidas las condiciones en que salía a la luz pública el impreso de que se trata, las circunstancias de haber manifestado su editor que no era periódico político y alas demás de índole análoga que el Alcalde debió tener presentes, obró este o no dentro del círculo de sus facultades.

 (4º).- Que en el caso actual corrobora más la competencia administrativa en el sentido expuesto, el hecho de haber recurrido el mismo querellante al Ministerio de la Gobernación pidiendo la revocación de las providencias que son objeto de la querella.

 5º.- Que por todo lo expuesto surge una cuestión previa de conocimiento privativo de la Admnón, circunstancias que con arreglo al artº 54 númº 1º del Reglamento de 25 de Setiembre de 1863, autoriza a los Gobernadores para provocar contiendas de competencia en los juicios criminales

 Conformándome con lo consultado por el Consejo de Estado en pleno vengo en decidir esta competencia a favor de la Administración.

 V. E. no obstante resolverá con S. M. lo más acertado.

Madrid 27 de Noviembre de 1878.

 

Exmo Señor. El Presidente, El Marqués de Barzanallana (121)

El Secretario general Pedro de Madrazo

Es copia, f/ Madrazo".  (122)

 

Por los conocimientos y el modo de expresarse se puede deducir que los años pasados en Madrid acaso fueron años de estudio de leyes con sus completos de promoción, Valdés, Gonzalo...

 

ÚLTIMOS AÑOS DEL IMPRESOR 

 

Antonio Mª. Pruneda fallece el 16 de abril de 1906. Los tipógrafos avilesinos lo recordarán años después con un acto cultural y publican el folleto ya descrito: “Homenaje-recuerdo...”. Aún le sobrevivirá su espíritu en El Porvenir de Avilés al frente del cual estará su hijo Isidro. Decía hace meses y lo repito que Avilés tan deficitario en Museos podría recuperar alguna antigua imprenta e instalarla en un lugar adecuado  junto con libros, periódicos, estampas, folletos, y demás maquinaria tipográfica seguramente arrumbada en trasteras o almacenes y montar un a modo de museo, el Museo de la Imprenta y Tipografía en Avilés. Así mismo nos hacemos eco también de la idea de Enrique Santos en un artículo de El Bollo sobre la necesidad de crear una Hemeroteca avilesina, una empresa harto difícil dado que la mayor parte de las publicaciones hay que darlas por perdidas. De todas formas es una sugerencia que debemos apoyar ya que redundaría en bien de nuestro patrimonio cultural del que no andamos precisamente muy sobrados.

 

La partida de defunción reza así:

 

 “El día diecisiete de Abril de mil novecientos seis, yo el infrascrito Cura Ecónomo de la parroquia de San Nicolás de la villa de Avilés, obispado y provincia de Oviedo, mandé dar sepultura eclesiástica en el Cementerio de esta villa al cadáver de Antonio Pruneda y González (sic) que falleció el día anterior a las seis de la mañana en la calle de Rivero de esta parroquia a los setenta y un años de edad, después de recibir los Santos Sacramentos. Era natural de Oviedo e hijo legítimo de Manuel y de Teresa González, naturales de Oviedo. Estaba casado con Telesfora Fernández Villa de Rey y dejó por hijos a Servando, Adela, Ángel, Antonio Mª, Isidro y Sara. Se le hizo entierro y funeral de tercera clase. Y para que conste lo firmo. Lic. Gumersindo González Méndez”. (123)

Su esposa Telesfora, hija de Hermógenes y de Juana, fallece también en Avilés, el 21 de marzo de 1921 15 años después y a la misma edad que su esposo, a los 71 años. (124)

 

Con respecto a su muerte y a Miranda hay otra pequeña coincidencia. El sacerdote que le asistió, el licenciado don Gumersindo González Méndez, natural de San Julián de los Prados (Oviedo), después de varios nombramientos y de ser cura ecónomo de San Nicolás de Avilés, el 6 de agosto de 1919 pasa a ser ecónomo de Santo Domingo de Miranda, cargo que ejerce hasta el 30 junio de 1920.

