- Tú, deseándome a
muerte,
- yo, no menos deseosa,
tú, queriendo poseerme,
- yo, volviéndome
loca.
-
- Envueltos en la misma llama roja
- perseguimos el mismo fin
juntos,
- a
la misma hora.
-
- Me invitas a que
borre de tu piel con mi lujuria
las huellas que quizás dejaron otras
a que
baile sobre ti una danza de Ninfa,
de Geisha, de Venus, de Diosa,
- con mirada
de Gioconda.
-
- Que cabalgue en las
delicias de tu cuerpo
que descubra en tu sudor la sal que brota
la miel de
tu pasión y el vino de tu copa
mientras mis carnes trémulas te piden
ansiosas
que deslices tus caricias por mis pechos,
mis caderas y delinies con tus dedos mi boca.
-
- Tú
haciendo de mi sensualidad ventura,
- yo,
haciendo de tu erotismo derroche
tú sintiéndome vibrar de sensaciones,
- yo,
enfriando entre mis brazos tus vapores.
-
- Arrancando de mi
labios los gemidos
- que interrumpen el silencio de la noche
alimentándonos de
nuestros sabores
- impregnándonos de nuestros olores
uniendo nuestros
poros,
- nuestra respiración, nuestros latidos
para en unísono compás acelerar
nuestros ritmos
y llegar hasta la cúspide
sintiendo como se abren las
puertas del cielo.
-
- Tú,
aplacando las ganas en un lamento que surge
- acompañado del brillante destello de tus ojos,
yo, rompiendo en
plenitud, convulsionando entre sollozos
bañando nuestro cuerpos de amor y de
gozo
sepultando la febril pasión que hoy nos consume.