- Ni con oírlo, ni con observarlo, el
quería sentirlo.
- El contacto era tan maravillosamente utópico
- que se dejó llevar por sus tibiezas,
- por sus muelles y puertos.
Tan exacto, tan cuadrado y artístico,
- daba sensación de estrella, de luna
menguante.
- Se adelantó, se posó y sus manos se
fusionaron a él.
- Su dedo se hundió provocando el más
hermoso
- de los sonidos, provocando el cantar de
un ave,
- el rugido del mar al romper la ola.
Todo se unía en un rayo de divinidad que esta vez
- el aprovecharía y que tantas veces había
desconocido.
- La otra mano también quiso soñarlo
adentrándose
- también en el excitante mundo. ¿Y como
resultado?.
- Sí, el mas brillante y exuberante
placer nunca
- antes conocido.
Y volando se abrió paso entre los recuerdos.
Un do amargo y ácido, una muerte, la de él.
- Ella que con la ternura de su voz rompía
los defectos
- e irradiaba felicidad. Ella que ya se
había marchado
- y dejando tantos rastros que era
imposible ser inmune
- a los sentimientos. Recordó esa noche,
- esa interminable noche en que destapó
su corazón
- y lo lanzó al viento.
Se oyó un mi. Un mi mayor , ese de arco iris,
- de días calurosos y soleados, de
veranos infinitos,
- de risas y aventuras.
- Quería tanto conocer la vida, y ahora
le gustaría
- tanto desconocerla. Antes era todo
distinto,
- los sentimientos eran fugaces y el
destino era claro,
- ninguna luna era igual que la otra y
ninguna tarde era gris,
- la felicidad se hallaba ahí, al alcance
de la mano.
Y la noto perdida.
Las notas seguían su curso hasta que sin pensarlo tocó un fa.
- Un fa realista e independiente , en un
tiempo cercano,
- tanta fuerza, tantas ganas, tanto por
hacer con ese corazón
- desarmado en mil piezas.
-
- El porvenir ya no importaba,
- la vida había sido tan dura que ya nada
dolía,
- nada iba a golpearle de nuevo, ahora era
consciente
- de sus actos ya nadie le haría caer.
Sentí una mano cálida en mi hombro,
- un contacto que ya casi había olvidado,
- ¿acaso era ella o el pasado le retorcía
sin piedad?
Era ella.... soñó
Sí, era ella.... su recuerdo.... ¿Cómo?
Muy simple, ella se hacía tan presente,
- que la vida y la muerte se habían
amalgamado.
- No era la muerte viviente, si no la vida
mortífera,
- ese algo que se hace presente solo
cuando
- hay un elemento divino cerca .
-
- ¡Y si lo había, era ella,
- era la música que resonaba en el piano,
era el piano!.
Texto: (Autor desconocido).
- Photos: Desconozco sus autores.
- Music:Piano - The Promise
- Designer: Elena A_R (Hielka).
- Copyright. 2004.