El cadáver del impresor fue inhumado en el cuadro general destinado a sepulturas en tierra, ocupando el nº  24. Seis años más tarde sus restos fueron trasladados al panteón familiar el 6 de noviembre de 1912. Allí reposan con los de algunos familiares: los de su hijo Ángel Pruneda Obiaño y los de su esposa Telesfora Fernández Villa de Rey Alvaré. (125)

 

 

EL ECO DE SU FALLECIMIENTO EN LA PRENSA

 

No he tenido tiempo ni ocasión de rastrear más prensa asturiana de la época. Sin duda un acopio de datos nos podría dar una imagen más diáfana que la que traté de exponer yo aquí. Sólo tomo nota de un medio de información que además ejerció de competencia material y moral. Pues bien, a pesar de que El Diario de Avilés, a través de sus páginas desde 1890 hasta poco antes de su muerte fue siempre su gran enemigo, rivalizando y polemizando con él muy a diario e incluso ridiculizándolo, sin embargo a su muerte le dedica frases tan llenas de admiración y de respeto, reconociendo su valía y su trabajo al frente de la imprenta y publicaciones, que sin duda dice mucho a favor de la prensa de entonces. En esta nota encontramos sucintamente los rasgos más característicos, fechas y hasta datos biográficos de gran valor para nosotros. Dice así:

 

“Días pasados publicamos la noticia de la muerte de don Antonio María Pruneda y González habiendo producido su desaparición profundo sentimiento en Avilés.

A la edad de 71 años y confortado con los Santos Sacramentos, falleció ayer en esta villa, nuestro querido amigo el distinguido impresor e ilustrado director de El Porvenir de Avilés, D. Antonio Mª Pruneda y González.

Pruneda era el decano de la prensa avilesina y el principio, digámoslo así, del periodismo avilesino.

Llegó a nuestra villa desde Oviedo donde residía en 1866 alentado por unos cuantos amigos que le indujeron a trasladar su imprenta a Avilés, estableciéndose en la Plazuela de San Nicolás donde empezó a publicarse el primer periódico avilesino de intereses morales y materiales “El Eco de Avilés” semanario que redactaba don Lino Palacio, tío del hoy académico de la Española, don Armando, don Estanislao Sánchez Calvo, don Cástor Álvarez, don Ramón Álvarez poeta distinguido y otros amigos entre los que se encontraba don Ramón  González Llanos.

El Eco de Avilés apenas sobrevivió a la revolución del 68. Los acontecimientos políticos abrían nuevos moldes para el periodismo, y con la desaparición de El Eco... nace El Agente de Avilés, (21/VI/68) escrito por el señor Pruneda (según aparece a pie de página: D. Antonio María Pruneda, Administrador y editor responsable. Avilés.- Imprenta de D. Antonio María Pruneda. Plazuela de S. Nicolás, 32), y más tarde El Hijo del Pueblo, que redactó también nuestro biografiado en compañía del ya citado don Eduardo González Pola, ilustre piloto, hijo de Luanco, que con frecuencia pasaba largas temporadas en su querido Avilés.

De fracaso en fracaso, pues por aquellos años no era fácil sostener aquí una publicación periodística, Pruneda, firme en su propósito de mantener en Avilés un periódico que defendiera los intereses morales y materiales del pueblo, dio vida al semanario La luz de Avilés, órgano del centro Hispano- Ultramarino, bajo la dirección del distinguido letrado y literato D. Frenando María Ochoa, y después órgano del partido democrático liberal, dirigido por D. Florentino Mesa, hasta la fundación de El Diario de Avilés, hace diez y seis años próximamente, cuando ya D. Antonio Pruneda publicaba otro semanario suyo, El Porvenir de Avilés, que sigue mereciendo el favor y apoyo del público imparcial.

(repite el último párrafo desde “próximamente)

Pruneda era defensor del interés procomunal y los que hemos batallado y escrito mucho en su compañía sabemos bien la buena fe en la que inspiraba todas sus acciones.

Obrero de una labor ingrata en estrecho círculo de acción, baja al sepulcro con la gloria del humilde que corona dignamente sus deberes, legando a su familia el caudal de una vida de sacrificio honrado mal correspondido de la suerte.

