JOSÉ MANUEL FEITO

 

 

 

 

 

 

 

 

VACACIONES EN BURUNDI

 

UN VERANO EN LA SELVA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NTITA 1979

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más de una vez sentí la misteriosa llamada misionera. En realidad no sabría decir si fue vocación o romanticismo. Era como una voz que venía desde lejanas tierras y olvidados continentes y me invitaba a la aventura de Dios. Y esto me sucedía lo mismo cuando en las tardes de verano recorría los viejos caminos de mi pueblo, que en las noches de invierno cuando desde mi habitación del Seminario escuchaba agitarse entre la sombra los eucaliptos frente a la capilla de filósofos. ¡Cuántas horas pasé asomado a la ventana tarareando melodías al compás del balanceo de las ramas de aquellos frondosos árboles ecuatoriales!

Un verano me lié la manta a la cabeza. Me puse en contacto con don Luis Legazpi, delegado diocesano de Misiones el cual me facilitó la dirección de un padre blanco en Madrid llamado P. Carlos Merry. Con los correspondientes billetes y papeles en la mano y hecha la consabida visita a las monjas del Hospital, incondicionales colaboradoras de nuestros misioneros, me dispuse a pasar un mes en la misión que Asturias tenía por aquellas fechas (1979) en Burundi.

Durante el verano había preparado mi plan de vida y de acción: vivir la vida del misionero y estudiar las costumbres de aquel pueblo, en especial la cerámica africana, un tema en el que yo andaba por entonces metido de hoz y coz. Para ello me propuse tomar cuantos apuntes, fotos, películas, etc. me fuera posible.

 

 Transcribo ahora las notas del Diario que llevé día a día...

 

Día 5 de agosto de 1979, domingo. Me llevaron al aeropuerto en su coche mis amigos Pili y Alberto. Salimos con dos horas de retraso. Antes había pasado por el Hospital de Oviedo a instancias de las Hermanas de la Caridad a recoger unos encargos. Un tal Federico sería el encargado de facturar el equipaje. Las monjas me dieron unas cuantas normas y me entregaron una maleta con ropa y algunos obsequios para los misioneros. Es costumbre hacer estos envíos cada vez que alguna persona visita la misión.

Del aeropuerto de Asturias salimos hacia Madrid a las 10,35 p.m. Era de noche. Dormí en el Hotel Osuna. Debí haber llamado por teléfono a Madrid para que me vinieran a buscar, se acostumbra a hacer por lo visto. De Madrid salí a las 12,50 p.m. en el vuelo SN 497 en dirección a Bruxelas que duró dos horas. Saco el cuaderno y me dispongo a tomar unos apuntes...  Desde las alturas veo allá en el fondo las tierras de pan llevar de Castilla, luego los bosques y el verdor de Francia, los Alpes coronados de nieve ¡qué diferencia! No puedo saber qué son unas ensenadas del mar que entran tierra adentro y que se ven al fondo. Tengo el billete nº 082/4409/738/761.

Estoy en el aeropuerto de Bruxelas. Lo estoy pasando mal, hasta tuve un momento de bajón moral en el que me arrepentí de haber salido. Y es que son seis horas, ¡seis!, interminables, de espera. Ya no sé qué hacer para matar el tiempo. Me senté un gran rato en una capilla protestante del aeropuerto y recogí un folleto que habían dejado allí. Habla de Cristo. Me sirvió luego en alguna predicación y hasta para un poema... Se titulaba: “Tú, eres diferente...”. Mato las horas deambulando. Aunque leo y entiendo el francés no me defiendo para hablar ¡es una gran desgracia! Hora tras hora... interminables, esperando a que las manecillas del reloj pasen sobre el mismo punto... una, dos, tres, hasta seis veces... ¡horrible!

De Bruxelas salimos a las 10,15 p.m. para llegar a las 18 h. a Bujumbura. Escribo en el avión: Ahora que es de noche me da la sensación de haber desperdiciado un día de mi vida: leí, medité, pensé (Tú eres diferente...), recé... pero me parece uno de aquellos días de Seminario perdidos que pasaba en cama convaleciente de la gripe, larguísimos, somnolientos, soporíferos..., hasta que llegaba de nuevo el anochecer entrando por la ventana con su luz tamizada y mortecina. Uno esperaba la noche no sé si como meta o como alivio. Cenamos en pleno vuelo. Los viajeros se disponen a dormir. Yo, maldito el sueño que tengo, leeré un número de La Gaceta Ilustrada que encontré en el revistero. A intervalos trato de dormitar. Por fin arribamos a la capital de Burundi. Eran las 6,30 de la tarde. Al principio no vi a nadie. 

Al primero que diviso es a Luis Argüelles y luego a Sor Encarnación. Con ellos hay dos curas de Tarazona, Roberto y Alfredo, con un matrimonio amigo. Tomo la tarjeta de embarque equivocadamente. No daba una en el clavo. Y lo mismo que en Bruxelas, al no entender el francés me quedo atado de pies y manos.  Al final en la aduana no miran nada, ni pasaje ni maletas; ¡menos mal! Un negro se encarga de recoger mi tarjeta sin más. Desde el aeropuerto vamos en una furgoneta hasta Bujumbura. Arribamos a una casa o Seminario llamado La Paz donde de nuevo encuentro a los curas de Tarazona y a un Obispo. Con uno de ellos llamado Roberto conecto enseguida. Sabe cosas y da gusto hablar con él. Sintonizamos a la primera. La conversación toma unos derroteros entre filosóficos, teológicos y políticos... Charlamos sobre “el principio de contradicción en Marx” aplicado al Evangelio, la Penitencia es una contradicción: hombre bueno adversus hombre viejo, según san Pablo. Es preciso dar pistas a los cristianos. “La Iglesia aquí en vez de misionar sacramentaliza...”, me repite dos o tres veces. Oigo Misa en kirundi por primera vez.

Salgo con Encarna al mercado: todo es miseria y extrema pobreza, como la que vi en la India. Encarna me avisa que no dejan sacar fotografías, la atmósfera política está enrarecida, lo dicen todos los misioneros. Incluso uno que llega con nosotros de Bilbao, el P. José y que es el arquitecto de una misión que visitamos de camino, tuvo que venir sin avisar, por si acaso; temía que si pedía permiso como misionero no lo dejaran entrar. Le trajimos nosotros en la furgoneta las maletas. Él tomó un taxi. ¡Sudaba a mares...! 

En La Paz dormí un poco en la habitación de Sor Encarna, con  mosquitero y todo... “por si las moscas”, nunca mejor dicho, los mosquitos aquí son zancudos y terribles, no pican, muerden...   La comida, tenemos que abonarla, son 600 francos día. Debo tenerlo en cuenta a la hora de recompensar mi estancia en la misión. Echo cuentas, unos 20.000 francos o unos 250 $. (Hoy, al repasar estas notas, recuerdo que al abandonar Burundi pagué incluso más y hasta aboné el pago de varios años de suscripción a la Revista Que vous ensemble? que después nadie se acordó o acaso nadie pudo ya  enviarme).

Salimos camino de Ntita. Al principio, hasta Gitega, el camino está asfaltado, luego es tierra y polvo: infernal... El coche, una Toyota de fabricación japonesa, se cansa y no camina, Luis Argüelles le arregla los platinos, el motor olía a gasolina que apestaba, al fin pudo proseguir,  pero a tirones.  Se nos echa la noche encima, la noche de la selva con sus mil ruidos para mí desconocidos... Nos cruza por el camino un negro con una linterna... Atravesamos varios puentes de madera. De cuando en vez se ve un arbolito o una rama cruzada en el camino; es señal, me dicen, de que hay peligro; si el palo atraviesa toda la carretera es que está cortada.  Nos saluda desde el borde del camino el jefe de una colina, es el equivalente a uno de nuestros alcaldes. 

Visitamos -de paso- unas monjas de clausura en Gitega: una chica negra pide hablar con la superiora: quiere ingresar mañana en el Convento. Nos saluda la hermana de Blanco Piñán. También esta misión fue diseñada por el P. José, el arquitecto vasco que vimos en Bujumbura; la de Ntita es obra de Calvete. En esta misión hay dos PP. Existe otra de Jesuitas que abarca una colina entera.

Cuando llegamos a Ntita lo primero que vemos es la cerca del Hospital... un poco más allá una cruz blanca sobre la puerta de una nave  de ladrillo alargada que es la Iglesia. Y por fin la entrada de la misión.

Saludo al médico. Es colombiano. Se llama Orlando. Luego a un padre mallorquín que lleva aquí 28 años. Cenamos un poco aprisa porque los misioneros estaban impacientes por iniciar el rito de abrir los paquetes y las maletas que les llevo. Celebran con gritos la aparción de una botella de coñac. Charlamos un rato de sobrecena y luego a dormir. No me enteré de nada. Debía de estar bastante cansado. El silencio es impresionante y da la sensación de que nos envuelve un rumoroso ruido de alfombras; es el viento en las hojas de los árboles, casi todos eucaliptos... Sin querer mi recuerdo vuela hacia los eucaliptos movidos por el viento que veía desde mi ventana en el Seminario y escuchaba desde mi habitación del pabellón de filósofos de Oviedo. Veo realizado vagamente algo de aquellos mis ensueños misionales... Por fin.

Primera noche en Ntita. Me siento un misionero de verdad y trato de vivir a tope esta experiencia. Recuerdo las lecturas, aquellos ideales que “padecimos” muchos de nosotros soñando en las misiones, leyendo la vida de San Francisco Javier, aventuras por la selva, y las correrías del P. Llorente “En el país de los eternos hielos...”, aquí auguro más bien que será “del implacable fuego...”. Me martillea en las sienes la melodía del himno misional a san Francisco Javier:

          “Español, que tu pecho has llagado

con la llama del fuego sagrado

que en el pecho latió de Claver,

rompe el duro cristal de los mares

y salvando al infiel alza altares

al Dios que en las Indias bendijo a Javier”.

No lo recuerdo bien aunque la melodía me evoca tardes de lluvia inolvidables en aquel local de lecturas y de juegos debajo de la “capilla de filosofía” en el Seminario de Oviedo, en la que había una pequeña biblioteca misional que tanto bien me hizo, ¿o será sólo añoranza? no lo sé. ¡Cómo volaba por las selvas mi imaginación de chaval!... El Seminario de misiones extranjeras de Burgos era para mí algo como un castillo encantado, como un sueño, “nos ardía el celo por las almas”, era un ideal que muchas tardes casi lo estaba tocando con los dedos... Volví a sentirlo de nuevo en Pravia hablando largamente con el P. Rubio, para nosotros “Pepe Rubio” que subía con frecuencia a Los Cabos. Cuando leí que lo habían asesinado a culatazos en Rodesia (Zimbabwe) después de haberlo sacado en plena selva de su cochecito, un “dos caballos”, sentí escalofríos... Ahora muchos días me encomiendo a él. Estaba empeñado en que lo acompañara a Rhodesia, sobre todo cuando me oyó tocar el acordeón... “si yo lo manejara así llenaba mi iglesia de cristianos”... ¡Qué poco es necesario! Le impresionaron también nuestros Cursillos de Cristiandad que él practicó primeramente aquí y después se llevó notas y libros para hacerlos con su gente allá.  No sé por qué no me urgió un poco más, creo que me hubiera ido con él. Sin embargo es como si temiera o presintiera no sé qué nube negra sobre él o sobre mí, no sabría ahora  qué explicarlo. Hoy tampoco sé por qué no me decidí.  Yo estaba dispuesto a dejarlo todo e ir..., no para siempre, ahí estaba el quid..., -como me exigía de manera contumaz y a rajatabla-, sino por dos, cinco, diez años, (lo que luego han hecho tantos), pues temía no poder aclimatarme, no encontrarme y dudaba si mi salud resistiría. Temía echar a pique mi vida; acaso la habría echado... ¡o no! Como cuando quise ir a la Trapa de Cóbreces con aquel amigo de infancia a quien llamábamos Palmero o más comúnmente Paco, que de la noche a la mañana, un verano hacia 1950, dejó trabajo, casa y novia y se nos fue. ¡Qué cosas! Todo esto pasó por mi mente durante varios minutos antes de dormirme, hasta que el cansancio me venció...

 

Día 8, miércoles. Santo Domingo. Es muy tarde. Dejaré la reseña de esta jornada para mañana.  Con todo, repaso el día y transcribo de mi cuaderno de campo las frases que aprendí, sobre la marcha, tal como las fui anotando: Eco: sí. Nacacáruca: hasta luego. Nagasaca: adiós. Ucu: boca. Irduva: sol. Ángelo: Ángel. Isyatsi: hierba. Ixexet: calcetín. Imana: Dios. Inca: vaca. Imbga: perro. Umucobga: chica.  Umugungo: chico. Rimue: uno, kabiri: dos, katatu: tres, cane: cuatro, gatanu: cinco, catandu: seis, indui: siete, imunani: ocho, ichenda: nueve, ichumi: diez, nakimuni: once... Ingo: ven. Tugende: vete. Umuxatsi: pelo. Imbutu: vestido. Daguay: enfermo. Uracobse: gracias. Si numba: no entiendo. Sinzsi kirundi: no hablo kirundi. Icho níki?: Qué es esto? Miri hué: buenas tardes. Ga kei: Buenos días. Buhoro buhoro: poco a poco. Kuisure: escucha. Ibitoque: platanero...

Termino realmente agotado al tratar de asimilar, recordar y entender esta jerga. Al menos con estos palabros digo frases y respondo ya a algunos saludos...

 

Día 8, miércoles. (Continuación). Como no hice ayer el resumen del día lo hago hoy día 9. Nos levantamos a las 7. Misa a las 8, en kirundi como es lógico, aquí en la liturgia no se dice nada de francés. Cánticos y lecturas a cargo de los catequistas. A media mañana recorrimos las instalaciones de la misión: la huerta en la que se cultivan diversos frutos que procuraré enumerar después. Tienen también gallinas y conejos. Se acercan dos gatos muy cariñosos y hay dos perros que se tiran a uno y lo ponen perdido... Nos acercamos a un grupo de negros. Comentaban que anoche habían querido robar en la Cooperativa del café, los guardianes dieron la voz de alarma con los perros, y los ladrones tuvieron que salir por pies. Nos acercamos luego al Hospital: mujeres que vienen con sus niñitos enfermos por falta de alimento, en especial de carne y leche...

De tarde salí a ver los alrededores de la misión y me encontré por la ladera de abajo con unos niños llamados Darius, Marcelina, Aliberi y Leganía... Trato de hablar con ellos sin saber ni una palabra, y ellos tratan de enseñarme palabras en su lengua, por ejemplo a contar: rímue, kabiri, katatu, cane... y a decir ingo y tuguende: ven, vete. Aunque ya lo había oído y anotado el primer día pensé que se trataba de sus apellidos. Contábamos con hojas de eucalipto: mukaratusi ibabi. Quise saber cómo se decía rama... y apunté hacia una que estaba alta por encima de nuestras cabezas... iyuro... dijo Leganía, y yo anoté: rama: iyuro, y así unas cuantas cosas más... ¡Cómo se rió de mí después Ángel! Iyuro significa cielo, no rama... ¿Qué pasó? Que al apuntar hacia la rama ella entendió que le señalaba el cielo. Lo mismo cuando quise saber el nombre de los dedos: al yo ir señalándolos para saber su nombre ellos iban contando y yo anotando el nombre del número pensando que era el nombre del dedo... Sirvió para reírse un poco. Pasó su madre y me saludó enseñando sus grandes dientes blancos bajo la negrura de sus labios: miri hué. Yo le respondo también: miri hué... Luego subí a merendar. En la misión pensaban que estaba durmiendo. Creo que sería un pecado desaprovechar un minuto en este lugar.

Salí con Ángel y Orlando (el médico) camino de la colina donde vimos vacas (inka) ovejas (inthaama), un perro (imbga) y una gran polvareda a lo lejos... Entre el polvo unas figuras difusas iban y venían corriendo en medio de voces y gritos como sombras difuminadas contra el horizonte. Poco a poco, y al irnos acercando, descubrimos que se trataba de un grupo de chavales, no sé cuantos, jugando,  descalzos, claro, un partido de fútbol...

Aquí oscurece pronto. A las seis ya es de noche. Al acercarnos de nuevo se oía el ruido del motor que da fluido eléctrico a toda la misión, hasta las nueve. Yo me recogí un momento: leí, recé, escribí... hasta la hora de la cena que estuvo, por cierto, muy animada y con una sabrosa sobremesa. Nos acostamos relativamente temprano: a las 10, o acaso más bien serían ya las 11... La cama y las sábanas limpias y frescas, todo muy sencillo, un armario... y una pegatina del sporting pegada a la madera,  el cielo raso de barro. De vez en cuando durante el día veía enormes lagartijas que lo cruzaban velozmente. Para los de aquí como si fuera una mosca que cruza por el aire, ni puñetero caso...

 

Día 9, jueves. Hay poca gente a misa. Muchos saludos. Le llaman el Pan de la selva. Leo por primera vez el Padrenuestro en kirundi: “Dawe wa twese uri mw´ijuru...”. Hay palabras que ya me suenan de haberlas oído o escrito anteriormente, no obstante las copio de nuevo, por ejemplo: si numba: no entiendo. Escucho ahora más fuerte el viento en las altas y alargadas hojas de los eucaliptos que rodean la misión. Sus ramas están más desparramadas que en los eucaliptos de España. Son ruidos típicos de aquí, y para un extraño, raros; ¿ladra ahora un perro? No lo distingo. Umucho?: luz, umusi: día, ichxovo: noche, umutaga: día, muzungo y umuzungo: blanco, uvüirabura: negro, mwiza: tiniebla...

 

Trato de conocer un poco la historia, geografía y cultura de Burundi. Procuro hacer acopio de datos en los libros en francés que encuentro aquí y allá. Resumiré lo que logré recoger y compendiar en los días que llevo sobre población, geografía, etnografía e historia:

Burundi tiene 27.834 km2 (tres veces Asturias (9.000 km2) y 3.732.000 h.; 120 h. por km2. Su capital es Bujumbura: 75.000 h. La población se puede catalogar así: Niños: de 0 a 4 años: 668.000, de 5 a 14: 940.000, de 14 años: 1.608.000. Nacimientos: 48/1.000.  Edad media: 39 años. Mortandad el primer año de vida 150 por 1.000. Están escolarizados el 35%, 130.000 en primaria, 7.000 en secundaria, 982 formación técnica, 5.000 normal, 100 técnicos administrativos, 298 superior y 649 universitarios. No trabajan 148.000. Hay 147 hospitales con 5.573 camas, 91 médicos, 5 dentistas, 229 enfermeros. El idioma oficial es el francés y el kirundi (algo el kiswahili). La fiesta nacional es el 1 de julio. Hay 1.800.000 católicos, 1.620.000 animistas, 145.000 protestantes. La moneda es el franco burundés con fracciones de 100 céntimos. 1$ = 909 francos belgas. Tiene 3.000 km de carreteras, 570 nacionales. Un periódico diario con 12.000 ejemplares y 3 no diarios con 47.000 ejemplares. Principales poblaciones: Kitega, Ngoz, Muramvya: 5.000 h. Está dividido en ocho provincias, cada provincia se divide en distritos (arrondissements.) y cada distrito en Ayuntamientos o (comunas) y estas en colinas.  Limita al N. con Ruanda, al E. con Tanzania, al S. con Tanzania y el lago Tanganika, al O. con el Lago Tanganika y el Congo. El río más importante es el Kagera que da origen al río Nilo y su afluente de la margen derecha el Rububu o Rubironsa. Grupos étnicos:

Los Twa (Batwa), constituyen el 1% y son pigmeoides, fabrican cerámica. Crecieron con los autóctonos: es una raza desconocida. Tienen algo de agricultura, miden 1, 57 m poco más o menos.

Los Hutu el 85% (proceden del grupo bantú) venidos del N. conquistaron el país mediante el trabajo de la tierra. Miden algo más, l, 65 m. Compiten con los hamites en la agricultura. Es una raza sana y prolífica.

Los Tutsi fueron la aristocracia del país. Son el 14%. De origen chámico: (negro-hamite). Tribu de pastores llegados del Asia Oriental en época ignorada. Los pastores chamitas se infiltran el s. IV desde el Sur. La gran invasión tuvo lugar los siglos XI y XII sobre los Lagos africanos. Empiezan a conquistar el territorio de Burundi hacia el s. XV. Miden 1,80 m. Los exploradores Stanley y Livingatone llegan a Burundi en 1871. Modernamente está surgiendo un nuevo tipo de burguesía compuesto por Hutus, Tutsis y Ganwas.

Los Ganwa o príncipes de sangre real son la verdadera aristocracia de Burundi. Pertenecen a la nobleza y fueron en otro tiempo la clase dirigente.  Posiblemente son el resultado de la clase dirigente Hutu y las familias bien de los Tutsi. El rey mwami es el jefe supremo de los ganwa. Su dinastía se remonta al s. XVI. El rey que hace el número XVI fue Mwambutsa IV.

En 1885 Burundi es declarado colonia alemana en la Conferencia Internacional de Berlín como “Protectorado de Africa Oriental Alemana”. Y lo ocupan militarmente. Queda alguna palabra de recuerdo...

En 1916 es conquistado por los belgas que le organizan su vida política, social, religiosa, moral, económica...

En 1919 le confía la Sociedad de Naciones su administración y en 1946 tras la IIª Guerra Mundial se le da el régimen de tutela dependiendo de la ONU.

En 1961 es el año de la Independencia (octubre). Se hacen elecciones y gana el partido UPRONA (Unidad y Progreso). Lo encabeza el hijo del “mwami”, príncipe Rwagasore, pero es asesinado a las pocas semanas.

En 1962 se independiza de Ruanda y Urundi se viene a llamar ahora Burundi.

En 1966 (noviembre) el rey es destronado y se proclama presidente el primer ministro Michel Michombero.

En 1972 (marzo) el gobierno anuncia el arresto del rey mwami Ntare V por querer invadir Burundi con un grupo de mercenarios blancos. Durante este año tiene lugar un tremendo genocidio de hutus. Mueren y desaparecen más de 300.000 personas entre ellos misioneros, catequistas, etc.

En 1976 (noviembre) el teniente Coronel Juan Bautista Bagaza da un golpe de estado incruento. Se habla de estar conchabado con el jefe anterior y de que todo fue un arreglo de familia para olvidar la matanza del 72. Terminará represionando también a la iglesia con la expulsión de misioneros. Disuelve el UPRONA, suspende la Constitución y pone el poder en manos de un Consejo Revolucionario Supremo compuesto por 30 miembros.

Tendré seguramente que añadir, corregir o cambiar alguna cosa. De momento con estos datos y unos mapas que encuentro colgados en la pared de la misión procuro ir asimilando la situación geográfica, política y social  de este país así como su cultura en los pocos días de este verano que estoy disfrutando en la misión de Ntita.

Por la tarde salí a dar un paseo por las colinas. Me acompañaba Orlando, como dije es médico y colombiano. Encontramos a un niño tocando un extraño instrumento llamado ikembe, y nos pidió dinero. Llegamos hasta el río Rubironsa que creo significa curvas. Nos detuvimos en un claro de un bosque espesísimo y charlamos largo rato. Por primera vez me doy cuenta de que no tiene fe, y que además tiene ciertas ideas y prejuicios contra la misión y los misioneros, algo que ni siquiera se me hubiera pasado por la cabeza hace un mes. Le sigo un poco la corriente para ver en qué desemboca todo aquello y por tratar de aclarar ciertos problemas. Me sorprende que lo tengan aquí en la misión. Es como tener una zorra dentro de un gallinero... Podríamos llamar al paseo de hoy el paseo del miri hué... por las veces que lo hemos dicho y escuchado al cruzarnos con la gente que es amabilísima, nos da la mano. casi todos nos saludan con efusiva simpatía.

Los ruidos del valle, pájaros de mil colores, plantaciones de café que veo por primera vez, tomo un fruto... lo abro, por lo visto el café es como la pepita envuelta en una especie de fruto carnoso. A Orlando lo saludan como al avansigantage o personaje principal. Al acercarnos a la misión, ya de regreso, presenciamos un juicio al aire libre, las mujeres separadas de los hombres, uno hablaba y los demás escuchaban. Todos miraron para nosotros y los jefes nos saludaron. Tuve un poco de miedo de que se tratara de alguna reunión política que por cierto trae bastante revuelto al país últimamente. A Orlando le piden agatavi. Me dicen que es como si pidieran “tabaquito”. Recojo dos palabras: avavurati: rezadores para que llueva?, y umbura: lluvia.

Me entero de que en una colina o aldea cercana -según le contaron a Luis- cuando quieren que nadie los entienda, a no ser los que están en el ajo, ponen la palabra al revés v.g.: cova: trabajo por vaco... Me asombra esta noticia lingüística pues lo mismo sucede con algunas palabras del Bron, la jerga de los caldereros de Miranda. También me sorprende el hecho de que la expresión icho nique (¿qué es esto? en burundés) suene a Bron: icho fique: que así sea (en bron). Sucede algo parecido con la expresión usada cuando un niño está a punto de llorar. Nosotros decimos que está “haciendo pucheros”, aquí dicen: “kubumba inkono”: el niño “hace pucheros” o similar... Finalmente y como remate me dicen que Ñavirava (o una palabra semejante) significa algo así como... Miranda. Hay cosas, ¡oye!..., que sorprenden y te desconciertan.

Si nos preguntan uyiyehé: ¿A dónde vais? (no sé como se escribe aún) hay que responder, por ejemplo, gutembera: de paseo, o a pasear. Tomo buena nota en mi cuaderno. Otras palabras: jóse: en todas partes, tuese: todos, eco: sí, oya: no. Después del miri hué se dice amaki ¿cómo estás? amarembe: bien, amajoro: en paz... En el swajili (otra lengua africana) usan mucho la palabra yambo: ¡hola! Debe de ser como aquí O.K. Turabón áni: adiós, tura subira: hasta pronto, kira: salud...

Hoy en la sobremesa que hacemos después de la cena charlamos de varios temas: la cerámica, el Rey de la Patagonia, les conté viejos chistes sobre Franco... Me entero de que Chema el de Cabal (Avilés) les envió 50 pares de zapatos. Ojeo la Revista Que vous ensemble? cuya colección espero poder comprar en Bujumbura porque me parece un acopio inmenso de material etnográfico, pastoral, catequético, dogmático y sobre todo una visión de un mundo que en España ni se conoce ni se aprecia... Por la mañana estuve ojeando con Luis, un catecismo en esta lengua, -no entiendo nada-, y luego me mostró un mapa de Burundi. Fue una curiosa lección de Geografía: ríos montes, ciudades... Leo un poco, y a dormir ¿Cómo se dice: buenas noches, hasta mañana si Dios quiere? A ver si lo pregunto, lo anoto y me lo aprendo... ¿o ya lo anoté y no lo recuerdo?

 

Día 10, viernes. Por la mañana la Eucaristía: el Pan de la selva. Empiezo a leer por lo bajo algún texto en kirundi. Debería transcribir la música de algunas canciones y sobre todo de la misa. (Luego Luis me prometió que me conseguiría todos los libros con la música). Los ojeo y veo que contienen no una sino varias misas, salmos y algunos cantos preciosos, sobre todo la melodía de la misa que se canta de ordinario. Son tres tomitos a multicopista. Me dicen que los compuso un Padre Blanco ¡Genial! Mucamá, tubiriri qui gonge...  Copié en el cuaderno el mapa de la Diócesis. A media mañana salimos para el mercado de ¿Isubira?, me dicen que se dice Muxirega (Mubindi)... Todo era bajar y subir por aquella polvorienta, vamos a llamarle... ¿carretera? Muchos niños nos miraban asombrados al pasar, me imagino que de la misma forma que miran nuestros niños a los negros en España cuando entran en una plaza a comprar. Cruzamos puentes de madera construidos por los misioneros, dejábamos atrás gentes de variopintos vestidos, llevando grandes y pesados cántaros negros sobre la cabeza, iban todos camino del mercado que para ellos es como ir a tomar parte en una gran liturgia de la que ya no pueden prescindir cada semana y cuyo día esperan que llegue como si de una gran fiesta se tratase.

Pregunto el nombre de estas piezas de barro que llevan en la cabeza. Me dicen que se llaman: Intengo la mayor, ikivomerero: la que sirve para transportar agua, el agakaraba... no sé qué significa, me dicen que lo mismo¿? Entramos al mercado. Por todas partes docenas de vendedores de estos cacharros de barro; Encarna me informa: los hacen y traen los batwas, que tienen su poblado a unos 3 Km. Hay que visitarlos...

Un sistema muy curioso para llevar varios cántaros a la vez es poner tres o cuatro varas a los lados de una fila de estos cántaros y atarlas con cuerdas de estropajo, como es costumbre aquí. Al examinar algunas de estas piezas diseminadas por el suelo desisto de la teoría que leí en libros de antropología, de que, históricamente hablando, primero se hizo el cesto de mimbre y luego se recubrió con barro tal como se encuentran en los castros. Aquí es todo simultáneo, los fabrican indistintamente: recubren unos con barro a fin de darles más consistencia y para mantener más aisladas algunas semillas o evitar que se derramen por entre las rendijas, y otros no.

Todos querían venir en coche con nosotros, es lógico. Trajimos a 10 de ellos (ichumi). Vi también que vendían ropa usada: se llama bongo bongo -me dijeron-, vi carne en mejores condiciones higiénicas que la del mercado de Bujumbura donde despedía un olor pestilente y las moscas que había posadas sobre sus sangrantes trozos eran ejército... Aquí la higiene brilla por su ausencia. Se ven por el suelo pececillos secos que la gente compra, los llevan en una mano y se los van comiendo sobre la marcha con la otra como si fueran palomitas. Abundan los amuletos, v.g.: latitas y puntas de flecha ¿contra la muerte por heridas de flechas? No me lo supieron decir. También estaban a la venta hachas de hierro muy primitivas, como las prehistóricas de la edad del bronce. Me dicen que las hacen en una colina lejana donde se funde el hierro o el cobre por sistemas primitivos y arcaicos, pienso que merece la pena filmarlos. A ver si logro llegar hasta allí con la cámara. Hay también sal, harina de mandioca (se come la raíz y la hoja). Me enseñaron sus plantaciones camino de la Colina cuando bajábamos. Y vi otro fruto comestible llamado (¿Ibitegi?), que emplean para jugar los niños: el umucobga y el umuyungu...

Llegamos tarde a comer. Estuve de sobremesa con Luis y con Ángel... Hablamos del problema de don Porfirio el expárroco de Pillarno en relación con las apariciones de la Virgen..., luego discutimos sobre Fátima, les conté la curación de mi madre con las aguas del Puelo (Cangas del Narcea) debida más a las virtudes del vino de Cangas (por lo visto contiene una vitamina que es de la que adolecieron sus ojos durante muchos años y eso  le ocasionó heridas en la retina y graves trastornos en la vista) que a los baños de las famosas aguas medicinales. Mi abuelo la había llevado anteriormente a Cudillero a los baños de mar, nueve días, a esperar las nueve olas..., pero nada... sólo hizo efecto el vinín de Cangas...

Les conté algunos chistes sobre el Infierno: el del condenado en la caldera que se movía y se agitaba al sentir el calor del agua y el diablo le reñía: “No te muevas tanto, coño ¿no ves que estás tirando el caldo fuera?”, el de Goebel, ministro de propaganda que va a la otra vida y Dios le permite escoger entre el cielo y el infierno. Mira por la ventana, ve el cielo en paz, violines... tules y músicas celestiales... Luego baja al infierno, mira y ve, asombrado, un gran baile, borracheras, juerga... Aquí, aquí, grita, esto es lo mío... Entra, y un diablo lo pincha con un tridente y lo mete en la caldera. Él protesta y dice que aquello no es lo que le enseñaron... Entonces el Diablo mayor se acerca y aplastándole sonriente la nariz con el dedo le dice: “Ay pillín, pillín... así que tú también crees en la propaganda ¿eh?”. El de Andrés embúteme otra vez... El del borracho y mujeriego castigado a convivir con un porrón de vino y una hermosa una mujer en el infierno, pero... que ni uno ni la otra tenían agujero... Luego hablamos de Garabandal, y de nuevo de Porfirio. Merendamos y salimos. Subimos al pico más alto de los alrededores de la misión llamado el Bugongo (Umugongo: lugar de la espalda...) donde pude ver montones de piedras como los que antiguamente había aquí en los cruces de los caminos porque se creía que allí se juntaban las ánimas o los espíritus ¿animismo? Vimos rugos preciosos y de nuevo decenas de niños entre una inmensa polvareda, aquí y allá... jugando al fútbol.

A las 6,30 es noche cerrada. Regresamos a la misión por otro camino que pasa junto al manantial o fuente del que parte la traída de agua para Ntita. Al pasar oímos cantar a lo lejos una mujer... le cantaba una nana a su pequeño para dormirlo, parecía el sonido de una flauta mágica. Era una melodía preciosa, recuerdo que repetía: mama, mama... Luis había dado la vuelta y sor Teresa, la monja médico, se había quedado sentada en la falda de la montaña... Discutimos al bajar sobre si el arte es subjetivo u objetivo... Pero en el arte está Dios, al menos es una puerta para entrar y acercase a Él, lo bello, lo hermoso son huellas de Dios; el más allá es la frontera de Dios...  La discusión quedó en el aire como todas las discusiones en las que prevalece más el amor propio que el amor a la verdad y a la objetividad. No sé cuando vamos a aprender a dejar de discutir y aprender a dialogar…, creo que el día que cada uno sea capaz de decir: pues en eso te doy la razón…También el criterio es subjetivo, por eso casi nunca se llega a conclusión alguna. En la misión lavé los pies y la cara y me aseé un poco.

