Podría ser un
lamento de amor,
que acabase con la carcoma
que anida , dañina, en las
almas;
inquilina de veneno letal .
Podría ser una
piadosa mentira
que se infiltrase, ponzoñosa,
en el cuerpo de un ser
humano
jirones haciendo de su piel marchita.
¿Donde empezó el
alba luminosa?
¿En qué mundo enseñó sus luces?
Tal vez en un mundo
solapado,
royendo la serenidad dormida.
Hasta la piel, de
poros salinos,
sintió el cabalgar del deseo
aunque fuera un galope al
infierno...
donde unos labios esperen.
No sirve la
indiferencia
que a la conciencia empantana,
hasta ahogar la frágil
razón;
y la tentación grita , estremecida.
Quiérese desalojar
la tristeza,
que vino a lomos del tiempo
quitando el sabor a la
vida,
que se diluye desconcertada...
Tentadora es la
claudicación,
y aparece la ilusión tibia
de unos labios y lengua
húmedos,
mientras mana del sexo una linfa...
Quemante linfa,
excitadora,
que trae la imagen , en sepia,
de otro sexo, abierto cual
boca
donde ahogar la furia de la carne.
Y las manos se hacen amantes...
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