A pesar de la enfermedad que desde hace años minaba su existencia, teniéndole en casa retenido, nunca descuidó la publicación de “El Porvenir” que redactaba en compañía de sus hijos, a los que unimos nuestra pena, nuestro llanto, para dar un adiós eterno a Pruneda, al compañero de quien nos separaron implacables diferencias de la vida local, sin dejar por eso de conservar los recuerdos que nacen de las reminiscencias tristes, a la vez que gratas, de los años juveniles y el respeto que a todos nos merece el maestro.

A la conducción de su cadáver asistió muchísima gente.

Hoy, a las nueve menos cuarto, se celebró el funeral por el eterno descanso de su alma en la iglesia parroquia de San Nicolás.

Descanse en paz y reciba su desconsolada esposa Dª Telesfora, hijos y demás familia, nuestro más sentido pésame”. (126)

Creo que no se puede decir más en menos palabras.

 

UNA PLACA Y UN RECUERDO

 

Una placa en el nº 32 de la Plazuela de San Nicolás, hoy Plaza de Carlos Lobo además de una calle, recuerda el paso del tipógrafo por Avilés, nuestro buen amigo D. Justo Ureña, sirviéndose de un artículo de su hijo en La Voz y de un comentario en El Bollo sobre el sermón que tenía lugar en dicha plaza localizó exactamente el lugar de la imprenta “debajo del balcón de la Páxara, donde hubo luego una panadería”

En 1932 hace casi ya 75 años, los tipógrafos avilesinos dedicaron un folleto al primer impresor en Avilés Antonio Mª Pruneda González, bajo el título: “Homenaje – recuerdo a Antonio Mª Pruneda: Primer tipógrafo que se estableció en Avilés”. Fue el primer homenaje a este gran hombre que llega a nuestra villa y empieza abriendo una librería el 10 de agosto de 1865 en la Plazuela de San Nicolás, nº 32.

Termino con las palabras que dije al inaugurarse la placa en esta plaza, hoy de Carlos Lobo.

“Del amor de Pruneda a nuestra villa, además de lo dicho, quiero hacer notar lo siguiente: De esa docena de periódicos salidos de su imprenta, la mitad llevan en la cabecera el nombre de Avilés: El Eco..., La Luz..., El Agente..., Los Trasuntos..., El Porvenir..., El Avilesino... Por tanto, por ser el primer tipógrafo que hemos tenido y por llevar en la cabecera de la mitad de sus publicaciones periódicas el nombre de Avilés, seguro que lo llevaba también en su corazón, pregunto, y termino, aunque solamente fuera por eso ¿no tiene más que merecida esta placa?”. Y hoy añado aquí. Un hombre que tuvo que escribir por razones de oficio seguramente páginas y páginas en los periódicos, que luego imprimía muchas de ellas a mano y personalmente y que no nos ha dejado en ninguna parte ni firma ni seudónimo ni huella alguna de su paso por sus publicaciones, más que su trabajo, sudor y malos ratos, que fundó la primera escuela de periodismo de Avilés y luchó contra viento y marea por sacar adelante sus publicaciones, aunque no era avilesino, creo que tiene más que merecido toda nuestro esfuerzo por reivindicarlo y darlo a conocer.

 

                                                                                                                     José Manuel Feito

                                                                                                                          Miranda Junio 2007

 

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

NOTAS

 

(1) Archivo del Arzobispado, Arc. 39, Parr. 15, Lib. 6, fol. 342.

(2) Archivo Municipal. Avilés. Caja 22, nº 7.

(3) María Palmira Villa González-Río. Catálogo inventario del archivo Municipal de la ciudad de Oviedo, folio 756, tomo II, 1ª parte, Oviedo 1987 p. 596.

No sé si tendría algún parentesco o afinidad con Víctor Santos Pruneda (1809-1882) una de las más importantes figuras del republicanismo decimonónico español, por su dimensión política y periodística. Fundó en 1841 El Centinela de Aragón, primer periódico republicano aragonés. Fue detenido y acusado de “conspiración” a causa de artículos en dicho periódico, sobrevive a un intento de homicidio y evita la deportación a Puerto Rico. Falleció en Teruel el 15 de junio de 1882 a causa de una neumonía.

(4) En 1860 se instala en la Plaza la Fortaleza, hoy Plaza Porlier, la “Imprenta de don Rafael Cornelio y Compª”.