Hoy aprendí estas palabras: cuando estornudas se dice kira: salud, y se responde: tuese: a todos. Ura cora chani: trabajas mucho, ¿kuveri kutiña?: ¿Tienes miedo?, kaze: bienvenido, subira: repite, otra vez, tura subira: hasta luego, se me olvida la palabra rugo: alquería, cabaña. Repetimos varias veces: Gutembera, miri hué. Amaki: ¿cómo está? Amarembe: muy bien, amajoro: en paz. Las palabras y las frases... se me olvidan fácilmente. Cuando se da la comunión se dice Umubiri wa Cristu: cuerpo de Cristo y trato de retenerlo en mi mente. Por la mañana habíamos recorrido las escuelas, vi objetos de barro campaniforme por el camino, hago propósito de fotografiarlos. También vimos de paso los cafetales, el café se parece a las cerezas, tiene una pulpa mocosa (¿viscosa mejor?) se desgranan y aún hay que romper una especie de hueso para que salga el grano; las ramas de plátano sirven para conservar la humedad, el café malo o viejo se emplea para los nescafés. Vi también el sistema de wáteres: son simplemente pozos pero que miden hasta 12 metros de profundidad; son peligrosos por las infecciones que ocasionan. Cuando hay terremotos en la zona hay que salir “pitando” por el peligro de caer dentro.  Las uralitas las ha llevado un vendaval. Veo a un maestro cortando árboles con tal gana que parece que se está vengando de alguien. Cenamos. Tras la cena una gran discusión sobre la fe: creer o no creer, ateos y teístas. Orlando que alardea de ateo por haber leído a Nietzsche, se molestó porque yo dije en un momento de acaloramiento que los ateos son subnormales, quise decir felices en su ignorancia como el subnormal es feliz en su inconsciencia, y él quería volver la oración por cristiano, que nosotros éramos los subnormales... Mi oración ya está en pasiva: Yo soy amado por Dios. Sale de nuevo Nietzsche, Gide, Levi Strauss “no me lo planteo” dice; luego Paul Claudel, García Morente, Unamuno, Hans Küng. A Orlando le ha hecho mucho daño Nietzsche como a tantos y tantos que vengo encontrando por la vida: Dios ha muerto... Así habla Zaratustra, esto a un chaval como este que es inteligente y piensa, se le indigesta. Legaspi lo trajo aquí como misionero... ¿? él vino como un aventurero más.  “Cuando tengas dudas de fe lee a Nietzsche” le dijo un día a una monja. La discusión empezó por la Misa, el símbolo y la metáfora, la transustanciación y de si se debería implantar en el rito de la misa la cerveza en lugar del vino que aquí es prácticamente desconocido.

Los primeros PP.  Blancos que llegaron a Urundi conocían muy bien al pueblo y hacían por conocerle antes de empezar a predicarle: el cántaro de cerveza con su ritual  como regalo... ¿por qué no adaptar mejor la misa? ¿valdía en esta cultura la cerveza en vez del vino? ¿por qué no?... Fue una discusión que terminó con un verdadero cacao mental; fallan las definiciones y cada uno discute su verdad que siempre es una verdad a medias... “Si crees que Dios no existe tienes tanta fe como quien cree que existe...”. Los dos creéis. El ateo prescinde, no se cuestiona o se ríe... es lo que hacen precisamente los subnormales... no les interesa el más allá... viven sólo el presente. Hoy rezaré al Dios Imana, no al de los karmas o reencarnaciones sino al Dios del Sagrario y a su madre María para que nos ilumine a todos. Naje eco: buenas noches... Ahubukei

 

Día 11, sábado.  A las seis de la mañana me despierta un ruido muy fuerte. Seguramente un chaparrón, pienso. Me levanto, me pongo de pie sobre la cama y miro por la pequeña ventana que tengo a la cabecera: el cielo está muy nublado pero no ha caído ni una gota de agua, era sólo un ventarrón que agitaba locamente, desmesuradamente el bosque de eucaliptos... tan desmelenados ellos en su altura, como hermanados los plataneros y los cafetales que circundan la misión. Preparativos, desayuno y salida hacia Gitongo para asistir a las Órdenes Sagradas de un cura negro llamado Francois Nturamazina. Llegó Alfredo con las monjas de su misión. A Pedro le había dado una especie de amago y se había desmayado: estaban un poco preocupados. Se quedó Roberto, y las monjas se fueron con nosotros. Ayer ayudé a Ángel a llenar un saco de patatas que nos iba a servir de asiento, recubierto de cojines. Los demás se acomodaron en el land-rober de Alfredo (cura de Tarazona, que con Pedro y Roberto son los que rigen la misión de Nyangwa). Sigue estando el camino cortado. Estos cortes de carretera los representan con una rama alzada en arco.  Por el camino vamos recogiendo chicos catequistas, creo que son de Ñabiraba, que en lengua kirundi, me han dicho el otro día, significa miranda... ¡toma! Charlamos. Ángel era del ochote que ganó “El Quijote” de hierro en Llaranes. Nosotros también intervinimos con un ochote formado antes del Folk Madreselva, por Sor Simona... en aquella ocasión resultó un fracaso. Cantábamos. “Vas por agua...” y a poco más salimos con el cántaro roto en nuestras cabezas..., lo vinimos comentando a la vuelta. Hablamos sobre las monjas de Los Cabos, sobre el Folk Madreselva (tienen en la misión el disco) y sobre el afaire Juanita-Barreiros, sobre la convivencia y el matrimonio: saber dialogar...; los PP. de “Mundo Negro” que han hecho aquí una labor tan gigantesca ahora sólo vienen a sustituir... Cuando llegamos a Gitongo ya había empezado la ceremonia.  Eran las 10,10 la “hora de las vacas”. A Alfredo se le rompió una ballesta al coche por el camino, pero buhoro buhoro al fin llegó. Nos metieron en el recinto vallado.  Lucía un sol de justicia.  A veces ¡qué bien! se levantaba un ligero vientecillo. Filmé una película del acto y otra del banquete: Primero bailaron unos niños, después gente mayor, unas danzas del país, creo que un tanto sofisticadas ya que iban de playeros y con calzado de tenis. Hubo órdenes menores y mayores. Fue muy largo y todo en kirundi. Estuvimos hasta las dos: ¡4 horas! Allí hablaron todos: el nuncio, los fieles, Paco el ordenando... Los tambores producían un estrépito espantoso: es señal de respeto para cuando habla el gobernador que también estaba y echó su cuarto a espadas... políticas. El nuncio dijo que el Papa saludaba al presidente Bagaza, cuyo retrato con el del asesinado príncipe en Bujumbura estaban colgados en el comedor del Obispado donde al regreso tomamos café. Al terminar la ceremonia el gentío se fue dispersando. Calculan que habría unos 5.000, algunos subidos a los sitios más inverosímiles para ver: en los postes de baloncesto de las canchas cercanas, o balanceándose en el mástil de las banderas, otros buscaban como podían sombra, algunos fumaban... Estaban tras la valla sin pasar y guardaban un gran respeto. Los ordenados abrazaron efusivamente a sus padres. 

Busqué la entrada donde festejaban al ordenando, tomé un bocadillo y dos vasos de cerveza, uno era cerveza del país: sabe como a plátano en alcohol... es vino de plátano; para hacerlo -como diré después- entierran los plátanos en un hoyo previamente calentado y los dejan unos días. Luego los machacan, le añaden sorgo, una semilla parecida a las lentejas..., lo filtran entre hierbas y le añaden algo de agua. Estaba en un intango (cántaro de barro) en medio de la gente y cada uno bebía a discreción por un canuto o pajita. Había muchas en un cesto para ir repartiéndolas. Romper este canuto es señal de que se quiere romper con una amistad; así como el cedérselo a otro es signo de hacerle partícipe, es como compartir el mismo cigarrillo. Le di mi regalo a Paco: 50 $, unas 4.000 ptas. El bocadillo era de pan dulce.

Tomé varias diapositivas de él, de su padre, de sus parientes, del párroco, etc. y un poco de película. Hablé a trancas y barrancas con el nuncio. El Obispo de Giteza está enfermo de riñón y cansa mucho. Habla algo de español, también el nuncio.  Cenamos. Tenía hambre. Hoy la sobremesa versó sobre la música: alguna anécdota de don Eugenio Antuña, y de Andrés, el que quería ser bajo de la schola... Cortina Llosa que se examina y le mandan cantar la escala: do re, mi, fa, sol... ; Ahora, a ver -dijo don Alfredo-, cántala al revés..., y empieza la escala descendiendo, pero en vez de decir:  do si, la sol... canta: do, re, mi, fa, sol.... ¿Os imagináis la cara de Alfredo de la Roza? Recordamos algunas masas corales, la del Seminario de Oviedo, hablamos de los  Cármina Burana, del “¿qué quieres ser?” de los niños: Miguelín el monaguillo que tuve yo en Los Cabos me contestó: chófer o zapatero... ¿? Por qué? le dije. Y me respondió todo serio: porque los dos trabajan sentados. ¡chúpate esa! Hablamos de Miguel Delibes: El disputado voto del señor Cayo..., de Emilio Alarcos y su gramática, -los vagidos del castellano-, etc. Nos retiramos pronto porque todos estábamos cansados y mañana es Domingo. Pedro sabe tocar el acordeón y Orlando quería ir los 20 Km a pie. Le dije lo de la misa ¿? Se quedó como pensativo. Me da la sensación de que lo de ayer no le sentó bien. Me lavaron la ropa, mañana tengo más que lavar, un pantalón para lavar y planchar, lo hacen muy bien y con cariño estas monjas (naje icho?). Trato de recordar que el toponímico Ñaviraba quiere decir Miranda, itango: lugar de (gitongo: cementerio): ¡tongo ry'abapfuye...! y varias frases que no pude anotar porque venía en coche cuando las oí (naji eco)... reca (sure) gutiña: no temas, muracose: gracias a vosotros, akira Cristu: toma a Cristo. Sin keneye: no necesito, inzu: casa, ichumba: habitación, amashiga: lar, lumbre, yagüe: tuyo (m)uracose: gracias (m: muchos).

 

Día 12, domingo.- Dos misas. Durante la noche desperté una o dos veces.  Muy de mañana oí voces, por lo visto venían a buscar un coche para transportar a una parturienta: dio a luz antes de llegar al Hospital. “Siempre esperan al último momento”, decía Luis Argüelles. Primera misa dominical con Ángel.  Concelebramos, (lunes y martes no). Di la comunión: Umubiri guá Cristu. Ángel me presentó al pueblo fiel. Entendí lo de: recuerdos de Manuele y Ferdinandu.  Les gustó, les dijo por qué venía yo y que no me iba a quedar, sólo era de visita. Me hubiera gustado decirles algo en kirundi, v. g.: mucaracose: gracias. Los cantos de la misa son preciosos, medio selváticos, con acento gregoriano, es canto tradicional, hermosos, muy hermosos. Me voy acoplando poco a poco. La segunda misa tardó un poco en empezar: venían y se iban, ellas con unos vestidos (no recuerdo cómo se llaman), parecidos a los de los indios, de color violeta, rosa, azul..., rojo, verde... una sinfonía de color. Saqué fotos y se reían. La iglesia, que mide unos 40 m de largo, estaba llena y me dice Luis que aún hay pocos. Cantan un grupo y responden todo en música medio kirundi medio gregoriano. (Ayer el Nuncio lo dijo todo en latín y me dio pena ¿qué trabajo le costaba leer unas frases en kirundi? Hubiera sido perfecto, pero las cosas de la jerarquía son así...). A la salida saqué una película de un pequeño mercadillo que algunos montan improvisadamente y cerca de una cuesta para poder escapar fácilmente si llega algún supervisor. Fui con Ángel a ver si los veía por los senderos, pero no; saqué unos primeros planos y un poco cuando salían. Aquí terminé uno de los rollos, el otro en el mercadillo. Me enseñaron la cooperativa. Venden mucho zapato bata a 1.200 francos.  Me la enseñó Luis por la tarde. Luego bajé con Ángel a casa de Marcelino, un niño pobrísimo y poliomielítico: lo comen las moscas y la suciedad. Hace días lograron sacar un enjambre de abejas de la raíz de un árbol y lo colgaron de un mucaratusi en forma de un rollo horizontal entre las ramas.  Muy curioso.  Nos pedían tabaco.  La mujer nos sacó una estera para sentarnos fuera, y se sentó Ángel. Yo me puse a sacar diapositivas. Saqué  sólo una porque se me acabó el carrete.  Por la mañana Luis me dejó un libro de costumbres kirundis que yo agradecí. Está en francés.  En él veo lo que es la casa: el rugo, el inzu y la ichumba. Rugo, casa, habitación y platanal son inseparables: Ibitoque. Ahora vengo de un paseo por el monte Bugongo que significa espalda (umugongo) por la forma que tiene seguramente. Salí solo y me rodeó un grupo de negros.  Los saludé: Mirihué..., amarembe, amajoro. Me pedían vitavi (tabaco). Les dije que no fumaba. Luego les decía palabras... Tosía para indicarles que no fumaba porque me hacía daño el tabaco. Traté de sacarles mi repertorio: Contar..., una casa: inzu, ibitoque, etc. Al despedirme: Tura subira y el nacacáruca... ¿nacagáruca? Cada uno creo que pronuncia a su modo. Vine con dos chicos (chico: umuhundu/a umucobga?... inthama: cordero, inga: vaca...) los despedí y subí por el camino del depósito de agua. Allí me senté un rato a ver y a escuchar en silencio los mil y un ruidos de la noche africana. Se divisaban a lo lejos, acá y allá, pequeñas fogatas. Me dijeron después que era la hora de la comida principal, hacia las 6 ó 6,30 p.m. cuando oscurece, “la hora de las gallinas”, digo yo. Porque ellos no usan reloj: el amanecer es la hora de los pájaros, a media mañana la de las ovejas, a mediodía la de las vacas... ¿o viceversa? No recuerdo. Pues bien cuando oscurece, es entonces, bajo esa luz crepuscular que apenas dura, y luego por la noche, cuando se cuentan las mil historias del día, las anécdotas, encuentros, las tradiciones, refranes, historias, leyendas... Olía a humo al pasar y se oía la música kirundi en un transistor (¡). Ya llegó la técnica, sin pasar por la rueda que desconocen etnográficamente aunque la usen para andar en bicicleta, sin darse cuenta se han plantado en pleno siglo del transistor y del motor de explosión. Fue otro día pleno. Estoy contento. Aún falta la cena. Escribo durante esta hora antes, en la cual aún hay luz producida por un motor eléctrico movido por gasoil. Pensé en Oviedo. Recé. Me picó una mosca en la espalda. Compadezco a los niños que son picados y repicados por estos tábanos. Mañana podré leer algo y tomar vistas más concretas de la misión. v.g. del hospital que aún no visité, hago acopio de película y diapositivas. Debo ir preparado. Tengo que mandar desde España fotos para Marcelino y Sergio. En la sobremesa de la cena charlamos sobre Olávarri... Pepe Luis que no estaba muy de acuerdo con lo de Cobardona..., de Lajara y de Aladino que se han secularizado... Los judíos son unos genios... El médico de la misión, Orlando Amaya, dice que es romanticismo. Luego la conversación versó sobre novelas: La hora 25, Boris Pasternak y la figura de Jesús... Más tarde sobre cine: Kalabusch, Juan Salvador Gaviota... Dos rusas de Solojev: El Don apacible... La Guerra de los seis días... Olávarri no puede ver a los judíos... Aquí se comen judías. Los waters son pozos... Noticias de Radio nacional...  Se tocaron tantos temas y tan diversos que a la hora de resumir ya ni los recuerdo.

 

Día 13, lunes. Vengo de visitar un rugo llamado Kimzero. Fui con Orlando y con una monja de Salamanca (Ciudad Rodrigo, cerca de Portugal: la hermana Blanca, de los PP. Blancos). La visita fue de lo más interesante; vi el isekuro o molino manero, su uso se remonta a la prehistoria, y dos umusekuze que manejaban rítmicamente mujeres para moler o machacar la mandioca (esta es de dos clases: una más venenosa) y el sorgo. También nos enseñaron el inzu, era cuadrado y nuevo. El sorgo lo muelen en el molino manero, que son dos piedras que frotan una sobre la otra. (Voy dibujando en el cuaderno todas estas cosas) ikigega: hórreo, indaro: molino, uruhomgore: establo, amashiga: cocina o llar...

Desde dentro se ve cómo el tejado ha sido trenzado con varas y recubierto con hierba, como los teitos de Somiedo. Quedé en ir a sacar una foto y enviársela “desde Europa”, como ellos dicen con un giro especial. Se asustaban y ponían cara de asombro cuando les dije, a través de la monja, que había venido en avión, por el aire hasta Bujumbura. El viejo que nos acompañaba debía de tener un juicio pendiente, por lo que dejaba traslucir, y preguntaba con insistencia cuando íbamos a bajar a Bujumbura. De regreso saludos, todos los niños de la colina corrían a ambos lados a despedirnos: ¡Nagasaga! (Adiós). Pasamos al lado de un bosque espesísimo donde mantuve una descorazonadora conversación hacía días con Orlando, y cerca del cementerio del Hospital donde se entierran los errores y las equivocaciones del musanga. Al entrar oímos los cantos de un grupo que debía de venir de un juicio o de una ceremonia. Los juicios son aquí al aire libre y en las colinas. Los presencia todo el pueblo. Vimos uno el día que llegamos del Rovironsa. Hoy dormí la siesta. Hace calor al mediodía. Luego leí las premoniciones o creencias que tienen estas gentes: Si les pica un ojo o la espalda viene alguien o se muere alguno (En Asturias las pequeñas mariposas anuncian la llegada de una carta; el cuervo que grazna cerca de la casa anuncia muerte, o si se pone la escoba al revés tras la puerta se marcha la visita). Por la mañana no hubo misa. Desayuno. Quisiera emplear el tiempo y ser algo eficaz. Me dediqué a limpiar el jardín de hojas y hierbajos. Aprendí varias palabras: iguisamba: cesto o paxu, xamba: bosque, selva, jigüe: ¡oye! (para llamar a otro), imbega e inka: perro y vaca (ya lo sabía), mucaracose: gracias a varios. Tomé un café? a media mañana y luego fui con Orlando Amaya a visitar el Hospital, armado de cámara y tomavistas: visitamos una mujer con un tumor en una nalga, lo tenía colgando, pesaría de tres a cuatro kilos, luego a los niños que sufren desnutrición, una enfermedad llamada kwashioskwore. Cuando destetan al primero para darle de mamar al segundo, el primero se desnutre, se entristece, adelgaza y muere. Me impresionó aquella mirada de los niños enfermos, infinitamente triste, su cara abotargada, los ojos amarillos, las piernas descarnadas e hinchadas, las cejas y el pelo rubio contra amarillento. Les saqué una foto mientras comían, a una niña en la consulta, a una señora con un ojo cerrado y a Teresa, la monja médico, curando a la chica que tenía en tumor en la cadera. Llegó Luis y se puso a hablar con una viuda que la dejaron sola aquí; esta le decía que se quería morir. También le saqué una foto a los dos charlando. En Kinzero nos contaron cómo hacen la cerveza: Cogen los plátanos y los meten con cáscara y todo en un pozo sobre brasas colocadas sobre una hoja de platanal, ponen otra hoja encima y lo cubren todo con tierra. Lo mantienen así tres días (como la cerámica en el horno, como Cristo en el sepulcro: es curioso). Al cabo de los tres días lo sacan, le quitan la cáscara, lo machacan en un duerno y luego lo exprimen sirviéndose de un manojo de hierbas en medio del cual ponen la pasta a exprimir. Lo cuelan también por entre un manojo de hierbas, le mezclan sorgo molido, en forma de harina. El sorgo tiene un proceso de fermentación que no recuerdo: Lo cuecen y lo tienen tres días entre agua, lo mezclan con ceniza o algo así. Tengo que preguntar más detalles... Ahora es ya de noche. Llega Orlando con un suizo que apareció por la misión en moto. Dice que está haciendo una tesis sobre “las villas” o poblados que existen en Burundi y su habitabilidad. Por lo visto es un antropólogo (iba a decir antropófago por lo que come, pues cenó con nosotros y ¡cómo se puso!). Esperamos por Luis hasta las 10,30 a que llegara de Gitega con tres millones de francos. En realidad sólo trajo uno por no sé qué problemas. Pasé momentos de miedo y de terror pánico a que lo hubieran asaltado y le hubieran hecho algo. Siento pena y compasión por el misionero. Veo su sumisión, su querer estar siempre en pie de servicio por estos caminos polvorientos de Burundi. La noche es oscurísima ¿Dónde diablos estarán las estrellas? El sonido del aire nos confunde pues se parece al del motor del coche en lejanía. Salimos dos o tres veces engañados por el viento. Al fin apareció. Fue una gran alegría y como quitarse un peso de encima. Habíamos tenido misa-eucaristía con las monjas, cantos, salmos... Es interesante pero yo desde el principio estuve un poco cohibido. Feli quedó en volver al rugo, pero mañana hace los votos solemnes una monja mejicana. Y mañana Teresa va a operar a la señora del bulto en la cadera.... Y va a tener lugar la compra del café, etc. Quiero asistir a todo, verlo todo, tomar nota de todo y no sé por qué tema inclinarme. A ver si esta noche veo las cosas más claro y me decido.

 

Día 14, martes. Dormí regular pues el suizo se duchó y tardó en acostarse. Eran ya las 12 cuando apagó la luz, seguramente estuvo escribiendo y anotando datos. Yo hoy tenía que hacer tres cosas: ver a la gente que aguardaba cola para vender su café, y tomar unas vistas, después presenciar y filmar la operación del hospital (cargué la máquina y se la dejé a Luis para que me tomara algunos planos de la operación). Al regreso me dijo que operaban el viernes. Creo que a Orlando no le gusta que lo filmemos, ¿acaso por su poca pericia? Ello sonará. Dije misa con Ángel. Pretendo aprender al menos el Padrenuestro. Mukama significa Señor. Mientras escribo tengo delante un libro y en un momento de descanso veo que el cinco con la mano es hacer la higa. En misa había pocos fieles. “No tenemos quorum” repetía Ángel. Al salir saqué varias tomas de la gente que hacía cola para entregar el café, había algunos grupos aislados y terminé el film con Sor Encarna; la saqué desde la puerta de la misión. Es curioso constatar cómo les impresionan a esta gente las fotos. Cuando quieres sacarles una siempre te piden algo a cambio, como si se tratara de una favor que te hacen. Hay mucho café en este país. Luego salimos para Gitega, esta era la tercera cosa a llevar a cabo: filmar y asistir a los votos perpetuos de María Montes, una monja mexicana. El camino fue largo. Yo fui atrás con varios negros: como no me explico bien en francés y de kirundi no sé nada de nada fue un fracaso, me sentí más analfabeto aún que ellos. Al pasar vi muchas mujeres con vistosos trajes cavando, quemando rastrojos o de camino. A veces llevan en la cabeza un gran cántaro, a la espalda un niño, un haz de leña bajo el brazo y la azada al hombro, es admirable cómo trabajan. Cruzamos el Rovironsa. Se ven rugos acá y allá. Algunos se parecen ya a casitas. Creo que el proceso de occidentalización de Burundi va a tener lugar en pocos años, como sucede en la India; hay mucho parecido por ejemplo: en los niños pidiendo dinero siempre, en el índice de natalidad, en el vestido de las mujeres -casi igual- y hasta en la manera de vestir ¿el sarahai? no recuerdo aquí su nombre. Posiblemente en Burundi están más atrasados que allá y allí exista más miseria y más pobreza. En el convento de la Visitandinas nos esperaban ya todos revestidos. Vi al Obispo más triste que de costumbre, no sé por qué. Un nativo me alargó un libro en francés, hacía un calor tremendo y yo me di cuenta de que no me encontraba bien de salud: mi estómago se me revolvía, y estaba como mareado. La clausura estaba marcada por una verja. La monja se tiró al suelo como los sacerdotes en la ordenación durante las letanías de los Santos. Curioso: nada más comulgar me pasó el dolor de cabeza. Saludé a Paco, el cura que estuvo de seminarista en Oviedo. Él me reconoció, se acordaba de haberme escuchado una conferencia en el Seminario y de haberme llevado la propaganda misional a Miranda en alguna ocasión. Se citó a Oviedo en la ordenación pero el traductor no lo dijo. Estas monjas Visitandinas (aquí está una hermana de Salvador Blanco Piñán) se dedican a hacer pastas, fabrican también formas para la Santa Misa. Son unas 21. Tienen clausura rigurosa, silencio, trabajo y oración. Fueron fundadas por Juana Francisca Fremiot de Chantal hacia el 1600 a instancias de San Francisco de Sales. Tomamos pastas y fanta (¡hasta este rincón llegan los americanos!). Hablamos de las sectas y me enteré de que aquí hay una secta específica del país llamada Nanga en la que se comen niños. La componen hijos, sobrinos... y si se salen de la secta los denuncian. Para vengarse comen los de los otros, fue lo que dijo Paco poco más o menos, pero veo que es más complicado que todo esto, creo. Les conté algunos chistes. Sor Encarna contó el del que sacó una muela y le dolía mucho: Te pondré una inyección... Y le pinchó en el pompis ¡Oh, no sabía que tenía las raíces tan abajo...! Luego cantaron las monjas, una de ellas es mejicana, bailaron zapateao, bailaron dos chicas de Ruanda... (no entiendo bien lo escrito a mano aquí...) y terminamos nosotros cantando Asturias patria querida.  De regreso Encarna no quiso que yo fuera atrás y vine con Carmen: le conté lo de Santianes, han dado 50 millones para arreglo de la iglesia, lo del follón del bar de Viejo y la denuncia del guardia civil, los chavales de A.C. y el Gobernador a quien acudí en última instancia para resolver la tres denuncias que un guardia enemigo del bar le había puesto por haber hecho una fiesta de A.C. en su local sin el permiso correspondiente. Por el camino se volvió a estropear el coche. Le cambiamos los platinos entre Luis, Angel y yo. Como un tornillo no salía por poco más lo rompemos. Al fin todo se arregló y sonaba estupendamente, al menos eso nos pareció. Todavía me dio tiempo en la misión a ir de gutembera (paseo), saludé al guarda: uracobse, tenía que haber dicho nacacáruca. Suena el piano de Orlando. Me lavé la cabeza. Estoy mejor. Ingurube significa cerdo y plátano. Luego fuimos a cenar y hubo sobremesa. Hablé de la teoría de las ventanas en V o A hechas por los PP. Blancos y varios dibujos usados por ellos más como adorno que por ser funcionales. Subieron las monjas. Abrimos los paquetes que envió Menes. Es todo un rito la apertura de paquetes que llegan desde Asturias... Orlando se quedó con tres camisas, así es este mediquillo, ateo militante y anticlerical, dice que estudió unos años en el Seminario, debe de tener algún problema moral o algo le pasó con algún cura, eso parece, y además se nota; a los doce años era creyente todavía, a los 18 sólo creía en Dios, la filosofía lo hizo ateo combativo, me dijo el otro día paseando por el bosque que poco a poco se liberó de sus creencias y ahora se ríe de todo. La iglesia de la misión le parece un túnel; al suizo le gustó; Orlando es la primera vez que estuvo en ella desde que la visitó en octubre cuando llegó. ¡manda madre. ! Creo que las monjas se escandalizaron un poco, hablaron con él por la tarde. Cita a Nietzsche con frecuencia. Salió lo de: 0 + 0 = 0, es decir, si tengo inteligencia es que alguien me la dio, no nacemos “tanquam tabula rasa”, las golondrinas saben hacer el nido. La fe ¿qué es la fe? ¿En qué crees? Tu razón de vivir ¿cuál es? ¿ganar, no hacer nada por los demás...?, pero el que hace algo aunque no crea puede salvarse. Existe el llamado Evangelio del ateo: Cuando Jesús dice a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre... porque tuve hambre y me disteis de comer. ¿? Cada vez que lo hacíais con uno de estos…”, servían a Jesús sin conocerle... Hablamos luego de Hans Küng, de Camus en La peste: los niños inocentes torturados, el único error es hacer sufrir. Herbert Cox, Bonhoffer, Robinson: “Honest to God”, Anatole France: “les quitáis no sé qué (el p. original) y los hacéis cristianos”. Gerard Hess... Los profetas -dice Ángel- también quitaron el culto. Jesús cumple la Ley... Los mandamientos van de acuerdo con la naturaleza, los llevamos en las neuronas. Lo que es fácil, el placer, la molicie... son enemigos de la naturaleza: cuando alguien tiene la columna delicada el médico no le receta un colchón de plumas si no cama dura; y si otro anda mal del estómago el especialista no le recomienda comidas sabrosas, dulces y exquisiteces, sino comidas desabridas, sin sal, sin grasa... pescado cocido... ¡buaf!... y pasar hambre (Quevedo: los cuatro fantasmas...). El ejercicio y la moderación los mejores amigos de la salud. Luego la charla se fue hacia la comuna de Barcelona y la revista Ajo Blanco, el joven que se enamora y se les viene todo abajo. Pire, un amigo de Somao, a quien se le fue la mujer y se juntó con una enfermera ¿se puede admitir este nuevo matrimonio en adulterio? Y si no ¿qué solución? Hay que dar solución a todos los problemas. Primero se plantea y luego se busca solución, como en matemáticas. No se puede decir que hay problemas sin solución cuando Dios es la Solución, la Salvación. Estaba muy cansado ya y con ganas de acostarme. Recé uno de los tres rosarios que acostumbro a rezar todos los días; este pidiendo por él. Yo todavía creo. Doy gracias a Dios. Pensaba que los fuegos de las estrellas alguien los enciende lo mismo que sucede con los fuegos de las colinas al atardecer, este buen ateo sin embargo se quedó con tres camisas que enviaban cristianos de Asturias y venían destinadas a los pobres. Me dio pena y rabia. Naje eco.

 

Día 15, miércoles. La Asunción de Nuestra Señora.- Peregrinación al santuario de Muguera. Teresa la médico está enferma. Nos preparó Sor Encarna la comida. Fue Feli con nosotros, una monja que pertenece a la Congregación de los PP. Blancos. Iba para quedarse en Muguera. No llevamos a nadie más. Salimos un poco tarde y llegamos a las 10 a.m., estaban ya al evangelio. Moguera es el Monte santo de Burundi donde los PP. Blancos quisieron empezar a misionar y lo pagaron con sus vidas. También mataron por esta zona a bastante gente el año 1973, según cuenta la hermana Carmen: “Vi camiones pasar, chorreando sangre de los cadáveres que llevaban, vi cómo se mataba en las colinas, vi llegar helicópteros con heridos a la clínica y no dábamos abasto... ver un soldado herido era algo ¡¡paralizante!!”, (es la palabra que emplea). “Hay cientos de ellos enterrados en las faldas de los montes cercanos a Muguera, al pie del río donde hacían con excavadoras, traídas para construir una central eléctrica, fosas comunes para enterrarlos”. Entre los PP. Blancos que mataron se encontraba el que escribió en francés uno de los libros más interesantes sobre el desarrollo de Burundi. Por el camino vimos mucha, mucha gente camino de Muguera. Desde los árboles nos miraban abubillas coronadas... , el otro día hasta pude contemplar el paso de una bandada de ellas... De pronto vemos a uno que pasa en una bicicleta fabricada por entero de madera, (¡!) y peregrinos con cañas de azúcar de bastón, no sé si para chupar de ellas de cuando en cuando o para apoyarse solamente, y todo esto en medio de una inmensa polvareda. Una vez al pie de la colina fuimos ascendiendo despacio, entre la gente, en una especie de zigzag. Las mujeres al subir se balanceaban de un lado a otro con una cierta gracia. Algunos resbalaban y se caían debido a la hierba aplastada y deslizante. Los demás se reían… ¡Cómo lo celebraban! El calor era abrasador. Tomé algunas vistas con la super 8 y me acerqué hasta el altar: Concelebraban cinco obispos negros con otros muchos curas. Los obispos, según me dijeron, era el de Gitega: Makarakiza, el de Bururi: Budurira, (el de Ruyigi llamado Ruhuna no estaba), el administrador de Muyisiga llamado Mpungu, y faltaba el de Ngozi cuyo nombre olvidé. Al administrador no lo hacen Obispo, creo, porque no tiene ninguna licenciatura o algo así. Cosas de la curia Vaticana. Algunos de ellos hablaron, duró todo hasta las 12, 30. También habló el nuncio de Roma, pero sorprendentemente no pronunció ni una sola frase en kirundi. Me dio pena y vergüenza ajena… Estos nuncios…¡qué poca psicología! Habló luego un representante del Gobierno en Muguera que también asistía al acto, bastante mal trajeado y peor calzado, por cierto. Dijo entre otras cosas algo así como que... “cuando estuve en Europa me preguntaron si había cristianos, les respondí: Tantos como hierbas”. Veo que aquí la gente no tiene prisa para nada. Finalmente habló el gobernador saludando al UPRONA (partido del Gobierno) con los tres dedos en alto. Hubo algún aplauso, pocos. Le entendí que hablaba de brujas, no ir a los brujos…. “En Moguera nos han enseñado a leer. Ir a brujos sería volver a la ignorancia”. Mientras hablaba veía los pies de un anciano, negrísimos, terriblemente arrugados y secos… algo así como pezuñas de ganado... , algunas caras me parecían de un gran parecido a la cara de los monos, serían imaginaciones mías. Vino luego la presentación de los Obispos entre aplausos. Presentaron a Paco el ordenando a toda la nación. Paco, como dije, es el cura negro que estuvo formándose en el Seminario de Oviedo. Había coches del cuerpo diplomático. Saqué la cámara y filmé a la gente cuando se iba. Luego visité la cueva y la Virgen. Es una réplica de la Cueva de Lourdes. En el suelo encontré una cajetilla: un cuerno con tabaco y un palo para meterlo en la nariz y estornudar. Es costumbre muy común aquí entre los viejos. Por los árboles ardían en botes clavados lámparas que alumbran con aceite. El lugar viene a ser aquí como su Santuario nacional. Comimos con las monjas de los PP. Blancos. Nos sirvió Mariví. Me preguntó si era cura y por qué no me quedaba en Burundi. Es la segunda vez que me lo insinúan, la primera vez fue la hermana de Blanco Piñán. No sabía que esta Mariví era monja, ni me lo imaginaba. Hablamos de los vaqueiros de alzada y de sus costumbres, las citas de Sánchez Dragó a propósito de sus orígenes, les conté el concepto que tienen de ellos, la anécdota de cuando bajaban en el camión estando prohibido por la guardia civil y al detenerlos el chófer asombrado dijo: “Pero si estos no son gente, ¡son vaqueiros!”, se rieron. Conté también lo del apellido, la viga o inscripción del suelo “de aquí no pasen los vaqueiros” en la iglesia de Soto de Luiña, o la historia de aquel que al regresar de la fiesta se puso a dormitar sobre el llar y le cayó al fuego la montera. Cuando llegó el padre y lo vio se enfadó recriminándolo: -¿No son las noites bastante tchargas pa que tú vengas a dormire aquí, al pía del tchar, hijo de outro padre? A lo que el hijo replicó: -Sí, pa, son tchargas pero son estreitas. Feli estaba a mi izquierda y se reía. Había otros dos curas más, uno llamado Carlos y tres tíos de José que vinieron de España a visitarlo. Los tres están en el Ministerio de Agricultura y uno de ellos con un pie para entrar en la Moncloa (!), así me lo dijeron. Luego tomamos café. Un cura de barba, con los pies llenos de polvo nos dijo que había dejado el coche averiado, se trataba de una Toyota japonesa que aquí están a la orden del día y son, por lo visto, las que mejor resultado están dando junto con el escarabajo alemán. Dijo algo y luego soltó un rotundo ¡joder!, inmediatamente su tía lo corrigió entre asustada y sorprendida: “¡Oye!, ¡a ver si hablas bien!”.

