Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula... violento, lleno de
zarpazos,
como una noche de luna y dos gatos enamorados
discutiendo su amor
en los tejados,
amándose a gritos y llantos, a maldiciones, lagrimas y
sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de
alegría).
Te quiero como gata panza
arriba,
y me defiendo de huir, de dejar esta pelea
de callejones y noches
sin hablarnos,
este amor que me marea, que me llena de polen, de
fertilidad
y me anda en el día por la espalda... haciéndome
cosquillas.
No me voy, no quiero irme,
dejarte,
te busco agazapada... ronroneando, te busco saliendo detrás del
sofá,
brincando sobre tu cama, te busco desperezándome en la
alfombra,
poniéndome los anteojos para leer libros de educación del
hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida, asear
los cuartos, amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor a
tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada, en el baño, riéndonos como gatos
mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados,
a los pies del
sofá de leer el periódico.
Te quiero.