(5) Juan Fernández de la Llana Granda, Un estudio sobre el Oviedo viejo: sus librerías. IDEA, Oviedo 1974, y La Plaza (novela) por Antonio García Miñor, Prólogo de Valentín Silva Melero. Oviedo, La Carpeta, 1959 4º. 228 pp. 1 h. Primera edición. Asturias.

(6) La Luz..., 6 de junio 1886.

(7) Fermín Canella y Secades. Oviedo. Guía. Oviedo 1888. Ed. facsimilar, pp 119-120.

(8) El Eco... 15 de septiembre de 1867. (p. 544).

(9) Asiste al matrimonio el párroco y excelente latinista Rvdo. D. Ramón del Busto Valdés, y como testigos: Alberto Rodríguez del Valle, Ramón Ochoa Betancourt, Rufino Fernández... Asunción es hija de José F. Cuesta y de Niceta (sic) Vigil. Se proclamaron tres días de fiesta en San Nicolás de Avilés. Por ser tiempo de Adviento no se velaron y pidieron dispensa de dos proclamas. (Archivo Histórico Diocesano, 39, 15. Lib. 19, fol 15 A.Belarmino y Apolonio, Obras Completas, t. IV... Constantino Suárez.- E. Sánchez Calvo, Madrid 1930, pág. 20.

(10) A. García Oliveros.- La imprenta en Oviedo. IDEA, Oviedo 1956, pp. 119-120 y J. Tolivar Faes.- Nombres y cosas de las calles de Oviedo, Oviedo 1985, p. 511.

(11) M. Fuertes Acevedo.- Noticias históricas de la prensa periodística de Asturias. Oviedo 1968, folleto.

(12) El Eco... nº 45, 7 de abril de 1867.

(13) El Eco..., nº 41, 10 de marzo de 1867.

(14) El Eco... 27-1-1867, pág. 28.

(15) El Eco... 14 de octubre de 1866.

(16) El Eco... 14 de abril de 1867. Tomó parte incluso el Anunciador, noticiero de Oviedo: ver  El Eco...  14 de abril de 1867).

(17) El Eco... nº 43, 24 de marzo de 1867.

(18) J. M. Feito.-“La Vaniella, antigua mansión mirandina, hoy Hospital San Agustín, La Voz de Avilés, 28 de junio de 2001, pp. 16-17.

(19) Archivo de la Parroquia de San Nicolás. Libro de Matrimonios, IX, folio 112, y Libro de Bautismos, Nº 13, fol. 278.

(20) Uno de los componentes de la Sociedad Artística Profesional e industrial se llamaba Manuel Villa de Rey.

(21) El Eco... octubre 1866.

(22) A. Garralda, Avilés su fe y sus obras, 2ª ed. Avilés 1997, pág. 106.

(23)  El Vigía, Año V, nº 198.

(24) Parroquia San Nicolás de Avilés, Lib. de Baut. XVI fol. 239.

(25) Ibid. Libro Dif. 1867-1875 (X) folio 91 vto.

(26) Ibid. Lib. Baut. XVIII, fol. 65 vto.

(27) Ibid. Libro Baut. 1873-1879, fol. 244.

(28) Ibid. Lib. de Baut. XIX, 1879-1884, fol. 24.

(29) Parroquia Santo Tomás de Avilés. Libro XIII de Dif., fol. 134, nº 644.

(30) Parroquia San Nicolás de Avilés.Lib. Baut. 30, 1884-1889, fol. 1, nº 1.

(31) Ibid. Lib. XVI de Dif. 1932-1945, fol. 176, nº 695.

(32) Arch. Mun. de Avilés. Concesiones de Aguas, doc. 28, nº 25.

(33) Parroquia de San Nicolás. Libro Baut. 1884-1889, fol. 167.

(34) Ibid. Lib. Baut. XXI, 1889-1894, folio 378.

(35) Ibid. Lib. Dif. XVI, 1932-1945, fol. 125 vto. nº 494.

(36) M. Fontanillas BIDEA. Año VII, nº XIX, pág. 309-310.

(37) El Eco... 6 de enero de 1867, nº 32.