 

(Nota de prensa  "Burundi: Jubileo en el aniversario de la consagración del país a la Virgen .-

Una multitudinaria celebración dio inicio al año jubilar el 15 de agosto 2011.-BUJUMBURA, jueves 18 de agosto de 2011 (ZENIT.org).- Miles de fieles participaron en la celebración del jubileo de oro del santuario mariano de Mugera, situado en la arquidiócesis de Gitega, y del cincuenta aniversario de la consagración de Burundi a la Virgen María, Reina de la Paz, el pasado 15 de agosto. La celebración dio inicio al año jubilar, que durará hasta el 15 de agosto de 2012, informó a la agencia Fides el secretario general de la Conferencia Episcopal de Burundi Lambert Niciteretse.

Los obispos del país, el secretario del nuncio apostólico en Burundi, cientos de sacerdotes, religiosos y religiosas y el segundo vice-presidente de la República en representación del Gobierno de Burundi, participaron en la fiesta.

Numerosos fieles de las ocho diócesis del país peregrinaron a Mugera, donde se celebró una vigilia de oración y muchos recibieron el sacramento de la reconciliación. La misa empezó a las diez y estuvo presidida por el arzobispo de Gitega, monseñor Simon Ntamwana. El prelado explicó que la Iglesia de Burundi ha elegido el celebrar el jubileo de oro del Santuario de Mugera, para conmemorar la consagración de Burundi a la Virgen María, Reina de la Paz, en 1961.

En aquel momento, Burundi se preparaba para la independencia, y el cambio del sistema político asustaba a los habitantes del país.

Para evitar la violencia, los obispos escribieron, el 3 de junio de 1961, una carta pastoral invitando a los fieles a reunirse en el Monte Mugera el 15 de agosto, en el santuario mariano, para consagrar Burundi a la Madre de Dios, Reina de la paz.

Desde entonces, Mugera se convirtió en el primer santuario mariano de Burundi. Cada año miles de fieles peregrinan allí y agradecen las gracias que Dios les ha concedido por la intercesión de la Virgen María.

En su homilía, el obispo de Ngozi y Presidente de la Conferencia Episcopal de Burundi, monseñor Gervais Banshimiyubusa, destacó la función de María en nuestra salvación y dijo que si nos refugiamos bajo su protección, tendremos la paz que proviene de su Hijo. Al comienzo de la misa, se leyó el mensaje enviado por el prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, monseñor Fernando Filonique.

En él, se destacaba que la consagración a la Virgen es la expresión de la fe creciente de la Iglesia en Burundi, de su deseo de refugiarse bajo la protección de la Madre del Cielo y de ser guiada a través de Ella por su Hijo Jesucristo")

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Poco después nos dirigimos a pie al Seminario. De regreso trajimos algunos chicos que vinieron cantando cánticos a la Virgen, luego hablamos de Garralda y de los curas separatistas, del equipo de Lorenzo, del archivo audiovisual de Miranda, etc. Entramos en Gitega y cambiamos de coche: Luis y Orlando siguieron en dirección a Bujumbura en la Toyota, nosotros en el Volkswagen, o como se escriba, a Ntita. Nos detuvimos a tomar café en Ñavirava: en esta misión pasó Ángel cuatro meses largos, según me dijo; ahora está un cura que salió hace poco y el comentarista tan agradable que hace de traductor. ¿Está resabiado contra Oviedo? Lo sacaron de dar clases para sustituir a Ángel. Veo una campana en peligro de caer. Me dicen que para los burundeses el aguacate y los papais es su grasa vegetal... Dos parejas de cuervos planean sobre la iglesia, por dentro es preciosa, toda de ladrillo. Tiene unos 30 m de largo y su estilo se ve que es el inconfundible creado aquí por los PP.  Blancos. La obra de estos hombres tanto con respecto a la lengua, como a la cultura como a la arquitectura como a la labor misional es impresionante. No los conocía. Cada día los admiro más. Creo que Burundi nunca les podrá pagar esta labor.

Al llegar a Ntita nos encontramos con un misionero italiano de Ndava o Dnava? con monijtas y seminaristas hablando en francés. Cuando terminamos con ellos yo me puse a arreglar la máquina de cine que tienen en la misión; y la hice andar, e incluso alumbrar... pero la película debía de estar rebobinada al revés que no había modo de hacerla caminar. Cenamos. Éramos pocos. Sor Mª José está en cama de artritis en las rodillas. La sobremesa versó sobre el Bron de los caldereros de Miranda y los chistes de Don Antonio (q.e.p.d.) el párroco de Santianes de Pravia... , v.g.: cuando le dijo en un bar a un blasfemo que vendiera el culo porque todo lo hacia por la boca, cuando se metía con los castristas de Santianes, o sea los de izquierdas, al frente de los cuales estaba un maestro, cuando un alambre de teléfonos que atravesaba la carretera le quitó el sombrero y.. ¡lo que echó contra la telefónica por aquella boca...!, cuando fue al médico alumno suyo Paco Cabal a que le mirara el corazón porque llevaba un tiempo en que le habían diagnosticado un soplo: primero auscultó él al médico cuando este le dijo: Mire, mire primero el mío, don Antonio... Y él oía: pum, pum... Ahora escuche el suyo. Puso el aparato sobre el suyo … Y el mío sonaba: Pum…fhummm, pum...fhummm.

-¿Qué es esto, Paquín del alma?

-Un soplo, don Antonio, un soplo, lo que usted tiene es un soplo...

-¿Un soplo? Si yo no soplo nada... hasta me cuesta respirar...

–No es eso, don Antonio, es una enfermedad que se llama también insuficiencia mitral.

- Ahora sí que me mataste...

–No se asuste... eh... que eso no es de muerte... puede tener arreglo...

–No es por eso, Paquín, yo nun tengo miedo morime, ye que si tengo insuficiencia mitral ya nun puedo ser Obispo...

Creo que he contado varias veces esta anécdota... No lo recuerdo.

Echan en falta al perro. Ya vendrá. El humor es imprescindible en estas latitudes. Con humor se solucionan mejor los problemas... Si logras hacer sonreír en un sermón, la atención ya ha sido captada, lo demás depende de tu celo y de tu vida interior. Aquí hablan de piltra, trena, apanar... Es bron y sin saberlo lo repiten con frecuencia, sobre todo Ángel. Habría que ver qué relación tiene con el español y donde lo aprendieron... es una jerga popular muy común por lo visto. Estoy bastante cansado. Antes de acostarme recuerdo algunas palabras que copié: Turike banugue: hasta mañana (lo dice un inferior), umuginga: espabilado, umuganga: médico. ¡Turike banugue Mukama! una hermosa oración en kirundi. Así ya puedo rezar algo de memoria. Kwashiorkor es la enfermedad de la desnutrición, tan común entre estas gentes sobre todo entre los niños. Tengo que informarme sobre ella. Preguntaré a Teresa...

 

Día 16, jueves. Boda en Gaseñi. La carretera es mejor que otras. La razón es que el administrador es de allí. Al pasar sigo viendo trabajar únicamente a las mujeres; de vez en cuando a un hombre. En las bodas, a la mujer se la compra o se la cambia por una vaca o por ambas cosas, dinero y vaca. A la mujer la llaman la vaca de dos pies para distinguirla del animal que es la de cuatro.  Si no tienen dinero en la familia o clan del novio el padre tiene que volver otro día... , nos lo cuenta Encarnación. En Gaseñi antes había una iglesia que estaba toda apuntalada, hasta que José Manuel, un misionero que estuvo aquí antes, levantó la actual con un proyecto de un P. Blanco español. Es hermosa, me gusta. Tiene adosada una casita con dos departamentos: dormitorio y lavabo (en el dormitorio se ven unas mantas sobre unas esteras de las que antes de acostarse hay que espantar las lagartijas) y una sala de reuniones donde cuando cae el pedrisco dice Angel que entra por las rendijas entre las uralitas. Hay en la parte de arriba un saloncito para reuniones Y un W.C. Saludamos a la gente. La boda es de un viudo.  Preguntan por qué y para qué voy yo. Angel les contesta que porque tenía que venir. Y quedan satisfechos. Es uno de sus argumentos: ¿Porqué dibujáis este círculo en la cerámica? le pregunté yo un día a una batwua. Por toda respuesta contestó: Porque sí... Parece ser la suprema y definitiva respuesta. A medio sermón la novia se levanta y se va. Asombro por mi parte. Miro a la gente. Más asombro aún: nadie se inmuta. Veo a la novia traspasar el umbral de la puerta y alejarse. Ángel sigue hablando como si tal cosa.  El novio, que sigue sentado igual que estaba ella, en un banquito pequeño, apoya la cara en su larga mano blanca por dentro, y mira de reojo. Al cabo de unos momentos vuelve a entrar. Respiro. Al terminar pregunto a Angel por qué se fue la novia a mitad de misa y él me contesta: Salen a escupir o a mear, lo hacen siempre, nunca tienen reparo ninguno en repetirlo y no le choca a nadie.  Al salir les saqué una foto, dentro hice dos diapositivas. Un sordomudo tejía con rapidez frente a la puerta del templo una especie de tapete con hilos de colores; hace sombreros y cosas así, me quería vender el tapete por 400 francos, luego por 300. Es de lo que vive. Pero ya tengo unos cuantos. Al regreso saqué más fotos y filmé un hermoso árbol que aquí llaman umurinsi, es el árbol totémico de Burundi. Quise retratar a un chaval debajo de él pero se negó si no le daba dinero. Creo que es una cultura que está tocando su fin, todo se compra, todo se vende ya, el único dios es el dinero, ¡Akafaranga, tuviririkigongue! Como aún necesitan pocas cosas pero esas cosas sólo se adquieren con dinero que a veces se puede conseguir sin trabajar, la sociedad deja de ser hospitalaria, la hospitalidad no conduce a nada pues no es productiva económicamente hablando, y se hace terriblemente egoísta. Recuerdo que Ricardo, un alumno alfarero de la escuela de cerámica de Miranda, en una reunión que tuvimos con los jóvenes, me decía al citarles el ejemplo que nos dan las hormigas en cuyos hormigueros ni hay huelgas ni paro, ni inflación... “es que no usan el dinero”. Y aquí se ve que es verdad. Por algo Cristo lo llama mammona iniquitatis. Cuando aparece en el horizonte el dinero, ya se trate de Iglesia, de Religión, de política o de cualquier tipo de asociación... sea de la ideología que sea,  se viene todo abajo. De regreso de la boda y después de desayunar llegaron dos curas negros, uno es profesor, el otro es de Ñavirava. Comentamos: ellos que no hay por qué guardar el stablisman, que no podemos volver a la época de Recaredo (todos dicen Constantino cuando quieren atacar a una iglesia aliada con el poder civil; este cura en cambio se fija en el rey visigodo; no está mal), que la Historia o se aprende o se repite, hay que enseñar  a estas gentes a no repetirla... Luego llegan unas monjas en una ambulancia... una viene para quedarse, las otras para seguir, trabajan en una leprosería. Mas tarde llegan los dos misioneros de Ñangua: Alfredo y Roberto. Mañana quería ir a verlos. Con Roberto, al que encontré en Bujumbura el día de mi llegada, y que es un cura filósofo, poeta, con una cierta conflictividad interior y una vitalidad que rebasa el recipiente ideológico del misionero, mantuve una discusión, mas bien un diálogo, sobre Orlando y sus ideas, sobre el ateísmo, la fe, la increencia y no creencia, etc. Nos entendemos a pesar de su espíritu crítico. Después de comer volví a manipular con la máquina de cine y logré ponerla en marcha. Mientras tanto Angel llevó una catequista a Kitega. Al entrar de regreso, apenas lo vi y ya desapreció, me pareció que venía como congestionado y nervioso.  Volvió al cabo de un rato.  “Pensé que no llegaba nunca... tenía unas ganas de cagar…”, así me lo plantificó, sin mas perífrasis ni eufemismos. Me reí con él un rato. Probé los ibichumbu. Escribo estas notas a las 11. Estuvimos con las monjas contando chistes: el del calderero... “por las asas y lo de arriba no te van a dar nada, pero por el c ... mucho”, el de los aviones nacionales que tiraban ladrillos: “Tiran una bomba, te escondes tras de un suco y te puedes librar de la metralla... , pero un ladrillo cáete en la cabeza y jódete”, algunas anécdotas de Bedia ¡tiene tantas!, el chiste de los panes y los peces: “eso lo hacía yo... Con los que sobraron del año pasado”, el del gallego que ve una representación de la Pasión. Cuando azotan a Jesús va diciendo: “Mal feito, mal feito...”. Pero al año siguiente en vez de eso dice: “Túvoche ben, túvoche ben... Ya le fícieron el año pasao lo mesmo y non escarmentó”. Luego charlo con Ángel de lo bueno que sería morir sin dinero, del voto de sinceridad, decir lo que pensamos, actuar en consecuencia con lo que somos. La anécdota del poeta Paco Brines: “Dios hizo una cosa mal... no habernos hecho transparentes, de cristal, así no habría engaños, el mundo sería otra cosa... Lo terrible es hablar con alguien que no es sincero”. En efecto, a mí no me inquieta el qué dirán sino el qué pensarán...  Finalmente recae la conversación sobre Norberto y el tractor, cuando lo lleva tal parece que encontró su lugar. Un día me acompañaba en coche, íbamos escuchando una sinfonía de Behetoven, aquella música ni le inmutaba; pero en esto pasó un camión de doce ejes a nuestro lado y mirando con unos ojos como platos y abriendo los dedos de ambas manos inmensamente me rogó: Apaga, apaga la radio un poco... , escucha, escucha... Y se quedó ensimismado oyendo el ruido del motor... Entonces yo le dije: “Oye, Norberto, tenías que poner en la iglesia un motor de explosión para acompañar el canto en vez de un armonium...”. Ángel se reía a su modo, con su típico y sonoro ijijií. Me dice que la comuna paga 72 francos a los catequistas por la venta de árboles, arriendo de tierras, etc. y los misioneros 80. Hay tres encargados en cada colina y todos pertenecen al Consejo parroquial. Cuando llega un regalo de seis huevos es que algo están preparando o pidiendo...  “este huevo pide sal”, solía decir mi madre. Algunos son los capitostes de la colina como sucede con los de Gaseñi.  Dice  Angel que el perro de la misión está loco, “está como una cabra, le falta el control, pero vale por tres guardas, hasta come ibichumbos (pienso si se dirá maibichumbo... pues me dicen que la partícula “ma” se usa para los plurales). Palabras a recordar hoy: ibichumbo: boniato o patata dulce, también ¿selva?, upuyehgegui?: de dónde vienes? amatírixa: ventanas (ama: plural), urribajo: tablón, umurinsi: árbol totémico.

 

Día 17, viernes. Misa, asiste una hermana nueva.  Pasé toda la mañana casi, arreglando grifos en el Hospital. Hay cantidad de herramientas en el taller de repuestos, en el que leo un letrero a la puerta que dice: koresh ib'guerge: trabaja seguro. Saqué una película y varias diapositivas en el hospital durante la operación de una mujer negra mayor, que tenía una enfermedad que Teresa me dice se llama recinhausen.  Era impresionante ver tanta carne viva/muerta. A través de la ventana se veía, casi de espectadora, una vaca. Luego estuve una hora con Angel charlando sobre la identidad sacerdotal y llegamos a la conclusión de que lo primero es solucionar los problemas que tenga el cura o ayudar a que se los solucione, porque si tú no tienes paz ¿cómo demonios vas a darla? hay que cumplir con la caridad por encima de todo: trata a los demás como quieres que te traten a ti. Yo debo hacerlo en mis discusiones, eso es lo que pienso. Salimos camino de Ñangua. Es una carretera infernal. Van José y Josefina. Nos reciben Alfredo y Pedro, un italiano llamado Rimo, muy hablador y parlanchín y Matilde la homenajeada, una monja negrita de la Caridad, y otros dos más. Comimos pizza, sopa, carne con patatas fritas y pastel. Café. En la sobremesa salió el tema del acordeón. Roberto toca la guitarra y la armónica con bastante maestría y Pedro el do-re-mi muy bien. Más aún, se podía decir que son unos virtuosos del instrumento. Yo debería esforzarme en ensayar y manejar el acordeón mejor para casos así. Luego hablamos largo y tendido sobre los medios de comunicación, Marschal Mac Luhán, la radio tiene su lenguaje, pero la TV abusa metiéndose en el terreno de la radio que debería ceñirse sólo a lo inmediato y en directo, el periódico es el que paga el pato pues es su labor la noticia elaborada y el comentario. Fuimos a ver el poblado batwa para trabar contacto con las alfareras. El ideal sería ir un jueves que es el día que cuecen. Hacen la alfarería el miércoles por la tarde, la dejan secar al sol y la cuecen para llevarla de inmediato al mercado. Día 17 de agosto viernes (continuación). De Ñangua vinimos de noche. A Luis se le paró el coche por el camino unas 12 veces. ¿Es que calienta demasiado? Me trajo de Bujumbura las Revistas “Que vous ensemble?”. Le di 2.000 francos. Trajo también 20 paquetes de medicinas y de ropa. A Alfredo le atacaron las infunchas en los pies desde que llegó a la misión y le duelen tremendamente. Charlamos sobre algunos aspectos de este país. Me voy enterando de oídas y porque otras veces lo veo o leo de algunas cosas: Los jóvenes y los niños de aquí tienen una alegría desconocida en Europa, con infunchas y todo. Las noches de este país son ¡asombrosas! Me asomo al patio, escucho..., las sombras son inmensamente negras... y a la vez brillantes. Los nativos ven en ellas perfectamente, mejor que nosotros, acaso por costumbre heredada. En noches de luna llena he visto a los niños jugar a la baraja en los claros del bosque de eucaliptos. Es un país rico, pues pueden lograr en un año hasta tres cosechas de judías que es un alimento -dicen- completo: desde octubre a enero, desde febrero a junio y desde junio a setiembre. Abunda el níquel, pero no es posible aún la explotación. Se podría hacer medio país regadío pero parece ser que no tienen interés por estudiarlo y llevarlo a la práctica. La mujer es la que sostiene al país. Si la ONU envía 20 millones de francos para ayudas 15 millones desaparecen no se sabe por donde, o sí se sabe... pero nadie lo denuncia. Después de cenar se procede a abrir los paquetes que trajo Luis de Bujumbura: Los de Oviedo traen todos alguna sorpresa, los de Ribadesella menos. Es una auténtica fiesta. La ropa que envían se prepara después en el taller de la misión, y se da -aparentan que la venden- a los nativos, pero rodeando estas entregas de una gran importancia, de lo contrario si se reparte a voleo y sin planificar sucedería lo que pasa en algunas Cáritas de Asturias: lo cogerían y lo tirarían a la media vuelta. Creo que a la ropa le llaman algo así como boco boco? Mientras Luis dormitaba, acaso cansado por el viaje, todavía charlamos con Orlando y Ángel sobre los Premios Nobel, sobre la muerte de Neruda, el Quijote, (el prólogo de la II parte donde habla del hombre que llevaba la piedra sobre la cabeza), Jorge Guillén: la luz que entra por la ventana. Hablamos de Avelino y de su sermón en El Fresno: “…como caballeros andantes por los caminos polvorientos de Castilla que llegaban al atardecer hasta el castillo para rendirse sumisos a los pies de su, su… (aquí se le iba la memoria y era incapaz de encontrar la palabra, así que seguía repitiendo:) ...a los pies de su... , de su..., (y remataba la frase así:) de su señorita”. Una señora que lo escuchaba en el coro se acercó a mí y me dijo al terminar: Este cura habla muy bien... pero tiene unas “caídas de final” un poco extrañas ¿verdad?  Movía la cabeza al decir lo de “caídas...”. Conté lo del ladrón que le echan mano en Vegadeo, la Guardia Civil le da una gran paliza, de modo que lo dan por muerto, viene el médico y demás... Al fin despierta… Expectación en torno. Entonces él incorporándose y mirando en derredor dice: “Jo-bar…, nunca me dieron una paliza tan grande... tan grande... como una que recibí una vez en la cárcel de Tineo...”. (¡Pa matalo!, dijo un guardia). Salgo al  patio. Miro otra vez al cielo estrellado, llueven estrellas ¡cuántas... , cuántas... ! Es muy de noche en África, y la noche es más noche cuando se mira a distancia. (Casi me sale un poema, que viene a decir: Vengo desde la luz, que diga, vengo desde el ocaso, midiendo paralelos, cruzando meridianos. En el fondo del alma un reencuentro de hermanos. Tengo estas tardes todas pegadas en mi albun. Hoy empiezo a archivar noches del altiplano... Y el alba goteaba agonizaba temblorosa en mis manos...).

 

Día 18, sábado. A medianoche tuve que andar detrás de una pulga que me dio bastante la tabarra. De todas formas dormí mal pues los perros me despertaban con sus desaforados ladridos cada poco. No sé qué les pasaba. Hoy la misa tuvo lugar a las 8 en vez de a las 7, 30 debido a que iba a tener lugar la boda de un soldado; estos, aunque los misioneros fijaron para el matrimonio de todos un día al mes, buscan mil disculpas para casarse en pareja solitaria. Casi no se distinguían los novios entre la gente. Ya aprendí a cantar algo en kirundi: v.g. el sanctus: Mukama, mutagatifu... Es una lengua que me encanta, lástima que no la sepa mejor y que no haya podido estudiarla más a fondo. Desayunamos a las 9, 30 con Josefina la que está en el Sur y estuvo en Ruanda anteriormente: lleva 6 años en misiones, entiende algo de kirundi pero habla poco y quiere hacer en Bujumbura un curso de 4 meses. A los superiores les pasa un poco lo que a los Obispos: se fían de cualquier cosa: el kirundi se parece al idioma de Ruanda pero no es igual. Charlamos. Conté algunas de mis anécdotas como cuando me despisté y me olvidé de que tenía una boda. De casualidad me encontró don Santos, el cura de La Carriona, en Avilés. Cuando me lo dijo pensé que alucinaba. Subí rápidamente y al llegar estaba la novia desmayada en la sacristía. Para más inri aquel día hacía viento. Mientras estaban recibiendo una lluvia de arroz después de la boda a la entrada del templo se desprendió la cruz de hierro de Santo Domingo que está en la hornacina de la torre y cayó entre los novios... ¿¿?? No sucedió nada, pero un invitado entró pálido a contármelo a la sacristía. Yo salí, miré a la gente y luego dirigiéndome a los novios les dije: No es nada, tranquilos. Todo está previsto... Acabáis de casaros y el Santo os envía una cruz un poco pesada, pero él os ayudará a llevarla... Tomé la cruz, les sonreí con toda naturalidad y volví con ella para la sacristía. ¿Qué otra cosa cabría hacer? Salió también el tema de algunos curas y de sus exigencias matrimoniales, etc. Luego Luis se puso a arreglar la junta del filtro del motor del coche que estaba rota: le hice una de goma de cámara de coche y sirvió: ya no perdía aceite. A los novios les dan una estampa (dos novios, nietos incluidos) y un ejemplar de un devocionario dándoles al tiempo la enhorabuena por la boda. Umutsi mukuru muitsa (... gran día). Salí a dar un paseo al lado del Hospital: vi cómo fabrican una  vivienda: hacen cimientos de piedra, luego hacen adobes de barro en moldes de madera y los secan al sol quedando bastante duros, sacan el barro de un pozo excavado al lado de la casa y lo amasan en otro pozo contiguo. Los niños del hospital, con sus barriguitas muy hinchadas, son punto de mira de muchos curiosos que merodean. Aquí no suelen pasar hambre debido a las habas y a los boniatos (gui-chumbu) que les dan en abundancia a no ser que sea un año de plaga, como sucedió el año pasado (1978) en la zona de Ñangua. Me encontré con Roberto el cocinero (le llaman Roberuto), iba con un catequista a tomar una botella de cerveza (ichupa). Han venido a la misión dos monjas, francesas al parecer, aunque una habla inglés, para quedarse aquí: esta es “alta y delgada como su madre”, la otra tipo americano. Después de comer leí un poco y dormí la siesta, creo que la necesitaba, leí los números que me faltan de la Revista Que vous en semble? me falta el 1, el 2 y el 17. El 9 estaba repetido. En el 1, hablando de literatura sobre Burundi, cita varios trabajos: unos del Obispo de Ngozi, creo que es ahora el que está ahora en Gitega, Pedro Andrés Makarakiza: La dialectique des barundi. No cita año y la revista es del año 1968. Hay otro de un sacerdote, l'Abé Jean Baptiste Ntahokaja: “Le verbe et ses changements imposes por les temps et les modes en el kirundi. Del Padre B. Zuure cita dos obras: L´âme du Murundi” y “Croyances et practiques religeuses des Burundi”. Del P. Menara cita: una gramática, y otra que es la que leo del P. F.M. Rodegem: “Precis de Grammaire rundi” 1967. Editions scientifiques, E. Story-scientia, S.P.R.L. Bruxeles-Gand. Veo que este Padre tiene muchas más obras: Iniciación al kirundi, Diccionario, etc. (Aquí incluyo en las notas un mapa que dibujé de la parroquia de Ntita con todos los pueblos y colinas, y una línea verde que denota los límites de la Parroquia que son: con Ñangua, Ñabiraba, Makebuko, Bukirasazi, Ndava...). Así mismo el P: Rodegen prepara 14 tomos en colaboración con el Patrimonio cultural de Burundi que consta de los siguientes temas: I: Introducción a las estructuras culturales, II: Cultura material, III: Vida social individual, IV: Estructuras sociales y políticas. V: Vida intelectual... De estilo oral, o sea una recopilación de la tradición oral: VI: Fábulas (100 pp.), VII-a: Cuentos y leyendas (160 pp.), VII-b: Bestiaire (215 pp.), VIII: Fábulas. IX-a: Rondas populares, IX-b: Epitalamios, X: Cantinelas y cancioncillas, XI: La risa y el humor, XII: Poesía: églogas y canciones de cuna, XIII: Canciones de gesta. XIV: Poesía épica.

También tiene en preparación con J. Sewalle (1967) (creo que al escribir yo esto estará ya publicado): Plantas medicinales de Burundi, Nombres de plantas ruandesas, y Amuletos de Burundi. Tiene muchos trabajos a multicopista sobre todo de gramática, leyes y sabiduría burundesa, creo que todos estos libros se podrán encontrar en Bujumbura en el Seminario de los PP Blancos, Gran Seminaire (apartado) B.P. 850. Bujumbura. Burundi, Africa Central. Procuraré preguntar al regreso. Aquí cita la librería CORDAC y la librería evangélica que desconozco dónde se encuentran. Todos estos datos están en el nº 1 de la Revista citada, y en la gramática que me prestó Luis Argüelles.

Se ha quedado ahora toda la misión anclada en el silencio y en la soledad de la tarde, no adivino dónde puede estar la gente. Me gustaría salir pero no veo modo. Ni Luis ni Ángel andan por aquí, suenan al fondo jugar al fútbol; las monjas están merendando. La silueta del eucalipto del centro de la misión se recorta majestuoso a través de la cortina en el cielo medio nublado pero con una temperatura ideal. La charla de sobremesa en la cena fue acerca de la gente que mendiga. Conté lo de Silverio y la gitana. Orlando interviene: Para mí el que me viene pidiendo lo pierde todo. En Burundi se dice: “Si no tienes a quien pedir no tendrás sorgo”. Después de un rato Orlando pide no sé qué a Ángel sin recordar lo que había dicho poco antes y, claro, se le vino abajo el argumento. “Cada uno debe tener lo suyo”. Sor Teresa hizo hoy tres operaciones: ayer operó a la chica del tumor en una nalga, esta tarde practicó una cesárea: me comentó: “los niños nacen todos blancos, se vuelven negros después, lo mismo que los blancos nacen amarillos y a los tres días recobran el color normal”. No lo sabía. Mañana iremos a Muyuga con Ángel a decir dos misas, hay que salir a las 7,20 de la mañana. Esta tarde después de merendar salí a dar un paseo con Orlando. Sentí no haber podido filmar la cesárea que hizo Sor Teresa. Visitamos a un niño enfermo que Orlando decía que eran ascárides o lombrices y resultó ser apendicitis: el niño se quejaba al tocarlo: tenía la tripa rota y las heces por el vientre, con obstrucción, etc.  El padre es un negro de mediana edad, lo estaba velando a su lado en un silencioso recogimiento, estaba leyendo el Evangelio, levantó dos veces los ojos del libro, no dijo nada, era conmovedor. El niño tenía cara de esqueleto como los que se ven por las revistas. Fuimos hacia el río Robironsa a través de los rugos: había unas vistas de impresión. Nos encontramos con una chica junto al Hospital, luego con un chico bien vestido junto al rugo: estaban censando la población; malo... no dejan ver lo que hacen, se muestran muy recelosos.  Debo tomar vistas desde aquí: es una buena panorámica de la misión. Al regreso entramos en el chigre de Alfredo. Son cuatro palos cubiertos con ramas y un tablón de mesa con otros dos a modo de bancos. Había cuatro negros bebiendo cerveza ¡cómo les gusta! hablando del nombre de la bebida... nos miraban y se reían. No pagamos. Orlando le dijo a Alfredo: pago mañana.  Me dio vergüenza pues en la mirada del chigrero no sé lo que vi, desde luego asentimiento y satisfacción ninguna. Al salir miramos a ver si veíamos la Cruz del Sur, no la encontramos. Luego volvimos a visitar al niño enfermo. Vi las incisiones que le había hecho el humufumu o brujo para curarlo, a veces se las hacen las viejas. Me entero de que las mujeres que veo continuamente con una gran olla de barro a la cabeza es que van a vender cerveza a los cruces de los caminos donde a la par que esperan  se dedican a contar y trasmitir la historia de cada día, así como las viejas tradiciones y refranes del país. El refrán es su código y su ley, y es difícil hacerles pensar de otro modo. Cuando llevan unas hojitas sobre la boca del cántaro esa cerveza no se vende, esa es para regalo. El regalo se pide, incluso cuando se invita a una fiesta. Es algo así como en España pero allí (en España) se hace de modo más ladino y se da ya por hecho. Cuando se pide parece mal. Vi también cómo comían habas con patatas, y en otro recipiente los guichumbos: todo a puñados, todo con la mano que meten todos al alimón en la olla de aluminio. Se ríen con Orlando, acaso porque lo que les dice les quita ciertas represiones y tabúes que dice él que tienen, y Orlando en ese campo (sexo, religión, moral...) se despacha a su gusto y sin miramientos. Recogí algunas palabras: Isaha: hora? ibichú: nube, amabullé: piedra, ixemi: dedo?... (debo confirmar algunos significados). Me impresiono siempre que recuerdan la matanza de 1973 a manos de Michombero: 300.000 hutus, muchos enterrados en un prado bajo una cruz, las excavadoras junto al río que pasa por Muguera con las que practicaron pozos donde tiraban a los niños hutus por carecer de balas para fusilarlos, los mataban con bombas y luego, muertos o no, los cubrían de nuevo con la tierra excavada... ¡pavoroso! mataron a 19 curas, y a muchas monjas negras que llevaban para asesinar hasta la fosa donde las iban a enterrar, iban como corderitos, ninguna protestaba... A un catequista, me dijeron el nombre... no lo recuerdo, le mataron cuatro hijos...

