No hay quien pueda contar
las piedras en un río
ni la arena del mar
ni lo que yo he perdido.
Sin un día fuiste aquella
la dueña de mi alma
hoy tengo que ser fuerte y
dejar que tu te vallas.
Aunque me arranques la piel
vuela muy alto no te detendré
y cada quien que tome su camino.
Aunque me arranques la piel
vuela muy lejos
Dios sabe porque porque
nos despedimos por tu bien y el mío.
Y si te digo adiós
no es porque quiera
te dejo ser feliz aunque muera de pena...