(38) Carmen Mourenza.- Historia de la Imprenta en Asturias. Col. Ayalga, Gijón 1967, p. 166.

(39) La Luz... 26 y ss. de noviembre de 1876.

(40) Fue la segunda imprenta fundada en 1885, C/ del Muelle, nº 12, llamada luego La Amistad, y finalmente La Industrial. pero según un estudio del avilesino Luis Muñiz La Avilesina estaba en 1884 en Pedro Menéndez 7 Y es allí donde de instala la Imprenta El Comercio de La Voz de Avilés, cuando éste sale en 1908. Y añade que esta Imprenta, según la Matrícula Municipal del Subsidio Industrial de 1912, estaba cotizando en Rui Pérez, por tanto parece ser que no tendría nada que ver con la de Justina Jiménez Canal, como en algún trabajo sobre el tema se afirma.

(41) O. C. La novela de un novelista, c. XVIII, t. II, p. 752.

(42) La Antorcha, Semanario enciclopédico de ciencias, artes, literatura e industria, Barcelona, 16 de septiembre de 1848, por D. Mariano Cubí i Soler, redactor único. Avilés: García, pág. 8. El 23 del mismo mes ya aparece como puesto de suscripción el congresista don Estanislao Suárez Inclán (Avilés, 1822-1890). Cubí estuvo en Avilés organizando sus conferencias y divulgando su obra El 27 de enero de 1847.

(43) El Eco... 24 de junio de 1866, nº 4.

(44) El Eco... 29 de julio de 1886.

(45) El Eco... 19 de agosto de 1866. pág. 95.

(46) El Eco..., 26 de agosto de 1866, pág. 104.

(47) El Eco... 9 de septiembre de 1866.

(48) El Eco... 17 de febrero de 1867.

(49) El Eco..., 15 de setiembre de 1867

(50) El Eco..., 28 de abril de 1867 y ss. números.

(51) El Eco... 2 de junio de 1867 y ss. números.

(52) La Luz...17 de noviembre 1867 nº 77.

(53) La Luz... 10, de noviembre de 1872.

(54) C. Mourenza, ob. cit. p. 166.

(55) La Luz..., 20 de mayo de 1888.

(56) Ana Isabel Cámara (ex directora de la Biblioteca Bances Candamo de Avilés) y Milagros García Rodríguez: "La imprenta en Avilés: un análisis de su producción impresa", Oviedo 1999.

(57) El Eco... 31 de marzo de 1867.

(58) La Luz..., 10 de noviembre de 1876.

(59) La Luz...  2 de junio de 1882

(60) La Luz... 7 de septiembre de 1884, nº 36 pág. 4.

(61) La Luz... 26 de noviembre de 1876)

(62) La Luz... 27 de agosto de 1882 y ss.).

(63) La Luz... 1 de junio de 1882)

(64) La Luz... 21 de mayo d e1882.

(65) La Luz... 21 de abril de 1889.

(66) La Luz... 2 de junio de 1882.

(67) A. P. Valdés. El cuarto poder, Librería Victoriano Suárez, Madrid 1922, pp. 140 y ss.

(68) E. Caravera.- La Forastera, Avilés 19 pág. 144.

(69) Homenaje-recuerdo a Antonio María Pruneda. Primer tipógrafo que se estableció en Avilés, 1835-1906 -por varios autores- Imprenta Arias y Calvo. M. de Pinar del Río, 22. Avilés 1932. El folleto de ocho páginas, además de una foto de A.M. Pruneda, recoge en la p. 3ª el artículo “El hombre bueno” del cual es el párrafo anterior firmado por L. G., (Luciano Guerra) seudónimo de Manuel González Wes, director por entonces de La Voz de Avilés.  Remembranzas y añoranzas de un periódico de antaño, pp. 4, 5 y 6, por José Benigno García (más conocido por Marcos del Torniello, como firma sus trabajos en bable), y un último apunte en la p. 7 firmado por T. Arias y S. Calvo, tipógrafos, que fueron los promotores del homenaje y de cuya imprenta salió el folleto. Contiene algunas inexactitudes: confunde la calle de la Rúa de Oviedo con la de La Magdalena, y acaso confunde la prensa Marinoni con la Richeliux (sic). Es curioso que en esta calle de Pinar del Río o Ferrería hayan estado las imprentas de La Voz de Avilés, El Diario de Avilés, El Comercio, la de Arias y Calvo, y al final, en la Plazuela de San Nicolás, pero siguiendo la numeración de la calle, la de Pruneda.