 

Día 19, domingo.- Desayunamos temprano y salimos para Gaseñi. Se olvidaban los avisos. Pensábamos ir sólo a Muyuga (sucursal) pero hicimos las dos... a medio camino en Ntita. En Gaseñi la misa fue cantada, yo repartí la comunión: umubiri wua Cristu, luego tras la misa fuimos a un rugo a llevar la comunión a un anciano enfermo que estaba sentado sobre una estera, tenía reloj de pulsera y estaba cubierto con una manta. A través de la ventana se veía una camilla y una colmena cilíndrica, de esas que cuelgan de los árboles.  Atravesamos el ibitoque, se veían casas en construcción con adobes y tejado de palos trenzados. Algunos copian ya de los PP. Blancos la colocación de ladrillos. Vi en misa a los novios del otro día. Luego el "nacacáruka" o saludo, “Turavon neve, tura suvira...” y por el camino de regreso contemplamos posadas en los árboles abubillas cornudas. Camino de Muyuga, que es la primera vez que visito, la carretera de tierra se transforma es una nube de polvo, luego la arboleda de eucaliptos... pienso en una foto a través del espejo retrovisor... más nubes de polvo. En Muyunga hay sobre todo niños. En la sacristía leo un cartel sobre el UPRONA: ser honrado, no robar, tener 18 años, ser del partido...  Ángel siempre me presenta en sus homilías. Yo no sé decir más que mucarobse, y me mantengo en silencio, luego un catequista dijo al público que yo debía de ser mudo: namuragui. Te piden mil veces, de todo y en todas partes: agatavi:  cuando quieren fumar... (En Gaseñi), cargamos leña; a la salida de misa había un puesto de cacahuetes. A misa los hombres llegan más tarde. Lo que más abunda son niños, los hay por todas partes. Di la comunión. Es una pléyade de niños que destacan entre el colorido de los trajes de las mujeres, parecido a la India pero aquí menos pobreza. De regreso a Ntita el coche falló dos o tres veces. Vi tirado junto al camino de Gaseñi un árbol llamado umurinsi, por lo visto es un árbol sagrado pero lo habían cortado: los tabúes empiezan a desvanecerse. A la comida se juntaron doce monjas, se fueron pronto. Jugué al ajedrez con Orlando. Al salir a despedir a las monjas preparamos de improviso un viaje a Kinzero: Fueron conmigo Esperanza, Carmen, Teresa la médico y la otra Teresa. Al bajar vimos cómo llevaban a todo correr a enterrar en una camilla a un muerto. No esperan nada, una vez que fallece, en vez de amortajarle y de velarlo como hacen en España, aquí lo echan en el inderuso y se lo llevan a enterrar sin esperar más. El duelo dura dos meses y a los dos meses se celebra el kuruvayo que es lo que nos encontramos al llegar al rugo de Kinzero: voces, lamentos, jaleo, niños... primero estábamos indecisos si entrar o no. Es Encarna la que se encarga de las presentaciones. Por fin entramos en el rugo: miri-hué ... mirihue...? la gente parecía algo bebidilla, la cerveza se les sube pronto a la cabeza. Debe de ser por que están mal alimentados. Uno de los maestros de la misión pregunta si yo tengo permiso para sacar fotos. Encarna se adelanta y le planta cara, la familia se percata de mi situación comprometida y nos introduce en casa donde tuve ocasión de fotografiar la masiga que consiste en tres piedras en forma de llar sobre las que cuecen la comida, y también saco fotos al rito de beber cerveza por una paja. Introducir a una persona hasta la cocina en Burundi, es decir, hasta la amasiga, me dicen, es señal de mucha confianza y más aún cuando te ofrecen su canuto de madera o paja para beber cerveza por él, en cambio si lo rompen al ofrecerte la cerveza es señal de que han roto contigo. Si te meten en el rugo es ya buena señal pero mejor si te sacan una estera o una silla... entonces están obligados a darte, a ofrecerte algo y tú quedas obligado a aceptarlo: rechazarlo sería de mala educación. Tenemos que aprender mucho de esta gente. Luego fuimos a otro rugo a instancias de una señora: decenas de niños me pedían una foto siguiéndonos por entre los plataneros y las sendas. Otra de las tomas que hice en el rugo contiguo fue cómo se machaca la mandioca en el isekuro con el umusekuze. A veces lo hacen entre dos. En el rugo donde aquel día estaban levantando el duelo había un ibigega medio caído. Tengo todo el día de Dios rondándome la cabeza la música del sanctus de la misa en kirundi. Les pregunté por la piedra de moler, la sacaron de casa e hicieron una demostración de molienda de mijo o sorgo. Es el prehistórico molino manero que se encuentra en nuestros castros prerromanos como pieza de arqueología. Me hubiera traído uno de buena gana, pero... Luego bailaron delante de la cabaña. De regreso un niño vino cogido de mi mano y me pedía un bic, (bolígrafo), luego me pidió unos zapatos... todo se reduce a pedir. Encarna subió en su cabeza una calabaza que llevaba una señora. Al regreso merendamos y llegó el alcalde de las colinas a buscar líquido de frenos. También llegaron cinco o seis amigos de Orlando cuando nos íbamos. Hubo que saludarlos. Salí a pasear al monte Bugongo que significa ¿espalda? y presencié al bajar un partido de fútbol: Era una de esas nubes de polvo que a menudo se divisan a lo lejos, me acerqué: jugaban descalzos, me pareció que jugaban bien. Ángel jugaba con ellos y metió un gol. Luego le pregunté un poco extrañado cómo jugaba él con botas y los negros descalzos. Me dijo: ¿Descalzos? Es igual, tienen un callo en los pies que si te dan una patada igual te rompen una pierna... Ángel dice las cosas sin rodeos... ahí te va... En la Misión esta tarde lo pasé mal, me daba vueltas la cabeza al pensar en la carga que ocasionamos a monjas y misioneros, y protestaba para mí mismo al ver cómo Orlando metía toda aquella tropa de gente a dormir sin privarse de nada y... ¡sin tabúes ni represiones, claro! a comer, por todo lo grande, como que todo aquello era suyo...! Y se me revolvían las tripas cuando luego se reía por detrás de todos nosotros. Hay algo aquí que no encaja, la misión no debe ser un hotel, debe ser una misión, de caridad sí, de tontos y pazguatos no. Creo que no debemos perder el Norte. Me duché. Me salió algo así como eczema en el brazo... En la sobremesa hoy hablamos de Bedia, les conté mis aventuras del primer año en Tapia con los “cuentos de Pinín”, hablamos del P. Urbano, de Manolo Medio, fueron saliendo distintos personajes y anécdotas del Seminario. A título de ejemplo: aquel que solfeaba y al equivocarse iba diciendo: do, que diga... si, sol, que diga... la. Otro que quiso dar un susto a un despistao y cuando le dijo: Uhh, el otro contestó ¿queeéé? Oímos noticias de Radio nacional. Fútbol. Expresiones a recordar que he escuchado hoy: umugama (sing.), aragama (plur.), mucuri, médico importante ¿Orlando? no. Subiendo de Kinzero vi una planta parecida a una cala: amateque (están buenas con arroz).  Na muyenama: ve y trae al jefe.

 

Día 20, lunes. Nos levantamos temprano. Desayuno. Compra de patatas bien temprano, y salida para la reunión de Gitega. Cuando llegamos vimos ya que habían venido muchos curas: los había españoles, burundeses (negros, alemanes, italianos, vascos, belgas -uno de estos con bigote-, franceses...) en total conté unos cuarenta. Estaba también el Obispo Makarakiza, que es el ecónomo de la Diócesis, es un tipo como Olaizola en lo fino y bien plantao. Estaba también el Vicario que habla en los actos, y el Vicario de Pastoral. Nosotros llegamos algo tarde pero aún no habían empezado. El temario parecía interesante:

I.- Introducción, a cargo del Obispo,

a)    Encuentro de los Obispos con el Presidente de la República: la carta de los Obispos y la contestación molestó al Consejo de la Revolución, por lo visto a él no. Venía cabreado de Ruanda donde un panfleto francés los acusa (al presidente y al Consejo) de haber intervenido en la matanza del año 1972 y asegura que aún siguen en las matanzas. Les dijo que no podían escribir cartas pastorales y lo único que tenían que hacer era obedecer y no meterse en política. Esto subleva a los misioneros españoles, italianos y alemanes. Mugales contemporiza.

b)    Reparten unos panfletos con una a modo de estadística: Estadística de las parroquias y sucursales (superficie e implantación propiedad del estado o cedida por el Estado: número de cristianos, catequistas y paganos). Todo esto me huele a chamusquina. Uno de los asistentes dice: primero hay que saber lo que es un área... Hablan en francés rápido y no capisco muchas cosas.

II).- El ministerio de las parroquias tras los últimos acontecimientos: El Inama Sahwanya: reunión de encuentro. Problemas de catequistas (subvención a los yaga mukama: Habla, Señor. Alfabetización...). Problemas de la enseñanza. Que copien de España... Sois europeos y no nos entendéis... no somos tontos para ver... Si el Estado se incauta no dejarán que les hagamos más escuelas para los no escolarizados que por desgracia son bastantes. Luego los catequistas sin título se quedan fuera y a nosotros nos usan solamente para alfabetizar.  Si se enteran que pagamos en alguna parroquia surgen los conflictos...

III).- Unidad de visión, de pensamiento y acción entre los diversos grupos de obreros apostólicos...

La reunión quedó en este punto y se votó para seguir por la tarde. Comida: sigue la discusión: El Obispo asistente al Consejo me presenta ante todos como visitante y amigo de Paco... quiere que me quede en Burundi. Él está bastante enfermo. Creo que hice un poco el ridículo por no saber decir nada. ¡Cuánto lamento no haber sabido hablar francés... ! Pero a lo hecho pecho. Al Obispo lo hemos vuelto a encontrar al regreso por la tarde merendando. Le pregunté por su tesis doctoral: los dialectos burundeses, pero no era lo que yo pensaba, se trataba de la dialéctica del burundés. Me dijo: “Hice el trabajo para una revista. Me dieron 50 separatas y las repartí...”. Me habló de Don Gabino y de nuevo insistió en... a ver por qué no me quedaba. Le hablé del kirundi y que se me quedaba bastante bien en la memoria, pero acaso era un poco tarde ya para tomar este tren.

De tarde se reanuda la discusión, esta vez la encuentro más dura.

IV).- Cómo podemos envisager (considerar...) las relaciones Iglesia Estado en nuestros días... Hay que condenar las expulsiones públicamente, hacerlo por escrito o coger luego en cinta lo que se dice y se predica para que nadie pueda levantar calumnias ni acusar falsamente. Cuando aquello... (aluden a hechos pasados)  toda la Iglesia se calló... y eso no está bien. Predicamos la verdad no la acomodación. Debemos conocer a fondo la situación, para ello debemos crear un grupo de trabajo el próximo día de reunión con aportaciones de experiencias... Aquí toma la palabra nuestro Ángel, el de Ntita: Debemos ver y examinar antes 1as relaciones Iglesia Estado. No, hay que ver antes la situación existente. Eso de las “aportaciones de las experiencias...” lo dijo el alemán que habla correctamente el francés: ese estudio sería el modo de conocer la situación en la que nos movemos. Aún queda otra pregunta:

V) ¿Cómo envisageons-nous (¿nos arreglamos?) para continuar la animación de obras emprendida por la Iglesia (educación cristiana de los adultos y de los jóvenes), la asistencia médica, el desenvolvimiento económico de nuestras comunidades y pueblo? Este punto  no se tocó.

VI) Que en sommes-nous avec 1´angement des laícs dans nos paroisses? Y aún más cuestiones...

Hablé un rato con Paco sobre libros. Fuimos a una librería de un P. Blanco que fundó una orden. Luego me sugirió parar en Kieta (Kitega?) y hablar con el P. Koepens sobre esos libros y donde encontrarlos. Arreglo de coche y echar gasolina. Traemos dinero para pagar el café de la cooperativa que tiene la misión. Vengo sentado en un saco en el que hay millón y medio de francos. Cenamos. Hoy no dije misa. La sobremesa de la cena versó sobre la Universidad, sobre los libros de Lobsa Rampa y la medicina natural, la otra medicina puede ser una estafa. La Iglesia es más honrada. Quería recoger por escrito el ritual de la boda del que me habló Luis cuando veníamos de vuelta. Dejamos medio millón de francos en Ñabiraba. Estoy un poco acatarrado (también hoy aquí en Miranda  el día 7-VIII-91 a las 0,30 cuando copio a máquina estos apuntes. Se ve que  esto es congénito), estoy como con gripe (en Burundi).

Frases que recogí este día: ku que significa sobre, bu: debajo, umugenzanje: un amigo, umuganga mukuru: (sing.) Aba-ganga (plur.) Nda'bi(kui)ke banuye: me voy, adiós.

Recuerdo, una vez cerrado ya el cuaderno, dos cosas más de este día: La denuncia de Luis, y la boda. Retomo el boli y copio... Cuando esperábamos a Luis -su espera se alargaba- en la gasolinera (pasó volando una abubilla coronada sobre la Cooperativa del café donde me parece que tienen el almacén general), Ángel nos dijo que seguramente estaba hablando con el Obispo. En efecto, el administrador territorial o estatal los denunció, envió un gran dossier al Gobernador y este se lo pasó al Obispo, pero tienen miedo de que el Administrador lo haya hecho llegar a Bawaza en Bujumbura. En él se acusa a los misioneros de Ntita de hablar un día con los catequistas en la sacristía después de misa incitándolos a que debían derrocar a Bagaza ¿? porque expulsaba a los misioneros. Esto no fue verdad, posiblemente se hizo algún comentario de paso. De lo que sí se habló fue de las calumnias que lanzaba la radio contra ellos en las que los acusaba de estar preparando una revolución, de que eran lobos con piel de oveja (ahora usan el evangelio para atacar...  es curioso), como todos los blancos, lo único que quieren es explotarlos, etc., pero todo ello era falso. “Nosotros -dijeron- venimos a dar y no a buscar, y la prueba está en el Hospital, en la ropa que repartimos, en los caminos y puentes que hacemos, en la traída del agua a los poblados... pero exigimos libertad de expresión cuando el Estado prohibe por ejemplo a los Obispos, publicar sus Pastorales, eso no es libertad. Tener un partido único a las órdenes del gobierno, cuyo jefe es el propio Presidente y vosotros únicamente a obedecer, eso no es libertad...”. También los acusan de que un día en misa pidieron por los misioneros expulsados y por la crítica situación del país. “Si hubieran sido sacerdotes negros en vez de misioneros blancos ya estarían en la cárcel”, dijo el Administrador. Me da la sensación de que algunos curas de aquí están haciendo algo así como de Judas y contemporizan con los mandos para salvarse. Estos, cada Fiesta Nacional, tienen una subida del sueldo y les interesa mantener la situación como sea, aunque económicamente es una catástrofe: tienen en propiedad varios rugos, hijos, etc., porque pueden mantenerlos, y el pueblo, sumido en la miseria, sigue atemorizado, aunque aparentemente parece feliz... No sé por qué me viene a la mente la frase que solía repetir Felisón el de Manzaneda: “Ellos que jueguen con la cadena pero al mono que lo dejen en paz...”.

El otro tema., completamente diferente se refiere a la liturgia de las ceremonias nupciales y sus partes. Voy a tratar de resumir lo que me dijo Luis:

Hablan entre sí los padres para concertar la boda. El del novio se acerca al padre de la futura novia (ahora ya hay hijos que les señalan la novia que les gusta, pero antes no). El novio junta el dinero de la dote y construye su inzu dentro del rugo paterno. El diálogo podría desarrollarse en los siguientes términos:

-Me gustaría comprar tu vaquita (se refiere a su hija).

-Podemos hablar...

En una fecha fijada vienen los padres del novio a casa de la novia.  Esta tiene que poner la cerveza. Tantean: 10.000 francos...? 5.000...? luego se quedan en unos 7.200 o 7.500 francos, o bien 5.000 y una vaca (animal). Luego inmediatamente señalan allí mismo el día de la boda en la Iglesia y el día de la fiesta en el rugo, que suelen coincidir. En Ntita la ceremonia religiosa tiene lugar los jueves. Por la mañana se dirigen a la Iglesia, luego el novio va al mercado, o a dar una vuelta por ahí. Ella se queda con las amigas hasta que los dos se dirigen al rugo del novio en el que ambos vivirán.

Antes de la boda el novio va a por la novia al rugo. Le acompañan los amigos. La saca del rugo, como raptada, y se la lleva al suyo. Algunas cosas de este rito no las he entendido muy bien en este punto... A mediodía dan en el rugo del novio una fiesta. Hacia las cuatro se van todos. Quedan únicamente los novios y ella entra en el rugo para permanecer allí encerrada tres días completos: de jueves a lunes. Los padres no la volverán a ver hasta que quede encinta; entonces sí podrá visitarlos, y lo suelen hacer frecuentemente llevándoles siempre un pequeño regalo. Para realizar el acto matrimonial ella le pide dinero y él tiene en alguna manera que comprarla (Recuerdo que sale algo en la Biblia, no sé dónde, de que la prostitución pagada no es pecado), luego envía una prenda íntima a los padres de ella en prueba de que el matrimonio ha sido consumado. Los padres siguen muy de cerca estos primeros pasos observando si a la novia le va bien, si tiene apetito, si es feliz y está alegre. Ella en el rugo durante la ceremonia de pedida tiene que realizar varios trabajos simbólicos: cavar un poco de tierra, amasar y hacer pan, fabricar la cerveza, etc., como señal de que es capaz de mantener, de sostener un hogar. Lo más importante es que sea madre: si es un hijo asegura ya una futura nuera la cual al entrar en la familia será la futura esclavita (ahora lo empieza a ser ella). A las hijas en cambio las pueden vender o cambiar por una vaca. Hoy la dote son 7.000 francos que casi los gastan en cerveza, así que ya se habla de suspender la dote y la cerveza por el gran gasto que ocasiona.  No pregunté si los invitados hacen regalos como aquí. Me imagino que al menos un cántaro de cerveza, con su ramito en la boca del mismo, sí que llegará a la cabaña de los novios...

Existe el divorcio también. Si se marcha ella del rugo no pasa nada pero si la echa él tiene que devolverle la dote o precio. No sé si todo lo que digo es correcto... Escribo estas notas el día 21. Ayer cogí un gran catarro en una corriente “visitando” a las Visitandinas. Acaba Ruberuto de sacarme dos infunchas de debajo la uña del dedo gordo del pie derecho, una ya estaba infectada, me dice. En esta tarea es un artista pues apenas he sentido nada.  Otra tenía ya una bolsa con huevecitos. Cuando esta se rompe se te infecta el pie. Sólo me dolió la noche pasada, un dolor no muy fuerte pero que me despertó.  Pensaba que era una rozadura del zapato.

 

Día 21, martes. Después de escribir por la mañana parte de lo anterior (lo referente a las infunchas), el día de hoy tiene poco que reseñar: llegó un camión cargado de material para levantar escuelas, me pareció que era algo así como cemento de Zaire. Tomé unas vistas del Hospital con la cámara.  Después de comer me fui a la habitación a dormir la siesta, pero luego revolviendo un poco entre los libros de Menes encontré bastante documentación sobre Burundi que pienso recoger por si un día la necesito; por ejemplo: Informe de los seminaristas sobre los acontecimientos del 72, Sociología familiar de los burundeses, La vida rural tradicional en Burundi, etc. Escuela normal superior de Geografía. Alain Cazenave-Piarrot 1974. Esquemas del pensamiento y modos de expresión.- Cela, por F.M. RodegenEstructuras judiciales en Burundi, por Rodegen. Cuatro tomos de guías de conversación: Muyanga 1974, por el P. F. Menard, PP. Blancos. Dos tomos titulados: Glosario Religioso, no dice más, es como un Diccionario de términos religiosos. Hay algunos más en kirundi que de momento no anoto, aunque más adelante trataré de que me expliquen algo de su contenido, parte pertenecen a la Colección del Acerbo Cultural de Burundi de Rodegen. Después de merendar salí hacia el monte Bugongo por el camino que va hacia la fuente y sube por entre los eucaliptos o mukaratusis, árbol de hoja perenne. Pienso que aquí, en el Ecuador, como los días son iguales que las noches no hay peligro con el CO2 nocturno. Aquí la hoja no cae, se renueva. En Asturias cae, y permanecen los árboles desnudos todo el invierno... ¡y con el frío que hace... ! La caída de la hoja es un hermoso espectáculo con música de viento al fondo. Pero en el Polo, como las noches duran seis meses y de noche las hojas despiden anhídrido carbónico que podría envenenar la atmósfera, no hay árboles. Qué cosas hace Dios...

Es esta una civilización que desconoce la rueda, el arado, el riego de los campos, fabrican aún las casas con barro y hojas, como las golondrinas,  el ibitoque o platanar les proporciona hoja que sirve para todo: para cubrir, para envolver, papel para fumar, tiras de cuerda para atar, adornos para poner en las bocas de los cántaros de cerveza destinados a regalo, etc. Hacen mucho uso de vasijas de cerámica y tienen infinidad de cacharros con sus nombres y uso específico que recojo en otro lugar. Los fabrican los batwas o pigmeos. Hay una tesis doctoral de un tal Antonio de Carolis bajo la dirección del profesor Monseñor Henri Desroche, publicado en Paris en 1975, por la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales, Universidad “René Descartes-Paris V-Sorbona”, titulado “Contribución al conocimiento de los twa de Butara (Burundi), aproximación etno-sociológica”. (Trataré de consultarlo en la Biblioteca de los PP. Blancos en Madrid).

Al regreso del monte encontré a Luis. Luego ayudé a Ángel a sacar un test para catequistas: hay seis que van a entrar mañana por primera vez en el grupo catequético. Me dicen que este País es muy rico. Lo empobrece el crecimiento demográfico incontrolado. Si no fuera por ello vivirían prácticamente sin trabajar pues la tierra da frutos perennes tropicales: mandioca, sorgo, plátanos, aguacate (lo probé ayer, lo califican de lípido vegetal), amateques, ibichumbos, judías, papai, la pasionaria (no sabía que daba una fruta, pensé que sólo era una flor) y la ciruela japonesa, la piña, la cerveza, etc. Pero la población crece y crece y nadie entiende lo que es control de natalidad. Es más, cuando se les plantea les parece una aberración. Así según una nota de don Luis Barneo Serra, médico que ejerció en esta misión, la media de las familias es de 6 u 8 hijos. Durante la merienda hablamos de don Félix el cura de Manzaneda. Me acordaba de aquella frase feliz, ya citada en otra parte, que dirigía a los Vicarios y a la curia cuando trataban de cambiarlo de parroquia: “Vosotros jugai con la cadena pero al mono dejáílo en paz...”, o aquella otra que les dijo a la gente el día de Jueves Santo cuando esperaba que trajeran más velas para el Monumento y apenas trajeron media docena: “Luego cuando truene vais venir por velas pa encendelas contra el rayu..., pero entonces vais alumbrar con el palo de la escoba”. Me entero de que en Burundi no hay pueblos, ni aldeas... sólo rugos, diseminados por colinas. La colina es un conjunto de rugos encuadrada en la comuna, y luego están las ciudades, algo de lo que enseguida se da cuenta el visitante. Creo que el plural de rugo es ingo¿?

 

Día 22, miércoles. Acabo de llegar del monte Kinzero. Aquí cada colina tiene el nombre del monte Bugongo. Ntita es subcolina de Ñakanazi. Había una vista grandiosa: a lo lejos dos rugos en llamas. La misión de Ñanwa está cerca en línea recta. Los rugos están entre la zona pantanosa y la cima. La gente siempre nos saluda muy atenta; tienen pasión por la fotografía. Fernando Fueyo tenía aquí su laboratorio. Luis estaba arreglando el wolksvagen al que no hay cristiano que le saque las ruedas. Tuve que mudarme debido a la gran sudada que traía. Hice el primer poema en Burundi. Porque esta hora en la que escribo: hacia las 7 u 8 de la tarde, es una hora la mar de tranquila y fecunda para inspirarse y escribir algo que merezca la pena. Pasé el día acatarrado. Por la mañana hubo misa. Matías, el catequista, me preguntó si me gustaba Burundi y qué cosas no me agradaban o algo así. Estas preguntas le hacen a uno sentirse alguien y hasta blanco de interés, pero luego noté algo raro en su pregunta como quien trata de sonsacar e investigar ¡¡Hum. ! Acaso sean imaginaciones mías. Luego me tumbé en la cama sin desvestirme e hice el primer poema. No me convenció y lo rompí. Leí algo sobre las costumbres rurales de Burundi: duermen la siesta, tienen una especie de W.C. en el mismo rugo consistente en un pozo sin más. Los rugos que encuentro camino de Kinzero son muy bonitos. Más tarde fui hasta el Hospital. Sor Teresa la médico, me explicó la enfermedad del kwasioskor (no sé si está bien escrito) y quedó en facilitarme unas notas. Quise hacer una foto de un inderuso o camilla pero no apareció ninguno. Había afuera uno y se dieron cuenta enseguida que pretendía fotografiar. No acabo de sacar una foto a gusto. Después de comer leo un poco, sesteé otro poco y vi a Teresa que me habló del kwasioskor abajo en la salita. Orlando auscultó mi garganta y me recetó Eupen en cápsulas y un spray Resorborina, que es lo que había en el dispensario de la misión y que a mí me dio no sé qué tomarlo pues viene destinado para estas pobres gentes que acaso lo necesiten más que yo, aunque hasta hoy no me di cuenta de que tosen muy poco. Un día más sin más. Únicamente mi excursión, por llamarla de algún modo, a Kinzero.

 

Día 23, jueves. Hoy no dije misa. Fui con Ángel a Muyanga. Vi las Escuelas.  Me impresionó sobre todo la Cruz de madera que aún se conserva como reliquia de aquellos primeros misioneros que plantaban el signo de la fe en el lugar donde trataban de implantar la religión de Jesús y donde asentaban su misión. De sotana blanca y casco contra el sol con un boy que les ayudaba a transportar las pocas cosas que tenían (¡qué poco es necesario!) y les serviría de intérprete cuando ellos no hablaban bien el idioma, recorrerían las infinitas sendas africanas. Poco ruido les debía de hacer falta para convocar a niños y a mayores pues estos son muy dados a reunirse cuando llega a la aldea algún extraño. Pienso en mis años de niñez en Pola y la llegada de músicos, o de húngaros que traían una cabra a la que hacían moverse sobre un taco de madera en lo alto de una escalera de tijera. Luego seguiría una instrucción elemental de las principales verdades cristianas, la administración del bautismo y la puesta en marcha de una nueva misión. Por dentro, vibrando todas mis más íntimas fibras me zumbaba, retumbaba allá en el hondón de mis más lejanos recuerdos, el Himno misional, aquel que tantas ilusiones, que tanta vocación misionera acumuló día a día en mi mente y en mi corazón sin que llegara nunca el momento, a pesar de tenerla siempre presente, en aquella inolvidable y amplia sala bajo la capilla de filosofía, leyendo y releyendo libros de misiones, revistas, sueños aquellos tan lejanamente presentes siempre, nunca realizados, Dios mío, ¿por qué?... y de nuevo la música... y después... con más  y más fuerza la letra:

Español que tu pecho has llagado

con la llama del fuego sagrado

que en el pecho latió de Javier...

(ya apenas recuerdo las estrofas...)

y el P. Rubio (Pepe Rubio) que me quiso llevar con él para Rodesia, y el P. Cenera -(su madre había estado de maestra en Aguino de Somiedo)- que nos contaba inimaginables aventuras: por ejemplo nos mostraba el crucifijo doblado al caer sobre el pecho contra el depósito de gasolina en un accidente de moto que sufrió, la peripecia y el peligro al despeñarse él u otros por algún barranco: Para salir ¿las pasarías negras...  no? le preguntábamos... Y los cristianos africanos ¿las pasaban también negras? No esos las pasaban negras pero luego salían blancos, pálidos... negros salíamos nosotros. Después nos hablaba del peor enemigo: ¿el puma, la pantera...? No, no, qué va... el peor de todos ¡¡¡el mosquito!!! Y mil y mil cosas más que en aquellos momentos recordé y que se me vienen una y otra vez en tropel a la memoria... Difícilmente las puedo desechar...

Vimos por allí a dos chicos maestros exseminaristas: uno acompaña las misas con guitarra el otro es políglota pues habla francés, inglés (pocos españoles lo hablan), kirundi y algo de español. Hay una cierta tensión entre las Escuelas de la Misión y las del Estado en las que aparecen los retratos de Bagaza recortados de periódicos y unas frases (copié al menos 20) como la que empieza: Data na maina bagiye gukora: papá y mamá van a trabajar. Se ve que son a imitación de las que vi por Moscú cuando estuve allí. Anduvimos varios Km carretera y carretera hasta llegar a Ynamabuye... que es un rugo donde había dos ibigega y unas pinturas en las que claramente se distingue en su simbolismo la lucha entre la vida y la muerte, lo mismo que el algunas piezas cerámicas en las que sobre una línea serrada se dibuja un óvulo (la vida sobre la muerte). Sobre esa línea roja en forma de sierra del zócalo del rugo aparecen bajo el tejado vegetal hojas pintadas, ramas, frutos, etc. que yo interpreto de igual forma: sobre la tierra a ras suelo rondando, dando vueltas en torno a la vivienda está la muerte simbolizada en esas puntas de lanza de medio metro pintadas en rojo desde el suelo, la vida la sitúan por lo alto, en las ramas pintadas bajo el techo ¿o será todo pura coincidencia? Saqué dos o tres diapositivas y un poco de película. Los niños aquí son muy cariñosos. Intenté hacerle unas cosquillas a uno bajo la barba y se reía. Durante el trayecto Ángel corría, como Juan camino del sepulcro del Señor, yo iba tras él kilómetro tras kilómetro... con la lengua fuera sin saber ni qué  decir ni hacia donde ni con qué fin corríamos de aquella forma... fue algo kafkiano. Por esa razón cansé bastante. Pienso que cuando se sabe a donde se va y con qué fin se cansa mucho menos. De regreso a Muganga trajimos leña y a una parturienta que, sentada a mi lado en la Toyota, se quejaba bastante al principio, luego se calmó. Hacía calor. Cuando llegamos a Ntita nos encontramos con que había llegado la superiora belga de las monjas. Habla mucho y parece muy campechana. Dormité un poco. Sor Encarna se fue con Luis a Bujumbura. Me levanté para encargarle los números de Que vous en semble? y los cuadernos de música religiosa que cantan los domingos. Le di mi billete de avión para confirmarlo. Charla con los dos maestros y con Ángel al que veo siempre un poco distante muy metido en lo suyo, les hablé del grupo literario de Avilés: Ana de Valle, José María, Marián, Eugenio Bueno... la Cultura, etc. Luego salí de paseo hacia el monte Bugongo (el de la otra parte me dijo un señor que se llamaba el monte Kugongo), parece un poco ridículo. Más tarde paseé por la  huerta de la misión con Angel. Creo que debería filmar esta zona o al menos sacar alguna diapositiva de ella.

 

Día 24, viernes. Pasé una noche toledana sudando y tosiendo. “Val más sudar que toser...” me aconsejó aquella anciana gallega cuando traté de quitar ropa en Palestina, pero aquí se juntó el hambre con las ganas de comer.  Hoy no dije misa. Desayuné. Ángel se fue a Muyanga. Iba  sólo a pintar los encerados de la escuela y a confesar: ayer no pudo hacerlo y lo dejó para hoy, acaso, como yo estaba con él, para no hacerme esperar allí. Salí a filmar una curiosa colmena cilíndrica, en forma de canastillo que cuelga de lo alto de un árbol.  Estuve esperando en vano a ver si pasaba algún enfermo en inderuso para filmarlo. Encontré al catequista que tocaba la guitarra ayer: me saludó muy atento. Luego filmé a los que venden tabaco sentados bajo un árbol.  La medida que usan para cortar la cantidad que les piden es la que da la longitud de la moneda de metal con que lo compran... Filmé a un joven haciendo adobes y un paisaje de Burundi. Luego me vine para casa. Al entrar en la misión estuve mirando un momento la campana que cuelga de lo alto de un eucalipto que está en el centro de la misión. Nunca me pude imaginar un lugar así para una campana ni un campanario tan ecológico. Me senté y escribí de un tirón este soneto que más tarde tendré que reformar un poco, podando palabras y atusando frases. El cuerpo del delito es este:

 

Campanario asombrado, espadaña que grita,

eucalipto que acunas entre tus pinas ramas

vegetales estrellas y azules pentagramas

donde el viento en la noche una oración musita.

 

Quisiera con tus ramas de madera bendita

cercar de paz los rugos, cubrirlos con retamas

y que tu voz de bronce con que al alba nos llamas

ahuyentara a Kiranga de la misión de Ntita.

 

Cada día te acerca la tierra más al cielo,

Sube y sube en silencio tu madera de santo,

eucalipto de Ntita, centinela en desvelo.

 

Si Nyakanaszi escucha tu paz, tu desconsuelo,

tus horas de alegría o tu lluvia de llanto,

por favor, lanza hoy tus campanas a vuelo. (24-VIII-79).

 

No me convenció del todo. Trataré de refundirlo en otro, si acaso lo pondré más adelante. Ahora acabo de llegar de dar un a vuelta por Kinzero. Saludé a mucha gente. Sé pocas palabras aún, debería al menos aprender frases... más frases para practicar un poco con la gente. Ayer mirando el cielo vi caer un meteorito.  Hoy estoy copiando en otro cuaderno frases sobre Imana (Dios). En el monte de Bugongo donde estuve el otro día, vi montones de piedras en la cumbre y andando entre la gente me encontré con guijarros agujereados, ambas cosas muy comunes en todas las religiones, como culto a Dios, aquí llamado Imana. Aunque leí cosas y escribí algo me parece que hoy no aproveché bien el día. La sobremesa versó sobre Las Brujas de Saleem, hablamos del cura quemado por el Cardenal Richelieu, sobre la “datura stramonium” como droga de las brujas y el mango de la escoba para ponérselo por vía anal dando así a este instrumento un valor volador mágico. Por lo que deduje hoy de una conversación con Orlando también él debe de llevar un Diario. Sería interesante ojear sus opiniones sobre los curas y la misión... sólo escuchando lo que dice es para echarse a temblar, es un ateo nietchzeriano anticlerical recalcitrante y sonrientemente retorcido.

 

Día 25, sábado. Encuentro en un cuaderno de la Misión las fechas más importantes para su Historia desde su nacimiento. Voy a tratar de copiarlas.

“La Misión de Ntita se inaugura el 12-XII-1971.

En mayo de 1970 había visitado Asturias Mons. Makarakiza en busca de clero, de hijas de la Caridad y de “Médicus Mundi”. Siembra la inquietud en algunos sacerdotes y el día 14 de setiembre de 1970 llegan a Burundi Angel Eladio González Quintana “Yayo” y Fernando Fueyo. Los reciben los sacerdotes de Mallorca y de Logroño, los PP. Teatinos, la familia Plisson, las Visitandinas de Gitega...

El lunes día 21-IX-70 empiezan en Muyange (Kayanza) un curso de lengua kirundi que dura hasta el 12 de marzo de 1971 (dice: seis meses).  El día 10 de diciembre de ese año llega Luis Lezaspi, Ignacio Camblor y Luis Estrada. El día 13 de diciembre del 70 había sido la presentación oficial por el Obispo (“sé lo bien que lo hacen...”). Legaspi regresa el día 21 y los médicos se dirigen a Kinshasa.  El 6 de enero de 1971 tiene lugar en Asturias una “Jornada pro misión Ntita”.

Resumo: La Navidad de 1970 la celebran ya Fernando y Yayo en Ntita, que es una iglesia sucursal. Anotan que la iglesia es larga, estrecha de piso de tierra, tiene seis pobrísimos locales para escuela y cinco para catecumenado, sin puertas, abiertos, y el suelo de tierra.  Los PP.  Teatinos de Nyabiraba, que está a 18 Km, construyen diversos locales. Fueyo y Yayo estuvieron seis meses viviendo en Ñabiraba, les prestaban la camioneta los misioneros de Mallorca, una peugeot 404. Se recompone el puente de Kigomera para no rodear por Kavumu. El 12 de mayo (1971) llega Calvete.  El día 20 le hacen un pequeño homenaje como muhinga mukuru. Se va el día 26. En Nyabiraba el P. teatino Javier Llana, que lleva 7 años en Burundi, es nombrado por el Obispo de Gitega para quedar encargado de poner en marcha la misión de Ntita. Calvete instala un grupo electrógeno Yaumar, y les deja la perrita Doly. La peugeot 404-B-7583, regalo de Llanes, llega el 10 de junio.

El día 30 de mayo Jaime Plisson y el Dr. Jorda representante de Médicus Mundi (Mallorca), planean la construcción de un Hospital cerca de Gitega. El día 12 de abril llega el P. Brumal, ecónomo de la Diócesis, con Alain y Carmina sus ayudantes y el P. teatino Angel Mª Pascual.