(70) El Porvenir de Avilés. Semanario de intereses generales, año VI, jueves 1 de mayo de 1892,nº 16, p- 4.- Birlongo: Dicc. de  Manuel Seco: cínico o descarado. Barbián: persona airosa y apuesta.

(71) Pásmense ustedes, Asombro dominical, domador de “genaristas” Avilés, 14 de febrero de 1892, y nº 2 21 de febrero de 1892.

(72) Palacio Valdés, t. II p. 722. (ob. cit.)

(73) A. P. Valdés. El cuarto poder, Librería Victoriano Suárez, Madrid 1922.

(74) La Luz... 28 de febrero de 1882 y ss.

(75) A. P. Valdés. El cuarto poder. Víctor Suárez, p. 119.

(76) La Luz de Avilés, Año I, domingo 6 de junio de 1869, nº 5.

(77) H. Peseux-Richard. Armando Palacio Valdés, Revue Hispanique, Tome XLII, 1918, p. 376.

(78) A. P. Valdés. El cuarto poder, pág 257.

(79) “La Minerva, sociedad de tipógrafos y similares”. Ver El Noroeste, 4 y 5 de mayo de 1908. Mitin contra le Ley de Maura.

(80) A. P. Valdés. El cuarto poder, pág. 123.

(81) A.P. Valdés, O. C., Aguilar, El cuarto poder, t. I, pág. 611, y La novela de un novelista, t. II, pág. 776.

(82) A. P. Valdés. El cuarto poder. Victoriano Suárez, pp. 18, y 90.

(83) El Eco...5 de mayo de1867, nº 49.

(84) La Luz de Avilés, domingo 14 de mayo de 1882.

(85) La Luz de Avilés, Año X, domingo 16 de junio de 1878, nº 15. La Luz de Avilés, Año I, domingo 6 de junio de 1869, nº 5 y Ayuntamiento de Avilés. Año Económico de 1873 á 1874. Copia de la Matrícula de Subsidio industrial y de Comercio. Ídem, nº 8, Año económico 1876-77, Archivo Municipal.

(86) ¡Pásmense ustedes!, Asombro dominical, domador de “genaristas” Avilés, 21 de febrero de 1892, nº 2.

(87) Libro Copiador de Correspondencia del Ayuntamiento de Avilés. 1879. págs. 46-47. Archivo Municipal. Agradezco a la archivera Covadonga Cienfuegos su amabilidad e inestimable ayuda.

(88) La Luz de Avilés, Año I, domingo 6 de junio de 1869, nº 5.

(89) La Luz de Avilés, Año XIV, domingo 12 de febrero de 1882, nº 6.

(90) La Luz de Avilés, Año XVI, domingo 31 de agosto de 1884, nº 35.

(91) La Voz de Avilés, 6 de agosto de 1908.

(92) La Luz de Avilés, Año XX, domingo 26 de agosto de 1888, nº 35, y

La Luz..., Año XXI, domingo 24 de marzo de 1889, nº 12.

(93) Tradiciones y Leyendas, Imprenta de El Porvenir de Avilés. 1899, y Magdalena, Apuntes de novela por Manuel Álvarez Sánchez. Avilés, Imp. de El Porvenir, 1904, semanario del que fue redactor.

(94) La Luz de Avilés, Año IV, domingo 26 de mayo de 1872, nº 41.

(95) La Luz de Avilés, Año X, domingo 16 de junio de 1878, nº 15, y

La Luz... 26 de noviembre de 1876.

(97) La Luz de Avilés, Año XIV, domingo 5 de febrero de 1882.

(98) La Voz de Avilés. Nº 3.780. Domingo 8 de agosto de 1920. Primera página. “El primer homenaje a Palacio Valdés” por Isidro Pruneda, “Monteavaro”.

(99) La Voz de Avilés, Año XXVI, Domingo 29 de enero de 1933, nº 7.638.

(100) “On sera peut-être curieux de lire un des premiers, sinon le premier échantillon de la prose du grand romancier asturien, publié dans La Luz de Avilés le 22 julliet 1869, c´est-a-dire a l´age de quinze ans”, H. Peseux-Richard. Armando Palacio Valdés, Revue Hispanique, Tome XLII, 1918, p. 405, nota.

(101) Emilio Fornet, Estampa. “Lo primero que escribieron nuestros grandes autores”. Año 6, Núm. 283, 10 de Junio 1933, s/p. Recoge la réplica del novelista.

(102) Constantino Suárez.- Escritores y artistas asturianos. t. I,  p. 321.

(103) El primer artículo de Palacio Valdés. El Bollo, 2003, por J. M. Feito. Antonio Mª Pruneda… El Bollo 2006.

(104) El Eco... 6 de enero de 1867, nº 32.

(105) A.P. Valdés, Marta y María. Novela de costumbres, Barcelona 1883, pp. 24-26.

(106) Puerto de Avilés. Artículos publicados sobre el mismo, por el periódico La Luz de Avilés.  Imp. Pruneda, Avilés 1884.

(107) Manuel Álvarez Sánchez.- Avilés, pág. 380.

(108) Leg. 1311/49, A. H. N., Sección de Fondos Contemporáneos, Ministerio de la Gobernación.

(109) El Diario de Avilés 6-V-1892.

(110) ¡Pásmense ustedes!, Asombro dominical, domador de “genaristas” Avilés, 21 de febrero de 1892, nº 2.

(111) Boletín Oficial Eclesiástico, del Obispado de Oviedo, Año XXIX, nº 11, Oviedo, 15 de mayo de 1892, pp.153-155.

(112)  El Diario de Avilés... Y firman el comunicado: Claudio Luanco, Pío Arines.

(113) El Vigía. Semanario político-literario de intereses morales y materiales, fundado el 1º-VII-1889* (Imprenta A.M. Pruneda. Administración y Redacción en la Calle del Muelle nº 7.) Las suscripciones, correspondencia y reclamaciones se sitúan en la Calle del Muelle, nº 7 a nombre de Julián López Gutiérrez. (Año V, Avilés 6 de mayo de 1893, nº 198.

(114) Marqués del Pinar del Río. Leopoldo González Carvajal y Zaldúa 1838-1908. Juan Santana. Asturianos olvidados.

(115) El Diario de Avilés, martes 26 de enero de 1892.

(116) Manuel Álvarez.- Avilés..., Madrid 1927, p. 381, anota el 6 de febrero de 1902 y como fecha de cese el 1904.

(117) El Diario... 5/8/1900; 14/5/1993; 5/7/1994; 15/5/1994.

(118) Cit. por Víctor Rodríguez Infiesta. Historia de la prensa en Asturias. I Nace el cuatro poder, Oviedo 2004, pág. 86.

(119) A. P. Valdés. El cuarto poder, t. I, págs. 601-602).

(120) El Porvenir de Avilés, 23 de febrero, 9, 16, 23 de marzo de 1893)

(121) Marqués de Barzanallana.- 1878. Nació en Madrid el 17 de agosto de 1817. Desde muy joven intervino en política, siendo elegido Diputado a las Cortes por el partido moderado desde el año 1846. Dedicado también a tareas intelectuales, por sus méritos fue nombrado, en 1857, miembro de la Academia de Ciencias Naturales, Morales y Políticas, de la que luego, desde 1891, fue designado como su Presidente. Falleció en la misma capital en el año 1892.

(122) Archivo Histórico Nacional. Ministerio de Gobernación. Lg. 1311/ 49.

(123) Parroquia de San Nicolás. Lib. de Dif. XIV, fol. 30, nº 114.

(124) A. P. S. N. Lib. 15, folio 81, nº 322.

(125) Libro Registro correspondiente a sepulturas de 3ª, folio 31. Cementerio de La Carriona. Avilés Se dijo que había sido inhumado en el panteón de la familia de Arsenia y Lucinda, dos señoras que vivían en la calle de Rivero. Lucinda estaba casada y un hijo aún vivía en Oviedo no hace muchos años. Parece más creíble lo aportado por el Libro del Registro.

(126) El Diario de Avilés, 26 de abril de 1906.