El 25 de junio de 1971. Sor Cristina Chirón, madre general, y su secretaria Sor Inés García visitan a las Hijas de la Caridad. Promete más hermanas a finales de noviembre.

El día 1 de setiembre duermen ya en la nueva casa y estrenan los nuevos locales: ponen piso de cemento a la iglesia, adecentan el presbiterio y construyen la sacristía. De dos salas grandes se hicieron dos habitaciones, mas despacho para dos sacerdotes y secretario con barza exterior, el túnel de entrada en otra habitación... (el hierro lo traen de Bururi), motor eléctrico, habitación de boys. A primeros de setiembre hace también el P. Bartoli la instalación eléctrica. Se hacen pozos negros, ducha y sube a vivir el P. Javier Lana que fue quien creó el dispensarlo de Nyabiraba. Empiezan las visitas. Se escoge un lema: “La Misión en la que nadie se siente forastero”.

El día 17 de diciembre hace su entrada el matrimonio belga de la estación agropecuaria de Mahura... llega un tocadiscos obsequio de los profesores del Seminario... (se lo apropia Orlando).

El 24 de diciembre de 1971 se celebra el 36 cumpleaños de Sor Encarnación. El día 25 se hace un nacimiento de negritos con un niño blanco.  El día 26 llega Germán Arconada en moto procedente de Rutovu.

          El 7 de mayo de 1972 se presentan en la misión a mediodía el Comisario de Mwanzari con 5 soldados del ejército en un jeep también del ejército murundi-zairienne. Comentan noticias de la guerra.  No llevaron ni al mukuru ni a ningún sospechoso.

El 30 de mayo de 1972 llega el Arzobispo y deja una nota: “Vengo a visitar y a animar a los sacerdotes y misioneros de Ntita, pero en realidad son ellos los que me animan a mí. Sufren por las desgracias que se abaten sobre todo Burundi en especial por las que conciernen a sus mejores colaboradores. Su entusiasmo no se... (traduzco del francés y me encuentro con una palabra que no entiendo: ebraulé... ¿estremece?) bien, no se conmueve. Rezo a Dios por esta parroquia que nace bajo el signo de la cruz. André Nakarakiza”.

El 22 de julio del 72. Tres miércoles en “plus” y cantidad de buenos hombres y mujeres que huyen de los “voleurs” de la zona. La voz del pueblo habla del éxito de la COFOCA.  Sólo los notables (autoridades) sufren con la alegría del pueblo.

El 31 de agosto: Moragues....

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

El 1 de mayo de 1973 tiene lugar la inauguración de la casa de las monjas.  Viene el Señor Obispo.

El 28 de junio: Toño el constructor...

El 15 de setiembre: Angel y Mª  Rosa Arias...

El 6 de enero de 1974: Llega de Oviedo el arzobispo don Gabino

El 27 de marzo: Llega el agua a la misión...

El 19 de julio: Inauguración del dispensario.

El 12 de noviembre: Llega Mª Teresa Miguélez.

El 3 de enero de 1975: Sínodo de Obispos en Ntita en torno a Elías Yanes. Asisten: Nakarakiza, Buduriva, Kaburungu, Ngoyangoye (Vicario general) y José Mª Almoguera.

El 25 de marzo: Llega D. Luis Lgaspi y Luisa Murias, vda. de Reguero y están durante la Semana Santa hasta el 6 de abril.

El 5 de agosto de 1975: llega el Dr. Luis Barneo, médico catalán.

El 7 de octubre de 1975: llega Luis Argüelles (de Infiesto y Villaviciosa) y Sor Mª Luisa Rodríguez.

El 20 de octubre: muere Franco. Regresa Yayo, 18 kg. Irá a Nyangua y se marcha Fernando de vacaciones.

El 14 de febrero de 1976 el Presidente Bagaza dejó escrito:

Nous avons eté tres agreablement surpris pour l´esprit du travail et d´abnegation des prètes et soers de la Mission espagnole de Ntita. Ils nous apportez a nous Burundais non seulment la “Bonne Nouvelle” mais aussi un grand exemple d´amities et de cooperation entre les peuples.

Puissent ils inspirer les autres communautés du monde et doner l´exemple aux communautes Burundaises de par leurs action et leur parole.

J. Bagaza”.

Y el administrador de la Comuna en su visita a la Misión el día 13 de abril de 1977, al leer lo que había puesto Bagaza, quiso él poner también sus impresiones:

Ntita le 13-4-1977

Pour le premiere fois que je rends visite aux Abés de la Paroisse de Ntita je suis tres content de ceux qu´ils on dejá realisé.

Je leur souhaite bonne continuasion dans leur travaus assidus au bienetre du peuple burundais.

Administrateur de la Commune de Nyabiraba

B. Aranyedetie, Sergie(firma ilegible)

4 de mayo de 1976: Luis Miguel Menes: un mes de cura?..

El Diario de la Misión termina el día 13 de abril de 1977 con la visita del administrador de la Comuna de Nyabiraba, B. Dranyedetle? (no se entiende bien la letra). Yo quise añadir unas impresiones a continuación de los datos precedentes y dejé escrito el siguiente poema con esta dedicatoria:

 

Para Luis, Mª José, Ángel, Carmen y Teresa,

para la otra Teresa, Orlando, Juan y Encarna,

para Claver y  Roberto (umuganga en infunchas)

para Fernando y Faustino, atravesando Tanzania

y para aquellos amigos de Asturias que en su Ausencia

se curan en salud enviando una ambulancia...

 

“Hoy estoy con vosotros, misioneros de Ntita,

en torno a los recuerdos que cual olas nos bañan

mientras gira la noche de la misión en torno

barruntando calvarios, remedando nostalgias,

la gracia siempre a punto a corazón abierto

bajo la dulce y tierna mirada de Mukama.

 

Hoy estoy con vosotros, y ¡cuánto he aprendido...!

a dejar, por ejemplo, abierta siempre el alma,

a prescindir de tanto ¡qué poco es necesario!

a desatar las horas que al Progreso nos atan,

a repetir el día siempre nuevo y distinto

y hasta a entender al niño que pide “akafaranga”.

 

Mañana desde Asturias, recoradré estos días

y sabré que mi Dios también se llama Imana,

que en la Misa se ofrece el Umibiri wa Kristu

por la esperanza rota del Imana Sahawanya.

 

Todo esto y aún más aprendí entre vosotros

en torno a esta colina donde el tiempo no pasa.

 

Y a renglón seguido, conjugando algunos términos que aprendí y que usé con más frecuencia en mi estancia, compuse esta coplilla:

Y como despedida

si os digo miri hué

me diréis ingo tuguende.

Preguntáis ¿ugiye hé?

y a eso que cualquiera entiende

yo respondo que no sé...

 

Ya no iré de gutembera

pero os deseo kira

y un murakose quisiera

que fuera un tura subira

Ntita 2 de setiembre de 1979.

 

Pongo estos poemas aquí porque los dejé escritos como despedida el día antes de marchar en el Diario de la Misión a continuación del último autógrafo

Regreso a mi Diario:

 

Día 25, sábado (continuación). Ángel salió para la sucursal de Muyuga. Va todos los días, desde el jueves al Domingo. Le invitó a comer un catequista que aprobó el examen. Un catequista gana me parece que 500 francos al mes.  Pasé la mañana en casa.  Visito los alrededores del Hospital, saco unas vistas por la parte posterior del edificio a unas vacas y a varias mujeres que van con las ollas de regalo. Había una reunión llamada Amahoro ¿? (creo que oí que la llamaban Imana Sawuaña o algo así, al menos así llaman la que hacen los misioneros; o posiblemente sea la reunión política de las colinas la que se llame de este modo). Dicha reunión tiene lugar los sábados. Se habla de trabajos a realizar. Bebían cerveza. Vine desanimado porque no hay modo de entenderse con la gente ni siquiera en francés. No me atreví a tomar fotos. Quería invitar antes de marchar a todos los de la misión y pensé en un cántaro grande cerveza. Riberuto me prometió, si yo tenía dinero, llevarme con él para comprar la cerveza el próximo domingo. De tarde vinieron Pedro y Alfredo con una misionera navarra. Pedro sigue mal. Fue a Bujumbura pero no resolvió nada y decidió quedarse aquí. Charlamos con Alfredo hasta las cuatro, luego se levantó. Merendamos a continuación y despedimos a Alfredo. Fuimos dando un paseo en dirección a Gaseñi y encontramos a Luis que venía con Juanita, el nuevo fichaje. Seguimos el paseo charlando de los problemas del cura hoy y de las misiones. Pedro es un cura avanzado. Estuvo metido en el follón de Fabera allá en su tierra. Las misiones deberían cambiar: esto es sólo mantener una estructura, pero no se le puede llamar evangelización. Habría que solucionar los problemas del cura: la riqueza, la pobreza, la castidad, hacer voto de sinceridad, unirse todos los curas que pensamos igual, renunciar de una maldita vez a la paga del estado y vivir de nuestros propios medios. En el matrimonio separar lo jurídico y legal de lo puramente religioso: muchos en conciencia después de recibir el sacramento siguen solteros, no están casados, no casan, vamos..., lo dictaminó el tribunal de Broonklin... Regresamos. Saludamos a Juanita, que es de Oviedo, su padre estuvo 14 años preso, trabajó en Ensidesa, quedó viudo con varios hijos que viven en Bruselas. Ella es hija única. Su madre es católica, de misa diaria. Su padre, marxista convencido, se pasó a Francia y ahora desde Bélgica manda los billetes a su mujer y a la hija de Juanita que tiene 18 años. Conoció al marido, ingeniero de minas, canales y puertos, en una fiesta, y se fueron al Congo el año 1958. A Bélgica llegan en 1957. Se casaron, me parece que en el Congo. Saben el mahiví (ella lo dice de otro modo, swahili?). Perdieron una maleta. No me gustó una carta donde me llaman alfarero. Venía de Asturias. Tomé un requemao. Fui a la cama. Tosí media noche y luego otra vez desde las 5 de la mañana. Fue otra noche toledana, ¡qué bárbaro...! Escribo hoy domingo 26 el Diario porque ayer no tuve tiempo. Retoqué el soneto en su nueva versión. Dibujé los ríos de Burundi en un mapa que tenía esbozado en el cuaderno y escribí el Diario. Al releer lo escrito veo que los datos sobre Juanita son muy confusos pero así los tomé, sin atreverme a preguntar más... El soneto quedó así:

 

 

Alto reloj de pájaros, tu campana hoy se agita

en revuelo de horas para tus pinas ramas,

y en las hojas que caen de tus mil pentagramas

el muyaga silente una oración musita.

 

Quisiera con tus ramas de madera bendita

cercar de paz los rugos en prisión de retamas

y que tu voz de bronce con que al alba nos llamas

-muvurati de gracias- bendijera hoy a Ntita.

 

Cada día te acerca la tierra más al cielo,

sube y sube... en silencio tu madera de santo,

mukaratusi en cruz, centinela en desvelo...

 

Si Nyakanazi un día oyó tu desconsuelo

                 y su sangre en tus ramas fue una luna de llanto,

                ¡por favor!, ¡echa al menos tu campana hoy a vuelo... !

 

Día 26, domingo. Misa concelebrada con Luis Argüelles. Las misas que vienen en el cantoral con los números 14 y 17 son las que más gustan: Mukama, gatigatifu... A las 10,30 tomé unas vistas de la salida de misa, luego de la misión por dentro. Eché la siesta. Sigo tosiendo. Quiero acabar unos versos que hice y no acaban de satisfacerme, como siempre. Estoy leyendo un artículo sobre la doctrina de Nanga (Nangayivuza), una secta sincretista del N. de Burundi. Su fundador nació en 1914 (Bashahu), era un joven apuesto. Confiscaron los bienes a unos pobres, él después de andar por un sitio y otro llega a Tanganika (hoy Tanzania). Impresiona y convence a un tal Mwiza que acepta iniciarlo en la curandería. Vuelve a Burundi y se instala en Gatava. Proclama que posee el elixir de la inmortalidad, pero su prestigio se desmorona con la muerte de su hijita. En 1948 tiene que amputársele una pierna (¿sífilis?) en el Hospital de Gitega. En 1950 entra en el catecumenado, desde allí, fingiendo una enfermedad, se hace llevar a Mwakaro donde se bautiza in artículo mortis. Luego pretende ver visiones y corre la especie de que recibe un libro que le envía el cielo. Vuelve a su colina, recluta adeptos. Se le acusa de necrofagia de su sobrina, también se dice que tiene y que recibe grandes sumas de dinero y listas de discípulos que aportan su contribución. Pasa un año en prisión. Los discípulos lo consideran un mártir. Cubierto de llagas, escondido tras un tabique y despidiendo un olor pestilente (1955) se suicida con una lanza en diciembre de 1955. Se hace comunicar por medio de una cítara llamada nanga yivuza. Como me parece curioso e interesante busco más datos en libros que tengo a mano, y que traduzco del francés.

Desaparecido el fundador, la secta se extiende por Karuzi Gakere y nacen otras sectas en Nanga Giteba, Nanga Gikere, Nanga Buganbo, Nanga Gukere, Nanga Musambi, etc. Las autoridades reciben regalos y de ese modo la secta se granjea simpatías. Dicen que “el cristianismo ni nos trajo riqueza, ni felicidad, ni salud”. En 1962 hablan de obtener su independencia religiosa. Fundamentos de la secta: “maldito el que no ama a Imana”. Imana se encarna en el jefe de la secta: el carnero es Imana, hay que lavarlo regularmente. En ciertas ceremonias religiosas hay una comida. Cuando nace un niño debe ser transportado en una piel de carnero.

Valores humanos: la ayuda mutua de sus miembros, el amor mutuo (mejor que lo practican los cristianos), llevan una vida ejemplar huyendo de adivinos y de curanderos. Pueden dirigirse a los que hacen llover (muvarati) a condición de no entrar en su casa y de no beber con ellos. En la secta existe un gran ostracismo: no se puede entrar en sus cabañas ni beber con un nanga. Los que se relacionan con cristianos o animistas serán malditos, enfermarán o serán desgraciados. Mezclan la religión tradicional con la cristiana. Hay que rezar a Nanga cada día. Hay que santiguarse antes de comer o beber. Cuando entra un nuevo adepto su casa debe ser purificada por Nanga de malos espíritus que la rodean, preparando ollas de cerveza. Invita a Nanga a barrer la choza, asperjarla ritualmente aprovechando para quitar todos los vestigios del pasado, el cacharro que contiene los medicamentos, el cuchillo con que matan las cabras, el machete con que las despiezan, la azada (isuka) que sirvió para fabricar la choza para el imizimu del abuelo, etc. Luego se ofrece a Nanga una calabaza de cerveza.

Hay muchos alimentos prohibidos: la carne de cabra o de vaca reventada, o de una bestia que fue cuidada por otro, la carne de gallina, las habas rojas y el pimiento rojo. La mujer no puede levantar la olla del fuego... ni tomar comida de ollas que estén en estantes, ni beber por recipiente de dos bocas (botijo) o bigombo, o que no esté completamente lleno, o beber con los no iniciados.

Vestidos prohibidos: Se prohíbe entrar en reuniones a los que van vestidos de blanco, los niños deben entrar envueltos dentro de una piel de cabra. No se pueden lavar en agua caliente y sólo vale el agua que pasó la noche en casa. Se prohíben los amuletos.

Medicamentos. Sólo los fabricados por Nanga. La miel es su panacea, pero la mezclan con la orina de la mujer de Nanga (que ya pasó la menopausia), toman las bananas verdes machacadas y mezcladas con azúcar y hojas de urugaru, umuhe y otras plantas. Dicen que el urugaru devuelve la regla y la fecundidad a la mujer, el umuhe da regalos y riqueza. Este medicamento se vende en frascos que cuestan 50 francos burundeses. Uno es para el uso externo, atrae amigos y la suerte. El otro es totalmente igual pero se echa a gotas en la cerveza de los que pretenden atraer a la secta Nanga. Para que el ubuki (miel) sea eficaz deben guardarse ciertos ritos: estar sentados con las piernas extendidas, estar mirando hacia el hueco de la puerta, el fiel pone en su mano unas gotas de ubuki y sopla encima diciendo: “Renuncio a los creyentes de Dios (cristianos) y me uno a los de Nanga”. Dice “gira amahoro: la paz con vosotros, coge siete hojas de umukeke y las masca escupiéndolas luego contra el cuerpo. Se administra el ubuki a los recién nacidos para purificarlos y no lo pueden tocar los profanos hasta pasadas dos o tres semanas. Hay una purificación después de una muerte. Durante el duelo sólo se comerá carne de carnero. No se puede estar triste por la muerte de nadie, dejarse llevar por la tristeza hace contagiosa la enfermedad del difunto.

Los miembros de la secta se llaman abnanga (aba: plural) Hay dos clases de miembros: Los sabios y los elegidos. Los sabios son los que inician a los adeptos, los sabios son reclutados de manera especial entre los cristianos. Los paganos para entrar en la secta deben renunciar a todas las prácticas paganas como ir al brujo (kuraguza), echar mal del ojo (gutunga ibitega), el rito de Kiranga (kubandwa), etc. Los fieles pagan una cuota de acuerdo con su riqueza. Mantienen en secreto total sus creencias, prácticas y ritos. Los burundeses tienen obsesión por el secreto. En cada ceremonia se repiten las amenazas de muerte en forma de coro litúrgico por todo el auditorio. Estas amenazas no son vanas y los adeptos lo saben. Se comprometen a no acudir más que a Nanga en caso de enfermedad. Se les prohibe ir a dispensarios o a curanderos. Los enfermos pasan la noche en la cabaña reservada al culto llamada ingoro. Usan mensajes, soplos, imposición de manos, fricciones con ubuki entre aclamaciones que dicen. “¡Tú vas a sanar!, ¡tú vas a sanar. !” (uza gukira...). Es el único sonido que se escucha. Los enfermos adultos deben confesar sus faltas que son la causa de su enfermedad. La enfermedad es siempre un castigo por haber transgredido los mandatos de Nanga. Desobedecer a Nanga produce enfermedad, locura o muerte. Sobre los que traten de engañar no tendrán efecto los remedios. Una joven púber puede entregarse a Nanga: los dioses se la regalan. Después de su curación quedará en manos del iniciador.

Los elegidos (aba towe n´Imana) son probados tres años antes de ser iniciados. Su celo en reclutar adeptos es recompensado económicamente recibiendo un tanto de la cotización de los miembros por ellos reclutados. El día fijado para la iniciación, Nanga convoca a todos los adeptos de la región encargándoles construir fuera de la choza del candidato un lugar de reunión (ingoro) que debe terminarse en una noche y construyéndola según un cierto ritual: todas las pértigas serán de madera de musâve (morkhamia?) o de eucalipto, los soportes sólo serán de una especie de juncos o rozo (urukamo o amarenga), y la cubrición de una sola especie de hierbas (umukenkekenke: hierba de beber cerveza, o muyange: hyparrhemia o eriosema), una entrada especial será horadada en el cercado del candidato. A la aurora todo debe estar terminado. El interior será guarnecido de esteras, habrá una mesa con una caja que sirva de tabernáculo sobre la que irá un crucifijo y un cántaro con seis bocas, flanqueado de dos lanzas de cobre y una de hierro.

La ceremonia de la iniciación propiamente dicha se hace la noche siguiente: hay una reunión preliminar en la casa y habitación del candidato a donde los celadores traen sus nuevos reclutas con la cerveza y alimentos correspondientes destinados a los ágapes. Se sientan todos en el interior en círculo, formando un cordón, símbolo de la unión. Preside el iniciador más importante, vestido de blanco, los riñones ceñidos por un cordón y la cabeza cubierta con un gorro blanco. El candidato también está vestido de blanco. Si es mujer se velará la cabeza. Se inicia una procesión hasta la choza reservada al culto. Sólo entran los iniciados y estos deben ir vestidos de blanco. El candidato se echa en tierra a la luz de dos cirios, un anciano sopla tres veces sobre él y enseguida Nanga le ordena cometer un incesto (la mujer vendrá acompañada de un hijo, el hombre de una hija). Después cada elegido copula con el pariente que le ha asignado el umugabekazi o aquel que preside la ceremonia. Luego vienen los ágapes. Cuando los convidados están “chispas” (emêches) Nanga les ordena comer carne humana o beber sangre humana (entre otras la sangre menstrual mezclada con cerveza, esperma o sangre de carnero). Alguno que se negó encontró de regreso a su casa a uno de sus hijos asesinado. Al día siguiente Nanga proporciona al candidato un filtro de ovario de plátano destinado a manipular a la gente y lograr caer simpático.

Reunión cultual de simples fieles: cada sábado al oscurecer se sientan en esteras de ciprés (los simples fieles en esteras de platanal). Una “beuverie” que dura casi hasta la medianoche acompaña a las danzas rituales gutamba. Los cántaros llenos siempre a rebosar. Los elegidos los bendicen sumergiendo sus pajas o canutos de madera tres veces y sorbiendo tres veces. Hacia la medianoche entran en la choza reservada al culto. Allí arden maderas olorosas mientras que la asamblea recita en común el Padrenuestro y Ave María. Luego baten las palmas ante el tabernáculo. Del tabique o pared cuelga una cítara limpísima. Nanga da su bendición seguida de una instrucción. A continuación atiende a las confesiones. El penitente tiene que dar el informe de la confesión que haya hecho a un sacerdote católico y añadir los avisos que de él haya recibido. Nanga le impone una penitencia en metálico de 10, 20 ó 30 francos para mujeres y niños por pecado venial, y de 50, 60 ó 100 francos burundeses a los hombres. Para el hombre que pega a su mujer dos veces la taxa es de 2 f. x 70 f., o sea, 140 francos de multa. Una mujer adúltera debe pagar 140 f. y dos ollas de cerveza. Si Nanga está ausente las ceremonias las preside su mujer: ella puede también oír las confesiones aunque ciertos pecados se reservan a Nanga, por ejemplo llevar amuletos (ibikezo), dar culto a los espíritus de difuntos (imizimus), etc.

Cada pecado de estos son 100 f. Tras la confesión todos comulgan bebiendo sangre de carnero, o en ciertos días comiendo su carne. Después la “bebedera” continúa hasta el alba.

Las autoridades eclesiásticas han reaccionado contando con el brazo secular. En 1963 Msr. Makarakiza, entonces Obispo de Ngozi, excolmulgó al jefe Nanga de la parroquia de Muhanga. Los sacerdotes de Kanyinya y de Gisanze quieren que sus ovejas extraviadas regresen al rebaño. En represalia los adeptos de Nanga obligaron a dos tránsfugas al suicidio, porque habían violado, según él, sus juramentos de no entregar el secreto, y habían perdido la reputación. Por otra parte un grupo fue víctima de envenenamiento por las mismas razones. En 1956 las autoridades civiles publicaron las listas de los adeptos a Nanga y las sumas de dinero que entregaba cada uno. El miedo ha hecho hablar de necrofagia y de infanticidio a los acusados. En Busiga el pueblo ha hecho justicia por su mano insultando y abucheando a algunos acusados de antropofagia ritual.

El Gobierno de Michombero ahorcó en 1967 a treinta inculpados en Gitega por la misma causa (antropofagia) y encarceló a otro cierto número de supuestos miembros.

Aparentemente al menos estas medidas draconianas han frenado el avance de la secta.

 

(NOTA años después: Tomada de internet el día 31 de marzo de 2000. Agencia Zenit.- Esta información nos puede dar una idea de la evolución que han sufrido estos movimientos sectarios en la zona desde 1978).

LA SECTA MILENARISTA DE UGANDA NO ES UN CASO AISLADO.-

África central descubre de repente la amenaza de grupos fundamentalistas.

 

KAMPALA, 30 mar (ZENIT.org).- Uganda descubre día a día el horror de fosas comunes entre los miembros de la secta del Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios. El número de las víctimas supera ya los ochocientos, después de que apareciera ayer una fosa común con 53 cadáveres en la casa de Dominic Karatibabo, el sacerdote excomulgado que hacía las funciones de «teólogo» del grupo sectario. En ese lugar, la policía ya había encontrado otros 102 cadáveres en días anteriores. Hace trece días había tenido lugar en Kanungu un incendio en el que fueron atrapadas al menos 500 personas que obedecían a la secta.

 

Los investigadores de la policía ugandesa están cada vez más convencidos de que el incendio y las matanzas en masa fueron planificadas por los líderes de la secta, después de haberse apoderado del dinero que habían recogido entre los 4 ó 5 mil miembros de la secta al vender éstos sus propiedades a petición de sus superiores. En previsión del «final del mundo», preanunciado para el 31 de diciembre de 1999, los líderes sectáreos habían ordenado a sus seguidores «desnudarse de los bienes terrenos». Sin embargo, dado que la profecía no se había cumplido, muchas de las personas del grupo comenzaban a exigir la restitución del dinero. Según la policía, el líder y fundador de la secta, el «obispo» Joseph Kibwetere, la «profetisa» Credonia Mwerinde, Dominic Karatibabo y otro sacerdote excomulgado, John Kamagara, habrían planificado los homicidios de masa. Por este motivo, Uganda entregó ayer a la Interpol una orden de búsqueda y captura internacional de estas personas.

 

Preocupación en Uganda

Uganda ahora se interroga ante la existencia de otras sectas, en ocasiones también de carácter milenarista, como la del Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios. Una de las más conocidas es el Ejército de Resistencia del Señor (ERS), guiado por Joseph Kony, un movimiento rebelde que se define cristiano y se opone con las armas al régimen de Museveni. En los últimos años fue protagonista de innumerables masacres y de raptos de cientos de niños, utilizados para combatir o para abusos sexuales.

 

En este mismo país, las autoridades pusieron fin en 1999 a las actividades de otra secta apocalíptica, la Iglesia del Último Mensaje de Aviso mundial, cuyos adeptos se dedicaban al rapto de niños y a abusar sexualmente de los menores. En noviembre, la policía disolvió otra secta, dirigida por Nabassa Gwajwa, una joven de 19 años, una «profetisa» que, según decía, tras haber muerto en 1996 había sido reenviada por Dios a la tierra para que la gente se arrepintiera con motivo de la tragedia del año 2000.

 

Un fenómeno que se extiende por África Central.

Ahora bien, la agencia vaticana «Fides» informa que este fenómeno no sólo se limita a Uganda, sino que afecta a países vecinos, como Ruanda y Burundi. En Ruanda, la propaganda estatal ha atacado a la Iglesia católica, acusándola continuamente de complicidad en el genocidio de 1994, a pesar de que en él murieran 248 religiosos católicos --de ellos, 3 obispos, 103 sacerdotes y 65 religiosas--. En su estrategia de ataque a la Iglesia, el régimen ha emprendido una «liberalización religiosa». De las 8 Iglesias que estaban registradas hace pocos años en el país se ha pasado a 300 con reconocimiento oficial. Entre ellas se puede encontrar de todo.

 

La situación en Burundi es semejante: sectas ricas compran adeptos con ayudas en dinero, aprovechándose de la miseria y sufrimientos del pueblo, informa «Fides». Monseñor Simón Ntamwana, arzobispo de Gitega y presidente de la Conferencia Episcopal de Burundi, denunció recientemente el fenómeno: «Las sectas están invadiendo Burundi y los países de la región, siendo

financiadas con frecuencia por Estados Unidos. Nacen allí y después se difunden por el mundo, desestabilizando las situaciones políticas. No me parece gratuito que estén invadiendo Burundi: tienen interés en desestabilizar la Iglesia y el orden social. Es una especie de propuesta de liberalismo y pluralismo religioso que acompaña al neo-liberalismo económico y a la globalización cultural».

 

En Angola -explican fuentes de Fides- «las sectas se multiplican sobre todo en las ciudades: crecen como hongos en las periferias de reciente constitución y tienen con frecuencia un trasfondo nacional-patriótico con connotaciones mágicas. Cada secta puede tener pocos miembros, pero, globalmente, roen el tejido de las comunidades católicas. Muchos, a causa de la guerra, se desplazan de las zonas rurales a las urbanas, donde no encuentran una comunidad católica dispuesta a acogerlos, porque la Iglesia no cuenta con estructuras para responder inmediatamente al movimiento migratorio. Es ahí donde se crean las condiciones para la proliferación de las sectas que constituyen, en todo caso, un reto para los católicos».

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En cuanto a los datos de la secta Nanga, después de algunas informaciones que recabé de Luis y Ángel, los encontré en el Diccionario Rundi Francés de F. M. Rodengen, publicado en 1970 y que pude consultar esta tarde en la misión. Hay algunas cosas que por tener que traducirlas directamente del francés sin diccionario español acaso adolezcan de alguna incorrección. Son notas a recuperar y completar en España o cuando pueda. Me parece interesante dejar constancia de esta secta de la que la gente habla entre dientes y de cuyo tema todo el mundo se escaquea cuando le preguntas ¿Tienen miedo todavía?

Pasé la tarde leyendo. A última hora fuimos a casa de Claver que nos ofreció una cerveza y su padre pagó otra. Después nos dirigimos al “bar” a tomar otras dos, las pagó Orlando. Roberuto me sacó una infuncha de debajo de la uña de un pie que estaba ya infectada. Me sigue molestando. Oí que iban a venir a Burundi 20.000 chinos. Las cerillas, el papel higiénico y muchas cosas de estas son importadas de China: Para poner el país en marcha como quieren los jefes burundeses, los chinos exigen expulsar a los misioneros blancos. Hace dos días dieron la vuelta desde el mismo aeropuerto a cuatro españoles que venían a trabajar a Burundi. Yayo trata de volver y teme que no lo admitan. (Oigo que van a apagar el motor... por lo cual se va a ir la luz, y tengo que poner por hoy punto final).

Día 27 (continuación).- Los chinos envían telas, cepillos de todas las clases y subvencionan obras tales como el salto de agua que se está construyendo para iluminar a Bujumbura. En Bujumbura hay un zoo de serpientes. No sé si podré verlo. Las películas están todas en francés, aún no hay quien las doble al kirundi. Un dato que creo de interés recoger es el gran amor que aquí se tiene a la madre: siempre con su niñito a la espalda, le da de mamar sin problema de ningún tipo  de pudor y donde cuadre, lo lleva con ella al campo y hasta trabaja con él a las espaldas: el niño sólo mueve la cabecita para espantar las moscas o mirar. Las moscas no le afectan mucho. Entre tanto el marido emplea el tiempo en conservar las relaciones sociales, en ir de acá para allá paseando, de gutembera. Palabras aprendidas hoy: Amafaranga: dinero, akafaranga: dinerito. Urum-ba?: entiendes? Mirihué-neza: mucho, umugira: en casa, guachu: en mi tierra, mukaratusi: eucalipto, amahera: dinero. muroye ehé: ¿a dónde vais?, karabaye: basta, ayoro griza: buenas noches, tueze: a todos, amakuramaki?: qué noticias hay? (el ti estí que preguntaban los griegos cuando llegaban al ágora), igikona: cuervo (locrovó), tugiye gufata akayaka: vamos a tomar aire, imirisho: palillos de tocar, amatirixa: ventana.

 

Día 27, lunes.- Por la mañana no hubo misa: La hubo en francés para  las monjas por la tarde. Pedro se salió cuando oyó el coche y no volvió. Fui con Ángel a Muyuga a llevar carbón y a traer unos maderos. El carbón está a 200 francos el kg. Sin embargo la carne, que no clasifican pero que es buena y de vaca, está a 120 o 140 pts Kg. y más cara la de oveja, cerdo y cabra. El café se recoge, y se le quita la cascarilla en unos molinos movidos por agua: sale la cáscara para los lados y el grano por el centro: como tiene mucha mucosidad se seca al sol rebajándosela hasta un 15 o 10 % , si no se hace así no lo quieren las fábricas. Aquí este año tenía un 12%. Lo prueban apretándolo entre los dientes. A la siesta llegó un delegado del Gobierno de la Comuna de Gitega, donde está el mercado de café y que es a donde se llevaron a Lucas (catequista) y a otros muchos cuando la matanza del 72. Venía a por las listas del café. No se las pudieron dar porque eso es incumbencia de Luis. Dormité un rato. En estas primeras horas de la tarde el calor aprieta duro. Al levantarme me curó Sor Teresa la infección de la infuncha en el dedo gordo del pie con una tirita: tenía pus y estaba “criando”, me dijo. De todas formas aún fui con Pedro, Ángel y Orlando hasta el monte Bigongo ¿?, es el monte donde viven Cosme y Claver. Desde su ladera hay una hermosa vista de Ntita para filmar. Vimos el río Robironsa. Les fui hablando de mi amigo Salvador el ingeniero controlador del aeropuerto y de sus teorías eólicas para el monte Gorfolí (Avilés), porque Ángel sostenía que aquí el aire es aprovechable como fuente de energía. Pedro me enseñó varias frases en kirundi, es muy asequible, Ángel en cambio a todo más se ríe de los disparates que digo, se sonríe, o te suelta una parida, pocas veces está en plan de enseñar. Pedro es una delicia, te lo explica todo ce por be. Quedamos en que iré a Nyangua a visitar a las alfareras batwas el próximo jueves, y para quedar allí hasta el viernes. También quedó en buscarme el número l, 2 y 17 de Que vous en semble? Paso bastante tiempo en la habitación, cada día me cohibe más el lenguaje, al menos si supiera hablar francés... Rehice el soneto. Vuelvo a hablar con Juanita Hidalgo. Me entero de que su padre trabajó en 1942 en La Riera de Somiedo (el mundo es un pañuelo). Su padre (Hidalgo) vivía pasando el puente. Hoy recogí las siguientes palabras: Ugíyejé: ¿a dónde vas? Iminyare: arbusto con el que cierran los rugos, igisiga: ave rapaz (aguilucho), amaburo amaki: ¿qué hay?

 

Día 28, martes. San Agustín. Muy mala noche, una tos tremenda que apenas me permitió cerrar el ojo. Dije misa con Ángel. Luis volvió a Gitega y a Bujumbura a buscar el dinero y la maleta de Juanita. Trae por lo visto muchos Nuevos Testamentos en kirundi. Pasé toda la mañana en casa. Leí el soneto a Ángel, creo que no le entusiasmó, al menos no dio muestras de ello. Primer año que me felicitan el día de mi 45 cumpleaños ¡45 añazos! ¿Cuántos me quedarán, Señor...? Creo que no debo perder ni un minuto más. Voy a retomar las notas que estaba copiando sobre la secta Nanga. Por la tarde la visita de dos curas, uno es de Yugoeslavia, se llama Agustín, lleva 10 años de cura allí: los peores y la gente más difícil (dice) son aquellos que piensan que son más comunistas por ser más anticlericales. En la iglesia andan de clergiman, los curas ortodoxos pasean con su mujer y llevan el carrito con el niño. Hay pugna entre los croatas y eslovenos, dos pueblos enfrentados que por ellos harían la guerra cualquier día, pero Tito no se lo permite. Si metiéramos la estatua de Marx en las iglesias las dejaríamos vacías. El otro cura es de Checoslovaquia, se llama Iván. Se fue de allí (se vino) cuando la revolución o levantamiento y tomó la ciudadanía austríaca. Está con una monja checa. Por la tarde salí de paseo con un seminarista de Bujumbura que vino a pie desde Nyangua. Llegamos hasta la colina a la que hay que acceder como por escaleras. Orlando me dice que tiene un estudio hecho sobre la sexualidad de los burundeses. Me pareció que su trato y conversación no gustaron a Juan el seminarista. Este Orlando siempre te sale con lo mismo... ¡siempre las mismas chorradas de mal gusto, antiglesia, anticlero y siempre con un falso baño de cultura nietzstcheriana! Hoy ha sido un día casi gris, prácticamente no hice nada. Tengo pensado comprar una olla de cerveza para preparar un poco mi despedida de Burundi y agradecerles las atenciones que han tenido conmigo fieles, gente de la misión, monjas y misioneros. Aún me falta por tomar alguna nota sobre la recogida y elaboración del café, ordenar las notas sobre la cerámica, algo sobre la llegada de Fernando (espero estar aquí para saludarlo) y tomar algunas vistas de Burundi y su paisaje.

 

Día 29, miércoles.- Pasé otra noche fatal, cada día, cada noche lo paso peor. Desperté con mi tos a Juan el seminarista, que cursa 1º de teología. No tiene nada que ver la tos con la teología ¿o sí? Por la mañana misa a primera hora. Se veía ya a algunos ante la cooperativa que venían a cobrar el café. Charla con Ángel. Ojeo un número atrasado de Vida Nueva sobre el teólogo Tillich, me pareció interesante (es el nº 1027 - 24 de abril). La Bibliografía que aporta es: “La sociedad desescolarizada”, “La convivencialidad”. “Energía y equidad”, “Némesis Medical”, por Iván Illich, Barral editores.-1974. Murió el niño operado por Teresa, cuyo padre leía tan atento aquella tarde en el hospital el Evangelio al pie de su cama. Saqué en el film número 7 (numeración provisional sobre los cartuchos que pongo para entenderme al revelarlos) una toma  del microscopio y a Bernardo en él examinando un áskaris. Luego subí al monte Bizonzo, tomé vistas de Ntita y panorámicas donde salen rugos y el río Robironsa. En el rollo octavo tengo filmadas unas chicas con cántaros de agua. En el montaje debería empezar en Ntita con la cruz, el eucalipto...

 

Día 30, jueves. Oigo misa por un misal de Menes. Pasé toda la mañana sacando fotos para Teresa en el Hospital: la operación de cortar dos dedos (seisdedos) a una chica, la operación de un sarcoma? tropical, niños con el kwasioskor, pido que me tomen una foto a mí con un niño, un negro al microscopio (una de ellas creo que salió mal) etc. También saqué otra debajo del eucalipto. (No sé si escribí que los primeros días me dediqué a limpiar de hojas el patio, las hojas que recogí debía de tener huellas caninas, porque cuando más tarde pasé junto al perro de la misión debió de oler en mis manos algo y no faltó nada para que me diera una gran dentellada, los misioneros me dieron esa explicación puesto que el perro no es tan fiero como para hacer eso). Después de comer fuimos a Ñangwa.  El camino no es bueno. A veces pasa sobre roca desnuda. Una vez allí me dieron habitación: cama, agua con palangana. Mi intención era ir a visitar el poblado batwa cuyo nombre no recuerdo en donde me han dicho que hay alfareras trabajando.

Fue una hermosa e inolvidable experiencia. Los batwas te reciben un tanto agresivamente, y luego suelen atacar: los largos (así llaman a los tutsi) cuando llegan a la misión entran en el patio directamente, entran erguidos, casi desafiantes, como dueños de la situación (es algo de lo que hacen ostentación los catalanes y los vascos con respecto a los demás, se creen descendientes de la pata del Cid... eso no es bueno), los cortos (así llaman a los hutus) se meten entre las columnas, pasan dos o tres veces ante la puerta (recuerdo aquellos días de lluvia en Pola cuando yo trataba de entrar en casa de mi amigo Manolín de La Calle y no me atrevía a entrar... (Yo de niño fui una especie de hutu... primero en mi pueblo, después en el Seminario de Tapia y en los primeros años de Valdediós), los batwas se sientan un rato fuera, luego como movidos por un resorte entran de rondón en el despacho.

Una vez en el poblado batwa lo primero que veo es a una chica trabajar, debió de empezar para nosotros: amasa el barro con los pies sobre una piel de cabra que luego sirve para cubrirlo con el fin de mantener la humedad. Traen arena del río y la mezclan con barro a modo de chamota con el fin de que resista mejor el impacto del fuego, y sobre un trozo de inkono roto, el culo de una pieza, colocan un trozo de barro que enrollan previamente y hacen girar aquel pedazo de vasija a modo de plato lento que viene a ser un “verdadero torno de mano”.  Añaden otro trozo de grueso macarrón de barro que estiran con la mano. El último trozo es más fino y lo usan para hacer la boca de la pieza, lo alisan mojando las manos y la espátula en un calabao o vasija rota con agua, usan “trapadorio” como en Faro, lo dejan fino a base de raspar, bruñir y palmotear cuando está verde.  Luego, usando un palito con incisiones, van dibujando figuras haciéndolo rodar con la palma de la mano sobre la panza aún verde. Este poblado está a dos Km de Nyangwa, unos 10 minutos a pie. El zócalo de las casas circulares está decorado con dibujos en forma de punta de lanza o de diente de lobo, lo que recuerda el eros y el thánatos, vida y muerte, aquí lo segundo. La vida en forma de hojas se ve bajo las ramas en la parte superior de los rugos, como ya comenté anteriormente.  Sobre el tejado de un rugo un amuleto que consiste en varias cáscaras de huevo clavadas en un palo y puestas sobre la techumbre vegetal. Se usa, según dijeron a Roberto, contra las aves de rapiña que se llevan los polluelos. Estando recogiendo este apunte entró una de estas  aves rapaces por entre el ramaje de las palmeras y en un abrir y cerrar de ojos se llevó un pollito. Hubo un revuelo general en el rugo y luego en el poblado. “Irrupción del caos en el cosmos” que diría Roberto. Alguien les sugirió a los batwas que el amuleto no servía para nada dado el nulo resultado, a lo que una respondió: ¡claro que sirve, de no ser  por el amuleto ¡cuántos pollitos más no se habría llevado! Saco una vista de un rugo abandonado en el monte de enfrente porque al parecer cuando llovía el agua arrastraba las cosechas y nadie quiso ir a vivir allí. No saben regar, sólo aprovechan la humedad del río que pasa y la lluvia. De regreso merienda. Marcha Angel para Ntita y paseo por la carretera. Comentamos los sucesos del 72, hablamos de España, de Maximino y  de las tres enfermeras asesinadas de la Cruz Roja en Pola el año 36, hoy enterradas en la catedral de Astorga, luego la conversación derivó hacia el problema del mal: “Sólo si me meto en el mal puedo redimirlo: en el fondo está Dios”, hay que asumir la naturaleza, y con la naturaleza el mal, para redimirlo y así que el mal nos redima... Esto me parece que fueron frases de Roberto, filósofo y buen poeta él. Sacaron el acordeón, entrenamos, yo toqué el acordeón, la guitarra y la armónica Roberto (las toca al tiempo), con la melódica Pedro. De noche tuve miedo molestar con mi tos pero hice la cama y dormí bastante bien.

 

Día 31, viernes. Desayuno. A las 9 fuimos a ver cómo cocían las batwas la cerámica: hacen un emparrillado de madera, sobre él colocan las vasijas o inkonos, antes secan algunas piezas, un poco húmedas aún, con hierba que hacen arder dentro y alrededor de la vasija. Traen el fuego entre ramitas desde la mashiga. Algunas piezas estallan, debían de estar poco secas aún y debieron querer cocerlas todas para que las viéramos y les diéramos algo de dinero, eso creo yo. Meten fuego por debajo del emparrillado, luego echan hierba por encima hasta que arda, todo esto se hace en cuestión de media hora escasa. La alfarera de ayer perdió, al parecer, todo su trabajo: Se me han muerto todas, se lamentaba en su lengua alejándose...  Sacan las piezas con una palo y las enfrían con una rama mojada a hisopazo limpio. Las cogen con la mano, calientes como están y no se queman. Si hay alguna un poco rajada le dan con barro para tapar la hendidura, de ese modo con el calor endurece y no se raja más. Las preparan ese mismo día para llevarlas avanzada la mañana al mercado que está relativamente cerca, en Rweza (Gishobi). Les di 20 dólares.  Pedí a Roberto que me tradujera algunas frases y me tomara alguna nota sobre instrumentos que usan, horno, piezas, etc. saqué fotos a un árbol sagrado de flor roja: el umurinsi. Roberto me trajo a Ntita. Me tradujo frases y palabras... ¡qué gran chaval! Nunca se lo podré agradecer como es debido... Pero además descubrí que es un gran poeta, poesía de la buena. Me dejó el siguiente poema a estas batwas alfareras:

No sé quien las contempla

alzadas levemente

sobre la edad, sobre la calma, sobre

la media luna vertical del día...

Y el pájaro despierto, inevitable

de cada noche. No sé

quien las contempla cuando

tejen

la inflexión de la tierra, acompasando

la sencillez del huerto,

palpando un arquetipo desguazado,

sometido a medidas,

tonos útiles,

funciones y reposos y perfiles.

Desde un salón de esferas,

desde un desastre quieto

solo frío

de cenizas, o desde no sé dónde

no sé quien os contempla...

Creo que debí felicitarle más efusivamente. Su poema cada vez me gusta más. Y siempre que lo leo y me imagino aquel poblado donde las alfareras trabajaban el barro, fumando su grueso cigarrillo, digo... ¡Hurra, Roberto!

Reviso las Revistas y vuelvo a tomar nota de las que me faltan... Creo que tengo infunchas en los pies por las molestias que me ocasionan... (Fin del cuaderno I)

Paso a explicar ahora las notas que pude tomar en el poblado batwa con las alfareras. Me sirvió de intérprete Roberto. Servicial como él solo. He creído oportuno añadir todo el resto de la información que cada día y luego al copiar de nuevo este Diario he podido recopilar.

 

Cerámica africana de la tribu batwa.- Inicio estas notas con unos apuntes sobre cerámica africana a fin de tener una más cabal de esta industria. Como sucede con toda la cerámica arcaica, tres son las notas que caracterizan la alfarería batwa:

a)    estar en manos femeninas,

b) estar fabricada totalmente a mano o empleando un torno o plato lento muy elemental del que luego hablaremos, y

c) ser muy simple y elemental en su tipología, a saber: formas esféricas o semiesféricas de un color pardusco casi negro a manchones, debido al proceso de cocción en atmósfera poco oxidante, disponer de hornos, o más bien lugares de cocción al aire libre sin que medie ninguna construcción (se levanta sobre piedras momentos antes de la cochura), y cocción a baja temperatura (±700º), carencia de asas, al menos en las más antiguas, etc.

En 1888 Friedrich Ratzel recoge en su obra “Las razas humanas”, algunas características de la cerámica africana que se pueden aplicar perfectamente a la elaborada en este poblado:

“La alfarería es más bien cosa de mujeres” (I, p. 166). Trabajan “sin otro instrumento, por regla general, que las manos” (I, p. 107).  Al hablar de los hotentotes apunta: “Los utensilios (vasijas) de arcilla los fabrican las mujeres, en cambio los de madera son confeccionados por los hombres" (I, p. 251). Y en las tribus de Zambere “la fabricación de objetos de arcilla, tosca las más de las veces, es confiada a las mujeres, especialmente la fabricación de las gruesas pipas de tabaco”. (I, pp. 318 y 278).

En Marruecos, según una comunicación personal de Rudigger Vösen, con quien mantengo correspondencia sobre el tema, y que es director en el Museo Etnográfico de Hamburgo, en una de sus secciones dedicadas a la cerámica tradicional, me dijo que trabajan en la aldea de Ifrane Ali, muy próxima a Oned Lâu (Tetuán), más de seiscientas alfareras.

También trabajan alfareras en Ghana (Ashanti), en Fouta junto al río Koumba (Guinea-Konakri), en Uele junto al río homónimo en la frontera con Uganda para unirse luego al Oubungui y en Kongo de Muba (Zaire), Rongo (África Austral), Kuoro (Togo) etc. Si nos referimos a las figuras halladas en excavaciones arqueológicas, nos encontramos con actividades cerámicas en Etiopía (NE), en Nok (Nigeria), en Maradi (Niger), Kapsiki (Camerún Occidental), Nubia, junto al lago Victoria, Oubangui (aguas abajo del Uele), en el Sudán, Costa de Ivoire (Camerún), Malanville (Benin), Bilma (-kanouris-) (Niger Oriental), Sao (al sur del lago Tchad), Abomey, Porto Novo y Anidah (Dahomey), etc. (cfr. Heeckeren o.c.).

Más lugares africanos donde se puede hallar actividad alfarera son:

En Boubon (Níger), Tsére (Togo), Dogón (Costa de Marfil en la cual existe también una leyenda), en Ethiopía Norte, en Sao junto al lago Chad, en Olokhun (Benin-City), en Abomey, en Zagnanando, en Kéton, en la Costa de Ivoire, en Bamileke (Camerún), en Tissage, en Kabilia (Africa del Norte), en El Zaire, en Maradi (Níger), al Sur del Sahara, en Rhodesia, junto al Lago Victoria, en Nok d'Ife?, en Sao (Lago Chad), en Nogoro cerca de Bafia (Camerún), en Mali, etc.

En Burundi me entero que hay alfarería en diversos  puntos. Sólo pude visitar la de un poblado.

 

No sólo en Burundi, también en todo el continente africano lo común es que la alfarería esté en manos de mujeres las cuales trabajan siempre a mano, en plato lento o sin rueda de alfarero. El torno de pie es prácticamente desconocido y su uso muy tardío, en los lugares donde se usa ha sido introducido por los colonizadores europeos. Heeckeren  (Jacob), después de afirmar como fenómeno curioso, importante y característico de la cerámica africana el que toda ella sea trabajada sin ayuda de torno, afirma que a primeros de este siglo un artista masculino llamado Voania, lo utilizó en su alfar de la aldea de Kongo (Muba) (v. B. pág. 42).

Es curioso observar cómo en la cultura semita no se da el caso de la mujer alfarera. Allí la elaboración de las vasijas de barro siempre está en manos del hombre. Una frontera imaginaria podría descubrirnos que a medida que nos acercamos al hemisferio Sur y caminamos hacia el Occidente del planeta abundan más los alfares femeninos. Dicho de otro modo: el mundo oriental tiene generalmente los alfares en manos de hombres, en cambio el mundo occidental sobre todo el más extremo, el tercer mundo (África y Suramérica) en su expresión más primigenia, los tiene en manos de mujeres.  Este mismo fenómeno se puede observar también en la península Ibérica: los alfares femeninos están situados en la parte más occidental: Portugal, Zamora, Islas Canarias... etc.

En Burundi algunos misioneros trabajaron el barro e introdujeron nuevos sistemas de trabajo, v.g.: el torno de pie, pero fue un esfuerzo que no caló entre los nativos los cuales siguieron aferrados a sus viejos usos y sistemas con los que posiblemente muera la alfarería, ya que los nuevos utensilios y vasijas de plástico, mucho más consistentes, ligeros y baratos están sustituyendo, a grandes pasos, a las pesadas y frágiles vasijas de barro.

Visité este poblado Batwa que está cerca de la misión de Ñangwa (Gitega). Sirviéndome como intérprete del P. Roberto (como dije es misionero de la misión de Ñangwa) recogí bastante documentación gráfica y oral aunque a la hora de indagar los “porqués” de algunas técnicas y usos la respuesta de la alfarera era casi siempre la misma: “porque sí”, acompañada de una amplia sonrisa y un gesto sumamente expresivo.

El barro (ibumba). La materia prima la extraen junto al río y va desde el gris claro al pardo oscuro. También lo obtienen practicando pozos de dos o más metros de profundidad para lo que se valen únicamente de un gran cuchillo (nanga) y de las manos. Luego lo transportan hasta el rugo o cabaña en hojas de plátano sobre la cabeza en la que colocan antes una corra para suavizar el roce. Las barreras donde sacan el barro a veces están a 10 y 12 horas de camino. Toma parte en el acarreo toda la familia: mujeres hombres y niños. Una carga suele pesar entre 40 y 50 Kg.  Para personas mayores y de 15 a 20 la de los niños.  Allí lo amasan con los pies sobre un cuero de cabra (gukanyoga) y lo mezclan con una arenilla (cuarcita), especie de chamota, (inchivo) parecida a la tierra blanca (caolín) usada en Pereruela de Zamora, con el fin de dar a la vasija una resistencia capaz de hacer frente al fuego en, y después de la cochura. Las alfareras de Bugara la consiguen en la colina de Bukinanyana, al NE de Butara. Una vez molida, en molinos maneros, y tamizada, separan la parte más gruesa que luego añadirán al barro durante el amasado en una proporción del 1/20, y la mas fina durante la fabricación para consolidar la pieza.

El torno (akajo o igisuku). Usan para hacer girar la pieza un trozo de vasija esférica procedente de la parte inferior de alguna estropeada. Viendo trabajar a estas alfareras batwas podemos imaginarnos cual debió de ser el punto de partida de la rueda de mano o plato que llegó hasta nuestros días en alfares tales como Moveros y Pereruela (Zamora), Faro en Oviedo, Gundivós (Lugo), etc. por citar algunos.

Posiblemente en un principio se trabajó sobre una piedra cóncava, que al hacerla girar, servía para imprimir la esfericidad a la pieza. Más tarde se sustituiría por el ya citado fondo de una vasija esférica (inkono) o el de una calabaza. En otros lugares de África, como anota Heeckeren (ob. cit.),  ese cascote de la cántara es empleado como un molde sobre el que -puesto boca abajo- modelan, sobre su fondo convexo, vasijas semiesféricas, platos, etc., simplemente estirando el barro sobre dicha superficie.

Terminada la elaboración de la pieza ésta se traslada sobre el propio torno hasta el lugar de secado, que suele ser un sitio aireado a la sombra de la plantación. Otras veces se introduce en la cabaña para que el calor del fuego del llar (masiga) acelere el proceso. La alfarera evita siempre que el sol incida directamente en sus piezas. Esto mismo recomendaba el artesano de Llamas del Mouro: “porque las piezas secan antes por donde les da el sol y luego rompen al cocer o salen defectuosas”.

Instrumental.- Además del “torno”, en el lugar de trabajo se puede ver un trozito de cuero u hoja vegetal (urusato) que se usa para alisar el cuello de las vasijas, una tablita (umukuvyo) o quijada de un bóvido (iki-bumbuzo) para palmotear y apelmazar en verde las paredes de la pieza, palillos muescados (akagenyo) o bien una especie de cuerda trenzada para decorar, con el mismo fin un a modo de peine (agasaruro); un trozo de madera o latón (ikigaruzo) con el que se raspan o pelan las partes más gruesas, un hilo (akagozi) para cortar el barro, etc.

Proceso de fabricación.- Tiene lugar delante de la cabaña y la artesana suele estar sentada bien en el suelo o bien apoyada sobre los talones. Una vez preparado el barro se coloca en el fondo del “torno” o plato lento (urujo) un trocito de hoja de platanero con el fin de poder desprender la pieza del mismo (aún en verde para poder volver a usar el “torno”, pues una vez seco se desprende fácilmente) y sobre dicha hoja un trozo de barro en el que de antemano se ha hecho un tosco cuenco con el puño. Luego se estira entre las manos un a modo de macarrón grueso de barro y se empieza a urdir sobre aquella base trabajándolo adecuadamente y empalmándolo con sucesivos macarrones hasta dar la elevación precisa a la pieza. De cuando en cuando la alfarera gira el cascote dando esfericidad al cacharro trabajándolo con una mano por dentro y otra por fuera. Y mojándolas una y otra vez en un recipiente con agua (ikimari). Con la paleta golpea y palmotea el barro de las paredes con el fin de apelmazarlo, alisando y rematando la boca de la vasija con el cuero u hoja (urusato) que siempre tiene a mano. Después de haber mondado las paredes y partes más gruesas las pule y bruñe con un palo.

Tipología. Como en cualquier lugar del mundo aquí las vasijas reciben cada una su nombre según la forma o uso a que están destinadas aunque, como sucede en todos los alfares, con una palabra genérica (entre nosotros: puchero, cacharro, cazuela) incluimos diversas formas y tipos y hasta se confunden. No me ha sido fácil hacer una clasificación adecuada y exhaustiva debido a una serie de factores entre ellos la pasividad de los nativos con respecto al tema, desconfianza ante tanta pregunta o simplemente desinformación o falta de interés en muchos de ellos.

La siguiente clasificación la hice de acuerdo con las piezas que pude recoger, y de acuerdo con su empleo. De ordinario están en uso  las empleadas en la elaboración de la cerveza y su transporte, en el acarreo de agua y su almacenamiento en la cabaña, y en la conservación y cocción de alimentos. He aquí la lista que pude confeccionar, con su equivalente al español y uso:

Intuba: Puchero, olla.

Igitayeri: Vasija micoforme para hervir agua.

Inkono: Cántaro.

Imbiga: Escudilla.

Inkono ya bigombo: Botijo.

Inaga: Olla, puchero.

Isimbo: Mantequera.

Umubindi: Cántaro mediano y sin asas, de boca estrecha. Se usa para el transporte de cerveza

Igikombe: Taza, escudilla.

Umibirikira: Embudo de barro.

Akajo. (urujo): Rueda o plato de barro. Ver: urukwabo. De ordinario empleaban el cascote inferior de una pieza esférica estropeada.

Inkono y´itabi: Pipa de fumar.

*Inkangara: Cesto de mimbre revestido de barro

*Gitemere: Banasta de mimbre revestida de barro

*Urutavo: Cesta más pequeña, revestida con barro.

Bibliografia:

Trowell, Margaret y Wachsmann, K. P.: Tribal Crafts of Uganda. Londres   1953.

Dias, J. y Dias M.: Os Macondes de Mozambique.  II Cultura material. Falta la  fecha y el lugar de edición.

Pregunté al responsable de la Biblioteca de Mundo Negro en Madrid, y me facilitó algunos trabajos con los que he podido contrastar después las notas que tomé en Burundi.

 

Vocabulario

A

AGAHINGO. Palillo para hacer incisiones en forma de trenza sobre la vasija aún sin secar (También : "agagozi").

AGAKARABO.  Vasija pequeña.

AGAKUBISHO. Golpecito que da la alfarera con una palmeta de madera o paletilla de bóvido ("iki-bumbuzo", en De Carolis) para apelmazar el barro.

AGAKUVYO (dim. de "umukuvyo"). Trozo de madera para pulir la pieza. Por extensión, trozo de cuero u hoja de árbol (De Carolis) para el mismo fin que el anterior.

AGASARURO. Peine para decorar. ("ubusaruro": decoración punteada en torno al cuello), ("uru-biga" en De Carolis).

AKABARARA. Trozo de calabaza. Se usa a veces como torno para modelar. Es el dim.  de "ikibarara", pero también significa cascote o trozo de vasija usada con el mismo fin.

AKABIGA.  Cántaro destinado al rito de la ordalía. Se somete al acusado a la prueba del agua hirviendo, si sale ileso es inocente.

AKABINDI.  Vasija pequeña.

AKAGENYO ("kugenyera": circuncidar).  Palillo para hacer incisiones en el barro.  Incisiones alrededor del "inkono".

AKAHINGO ("agakingo").  Bramante, hilo para cortar el barro.

AKAJO. Cascote procedente de la parte inferior de una vasija esférica usada a modo de torno o plato lento sobre el que la alfarera modela el barro.

AKAROGOZO. Escudilla de calabaza para beber. Cfr. "urugozo". AKAROSWA. Escudilla.

AKA-TI. Bote de madera o recipiente hecho de caña. (De Carolis).

AKAZIHEBE. Pote pequeño para cocer carne. "Ikizihebe": gran vasija de barro.

B

BATARABUMBA.¿? (De Carolis)

BIGOMBO. Botijo ritual de tres bocas. La secta Nanga prohibe beber por estas vasijas o por cualquier otra que esté completamente llena.

BUMBA.¿?

D

DZOKUTI. Planta cuyas hojas se usan para bruñir las vasijas antes de cocer cuando el barro está a “punto de cuero”. Se humedece la hoja previamente preparada y se pasa varias veces por dentro y por fuera de la vasija, siempre en el mismo sentido. ("Ibi-kubo" en De Carolis).

G

GATA. Rodete o corra, solía fabricarse de fibras vegetales, y su misión era la de aminorar el roce de la carga de barro sobre la cabeza durante el transporte de este en hojas de plátano.

GUHÁRURA. Extraer barro.

GU-KATA. Amasar.

GUKANYAGA. Amasar barro con los pies sobre una piel de cabra.

GUSARURA. Decorar las paredes de una vasija. ("gusarura inkono": decorar la pieza).

GUSENA: pulir, alisar.

H

HASI (Mu-nzanzo). Lugar donde se trabaja el barro. El taller no tiene nombre específico. Dicen únicamente: trabajar “en la tierra”.

I

IBI-KUBO. Paño u hoja de árbol para alisar los cuellos de las piezas (En Faro: “trapadoriu”).

IBIKUYANO. Vasija, pote.

IBI-KUNGA?: En De Carolis.

IBI-KURUBINDI. Cántaro de grandes proporciones usado para guardar cereales dentro de la cabaña o “rugo”.

IBUMBA. Arcilla.

ICANSI.  Pote de unos dos litros para guardar la leche. También se emplean potes, homónimos, de madera de "umurinzi".

ICOKEZO. Lugar donde se cuecen las vasijas, "horno".

ICOKOZO. Vara larga para sacar las vasijas del fuego tras la cocción.

ICOTERO. Vasija destinada a la fabricación y conservación de perfumes.

ICOTEZO. ¿?

IGIFUMBAFUMBA. Ramas de sesabirago con las que, mediante aspersión con agua, se enfrían las piezas. También se denomina así el hecho de darles la capa de "ku-zinya", según De Carolis (Cfr.).

IGIKATIRO. Piedra sobre la que se amasa el barro.

IGIKOMBE. Taza, cubilete.

IGI-KUNGA ¿?

IGISUKU. Pote para guardar leche (lechera). El fondo roto de esta pieza también se usaba a manera de torno. Cfr. : "akaio" y “urujo".

IGITAYERI. Vasija en forma de seta para hervir agua.

IGITEMBAGAZWA. Jarro para miel.

IKARABO. Pequeña vasija con gollete o cuello alargado. Se usa para beber cerveza o transportarla como regalo.

IKIBARARA. Trozo de cascote. Cfr. "akabarara".

IKIBUMBIRO. Emparrillado de madera que apoya en varias piedras, sobre el que se colocan las piezas para la cocción. También se denomina así al alfarero/a.

IKI-BUMBUZO. Omoplato de bóvido para golpear la vasija cocida y descubrir por medio del sonido las dañadas. Es un sistema universalmente usado.

IKIGARUZO. Palo para raspar las vasijas en crudo

IKI-GOMBO. Vasija ritual usada en las ceremonias "ku-bandwa" con dos aberturas.

IKI-FIOGOFIOGO.  Las dos piedras usadas para moler el cuarzo o arena que se añade después al barro a modo de chamota. 

IKI-HONDA. ¿?

IKIMARI. Vasija para mojar las manos mientras se trabaja la pieza.

IKIMUGA. Vasija rota,"ikimuga n'inkono zifûye" las ollas rotas se llaman inválidas (Prov. 775-778).

IKI-TANDA. Cañizo o seve sobre la que se seca dentro de la cabaña a un metro del fuego la obra de la alfarera.

IKIVOMERO. Cántaro para el agua.

IKIZIGIRO.  Cfr.  "ikimari" (Vasija rota o estropeada). 

IKIVOMEESHO (kuvoma: sacar agua). Pote para sacar agua de un pozo.

IMBÊHE. Escudilla, plato acanalado.

IMIVOYE. Vasijas después de la cocción.

IMIVUBA. Soplador, soplillo.

IMPANGE.  Cántaro de unos 50 l. para la cerveza. (Cfr.  Prov. 382).

INAGA. Olla para cocer alimentos, puchero.

INGANZO. Barrera de donde se extrae el barro. De Carolis anota en su trabajo citado (Cfr.  Bibliografía) que el mejor barro de Burundi se extrae en la colina de Ngoma, en la comuna de Buganda.

INGASIRO. Piedra o molino de mano con el que se muele la arena o cuarzo (chamota) para mezclar con el barro a fin de resistir las contracciones que sufre el barro cuando está sobre la lumbre.

INKESI.  Escudilla.

IN-KOGOTO. Vaina o cáscara vegetal usada a modo de espátula para el modelado de la pieza. (De Carolis).

INKONGORO.  Pote pequeño, llamado también "inkansi"

INKONO. Cántaro, "inkono ya bigombo": cántaro de dos asas y dos bocas (ritual); "inkono yo aukumba": cántaro de cuello largo; "inkono y'itabi": pipa; "akarabo k'ibigombo": vasija ritual para hacer libaciones a los espíritus o manes; "inkono ikimuga": cántaro roto o estropeado; "inkono y´ukuteka": puchero o pote de cocina.

INKONONKO. Pipa.

INTANGO. Cántaro de grandes proporciones destinado primordialmente a la cerveza.

INTSIBO. Piedra friable de donde se obtiene mediante molienda la chamota para añadir al barro.

INTUBA. Olla o puchero para cocer alubias, boniatos... etc.

ISIMBO. Olla para guardar la mantequilla, mantequera.

IVIAKUNZE. Término más noble para decir "ivyansi" plur. de "icansi": Pote para la leche, lechera.

IZOSI. Cuello de vasija, suele estar decorado.

K

KUBINGA. Tornear una vasija.

KUBUMBA. Modelar, "tornear". "Kubumba inkono" (met.): el niño cuando "hace pucheros".  Desconozco si la expresión es autóctona, lo que sería muy curioso, o fue más bien importada por los colonizadores o misioneros.

KUHONDA. Instrumento para moler la chamota, llamado también "intsibo" (De Carolis).

KU-KOMEZA. Explanada o lugar de la cocción. 

KURATA. Amasar el barro.

KU-ZINYA. Mezcla a base de corteza y madera de...,  machacada y remojada convenientemente en agua, con la que se asperjan las piezas aún calientes después de la cocción con el fin de ennegrecerlas y darles una pátina que recubra los poros de las vasijas.

KW-IBUMBURA. Palmotear la base y fondo de la pieza aún verde con el fin de apelmazar más el barro.

M

MISHUNGO. Macarrón de arcilla, de unos 20 cm. por 6 u 8 (Æ) de diámetro con el que la alfarera levanta y fabrica la pieza.

N

NANGA. Cuchillo grande con el que se extrae el barro de la barrera o pozo. (De Carolis). Es también el  nombre de  una  secta tristemente célebre en el país.

R

RYOTEZO.¿? De Carolis.

T

TWARO. Carga de barro de unos 40 ó 50 kg.

U

UBU-GENYO. Decoración de una pieza.

UBU-GOMBO. Asas de algunas piezas en número de tres o cuatro.

UGUTULIRA. Cocción.

UKW-ARURA. Horno o lugar de cocción.

UKU-BUMBA. Fabricar vasijas de barro.

UMU-BEHE. Plato abierto para fundir la mantequilla, cocer carne o servir las legumbres. Plato de bordes elevados (De Carolis).

UMU-BINDI. Cántaro mediano sin asas y de boca estrecha ("umunwa"); úsase para transportar cerveza.

UMU-BIRIKIRA. Embudo de barro.

UMU-BUMVYI. Alfarera batwa. Si preguntáramos si en Burundi trabajan alfareros el barro la respuesta sería invariablemente: "¡intibishoboka!", es decir, de ninguna manera.

UMU-GIMBU. Árbol de cuya madera y corteza se saca una especie de tinte para dar a las piezas en caliente después de la cocción.

UMU-HINI. Mortero para pisar el barro.

UMU-KATWA. Jarra, olla, sinónimo de “umubindi”.

UMU-KOZANO. Alfarero/a no batwa.

UMURARA ¿? De Carolis

UMU-SENGESE.¿? (De Carolis)

UMU-SENYI. Arena o chamota que añadida al barro da resistencia a este, frente al fuego y durante la cocción.

UMUSESO ¿? (De Carolis)

UMUTEGE. Cuerpo central de una vasija; panza de la misma.

UMU-TWAKAZI. Alfarera batwa.

UMU-TWARO ("twaro"). Carga de arcilla que se transporta sobre la cabeza.

URU-BAMBIRO. Lugar de trabajo.

URU-BARO. Tres varas entre las que se colocan las vasijas. Una vez sujetas con cuerdas se transportan más fácilmente sobre la cabeza hasta el mercado.

URU-BIGA. Cuello de la vasija.

URU-GETE (Cfr."urujo"). Vasija en la que la alfarera moja las manos para modelar la pieza. En Faro: tarreñón, en Llamas: calabau.


URU-GENYO. Cordel de unos 4 cm. por 0,5 Æ usado para decorar la pieza en verde.

URU-GOMBO.¿? (De Carolis)

URU-GOZO. La cerveza contenida en el "inkono" o vasija de barro.

URU-KARABO (-KARABU De Carolis). Vasija con asas para servir la cerveza a los huéspedes.

URU-KWABO. Cascote de "inkono" usado como plato lento o rueda de alfarera. Torno.

URUROGOZO. Vasija en la que se transporta y ofrece cerveza como regalo y de la que el donante debe beber primero al presentarla para demostrar su inocuidad.

URWAVYA. Olla que lleva tapa o cobertera. Se usa para conservar el aceite o la mantequilla.

 

Elaboré estas notas con apuntes que tomé sobre la marcha y después de consultar algunos libros y preguntar a cuantos tuve a mano. Posiblemente haya algún error o incorrección. Incluyo estas notas precisamente en el día de mi visita a este alfar batwa.

 

Este trabajo sobre la Cerámica batwa fue presentado al Premio Mundo negro de periodismo y consiguió el primer premio (1988)

 

(Empieza el cuaderno II).

 

Día 1 de Setiembre 1979, sábado. - Ayer tras la llegada con Roberto a Ntita charlamos como  acostumbran a hacer los hutus cada tarde en torno a nuestra mashiga de la misión. Tuvieron aquí los de Ñaviraba. Parece ser que han surgido algunos problemas con el nuevo cura Paco, aquel que conocimos en Oviedo. No le gusta Moguera. Quiere ir para Ñabiraba.  El más joven no sabe conducir, el mayor no da cerveza a la gente. Él cortó al público el paso al patio, etc., cosa esta por la que algunos protestaron.  En Gitega se aclaró todo ante el Vicario. El mayor lleva un año sin ir a casa: Pensaba ir estos días pero ante el panorama que se presenta con lo de Paco declinó hacer el viaje. Ángel agradece la visita, fue quien lo sustituyó. Son los problemas de cualquier misión.  Ayer me contaron en Nyangwa que un día Alfredo fue a poner los sacramentos y lo engañaron, lo que pretendían era que llevara a la enferma al Hospital: lo estaba esperando vestida a la puerta del rugo... ¿? “entonces déme una bendición y me lleva...” a lo que Alfredo le dijo: “Ahora ni bendición ni nada, ya sabéis que cuando hay que llevaros se os lleva... pero con engaños no podemos ir a ninguna parte”. Y se fue. Me pareció como un poco desengañado. Algo así le pasó a Roberto, pero Roberto la llevó después de que la hubo confesado. Debería hacerse todo a pie o, a todo más, tener sólo un coche para lo más imprescindible. No acabo de ver soluciones para esto. Hoy dije misa. De noche desperté sólo una vez a las 4: pasé un mal rato. Sigo la misa por el misal de Menes. Pasé ante el Hospital. Otra vez que me encuentro en la colina cercana con el Imana Saguaña y vi miradas extrañas en los chavales de 14 a 18 años.

 

Día 1 de setiembre (continuación). Creo que es una generación que nos rebasó. Los mayores te saludan con respeto y con cariño, la juventud, un tanto alejada, pagada de sí misma y como ausente, te saludan de manera parecida a como te saludan en España. Creo que están a un paso de nosotros en romper la figura del negro sumiso. Haría falta muy poca propaganda para lanzarlos. Luis fue a Gaseñi, dice que encontró indicios de la secta Nanga. Le di a Ángel 200 dólares, de ellos 2.000 francos para los boys: Roberuto, que se va de vacaciones, y para Claver que se queda; es el que te mira con más gracia. Luego escribí algunas cosas. Leí parte de lo referente a los tribunales. De todo ello espero sacar un extracto. Lavé unos pañuelos que tenía sucios. Aquí el polvo rojo de los caminos lo mancha todo. Se me destiñeron los calcetines. Encarna me arregló unos pantalones marrones. Dicen que me echarán de menos. Me hace ilusión. Por la tarde en torno a la mesa amashiga, estuvimos hablando de Jotaeme, de Enrique Menéndez, de las Órdenes Sacerdotales y sus avatares: nos recomendaban poner cilicio para ser medianamente santos, era lo que nos planteó aquel cura que nos dio los Ejercicios Espirituales. Se llamaba D. José Aguirre y nos puso en un brete de tirar la toalla vocacional a las puertas del diaconado y marcharnos todos para casa. Hablamos de Amador, y de Marrón, mi pariente, hijo de Adolfo y de Marina. Les hablé de D. Francisco el cura de Aguino (Somiedo), de D. Hilario, cura del Coto de Buenamadre, de curas obreros como Norberto, Jesús el de Soto, etc. Ángel contó su bautismo apostólico en Besullo y la primera misa a todo el pueblo. Se desplazó la gente de Pumarín en autocar, etc.  Pasé la tarde en casa. Merienda con Mª José y la otra Teresa. Venían a buscar a no sé quién y se les estropeó el coche o ambulancia cuando llegaban, aproveché para tomar unas vistas de los negros empujándolo a la entrada de la misión. Estuvimos arreglándolo un gran rato. El muganga mukuru se fue con Roberto a Nyangwa. José estaba partido debido a una caminata que se había dado y a un poco de encaloramiento: el mediodía en Africa te destroza. Yo también estoy cansado. Corregí una vez más el poema que quería dejar en el diario de la misión. Traté de preparar unas palabras en kirundi para decírselas a la gente al despedirme. Agradecimientos. Sentí no poder saber hablar nada: aprendí cosas de un niño llamado Sergío, por ejemplo el modo de contar, como se dice eucalipto, cielo, etc... Me hubiera gustado tener akafaranga pero yo no soy rico: quiero traeros cariño. Me voy con pena. Si un día vais por España os ofrezco mi rugo, mi choza, mi casa. Como cristianos sabemos que somos hermanos y espero volver a encontramos un día en el cielo. Aprendí las siguientes palabras: ichara: siéntate, mutoye umuwana: niño pequeño (gato gato lo emplean en otra clase de palabras...) kuki: por qué? Encarna contó una anécdota: en su pueblo le llaman a uno kuki como señal de gran cariño y los italianos se lo llamaban a José Manuel, este se reía. Se da fácilmente, es muy abierto. Ibiharage: alubias. Quería preguntar lo de la paternidad: paren, dan a luz, pero toman de alguna forma parte igual el padre que la madre. Termitero: colina. Allí se juzga lo pequeño...

 

Día 2, domingo. Ayer noche en torno a la mesa amashiga charlamos sobre el matrimonio, iniciación sexual, diálogo, cursillos de convivencia, fracasos matrimoniales. Les hablé de mis explicaciones en clase: la pirámide del matrimonio: la amistad (debe ser la base), el amor (debería estar en el centro), el sexo (es simplemente la cúspide). Toda relación estable debe apoyarse sobre la base, la amistad, apoyarla sobre la cúspide es arriesgarse de que todo  se venga abajo. Dormí bien. Hoy dije misa con Ángel: les hablé para que vieran que no era mudo, pues al verme tan callado y que en misa apenas hablo creían que era sordomudo o algo así, les dije que me gustaría poder hablarles  en su lengua pero  sinsi kirundi: no sé kirundi. Ángel les dijo lo de “mudo”, me despedí con un mukarakose. Creo que es interesante provocar la anécdota, es lo que les va a quedar. Luego volvimos a ver el coche o ambulancia de las monjas que llegaron ayer con él estropeado. Charlé con una de ellas llamada Matilde que es la que recorre unos 2.000 km al mes con la ambulancia y con leprosos. Ayer fue todo un espectáculo: les dio 200 francos a los negros que empujaron la ambulancia para que se los repartieran y se los devolvieron diciendo: “Tú eres la que lleva los leprosos y no podemos cobrar por ayudarte”; lo que demuestra que hay un cierto sentido del servicio a los demás, fue algo que me hizo pensar: Cuando la gente ve que se presta un servicio el trabajo surge gratis, por lo tanto cuando te cobran y te cobran bien... es fácil sacar la conclusión. Nos sentamos un rato a charlar y me contó la tragedia del genocidio del año 1972. Ella fue testigo de excepción: “A un chico que iba en bicicleta le dieron el alto, como no llevaba pase lo mataron a culatazos. Iban a las escuelas y entresacaban a los hutus (a los tusis no los tocaban, eran de los suyos) y los llevaban en camiones a fosas comunes hechas con excavadoras que estaban explanando y haciendo los cimientos para levantar una fábrica de luz. Una vez en las fosas, como no tenían balas suficientes, los mataban con granadas de mano. Esto lo oí varias veces. Están unos cuantos curas enterrados junto a Moguera, entre ellos el Padre...  que escribió dos libros: “Siguiendo las huellas de mi padre” y “Entre dos mundos”, a estos los mataron a la una de la madrugada. El Padre...  (no recuerdo el nombre y eso que lo anoté no sé donde) animaba a los demás a no temer frente a la muerte, luego les dio la absolución. Todavía hoy para ingresar en el Colegio, de cada diez alumnos sólo permiten la entrada a un batwa, o a lo peor a ninguno. En una colina vi a los hutus matar a palos a los tusis, vino un helicóptero, decían: hay un chico vivo sin oreja con una brecha y con el intestino al aire. Pero en el helicóptero sólo recogían a los tutsis, los hutus quedaban allí agonizando, y lo más grave es que te obligaban a dejarlos morir, de ello se encargaban los perros y los cuervos, era algo espantoso...”.

“El proceso fue el siguiente poco más o menos: Primero mataron al rey, luego junto al lago Tanganica al Príncipe. Aquí la gente tiene más miedo que en Ruanda porque allí el gobierno está compuesto por hutus. La invasión o rebelión ante la muerte del rey empezó en el Sur y fue el pretexto para diezmar a los hutus, a los que, debido a su desarrollo en la población, les tenían miedo. El propio Michombero vestido de soldado se dedicaba a fusilar. Esto empezó en mayo del 79, y en agosto aún el mundo no sabía casi nada a no ser las noticias que contaban los misioneros expulsados; pero las agencias apenas se hicieron eco de cosa alguna. Recuerdo ver pasar cuatro camiones cubiertos que dejaban tras de sí por el camino un reguero de sangre. Los centros sanitarios estaban a tope pero solo de tutsis”. (Fragmentos de la conversación que mantuve con la monja).

Son las 11,1/4. de la mañana, están cantando el Padrenuestro en no sé dónde. A las 11 pasó una manifestación ante la misión cantando algo así como cantos patrióticos, precedidos de dos banderas, una me pareció que era amarilla, cruzada por una cruz de San Andrés y creo que con una P. No supe si la manifestación era religiosa o política, tampoco vi a nadie para preguntarle. Tomé unas vistas desde mi cuarto. Preparo los útiles para salir a un lugar que llaman algo así como “las aguas de...”. Recuerdo que Matilde la cubana dijo que aquí no tienen obuses, ni bombas, etc., sólo tienen un avión que les regaló Francia y un helicóptero: Por eso dicen el “avión” “el helicóptero” y también esa es la razón por la que aún emplean palos y lanzas, etc. para defenderse, y  para matar en el 72 lo hacían a culatazos para ahorrar balas.

Comimos en Las Aguas... Recogimos a Orlando con varios niños. Roberto el misionero de Nyangwa me dio la lista con las palabras de la cerámica batwa que pasaré a la otra libreta, detrás del soneto. El viaje de ida fue algo espantoso, casi me muero, maltratado por los baches, a punto siempre del mareo, mal sentado, golpeado a babor y a estribor, incontable... Considero un milagro que pueda viajar de ese modo en la caja de una  furgoneta cuando de niño tenía que ir en los asientos de madera encima del autobús llamados La Imperial, entre maletas, estas iban detrás, pero a cielo descubierto. Paramos en las Fuentes del Nilo y vimos la pirámide a los lejos. En las aguas termales saqué varias tomas de película bañándose y creo que alguna diapositiva. Había media docena de negros bañándose, retozando de lo lindo. Fuimos a comer a la Pirámide. Una cruz recuerda algo, creo que se trata de muertes del año 1972. La pirámide conmemora el nacimiento del Nilo. Me subí a ella, como hace todo el mundo. Saqué más vistas. Merendamos. Me acerqué a la inscripción para copiarla. Dice:

“Pyramis ad caput Nili meridionalissimum ut signum incipientis fluminis pyramidum. Erecta ad MDCCCCXXXVIII sub protectione proconsulis juncers et cum auxilio patris colle cerandique et monteyne a Dr. Burkhart Maldecker in memoriam omnium qua erentium caput Nili: Eratosthenes, Ptolomeus, Speke, Stanley et alii. sunt nomina Nili: Kasumo, NukasenyI, Kigira, Luvironsa, Ruvuvu, Kagera, Lac Victoria, Lac Kyoga, Mnita Nzige - (Lac Alberti), Bahr El Gabel Abiad, Nil”.

Cfl - Geomines - Umhk.-

Tomé estos datos con dos niños negros al lado, uno me pedía que le regalara el bic con que escribía y ambos akafaranga (dinerito). El regreso fue una gozada aunque pasamos frío. Vinimos cantando todo el camino: cantos populares y terminamos con cantos religiosos: “Oh buen Jesús...”, “Altísimo Señor...”, coincidimos todos en que siguen siendo eternamente clásicos. No me mareé ni un tanto así. Un poco de tos para no perder la costumbre. Normal. Nueva visita de dos chicos invitados por el médico Orlando y que pasarán aquí en Ntita unos días a cuenta de la Misión. Dormí bien. Me visitó la tos de madrugada. Los valles por donde pasamos se llaman Kymuby y Gikama y la colina donde está la pirámide, Dikizi.

 

Día 3, lunes. Misa por la tarde. Fuimos a Nyabiraba. Están de curas dos negros: el P. Canisius y el P. Erman. Problemas de Pastoral, quise entender que se trataba de algo sobre la marcha de la parroquia: son los mismos Kiro, Legión de María, etc. El estado quiere que trabajemos en la enseñanza y llevarse ellos la palma. Comí en silencio junto a P. Canisio, otra vez me lamento de no saber hablar francés. Por la mañana fui con Luis a Gitega a llevar al hospital a un chaval (ya no digo a un negro) a un chaval con una pierna rota. Me cuenta Luis que hace días un señor engañó a Ángel: le dijo que iba a Gitega por un asunto urgente pero luego llega su mujer y otro más: Ángel los dejó a los tres en tierra por querer engañarlo, pero ellos tienen el ardid por ley, a eso no le llaman mentira sino “hechos consumados” que, o debes tú adivinar de antemano o cargarte luego con los hechos. Psicología tribal, le llamaría yo. En Gitega vi un inderuso o camilla pero no pude sacarle tampoco la foto tal como vengo pretendiendo. Ando todo el mes tras una foto de este medio de transportar enfermos y no logro llegar nunca a tiempo. Hablé con un militar electricista y al final ya nos entendíamos un poco. Vino con nosotros hasta Nyabiraba. Ahora que estoy a punto de marchar para España empiezo a romper a hablar. Por el camino vine tomando vistas de los que iban a celebrar el tercer día de la boda que ellos llaman el kuruvacho. Volvimos pronto y traje los números que me faltaban de Que vous ensemble? que me dio Erman para hacer fotocopias y devolvérselos. Me proporcionó una gran alegría. Regresé sentado en la parte de atrás del coche, sentado sobre unas mantas que son del chaval que rompió la pierna; llegué bastante mareado. Venía también Roberto el de Nyangwa y hablamos de su poema, que al leerlo no le di mucho valor, pero leído luego con calma me pareció un poema soberbio. También hablamos del disco del grupo folk Madreselva que no sé cómo vino a parar a la Misión. En Ntita se lo puse y comentamos sobre la música popular y su valor. También aquí los PP. Blancos han hecho una gran labor adaptando la liturgia al estilo de la música burundesa. En concreto hay una misa, (viene en unos cancioneros llamados Aleluia, T II, s/p Imisa Ndundi, 14 Bu. A 14, por Abbé H. Manúrageza. P. Declerq s.s.s) que tiene una música preciosa, con sabor gregoriano y olor a selva. Contamos chistes sobre el cura de Tapia Don Boni: Caca neno... Ahora sentado puedo predicavos algo más... Así parecéis vosoutras... Es como termina cada uno. También anécdotas del cura de Santianes don Antonio: aquel sermón que repitió en tres parroquias el mismo día: en la última era la Sacramental y allí sacó todos los registros... Un feligrés que venía con nosotros al regreso, lo felicitó...

Muy bien... don Antonio... ,  pero dijo lo mismo en las tres parroquias, todo igual..

A lo que él le replicó sin cortarse un tanto así:

Pero tú muy babayo yes... ¡ho! ¿tú piensas que yo soy un chaquetero? Yo lo que digo aquí lo mantengo en todas partes... 

Las del cura de Aguino sobre el Concilio que confundía las dos tendencias con las luchas del apartheid. Por eso decía: Pareme que allí en Concilio hay de dos clases, blancos y prietos... Los blancos dicen que sigamos como nos enseñaron nuestros padres, los prietos quieren cambialo todo...  Y no sé por qué me paez a mí que van a ganar los prietos... Luis me llevó el poema del mukaratusi.  No sé si les gustó, a Luis por lo menos creo que sí. Se llevó también lo del Bron. Luego salimos a pasear hasta que llegaron Alfredo y Ángel de Gitega.

 

Día 4, martes. No dije misa.  Paso las noches tosiendo. Esto ya pasa de castaño oscuro. Fui con Ángel a la sucursal de Gaseñi, pensaba ir con Luis a otra sucursal cuyo nombre no recuerdo, pero luego opté por Gaseñi para hablar algo más con Ángel ya que ando más con Luis y debo compartir el tiempo... No sé. Somos tan complicados. Llevé un Que vous en semble? para leer si me aburría. Venían los cristianos a matricular a sus hijos en la escuela de la sucursal, creo que pagaban 45 francos, para ayuda del maestro catequista cuyo sustento corre por cuenta de la Misión. A algunos se les olvidó el dinero. Yo salí y me puse a tratar de hablar con los niños de los que tomé varias palabras que pondré al final. Esto fue un poco largo. Calentaba el sol de duro. Tengo mucha tos. Luego fuimos al mercado de Gisubi a comprar cestitos. Compramos solamente dos de 80 y 100 francos. Desde aquí salimos al encuentro de dos chicos que venían a pie desde Gitega, 30 Km y pertenecen a La Legión de María. Trabajan muy bien los que pertenecen a esta Asociación: son los encargados del proselitismo por las colinas, catequizan a los nuevos cristianos, casan a los que no lo están, instruyen a los nuevos bautizados, etc., cualquier cometido que les encargues lo cumplen a la perfección, quizá porque tienen esquemas muy definidos; lo malo en pastoral es cuando no se sabe ni de donde sales ni en donde te metes, religiosamente hablando. Los encontramos a 3 Km de Gisubi, lugar de mercado y donde está la Comuna. Habían quedado en ir a Nyabiraba y Ángel quedó en ir a buscarlos allí. No supe por qué se me ha venido ahora a la memoria una frase de un poema que hizo Roberto, el de Nyangwa, a la Conferencia Episcopal de España: “La femenina horizontalidad del agua”. Comimos solos. Tomé unas vistas de unas chicas por un monte con los inkonos de regalo sobre la cabeza: Sus trajes eran muy vistosos. Leí a Ángel la despedida para ponerla en el libro de oro, como lo llaman ellos. Dormí la siesta hasta las 4, ¼. Me levanté y fui al Hospital a sacar la foto que me pidió Teresa y otra al niño llamado Enrique. Después de merendar fui dando un paseo hasta el depósito del agua. Me encontré con un perrito: no sabía si venía en plan de atacar o de jugar, luego me encontré con Juanita y fuimos charlando hasta la curva de la carretera de entrada. Me contó que había estado en el Zaire: “era plena selva, lo peor de soportar eran las hormigas que llevan en sus desplazamientos una especie de gendarme y si metes un pie entre ellas por un descuido te abrasan a picaduras o mordiscos... , no se cómo llamarlos”... “Por donde pasan arrasan. Es la barahunda...  Las apartan con regueros de petróleo. Existen muchos monos que chillan, la serpiente bicornuda que es muy lenta pero su mordedura es mortal, la persona atacada no dura más de tres minutos, los zaireños la tienen como un símbolo. Hay manadas de elefantes: hay que esperar a que pasen y apagar el motor”. Me habló después de Tino ¿su marido? es ingeniero técnico de minas. Vinieron a Burundi por tres años. Legaspi los trató muy bien. También los Fueyo: hermano y madre.  Creo que aquí van a esperar un año pues es mala época por causa de la política. Se dedican a observar. Dice que es necesario tener un hoby: aprender el lenguaje, estudiar las costumbres. Antes de cenar escribí algo. No ceso de toser, deben de estar de mí hasta el mismísimo gorro... ¡lo estoy yo!  Les conté algunas aventuras de Elías cuando pasaba conmigo días en Los Cabos, también de D. José el cura de Puentevega y su coche/moto: le llamaba la burra. Tomé té. Pasé una noche malísima: tosiendo sin parar, y sin pegar ojo. ¡jobar! ¡qué mala suerte! Frases recogidas a los niños de Gaseñi: ikisaka saka: la gancheta del aro, ikibaro: el aro, urupapuro: papel, y también bolígrafo¿? o lápiz, umushatshi: pelo, kuikara: sentarse, umotsi: humo, ingoma (imiritso): tambor, itafari: ladrillo, ibuye: piedra, ibiyoba: cacahuete, ikinga: bicicleta, inhoni: bastón, ikirato: zapato, ikambambiri: sandalia (de dos cuerdas)

 

 Cómo se hace la cerveza:

 

Estuve preguntando cómo hacen la cerveza (impeke) de plátano (urwarwa). Primero se pela y se echa  el grano, luego se pone en agua (sorgo: amasaka) por la tarde. A la mañana siguiente se mezcla con ceniza y se tiene así  9 o 10 horas, luego se lava. Se  mete en el rutavo o en el giseke y se cubre con hojas de plátano. (Las hojas de plátano las emplean para todo: para envolver los cigarrillos y fumarlos, para cubrir los rugos, para hacer envoltorios, etc.). Así está dos o tres días. Empieza a germinar el primer día. Otros me dijeron que, después de dejar el grano mezclado con ceniza entre agua durante un día lo lavan y obtienen de ese modo el grano germinado o bumera.  Se deja extendido al sol un día o dos y se recoge y se echa y se vacía.  Se le hace hervir en agua y se echa sobre la harina que está en el cuenco o gibeke.  Se remueve hasta obtener una pasta. Esta se diluye después en agua fría removiéndola con las manos y así se obtiene el mosto.  Se le deja al pie del fuego. Enseguida se trasvasa al inkono mezclando el jugo de los plátanos o levadura, esta no es otra cosa que la mezcla que resulta del jugo de plátano y del imbetero o harina de sorgo, mojada adrede y mezclada luego al jugo de plátano y amasada enseguida consiguiendo el (umuvambero) el kwambira.  Terminado de amasar el fermento se hace una bola que se deja secar al sol. Una vez seca se reduce a polvo y se echa en el jugo. Sólo resta dejar fermentar esta cerveza durante un día, esto recibe el nombre de umuvira. Al día siguiente ya se puede beber. La cerveza no sólo se hace de sorgo (maíz) se hace también de eleusine, algo así como el alpiste. La hacen las mujeres. Los hombres acarrean el agua. No sé si me lo explicaron del todo bien o yo logré captar todos los pasos que se llevan a cabo y todos los detalles, tengo la impresión de que falta algo. Pregunto de nuevo y me dan esta otra explicación que ya había oído en otra ocasión: “Se hace de plátanos que han permanecido tres días en un pozo donde han hecho fuego y por tanto está caliente, luego se tapan con broza o tapines (tepes) para que conserven el calor. Se estrujan luego entre hierbas que se retuercen colocando los plátanos entre ellas; a continuación se echa por entre la hierba agua sirviendo a modo de colador la misma hierba. El jugo obtenido se recoge en un inkono. Luego se mezcla la harina de sorgo (umwambiro) y se le deja fermentar 3 o 4 días cerca del fuego, como hacen aquí para cuajar la leche”. Eso fue lo que saqué en limpio en una segunda investigación sobre el modo de cómo hacen la famosa cerveza.

 

Día 5, miércoles. Misa. Sopla un vientecito bastante fuerte que apagaba las velas del altar. Afuera se oye el rozarse rumoroso de las hojas del mukaratusi como élitros de miles de cigarras... Creo que la Iglesia, en esta cultura en la que el número tres prevaleció en tantas manifestaciones, debería tener también el altar en forma de amashiga, es decir, tres piedras y en el centro el fuego de las velas, fuego simplemente, y sobre las tres patas de piedra el ara, otra gran piedra sobre la que ardería el fuego... el fuego del llar sagrado, el fuego del altar... En esto de los altares, las paredes, pilas, ambones y templos en general los curas, no sé por qué, nos estamos convirtiendo un poco en algo así como en personajes de la serie “Picapiedras”, todo lo queremos reducir a... piedra. No está mal, atendiendo al simbolismo bíblico. Sería interesante representar el A.T. en los arcos de ladrillo, de barro... y el N.T. la base y las paredes por la piedra: Cristo piedra viva... , Pedro... Durante la mañana pasé al libro de la misión el poema de despedida... lo copié trabajosa y entrecortadamente, entre toses y estornudos. Antes se lo leí a Luis y a Ángel por si les parecía bien. Me acerqué hasta el Hospital a sacar las fotos que me pidió Teresa, a la mujer operada de ¿cáncer?, luego saqué la de Sor Teresa lavando al niño Enrique, y a Mª José auscultando a los enfermos. Por fin logré sacar un inderuso en película y en fotos: les hice volver a entrar con él. Saqué la campana del eucalipto desde la residencia de las monjas en una diapositiva aprovechando que alguien la hacía sonar tirando de la cuerda. Me pidió confesión Sor Teresa, luego charlamos largo y tendido. Después de comer me quedé con Luis y aprendí a hacer solitarios con la baraja.  Mientras Luis me copiaba a máquina un folio que luego creo que no pudo, subí hasta el monte Bigongo a sacar panorámicas de la misión, y luego al de enfrente donde suele ir Orlando. Estuve un rato largo rezando como despedida. Cuando bajé a la misión esperaba que me hubieran traído la cerveza. No sé qué disculpas me dieron... Al lavar las manos pude comprobar que el agua se vacía del lavabo llevando la dirección de las agujas del reloj. Dicen que en España gira en dirección opuesta. Lo comprobaré. Tiré las últimas fotos que me pidió Teresa para acabar el rollo, al fin tuvo que ser en la mañana del día 6. De noche me puse a sacar la luna, no sé qué habrá salido. En la sobremesa, en torno a la amashiga misionera, discusión sobre los salarios: nadie quiere trabajar, hoy todo el mundo quiere ganar con el menor esfuerzo, con el “mínimo sudor de la frente” y el máximo sudor del de enfrente... etc. Creo que terminamos un poco tensos todos, a punto de discutir por primera vez, sería lamentable. Después de la cena las monjas se quedaron con nosotros un rato. Hay dos maestras negras, Cristian y Salomé que se reían mucho jugando a las cartas, vinieron de sus colinas unos días y se insertaron en la comunidad para ver la vida de las monjas y ver si les va. Tienen la gran ventaja de que aquí es todo muy normal. Por la mañana vinieron Roberto y Pedro, los misioneros de Nyanwa, a buscar a Orlando. No es buen médico y mucho menos para una misión, es descreído y pagado de sí mismo, se ríe de todos y de todo y le importa un bledo la Religión. Repite hasta la saciedad que es nietzscheriano y a veces llega a molestar con sus juicios. En fin, así es todo esto. Hasta un día me hizo una insinuación... que no supe interpretar entonces. Ayer anoche durante la cena estuvo la atmósfera tensa porque sor Teresa tenía que bajar a hacer el stage a Bujumbura y pensaba ir con nosotros. Orlando se enfadó porque no lo avisaron. Lo bueno de este chaval es que enseguida rompe la tensión poniendo en práctica esa hermosa máxima del Catecismo Holandés: En momentos de tensión, si es posible, buen humor. Creo que gracias a eso se salvó y superó la situación. Teresa me dio las siguientes direcciones y teléfonos de su familia para que conectara con ellos cuando llegara a España. Los anoto aquí contra el olvido: Isabel García. C/Clunia, 8, 10 A Burgos teléf. 947/22 05 15. Rosa  María García. C/ Ramonet. 16, 2º E Madrid.  Teléf. 91/ 202 76 85 .- ó a Los Molinos (lunes y martes) Teléf. 91 855 02 50. Seguro que ya no sirven para nada. Traté de usar alguno y eran de otras personas...

 

Día 6, jueves. Un día un poco apurado. Había bodas en la iglesia de la misión. Saqué unas fotos y unas vistas. Ayer saqué otra a Teresa. Estaba allí un seminarista que sabe inglés y francés y quiere escribirse conmigo. Quería ir con nosotros en coche pero le dijeron que no había plaza. No sé si les habría que atender un poco más y ser un poco más condescendientes con estas nuevas vocaciones que están surgiendo, aunque estas gentes tienen su sicología y su lenguaje cultural que también hay que saber manejar, y acaso sea eso lo que tratan de hacer los misioneros con ellos. Mandó una carta a Orlando y otra a José Manuel. A mí me dio las señas que son Simón Niyonkuru. Seminaire de Burasira D/S 17 Bujunbura. Burundi (Afrique Central). También tomé fotos dentro de la misa y luego fuera de la iglesia, una a Luis fotografiando a los nuevos casados: verse luego en el papel les gusta un montón. Luis iba moviéndose apresuradamete de atrás para adelante y viceversa, doblado un poco hacia delante como es su modo de andar, cámara en ristre, tratando de colocarlos para poder hacer el enfoque como es debido. Hubo que prepararse para la marcha.

Aquí tendría que detenerme y dejar escritas mis impresiones personales acerca de todos estos días pasados en Burundi, mi idea de la misión, lo que yo vi, en qué estoy de acuerdo, en qué no... aunque de algún modo lo dejo traslucir, acaso lo haga algún día con más calma allá en Asturias... , en algún momento creo que hasta me emocioné y lloré. Fueron días en los que descubrí la camaradería y la amistad, la convivencia, tener la casa siempre abierta a todos, prescindir de casi todo, tener lo menos posible tuyo, vivir con lo más imprescindible, lo demás no te pertenece. Es cierto que también descubrí algunas sombras: el poco marketing a la hora de escoger gente para los puestos, como el caso de Orlando, médico al que valoran más por lo que es que por la fe; y al médico debería dársele la misma calidad espiritual casi que al misionero, porque en este caso lo que el misionero predica con la palabra el médico lo despredica con su actitud, y así no vamos a ninguna parte. Por ejemplo, el que hable por detrás mal de la Iglesia y de los curas y el que no se le vea ni una sola vez en el templo. Porque el negro pensará: si los sabios y entendidos, los que curan, los que manejan la ciencia... se comportan así y hablan de ese modo, algo de verdad debe de haber en el desprecio que ellos hacen de todo lo demás...

Este personaje y su actitud me pareció desastroso. Todo eso nos pasa por meternos donde nadie nos llama. Me hubiera gustado encontrar menos cooperativas y más Liturgia burundesa, más Catequesis... Ya sé, ya sé que “primum vivere, postea...”, ya sé... Personalmente preferiría que los misioneros entre sí hablaran sólo en kirundi, sería un medio de practicar; no se hace; me gustaría que planificaran con más detalle su actuación y además todos juntos, cada jornada, el trabajo pastoral o con vistas a cada semana... , el famoso planing. Habría que llevar un método pastoral que se renovara a menudo. Por ejemplo se podrían recoger todos los ritos, costumbres, tradiciones, creencias, música y bailes (algo hizo un P. Blanco...), crear un Museo o al menos recoger piezas con vistas a... Se podrían igualmente montar hermosas ceremonias litúrgicas, creo yo, con su música, sus bailes, sus danzas y su folclore... El negro es naturalmente festivo, la vida entera la considera una fiesta, a mi modo de ver... Hay que tener mucha fantasía y equivocarse muchas veces, porque sólo se equivoca el que trabaja. Creo que por repartir el pan abandonamos un poco la Palabra sin pensar que todo es gracia, hasta repartir el pan, hasta eso habría que liturgizarlo. Con Roberto, Pedro y Alfredo los de Nyangwa he pasado ratos deliciosos: Roberto es muy existencial, filósofo, un poco tímido pero con una gran fuerza interior que le sale por todos los poros del cuerpo, escribe hermosos versos sobre la vida (me di cuenta un poco tarde de esta última faceta), pero me dio la sensación de que lo debe estar pasando mal, pero que muy mal, debido a su carácter y a su modo de pensar en continua contradicción con el entorno. Creo que el humor que destila es por haberlo pasado mal en la vida. Me sonrío todavía recordando aquella tarde en Nyangwa cuando lo oí salir gritando a Pedro que venía en el land-rover de otra misión: “¡Pedro, Pedro...! ¿Te sobró mucho Santísimo...?”. Por lo visto necesitaba formas consagradas para llevarlas a una sucursal a la que tenía que ir aquella tarde... Alfredo es más pacífico, lo veo a menudo descalzo en la salita de la misión con los pies estirados sobre un taburete, rezumando picores de infunchas. Pedro “el largo”, delicado, debió de venir aquí un poco a la aventura. Es un chaval fuertote él,  que piensa... , es en cierto modo rebelde pero luego trabaja. Dejo aquí las señas de los tres, aunque ya no deben servir pues en vano traté alguna vez de comunicar con ellos: Pedro Mendoza Gonzalo hijo de Vicente Mendoza Pérez y de María Gonzalo Pérez. Vive en Obras Públicas, 27. Calatayud.  Zaragoza. Teléf. 976/ 88 30 70. Estará en Calatayud, a partir del 19 de setiembre. Roberto Miranda. C/Sangenis, 12 –1º C.- Zaragoza Teléf. 34 01 63. -Alfredo Magallón. Panadería Gotor. Zaragoza. No tomé su teléfono. Como dije llamé alguna vez tiempo después pero siempre me respondían al otro lado: Se ha equivocado, eh... No obstante quedan aquí los números que me dieron.

El viaje de regreso camino de Bujumbura fue muy interesante puesto que nos desviamos a visitar la misión nueva de Mubimbi fundada por los PP. Blancos. Tenía entendido que fueron dos belgas, a los que expulsó Bagaza. Cuando llegamos, a primeras horas de la tarde, estaban todos durmiendo la siesta. Ahora sólo hay monjas. Fueron en su día gente de alta aristocracia teniendo las Madres a unas legas. Se llaman Damas de María. La dama aquí ahora es una cordobesa (tomo estas notas en el avión, que en este instante, debido acaso a un bache en el aire, se mueve tanto que me asusto) llamada Adela y la otra Gaudi. Nos dieron de comer. De sobremesa pregunté de nuevo por los acontecimientos del 72. Hay una cierta reticencia todavía en hablar del tema... Aquí expulsaron a dos misioneros, primero avisaron a uno, que aquel día estaba en Bujumbura, el otro había ido a una sucursal. Pero no cambió nada. Todo sigue igual, como lo dejaron ellos. Cuando pasó todo eso Adela estaba en la catequesis de mayores y tuvo que salir porque no aguantaba las lágrimas. Cantaron entre sollozos el Magníficat. Todos están de acuerdo en que la Iglesia debe ser perseguida para que enraíce. Ahora está en manos de ellos, es decir, de los nativos con Adela al frente, que fue nombrada párroco. Son los que llevan la Misión. Vienen dos jesuitas desde Bujumbura, uno de 75 años, que estuvo toda su vida de profesor de misionología, ahora está trabajando aquí. Están en la misión dos o tres días, confiesan, dicen misa y consagran, lo demás lo hacen todo las monjas y los catequistas. Hermoso ejemplo que tendríamos que copiar en España. Nos quedamos sin curas y los Obispos no han dado ni un solo paso en este aspecto. En vez de encargar a un cura diez parroquias ¿por qué no nombrar a diez párrocos seglares, jerarquía de jurisdicción se llama esta figura, para que atiendan cada uno a su modo una parroquia en todo aquello que no es competencia exclusiva del sacerdote? Aún recuerdo aquella mañana en Gaseñi con Ángel, cuando llegamos tarde a la misa del domingo,... Ningún fiel se fue. Más aún, un Catequista puso un alba, salió al altar, leyó las lecturas, oraciones, salmos y demás, acompañado de abundantes cantos, predicó, repartió la Comunión (antes rezaron me parece el Padrenuestro...) dieron gracias, se sentaron para escuchar media hora de avisos sobre la Cooperativa, el café y otros asuntos, unos religiosos, otros ya no tanto que versaban sobre la vida doméstica y la de la comuna... Finalizado el acto todos se fueron contentos y felices para casa. Angel y yo esperamos en la sacristía a que finalizara todo pues, según Ángel, es mejor dejarlos a ellos solos que llevarlos en andador toda la vida... Y pensaba yo aquella noche cuando estaba en cama y el silencio de la colina lo invadía todo ¿por qué en mi parroquia mis feligreses no son capaces de hacer algo igual o parecido? ¿Acaso tendrán que ir desde Burundi a misionarnos a nosotros? Pues en este aspecto francamente hay que decir que sí... Una monja párroco... ¡estupendo! Luego retomamos la conversación que versó sobre los acontecimientos del año 72. Aquí fue terrible, repetía, pues los hutus no se defendían, se morían de miedo, preferían no abandonar la colina ni esconderse. Sólo dos guardias, o dos o tres soldados llevaban a seis o a ocho hutus. Y aunque no les hubiera sido difícil deshacerse de los dos que los llevaban si quisieran, o apoderarse del camión y pasar la frontera a Ruanda, ellos no son valientes, se dejaban matar “como corderinos”, ¡qué páginas martiriales se podrían haber escrito de estas buenas gentes! De seguro que no tendrían mucho que envidiar a las que leemos en el Martirologio Romano ya un poco mitologizadas por la devoción, el tiempo y la leyenda... Incluso los verdugos, para ahorrar tiempo, les ordenaban matar al compañero y ellos se veían obligados a hacerlo ¡por miedo! Ahora en el ejército no hay hutus. Adela afirma que fueron incluso hutus quienes acusaron a los PP. Blancos... me da la sensación que echan un poco contra los hutus no sé por qué... , siempre había sacado yo en conclusión que los verdugos y los tiranos habían sido los tutsi, acaso al ser Damas de alta alcurnia simpatizaran más con los tutsi a quienes de vez en cuando echan un capote, no sé, son simplemente conjeturas mías. A la monja negra que seguramente es tutsi, se le veía hablar y moverse con una cierta superioridad. Visitamos la casa, muy bien acondicionada, tiene un cactus gigante y una hermosa iglesia que se divisa desde la carretera. Es un paisaje que me impresionó por la variedad que tienen las colinas. Tomé unas vistas desde una curva. Da la sensación de haber sido el fondo de un lago hace millones de años. Aquí los rugos no están cercados, están en medio de un platanar en mitad de la colina dando un aspecto muy hermoso. Luego fuimos a ver algo de artesanía, me impresionó entre otras cosas, el ver unos cristos tallados en madera, sin cruz, solamente el cuerpo de Cristo. Cuando venía en coche se me llenaba la mente de una serie de reflexiones sobre aquellos curiosos cristos de palo, descrucificados..., y el venderlos y comprarlos... que luego reflejé en estos ripios:

¡Qué Cristos!¡Qué originales,

de madera fabricados!

Cristos sin cruz, Cristos sólo

Cristos llagados, sin clavos...

Cristos, Cristos simplemente,

los brazos muy alargados... ,

llevaré alguno conmigo

pues va a ser un buen regalo,

ya que así no das a nadie

la cruz del crucificado.

De todas formas comprar

a Cristo por unos francos

¿no será hacer de Judas?

Yo no vendí, yo he comprado...

Cuando te entregan la cruz,

con la cruz te dan “dos palos”.

No es el Jesús de la cruz, 

es el del muro colgado.

Acaso es mejor la cruz

que este Jesús con los brazos

abiertos de par en par

ofreciendo su regazo.

Y si es verdad que Dios

ni palo ni piedra ha usado

¿a qué viene ahora darme

todos estos “vara- palos”?

Seguro que me los da Dios

porque le habré sido malo,

un Cristo sin cruz ni espinas,

aunque esté muy lacerado,

un Cristo así me parece

que es Cristo resucitado...

Burundi aún es una cruz

y cruz sin crucificado.

Cuando Cristo resucite

entre este pueblo regado

con tanta muerte y dolor

también será un buen regalo

hoy sólo veo una cruz

y colinas de Calvarios”.

Hice estos versos aquí en el avión sobre la marcha, mas bien sobre el vuelo, mirando un Cristo que asoma sus pies en una bolsa al lado. No me imaginaba que los últimos versos iban a resultar proféticos... Adela me regaló un inkono de los batwas. Aquí no dan aprecio a estas cosas todavía. Habíamos llegado un poco tarde a Bujumbura. Encontramos a mucho español sobre todo mallorquines: Miguel Ángel el alto, el que se parece mucho al tío de Norberto el cura de Illas, a Juan y a otro más pequeño, venían a despedir a Chon (Asunción) una monjita que pertenece a las “hermanas o siervas de la caridad” fundadas expresamente para la Diócesis de Mallorca. Preparamos los billetes y demás papeles. No tomé nada contra la malaria. Luis entretanto se fue a hacer compras y recados con la otra Teresa, no la médico. Yo me lié con Pedro y Roberto, los dos misioneros de Nyangwa, charlamos, contamos chistes y salimos por las calles con la armónica y la guitarra a recorrer el poblado árabe, el centro de la ciudad, etc. Subidos a una especie de muro ambos a dos empezaron a tocar los instrumentos que llevaban. La reacción de la gente es muy curiosa, al oír música miran a todas partes y en cuanto descubren de donde proviene echan todos a correr hacia el lugar en el que ven más movimiento. Querían que yo tocara el acordeón: lo hubiera hecho de buena gana. Tocaron cuatro o seis piezas y se iban a otra parte en coche. Fue una experiencia inolvidable. Un suizo llamado Tomás les sacó una foto y también las monjas de Gitongo que es la misión a la que pertenecía Chon. Todos fuimos a verlos, incluso Orlando, creo que fue un buen testimonio cristiano. De noche me di cuenta de que tenía una infuncha debajo de la uña de un pie. Una palabra que no debo olvidar es kuki: ¿por qué? Creo que ya queda anotada atrás.

 

Día 7, viernes. Desperté a las 5 de la mañana. Teresa me ayudó anoche a arreglar la maleta. Se lo agradecí. Para mí las maletas han sido siempre una cruz. Desde los 10 años tuve que cargar con aquella pesadísima maleta que me había hecho José el de Aurelia. Como no cabía todo en ella mi madre echó mano de otra pequeña maleta que andaba por casa desde la guerra. Los rojos que fueron con quienes pasé dos años (1936-1937) la habían dejado allí. Se trataba ni más ni menos que de una caja de bombas de mano... Tiene gracia. Tenía algunas cosas que quería embalar mejor: las películas, la cerámica, una bolsa que me prestaron y que tengo que devolver. Le di a Orlando una carta que me entregó Simón. No había café. Salimos hacia el aeropuerto a las 6,30 de la mañana. Sigo con la idea de los cristos... Miro para ellos de nuevo, saco un lápiz y empiezo a escribir...

 “Llevo Cristos de madera,

con un cordel amarrados,

un montón de sufrimientos,

y todos desenclavados...

Llevo unos Cristos sin cruz

y como el Cristo es de palo 

hace el palo de suplicio

y yo de crucificado.

Un viaje: Burundi-Europa

con veinte cristos cargado,

Cirineo del Señor

sin cruces y sin Calvario.

Escucha, oh Dios, mi oración:

-toco el cielo con las manos-

Cuando te cuelguen de un muro

serían mejor dos palos,

que da más calor la leña

que el desnudo muro blanco

aunque también contra un muro

muchos fueron fusilados”.

Este fue otro poema que hice así mirando de nuevo a los cristos que llevo atados con una cuerda al lado mío. En el aeropuerto de nuevo la emoción, los besos, los abrazos, casi las lágrimas. No miraron las maletas. Tenía miedo por las películas, miedo a que me las intervinieran. Pienso que a veces se exagera pero los misioneros están todos con la mosca detrás de la oreja por lo que pueda pasar, como si necesitaran ser un poco víctimas para sobrevivir. Luis y Ángel lo están. Lo de Luis arranca desde el problema del café. Su tesis es que no se puede abusar de la gente, que no se les pagó lo debido ni lo convenido ¿Por qué no protestan? Porque nadie se atreve después de lo que pasó. Y nadie los defiende. Por la emisora dijeron que los misioneros se metían donde no debían, pero la emisora dijo muchas mentiras, muchos de los misioneros expulsados lo fueron sin juicio previo, usando únicamente testimonios de Michombero. Contra la mentira hay que hablar, no se puede uno callar (Matías ¿diría algo?) Sí, sí tienen miedo... Luis le dijo que tendrían ellos que ponerse al frente de la misión si los echaban... Pobres gentes... Veo el horizonte cargado de nubarrones.

 

Día 7, viernes (Continuación). En el aeropuerto de Bujumbura. Volví a ver allí cara a cara, a quienes vinieron a traernos y a despedirnos.  Al salir aplaudieron todos (seguro que a Chon, claro) a mí me emocionó pues me puse en el lugar de los misioneros expulsados. Ya en el avión anoté algunos datos más desde Bujumbura a Atenas. Paramos una hora o más en Kigali, la capital de Ruanda, cuyo gobernante es Javier Imana. Ruanda se veía más cuidada: todas las colinas cultivadas desde la marai (la vega) hasta la misma cumbre. Saqué el tomavistas para recoger las últimas tomas de Africa.  En Ruanda no cambian dinero de Burundi ¿? Orlando me pagó el café, menos mal que de vez en cuando se espurre un poco. Luis me había dado 1.100 francos burundeses y me sobraron 100. Los datos de vuelo de este viaje son: comandante: Mr. V.D. Kerchove. Jefe de cabina: Miss Janssens. Matrícula del avión: 00-SJN. Velocidad: 890 km  h. Temperatura: -32 bajo cero.  Altitud: 10.000 m. A las 9 en Bunia, a las 9,27 en Juba, a las 10 en Malakal, a las 10,30 en Kosti, a las 10, 48 en Khartoum... Llegamos a Atenas a las 17, 10.  No se cumplió nada de lo previsto.  En Atenas estuvimos casi dos horas dentro del aparato.  A las 8 de la tarde veo los Alpes nevados, se parecen al gorro de nieve sobre los postes del teléfono. A mi lado viaja un profesor de lenguas de Dakar, viene de Bujumbura, es árabe, reza el rosario (misbahat) y de vez en cuando va al water.  Me parece que debe de ir a arrodillarse a algún lugar a ciertas horas.  Rezan descalzos y mirando hacia la Meca por donde sale el sol. Seguro que viene de hacerlo.  Nos entendemos mal. Viene componiendo música árabe en algo así como cuartetos endecasílabos, pero escrito en árabe, escribe, raspa, vuelve a escribir, a raspar... no descansó en todo el camino. Yo no sé cuántos versos escribiría... pero muchos. Compañero del Olimpo. De vez en cuando los canturrea, yo le aplaudo y él se sonríe satisfecho. Me apetecía sacar mis papeles y empezar yo también a componer versos... De Atenas a Bruselas nos dan otro papel con los mismos datos, menos lo siguiente: llegaremos a Bruselas hacia las 19 (7 h.) que no se va a cumplir pues ya son las 8 por mi reloj. Desconozco la hora de Bruselas, creo que Grecia anda una hora adelantada con respecto a nosotros por lo que nos retrasamos bastante.  Temperatura 19º en Bruselas.  El avión a 10.600 m de altura, velocidad 850 Km p. h. A las 16,57 en Brindisi, a las 17, 35 en Ancona, a las 17, 50 en Venecia, a las... (no pone hora) en Imsbruck... Munich... Karsl Ruhe... A las 8, 5 es casi de noche. Ha sido una sesión de vuelo tremenda, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde, 12 horas, descontando las 3 o 4 que estuvimos parados.  Orlando creo que ligó con una bella, al menos en el avión charlaron bastante y cambiaron dos o tres veces de sitio. La cena del avión no me apetecía. Tomé el café y no sé qué más. Creo que vamos a empezar a descender de un momento a otro.  Doy gracias a Dios por este regalo de haber visitado una Misión.  Rezo el rosario... No recuerdo que se practique esta devoción en Ntita. Yo lo rezaba cada día... Estamos descendiendo...

 

Día 8, sábado. La Santina de Covadonga. Quiero terminar este Diario con las incidencias de la llegada a Bruxelas. En el aeropuerto me di cuenta del dicho “Cúideme mi madre...”. Ni sabiendo francés se aclara uno a la hora de pernoctar: ni saben mis compañeros la salida ni cómo buscar un coche. A Chon creo que le tocó el Hotel Continental, a Orlando el Novotel y a mí el Conty Housse: un verdadero lío. Supongo que no supimos protestar ninguno de los tres. Yo confiaba en ellos. Luego se lo dije a Chon: “No tienen por qué hacernos esto...”. Un españolito rubio sonreía... (Ando bastante cabreado porque incluso para entrar en España dan las instrucciones en francés, en inglés, no sé si en valón... pero de español ni una palabra, siendo como somos todos los que viajamos españoles). Sigo: Yo tenía una infuncha en un pie y le dije a Chon, -me pareció la más experta por su estancia en Brundi-, que me la sacara... Al fin se decidió mientras esperábamos el coche. Orlando me echó un poco de mecromina. Luego Chon... al salir, que no se aclara. Orlando: ¡que ya viene aquí...!Yo: Que hay que telefonear. Resolvimos... ¿qué? Chon se mordió en el autobús (se la veía muy nerviosa). (Escribo estas últimas impresiones ya en el avión  hacia Madrid y nos van a dar otra vez el desayuno... me prestó la comida, pero comemos demasiado, debo volver al régimen. Ayer me vi muy gordo ante el espejo de luna, casi feo, feíto). Sigo escribiendo (¿más café? me preguntan...). Por fin fui yo quien decidió que debíamos llamar por teléfono y Orlando aún tiraba para atrás...  Entramos y dijo: “A preguntar se ha dicho...”. Nos envían a una ventanilla, en la que un chico con cara de interesante (a mí me pareció bonachón) nos indicó que íbamos a ir los dos al mismo Hotel, Orlando y yo. Fue una buena, una gran noticia dado el estado de ánimo. Además nos llamó al coche que vino a buscarnos en cinco minutos. El chófer era un chico pero que muy amable, el cual nos fue hablando todo el camino. Bruxelas está a más de 1 km y cobraría unos, creo que dijo 800 francos (¿o 1800?); Mon Dieu! dijo Orlando... (De buena me libré, pensé yo). (La azafata en el avión, donde redacto estas notas, mientras escribo me mira fijamente, tiene cara de contrariada por algo, está un tanto enfadada o ¿qué diablos le pasa? ¿Qué le habrá pasado para mirarme así, me pregunto? De nuevo los avisos en inglés y francés... pero de español nada ¡la ramera mamá que los echó al mundo, qué descansada quedó!). Deberíamos protestar... Miro por la ventanilla para olvidar... No se ve nada, sólo un mar de nubes. Son las 10,1/4). Vuelvo a recordar lo del Hotel en Bruxelas: en él hablan bastante español, por lo visto el dueño es mejicano, había dos portugueses y el chico que atiende el teléfono era natural de Don Benito (Extremadura). Ya dije que el Hotel se llama Novotel (Henin Dovai). Teníamos TV en la habitación y en la cama un artilugio que luego me enteré que se trataba de un vibrador “boy manager” ¿Para qué coños será esto? me pregunté... Pero funcionaba durante dos minutos echando algo así como cinco francos (2 por 5?). Además había terraza, piscina, despertador eléctrico. ¡ Y cómo sonaba! Toda la noche la pasé soñando... La dirección del Hotel es: Autoroute A1-62950 - Noyelles-Godault, teléfono 20 16 50 (Telex 110352). Te entregan, si lo pides, un pequeño plano donde se especifica la situación del mismo y la salida hacia varias carreteras... No sé si compensa pues es un poco caro (aquí dibujo un croquis de situación). Orlando puso el vibrador de noche, para relajarse pero al parecer cuando de verdad se relajó fue cuando paró. Me duché. Volví a cenar a las 11 ¿Risas malévolas cuando entro con Orlando? Esa impresión saqué. Eso de que en Europa pasas desapercibido, naranjas de la China... Orlando llama por teléfono a Barcelona. Tenía moneda belga. No sé cómo la consiguió. Supongo que se la daría Luis al salir. Bebí mucha agua. Estaba sediento, y tomé una pastilla para la tos... y ¡no tosí! De noche sudé. Por la mañana me levanté a las 6 (a lo lejos se ve una estela acaso de un reactor). Desayunamos los corner ingleses y café. Es curioso observar a la gente autoservirse... el difícil aprendizaje (Skiner). Orlando pierde el pasaporte. Vuelve a llamar a su amiga que estuvo de enfermera en Bujumbura, ahora está en Grecia. Me imagino que tratará de gastarse los dineros cobrados por ejercer de médico en Ntita... Salimos a las 8 menos 5 para el aeropuerto: sacamos la carta de embarque y enviamos una tarjeta a Burundi: primero escribo yo, me manda Orlando escribir en su tarjeta “todo bien”. Los cristos de madera cruzan las fronteras... a ver si al menos llega el Cristo verdadero, luego lo del Cirineo. (Pagó él ahora otra vez. Está desconocido). Compongo otros versos con el mismo tema... Mira tú que me traen de coronilla los cristos estos de madera...

“¿Cómo pasar tanto cristo,

tan envuelto y camuflado,

sobre mares y fronteras

sobre desiertos y lagos?

Creo que los voy perdiendo

cada frontera que paso,

si al menos el verdadero

se salvara del naufragio,

pero no hay miedo, estos cristos

...son sólo cristos sin palo,

y al ser la cruz lo que pesa

el Cristo es siempre liviano.

El aduanero se asustó

al descubrir aquel mazo

de maderas de Burundi

talladas por toscas manos,

yo pensaba: si supieras

que este palo es palo santo

destinado a recordar

-getsemanís y calvarios-

el dolor que está sufriendo

Burundi,  a los asturianos...”

Voy rimando palabras pensando que se podría hacer un poema más en serio con el tema de dichos cristos. Regalaré uno a Emilia, si me quedo en Madrid hasta el lunes, pues trataré de saludarla. Me ofreció su casa en el viaje a Tierra Santa y me dio su dirección por si un día pasaba por Madrid... A ver.

Ahora son las 11 menos 20, tengo que ir organizándome: 1) Dejar la maleta y la cerámica en consigna. 2) Llevar conmigo la cartera y un cristo. 3) Llamar por teléfono a las direcciones de los de Tierra Santa y de la India, 4) Buscar un carrito para llevar los bultos. 5) Localizar la maleta en consigna y qué día voy a marchar para Asturias ¿lunes de noche, día 10...? Acaso podría marchar hoy, aunque creo que es mejor dejarlo para el lunes. 6) Preparar el pasaporte, el billete de avión para Oviedo y las maletas. Preparar los teléfonos para llamar a viejas amistades en Madrid... Es muy tarde. Tendría mucho más que contar: por ejemplo que perdí el billete del avión y el del equipaje de consigna en el aeropuerto. Esto lo contaré mañana. De noche quise desconectar, miré las carteleras, vi algo que me interesó y de lo que se escribió mucho... y saqué la entrada.

Se trataba de El diluvio que viene. Acabo de regresar de la representación y estoy en el Hotel. Creo que la música no está a la altura de la obra y que muchos gestos como el de tirar y pisar el dinero no están suficientemente explotados. Me sorprendió y me chocó el aplauso cerrado de toda la sala a aquellas palabras de Dios cuando el cura Silvestre le habla a Dios del celibato y Dios poniendo cara de extrañeza le contesta diciendo: “Pero eso que es una de las pocas cosas que me han salido bien, ¿cómo es que os la prohiben?”. Silvestre le replica: Pero Tú ¿no lo sabías? Y Dios contesta: Bueno a veces hay cosas que se me pasan...”. No recuerdo exactamente las palabras textuales y es una pena pues tenían su interés. Lo curioso es que al final del parlamento toda la sala explotó en un aplauso, cosa que, como dije, me sorprendió bastante, dado el tema y el enfoque. El cardenal es toda una sátira, de lo más feroz y de lo mejor conseguido, contra la jerarquía. Y la escena última después del Diluvio, el perdón de Dios, la Cena final y Dios que llega en forma de paloma blanca a posarse sobre el respaldo de la silla y que permanece allí sin inmutarse, está logradísima. A veces me apetecía hasta llorar, porque trata de cosas que son verdad, tragedias absurdas provocadas sin querer, que acaso han hecho sufrir y pecar más que salvar en muchas ocasiones. Si tal cosa no fuera pecado habría menos pecados. ¿Quién hizo que esa fuerza inmensa, bella y arrolladora que trae de coronilla a media humanidad sea pecado y por qué? Ahí está el misterio. Podría ser como comer y el que quisiera que se abstuviera pudiendo hacerlo por pura gracia, y si no que no recibiera castigo, es decir, actuar por puro amor: “aunque no hubiera cielo yo te amara / y aunque no hubiera infierno te temiera”, ahí está el quid de todo. ¿Por qué no quitar la ley, el pecado, el infierno para hacer de ese modo más puro el cristianismo? ¿O ya lo ha hecho la gente por su cuenta sin contar con nadie? San Pablo escribe a los Gálatas y a los Romanos que el hombre se justifica por la fe, no por las obras... Lutero dixit postea... Un cristiano sin ley es un verdadero cristiano... (Mañana seguiré elucubrando).

El taxi al regreso cobró 140 ptas. Creo que abusó un poco, pero era la una de la mañana. Lavé la muda. Me parece que la infuncha sigue ahí. En cuanto al día me pareció horrible: recogí la maleta y pasé la aduana; nadie me dijo nada. La dejé, con la cerámica, en consigna. Al chico (casi no sabe escribir) le olía el café que yo llevaba, nunca lo ha visto sin tostar y sospechaba... Debe de ser andaluz. Me hizo abrir la maleta, para poder pasar a continuación a confirmar el viaje. El domingo no hay billetes y lo dejé para el lunes. Fue en estos trámites donde sin darme cuenta se me extravió el billete y el resguardo, de modo que me quedé sin viaje y sin ticket de reserva. Antes de ir a NACIONALES me acerqué al W.C. (¿Por qué lo escriben con mayúscula?). Con los autobuses es fácil desplazarse. Debo anotarlo todo. Llamé a Emilia y dejé en el aeropuerto su teléfono pensando que a lo mejor podría también quedarme en su casa. Nada, corroboro que son compañeros de viaje a Palestina únicamente y acabada la peregrinación hay que dar por zanjada la amistad. Miro para mi cristo, el que había separado para dárselo en recuerdo, y de nuevo me pongo a escribir:

 

“Cuando tanto cristo

venía volando

miraba a la tierra,

quedaba pensando

incesantemente:

¿quién me está esperando,

mi Jesús, mi Dios

mi Cristo adorado...?

Lloviendo del cielo

tantísimos palos

que nadie me salga

a esperar... no es raro.

Con cruz o sin cruz,

muerto o exaltado

siempre él llega al mundo

solo, inesperado.

Los tuyos están

en ellos pensando,

aunque a Ti te esperen

tan desesperados.

Es triste decirlo:

nunca me esperaron.

Si la madre al hijo,

la niña llorando...

Cada uno espera

no a otra, a su mano

poderla estrechar

y ahí está el engaño.

Oh Cristo, que vienes

de un cielo de palo

¿acaso tú piensas

que en tu pueblo amado

todavía habrá algún alma

que te esté esperando?”.

Todas las llamadas que hice fueron un fracaso, por lo tanto busqué Hotel después de dejar en consigna la maleta, creo que ya lo dije, y que había tenido que abrirla ante el muchacho andaluz de la aduana. Llego a la terminal y subiendo me encuentro con un portero de Novellana: quería conversación. Vengo de África, le dije, soy sacerdote... Parece que ya no le gustó. Busqué un taxi que me llevó a la C/ Jerónimo Quintana y me enseñó un Hotel donde voy a ir a dormir. Se llama Drácula ***, resultó ser el Conde Duque, Plaza Conde Valle de Suchill, 5, teléfono 447 70 00. Está detrás de la iglesia de san Pablo de la Mutual en San Bernardo 101 (teléfono: 447 42 00). Mi llegada fue una gran sorpresa para Amparo que debido al calor andaba muy ligera de ropa. Por eso tardó en abrir. No quería creer que era yo el que la llamaba. Me atendieron muy bien, tenía con ella unas tías mayores, tomé café. Llamó a Mari Luz “hay que cogerlo al vuelo”, dijo, bueno “más bien después del vuelo” le dije. Llamé por teléfono a Mª del Carmen, ya la había llamado Emilia. Tomé el teléfono de Amparo que no tenía. En el Hotel me di cuenta de que había perdido el billete y la reserva de consigna. Después de tomar el café me marché para el aeropuerto. Llamé desde el Hotel lo menos ocho veces para ver si lo arreglaba, a información 411 25 45 y 205 43 72 me dijeron que el mejor número para llamar era el 222 11 65. Ya había llamado a la Caja Nacional 205 40 90 y al 205 43 90. El del aeropuerto apenas hizo nada, por lo que vi. Luego pregunté en información y ¡Ahhh! ¡Estaba allí! Vine más contento que unas pascuas... Hice el programa del Domingo: a las 11 ir a ver a Amparo y a las 8 de la tarde a casa de Emilia y de Gonzalo. Cenamos pizza, no me gustó nada, había allí un médico, D. Luis, que conocía la historia de las enfermeras de la Cruz Roja asesinadas en Pola de Somiedo el año 36, dice que sabe cosas... Volví andando a casa y luego fui hasta la C/ Antón Martín para ver El Diluvio que llega que ya he comentado anteriormente. Mezclo cosas porque a veces me olvido cuando escribo y las recuerdo más tarde y otras veces porque suceden poco antes de escribir. La tesis de “El Diluvio...” se puede resumir: Si Noé se hubiera plantado ante Dios y le dijera: “O los salvas a todos o yo muero con ellos, a lo mejor Dios se arrepentía. Aquí el protagonista lo hace enfrentándose con la Biblia, se rebela y decide morir con su pueblo. Se puede morir por el Pueblo o con el pueblo. Aquí con... Me recuerda también el detalle de Adán que pudo echarse él las culpas por amor a Eva, pero se las enjaretó todas a ella, tampoco le demostró mucho amor que digamos... Desde entonces funciona el “¡sálvese quien pueda... !”, hasta en cosas de amor.

 

Día 9, domingo. Fiesta en Pola de Somiedo mi pueblo natal. No sé por qué añoro tan poco esas fiestas. La Pola se me cae encima cada vez que voy... Anoto teléfonos para hacer nada más llegar las llamadas que me recomendaron en Burundi: Alberto ..... la tiendina (particular: .....) María ......., César Aller: ....... Luis Alvarez Abad, cosas: ....., el Padre Carlos Merry: ....., Rosa Mª García (de parte de Sor Teresa) ...... Traigo mensajes para Sor Saturnina de san Nicolás,  Sor SabinaJesús Álvarez Feito, para José Manuel García de parte de Simón Mikonyuro? También para Salvador Blanco, para Rosina Arias (Ribadesella), para Yayo, para Mario Suárez Menéndez C/ Ponce de León, 5- 1º A, en Avilés: La Luz, para Luis Miguel Menes C/ Palencia nº 2- 6º izq. De Gijón, para Luis Barneo-Luisa Caragal en Delegación Diocesana Misiones c/ Porlier, 7-3º, y aquí también para don Luis Legaspi, para Angel González Fdez, C/ Llano Ponte 20, 1º izq. Oviedo, para Grasilla Fdez Hidalgo C/ Santa Teresa de Jesús 7, 5º B Gijón, para el Dr. José Llama, Presidente de Medicus Mundi, C/Plaza de América, 10 Oviedo, para las monjas del Hospital: Sor María Jesús Gómez, Sor Angeles Sáez de la Fuente, Sor Ausencia Ortíz de Zárate... Más llamadas o cartas para Mª José Iñigo. C/ M. San Bernardo. Gloria 2, Carretera del Dorro, Granada, para Patro Delgado, Sres. de Broschat C/ Ramonet 16- 2º E, Madrid, Sor Teresa... y un largo etcétera, y ¡qué largo, jobar...!

Oí misa, confesé. Hacía tiempo que no lo hacía, luego fui a las 11 a casa de Amparo. Más tarde hasta los Molinos a ver a Mari Luz a 50 Km de Madrid. Tardé en dar con ella. El chalet se llama Rafrán... o algo así. Me recibió con un gran abrazo, me enseñó el pueblo, tomamos una caña. Me enseñó cerámica que tiene como adorno. Su padre Luis trata en carnes, pasó por Avilés camino de Cudillero. Sus hijos se llaman Francisco y Rafael (este como el marido que se mató en un accidente cuando iba a buscar unos planos para hacer una capillita... ¡qué cosas, Señor!). Ella estuvo varios días sin salir de casa. Ahora es muy alegre pero debe de andar con problemas sentimentales que no cuajan. Tienen piscina, prepararon una paella, se ven frascos con ratas, hongos; el tío, hermano de la madre, es muy “chungón”, su mujer es un tanto autoritaria, se va a Puerto Rico al bautizo de una nieta, estaba con su hija y el novio que le gusta tirar petardos con los niños. Yo salí con los de Mª Luz por el pueblo, les compré un par de tebeos a cada uno. Hablamos. Hacía calor. Tras la comida estaba aplatanado, luego nos sentamos bajo unos fresnos. Bochorno. Llegó su hermana en moto y el marido: tuvieron problemas de matrimonio, ahora van mejor. Él me pareció un poco déspota, apenas saludó. Amparo se perdió y no llegó pues hay que coger la carretera de Adaro y ella tomó otra... Pasamos por Las Matas donde viven los del Palacio de Flórez Estrada de La Pola. A las 8 de la tarde estaba cenando pizza con Emilia y su marido, un matrimonio que conocí en Tierra Santa. Es distinto lo que te ofrecen a lo que te dan después. Los vi conmigo un poco como por compromiso... Se nota... Ya decía mi madre: “De picu... tenía tu güelu un xarru”.

 

Día 10, lunes.  Llamo a Generoso:

-¿Que tal?

-Hombre don José Manuel, bien ¿y usted?

-Bien ¿Hay novedades?

-Sí. Muchas... Murió Enrique el de Carmina, y Lin...

Enrique era el padre de José Manuel, sacerdote natural de Santullano (Mieres) pero que pasó su vida en Santo Domingo de Miranda. Llevo en su casa hospedado desde que llegué a la parroquia en 1964. Me temblaban las piernas. Volví al Hotel. Me tumbé en la cama. No pensaba. Pagué 3.028 pta. por 2 días y un almuerzo. Dejé la bolsa en casa de Amparo... Fui a ver la Cervecería Andrado que había visitado con Sor Covadonga cuando estaba en Los Cabos. Estaba situada en la c/ Bravo Murillo-esquina c/Naranjo, donde un tal Jesús les había vendido a las monjas un coche de segunda mano que dio muchos problemas. Con él anduve yo conduciendo por Oviedo de sotana y sin carnet... Ahora trato de recordar la calle pero me da la sensación de que cambió todo... por completo. La familia de Agustín vive arriba, me dijeron. Me entró un extraño miedo y me alejé. Sor Covadonga les había prestado en aquel entonces 100.000 pta. y -según ella dijo varias veces- no se las devolvieron nunca más. Igual piensan que se las venía a cobrar... Tomé una horchata, 70 pta., luego una caña, un café, comí cerca de la C/ Manuela Malasaña para poder luego ir a ver a César Aller, miembro del Opus, poeta, premio Adonais que se hospedó en casa del canónigo Don Alvaro Álvarez Flórez Estrada: veraneaba con este en Pola, le corregí yo algunos poemas y aún conservo un soneto que yo trataba de decirle que estaba mal medido... Cantaba él por entonces aquello de “Guapa, guapa y guapa” que yo trataba inútilmente de tocar en mi armónica... Su casa de Madrid me pareció un poco lóbrega, debe de vivir de fonda. Estaba un poco pachucho. A estos del Opus siempre los encuentro enfermos de algo y siempre aquejados de algunos alifafes. De todas formas guardo muy buenos recuerdos de mis paseos con él por Pola de Somiedo.

 

Termino aquí este Diario. Lo demás: viaje en avión, llegada al aeropuerto de Ranón e iniciar de nuevo la vida parroquial, pertenece al monótono quehacer de cada día.

 

 

Dawe wa twese uri mw´ijuru.

Izina ryawe ni rininahazwe.

Ubwamibwawe ni bukwire hose.

Ivy´ushaka nibigirwe kw´isi nko mw´ijuru.

Uduh´ivy´ukurya bidukwiy´uyu musi. 

Uturekulir´  ibicumuro vyacu.

Nkuko natwe turekulir´ abatugiriye nabi.

Ntudutereran´ ibitwosha nabi yamara dukiz´akabi. 

Amen.

José Manuel Feito

 

 

ÍNDICE..................................................................

BIBLIOGRAFÍA ...................................................

AGRADECIMIENTOS ........................................

DOCUMENTACIÓN GRÁFICA..........................

(fotos de Burundi)